sábado, 30 de octubre de 2010

OTROS TIEMPOS...

COSTUMBRES TANDILENSES DE OTROS TIEMPOS

Las sociedades van adoptando modas, costumbres….según pasan los años…
No sólo la ropa, el calzado, la comida, las bebidas, la música, etc., van cambiando. El uso del tiempo personal y colectivo también. Tandil no fue ni es ajeno a todos estos cambios, potenciados hoy por los medios y la publicidad. Nuestra propuesta es recordar juntos, amigo lector, aquellos tiempos pasados…
Hace apenas cincuenta años, era común que nuestros padres y sus amigos se reunieran a conversar y previo al almuerzo se tomaran un vermouth, un copetín, a manera de despertador de apetito…aperitivo que le dicen…
El Gancia, el Martini, el Fernet, la Ferroquina Bisleri, la Xerez Quína el Cinzano, el Campari…constituían las bebidas infaltables, a veces junto a la soda, que eran usadas para ello, acompañadas de maníes (con cáscara, por supuesto), aceitunas y algo de queso y salamín (aunque el auge de estos dos últimos fue más reciente).
Anís (el famoso 8 Hermanos, etiqueta azul o roja), Hesperidina, Oporto y licores varios, además de Legui y en verano, la granadina, eran para otros momentos del día y allí las damas se prendían…
Los pibes de la época, luego de la escuela y mientras tomaban “la leche”, (el café con leche o el matecocido, la cocoa, la cascarilla o el Toddy), escuchaban por la radio “capilla” o las más “modernas” (pero igualmente a lamparita), las apasionantes aventuras de Tarzán o de Poncho Negro o del Hombre Invisible (desarrollo de la imaginación que le dicen…), después que nuestros padres escucharan la radionovela El León de Francia, o las creaciones de Juan Carlos Chiappe o A.Bates, calentados por la cocina “económica” a leña o las recordadas estufas a “gas de querosén” con “velas” o el calentador Bram. Metal, que entibiaban un poco el ambiente hogareño, después que las escarchas duraderas de los inviernos provocaran en niños y no tan niños, los consabidos sabañones. Después, especialmente en primavera y verano, un poco de “jugar a la pelota” en la calle o en un potrero si lo había cerca…o a las figuritas (la arrimada y tapadita) o la bolilla (la quema)…mientras los hombres escuchaban en las radios los programas deportivos…
Entre niños y adolescentes, la compra o intercambio de las revistas de historietas era un rito importante, que se esperaba con fruición. Por eso nos detendremos algunas líneas más en este apasionante tema de las historietas que hicieron época (para placer de nuestro Director…).
A mediados de los años cuarenta, la publicación de tres revistas inició una nueva era, una especie de edad de oro que no se prolongó mucho más allá de la entrada de los sesenta: Rico Tipo (1944), Patoruzito (1945) e Intervalo (Editorial Columba, 1945) reinaban, en tanto la Ed. Abril acercaba al país al grupo italiano de Pratt y Ongaro, que marcaron época y el espectro se completaba con la antigua Billiken, para los chicos. Dentro de la historieta seria se destacaba Vito Nervio, al principio realizada por Augusto Cortinas (guiones) y Mirco Repetto (dibujos) y luego de 1946, por Leonardo Wadel y Alberto Breccia.
En 1947 apareció la revista Salgari, donde el personaje Misterix (de la dupla Ongaro-Campani) adquirió tanta popularidad, que en 1948 decidieron editar su propia revista, al principio conteniendo material de origen italiano para ir paulatinamente añadiendo obras de autores argentinos.
En 1951, en la revista Cinemisterio, publicó su primer trabajo Héctor Germán Oesterheld, que se convertiría en uno de los guionistas más importantes del país, ícono de la historieta argentina… Al año siguiente-1952- se publicó el que sería el primer éxito de Oesterheld: Bull Rocket, con dibujos de Paul Campani en la revista Misterix. Tres años más tarde, junto a su hermano Jorge, creó la Editorial Frontera donde aparecieron versiones noveladas de Bull Rocket y Sargento Kirk y dos años más tarde editaron las revistas Frontera y Hora Cero, mensuales y con historias completas. El 4 de septiembre de 1957 apareció Hora Cero, Suplemento Semanal, dedicada a las historias continuadas (desde 2005 se festeja el Día de la Historieta los 4 de septiembre en honor a esta publicación). Es en esta revista que comenzó a publicarse El Eternauta, un clásico de la historieta argentina, con guión de Oesterheld y dibujos de Francisco Solano López. Ese mismo año Columba sacó una nueva revista: D'Artagnan y Landrú lanzó la suya que llevaba el nombre de uno de sus personajes: Tía Vicenta, dedicada al humor.
De la mano de dibujantes como Alberto Breccia, Francisco Solano López, Hugo Pratt, Daniel Haupt y Gustavo Trigo, se introdujo la escuela expresionista que se manifestaba, entre otros rasgos, en el cultivo de los contrastes de tono; en la línea escueta; la neta definición de tipos faciales y corporales extremos y en la presencia permanente de detalles que remitían a lo terrible o lo grotesco.
Es también en esta década que surgió otro de los íconos historietísticos argentinos: Mafalda, de Quino. Esta tira, que fuera pensada para la publicidad de una línea de electrodomésticos, hizo su debut en las páginas de Primera Plana el 29 de septiembre de 1964. En 1965, por diferencias con los editores, Quino trasladó su tira hacia el diario El Mundo, de gran circulación a nivel nacional. Un año después Mafalda se multiplicó en diarios de todo el país y también de Uruguay y hacia fin de año se publicó el primer libro recopilatorio, agotado en dos días.
En 1966 hizo su debut un historietista paraguayo, de gran trayectoria en la Argentina: Robin Wood. Lo hizo en la revista D'Artagnan junto al dibujante Lucho Olivera con una historieta llamada Aquí la retirada. Un año después, la misma dupla publicó el primer episodio de su exitosa obra, Nippur de Lagash. El Cabo Sabino y “las mejicanas”- a color-fueron también muy requeridas.
La compra de estas revistas: Misterix, Patoruzito, Poncho Negro, Rayo Rojo, el Tony, (.qué dibujantes y guionistas!), era un rito infaltable, en tanto nuestras madres leían Para Ti, Damas y Damitas, Vosotras, Mundo Argentino o la más restringida Selecciones y nuestros padres, las famosas revistas deportivas El Gráfico y Goles y en algunos casos La Chacra….
Fueron los tiempos en que a los chicos nos daban “tónicos”… oporto batido con yema de huevo, canela y leche (riquísimo) que llamaban “candeal” o el horrible “aceite de hígado de bacalao” , la “emulsión de Scott”…o lisa y llanamente un “jugo de carne exprimida” y se nos curaba con ¡”cataplasmas “ y “ventosas”!…
Ya adolescentes, en los “asaltos”, se tomaba Cubana sello verde o rojo, algún wisky o ginebra y pitando el Particulares corto sin filtro (negros), los Fontanares de Oro o los Comander o Saratoga, entonaban el ánimo, mientras se “relojeaba” alguna interesante “piba” luciendo las provocativas minifaldas (surgidas en los ’60 ) y se la sacaba a bailar entre los sones de algún bolero o de un foxtrot, que el fiel Wincofon reproducía de los discos de 33, 45 o 78 rpm.……
Comprar cigarrillos importados “de contrabando” en “kioscos especializados” era ya un placer supremo, fueran los Chesterfield o los Camel…..eran otra “cosa”, porque además de buenos, tenían el sabor de lo prohibido.
El club, el bar del barrio o lugares donde se ofrecían picadas de “20 platitos” (la Estación, el de Colón y Garibaldi….) eran concurridos habitualmente. Claro que también había lugares muy especiales, únicos, donde el tandilense se ufanaba ante invitados “de afuera”,ofreciendo un verdadero lujo en “lo de Tolosa”.
Desde el legendario "Tokio", al "Victoria" o al "9 de Julio"-por sólo mencionar unos pocos famosos en la memoria popular -muchos fueron los" estaños" donde nuestros padres y abuelos se acodaron y las mesas a las que se sentaron para beber una copa como para "calentar el garguero" en los fríos días de los inviernos tandilenses., pero en Las Heras, entre Alsina y 4 de Abril-querido barrio del Club Excursionistas-estaba el almacén "San José" del matrimonio de José y Micaela Tolosa, el que en 1951 fue transformado por su hijo Ignacio en el "Bar Tolosa". Nacía con él lo que a la postre sería un hito en el rubro y centro de reunión de los vecinos.
Sus copetines alcanzaron fama nacional y no sólo los disfrutamos los tandilenses, sino además cuanto turista o visitante ilustre llegaba a la ciudad. Fina platería y cristalería servían de regocijo visual, para acompañar las exquisiteces que doña Herminia ponía a disposición de la clientela, que además podía elegir la bebida de su preferencia de la bodega más importante que tuvo Tandil, porque don Ignacio tenía la "debilidad" de nutrirla con las marcas y procedencias más variadas. Champán francés, vodka ruso, wisky escocés, coñac español, vinos italianos, chilenos, franceses, españoles y de cuanta nacionalidad hubiera en el mercado, estaban allí cuidadosamente estacionados a la espera del paladar más exigente.
Allí se reunían desde maduros vecinos hasta jóvenes con sus novias, provenientes de los más variados orígenes. No faltaron las mesas donde la política quedaba de lado y la amistad superaba barreras de otro forma infranqueables para la época: peronistas, radicales, conservadores-don Ignacio era de los de la boina roja-disfrutaban de la atención de este verdadero artista de la especialidad.
“Lo de Tolosa” cerró en 1991, cuando Susana y su esposo, Ignacio Barbeito, cerraron.
Más cerca en el tiempo, la picada se extendió como una cuasi comida donde los reyes eran los embutidos y quesos tandileros, cuya fama ha atravesado fronteras y entonces “la picada” era-y es- una comilona de variedades de quesos increíbles y además de salames y salamines de todo tipo.
Así fueron surgiendo las casas que hoy conocemos donde tandilenses y turistas gozan, con sus paladares bien dispuestos, de estos manjares exquisitos por los que muchos viajan exclusivamente para degustarlos a nuestras serranías…
Los bares fueron despareciendo, los de los clubes ya no son los mismos…el mus y el truco lo juegan los “viejos”…
Hoy los jóvenes toman variedad de bebidas, casi todas alcohólicas, siendo el fernet con coca cola de las preferidas. Son las bebidas que en “la previa” y dentro de los locales bailables, consumen en grado abundante, hasta hacer mucho más frecuente ver a los adolescentes alcoholizados que otrora….
De la “vuelta al perro” de los domingos con los viejos o ya solos “a la pesca”, queda poco y nada. Volvían de pasearnos por las-para nosotros aburridas- vidrieras de Gath y Chaves, de La Pampa Florida, del Trust Joyero… para ir, al regreso, a lo de Arenas y comprar sus exquisitos pasteles o a la impar pizzería de los Carrillo, donde fritaban la empanadas a la vista del paseante por la vereda……y la muzzarella con anchoas era la estrella resplandeciente, la que al llegar a casa satisfacía el hambre contenido…
Los cumpleaños infantiles y juveniles eran el “chocolate con masitas” , la infaltable torta y alguna bebida sin alcohol. El cotillon, los juegos, etc. eran desconocidos….
Los del secundario, en los citados asaltos, juntaban unos pesitos, pero agrupaciones, viajes de egresados, farándula, etc.etc., no existían y al son de los discos de pasta y el Wincofon, se bailaba “apretado”, con una Cubana en la mano…y algún “filito” se lograba (“el levante” de hoy…).
Dejemos en claro que era la época en que se comenzaba el secundario de pantalones cortos…si, cortos… y pasar a ponerse “los largos”, era casi una ceremonia que daba otro estatus.
La pelota en la calle, el básquet y el fútbol en algún potrero, las “veladas” en el teatro, las “escapadas” y a los veinte, el servicio militar que nos ponía a los varones en el límite de la “hombría”, eran etapas infaltables….luego ya se era otra cosa…
El cine continuado y las series dominicales en el Salón Parroquial, las argentinas del Súper y las de cowboy en el Americano reo, con “sanguche” de mortadela en mano, constituían estaciones infaltables de la muchachada.
La bohemia de los mayores, los debates, las reuniones literarias, se fueron esfumando y se fueron transformando en “rara avis” hoy extintas….
Muchos de ellos tenían sus segundas casas en los clubes de barrio, las parroquias, los partidos políticos, las agrupaciones juveniles (de colectividades, de ayuda al prójimo, etc.) y en esos espacios se practicaba deporte, teatro, canto, se veía cine, se organizaban trabajos barriales y comunitarios.
Años en que la leña hacía lo que hoy el gas permite, de Misiones venía la yerba en bolsas y de Mendoza o San Juan las bordalesas para la venta del vino suelto, así como los porotos, garbanzos, harina, harina de maíz, etc. también se vendía suelta al kilo, envolviéndolos con el tradicional papel de “estraza” (hoy lo conocemos como papel madera).
No faltaban los cigarros, de tabaco fuerte de “hebra negra” que habitualmente armaban los mismos fumadores, para lo cual se vendía el papel especial y el tabaco suelto.
Los repartidores de leche, carne, pescado, pan, verduras, hielo (las heladeras funcionaban con barras de hielo), los helados Laponia, el afilador…los “turcos” mercachifles que con sus canastos anunciaban por los barrios que vendían “baratu beines y beinetas” quedaron en el pasado…
Las “masitas” tenían en marcas, especialmente, su mejor representación: Canale, y sus bizcochitos (que los médicos recetaban cuando estábamos enfermos…), Terrabusi y Bagley: Tentaciones, Manón, Colegiales, Bu Bu….
La dieta fue variando y hoy por razones diversas, el tradicional asadito ha ido perdiendo su lugar de privilegio y se consume menos, como las estadísticas lo indican: en Argentina el consumo de carne bovina anual se encuentra actualmente en torno a los 57,5 kilos por habitante, mucho menos que hace 30 años. Este último dato relegó al país al segundo lugar, por debajo de Uruguay luego de un siglo de mantenerse como el líder en consumo de carne.
La baja de la ingesta de carne tuvo como consecuencia el incremento de un sustituto y la mesa de los argentinos incorporó una mayor cantidad de productos de origen aviar. En los ‘90, un residente de este país comía unos 12 kilos de pollo al año. Actualmente, con un alza del 175%, esa cantidad subió a 33 kilos
En los vinos, de los 65 litros promedio que se registraban por habitante al año hace 40 años, se redujo notablemente y el vino común de mesa ha dado paso a un mayor consumo de los vinos varietales, caracterizados por una mayor calidad.
En cuanto a las gaseosas, la aceptación creció 85% desde la década del ‘80, cuando una persona consumía unos 44 litros al año. Ahora, la marca promedia los 81 litros, aunque se encuentra estancada. y la diversificación de la oferta en variedades de aguas saborizadas ha crecido.
Hasta la forma de consumir lácteos cambió: hace 20 años, pocos tomaban más de 4 litros anuales de yogur. En 2009, se contabilizaron 12 litros. En cambio, se toma menos leche. En los ‘90 sumaban 229 litros anuales por habitante y a principios de esta década se redujeron a 182.
Ni las golosinas quedaron al margen de los cambios y de aquellos chicles Adams a los Bazooka, del globito y los caramelos MuMu a hoy, lo light se ha impuesto y barritas de cereal, alfajores de arroz y similares, suplieron de a poco al chocolate relleno pletórico de calorías…
Si repasamos marcas varias de diversos productos, que se consumían comúnmente, tendremos más en evidencia cómo cambiaron los tiempos. En una rápida enunciación podemos recordar por ejemplo:
El Pernod ( una marca de anís francés), Bidú, Bilz, Canada Dry, Cunnigton, Gini, Mirinda, Pindy , Pomelo Neuss, Pomona, Refres Cola, Spur Cola, Chinato Garda; Dulce de leche suelto, Chocolatada La Vascongada, el Fiambrín, Jamón del diablo (con llavecita para abrir); jugos Delifrú , Tri Naranjus y Minerva; aceites La Malagueña, La Patrona, Único, Ybarra, 7 días; Ovomaltina, Fideos Letizia, Flan Ravana, Vascolet; vinos Arizu, Cavic, Pangaro, Ripober, Talacasto, Uvita, Zumuva; Helados Macri, Instantix, Kero, Polvo Royal; Ponche Capitán de Castilla, Productos Armour, CAP, La Negra; Yerba Salus; Zucoa …y cuántos más!
Ni mejor ni peor…otra cosa……diferentes……sin TV, PC, ni celular ni play station,
para aquellos vecinos tener una Spika o una Noblex Carina (con los revolucionarios transistores!) era casi un lujo…
Una imagen simple de esta mutación social lo muestra el paso del cine, al video VHS y al DVD y ahora al 3D, todo en casa, casi con miedo al afuera, construyendo así una sociedad de individualistas…pero ya no hay marcha atrás. Nos queda mejorar lo que viene…si podemos…


Daniel Eduardo Pérez

sábado, 2 de octubre de 2010

LOS GARDEY

GARDEY
Un apellido, un pueblo, una historia…

En la historia tandilense hay apellidos que haban por sí solos. Decimos Fugl o Santamarina, Vela o Gardey y estamos resumiendo parte del entramado mismo de nuestro pasado…
Como lo hemos expresado en distintos artículos publicados en Tiempos, entre los primeros pobladores que se establecieron en el Tandil, prácticamente cuando todavía era apenas una insignificante aldea, están los hermanos Ignacio y José Ramón Gómez, además de otros que fueron enfiteutas tempranos-1830- entre ellos Pedro Ponce, Martiniano Rodríguez, Gregorio Guerrico y don Pedro José Vela, de quien nos hemos ocupados específicamente en el Nº-- de Tiempos.
Como allí manifestamos, Vela fue favorecido por la entrega de tierras y cesiones de otros enfiteutas, tal el caso de la zona denominada “orqueta de los dos Arroyos” (sic), que la recibe del citado Ponce en 1834, a las cuales incorpora más tarde las que eran de los mencionados Guerrico y Rodríguez, en Las Horquetas del Chapaleofú, a quienes se las adquiere.
A todo esto, Rosas gobernó la Provincia hasta Caseros, 1852, en que fue derrotado por las tropas de Urquiza, como todos sabemos. Pocos meses después una de las propietarias de la zona que estamos citando, Josefa Montes de Oca, vendió a la esposa de José Ramón Gómez, doña Pilar López Osornio,( prima de Rosas y perteneciente a la poderosa familia que desde el siglo XVIII era dueña de la famosa estancia El Rincón de López entre las desembocaduras de los ríos Samborombón y Salado),.las casi siete leguas cuadradas que abarcaba desde la margen oriental del Chapaleofú hasta las proximidades del ejido del Tandil, donde levantó el establecimiento “El Pilar”, nombre con el que la zona comenzó a ser conocida.
Es por esos años en los que aparece en esta historia el apellido que da título a la nota: los Gardey.
Quiénes eran los Gardey?.
Merced a la inestimable colaboración de María Delia Vacarezza Gardey y a la valiosa investigación de Marcelino Irianni, que integra el libro “Historia de los vascos en la Argentina”, publicado este año, podemos saber detalles hasta ahora inéditos acerca de la vida de esta familia que luego se constituyó en una de las tradicionales de Tandil.
“Los Gardey –nos dice María Delia-eran bearneses, provenientes de la comuna de Lay Lamidou cercana a la ciudad amurallada de Navarrenx y de Pau, la capital de Béarn’.
“El apellido es compuesto: Gardey dit Limonère y deriva de Dominique Gardey y de Marie Limonère abuelos de todos los que emigraron a América. Su hijo, Jean Pierre Gardey,-nos continúa dicendo- fue el padre de los inmigrantes, casado en primeras nupcias con Anne Etchebarne, con quien tuvo dos hijas: Marie y Anne, que quedaron huérfanas muy pequeñas y no vinieron a América.”
“En segundas nupcias se casó luego con Marie Bourdiu y tuvo su primer hijo varón Noël, su heredero. A los dos años volvió a enviudar y será Josephine Sarlangue, su tercera mujer, la madre del resto de sus hijos.”
Jean Pierre era de oficio zapatero y-nos dice Irianni-vendió su capital para que sus hijos Noel, Juan, Pedro, Sulpicio, Catalina y María emigraran a Argentina.
Partieron de Bordeaux en el vapor Les Grandes Antilles y llegaron a Buenos Aires el 2 de enero de 1864.
Noël era artesano del cuero, oficio heredado de su padre y éste de su abuelo. Su negocio, “Boutique Gardey”, quedaba en la casa lindera, ambas construcciones típicas, la “maison béarnaise” construidas en piedra de los lechos de los ríos, y techo en tejas. Cuando emigró, dejó todas sus propiedades y negocio con un poder para administrarlas, a sus primos Pierre Bourdiu y Pierre Arribère.
Llegó con su esposa y 3 hijos y quedó junto a su cuñado y familia en Chascomús por temor a los indios. Allí nació su cuarto hijo, Bernardo. En 1867, después de su hermano Juan, se radicó en Tandil, donde tuvo 3 hijos más e instaló la Carnicería Gardey , en tanto su hijo Luciano entró como dependiente del Almacén Gardey de su tío Juan.
Los hijos del matrimonio de Noël y su esposa, Marie Arribère dit Hourcades, fueron:: Luciano Marcelino, casado luego con Adèle Fourcade; Juan Luis, que se casó con Teresa Larrous; Marie Louise y Anne Marie, mellizas, que fallecieron en Francia muy pequeñas; María Amalia, que se casó con Francisco Lahore Lanusse, que fue quien alentó la venida de la familia ya que trabajaba junto a sus primos Pedro y Antonio Lanusse.; Bernardo, argentino, casado luego con Juana Apphatie;.Silvano, argentino, soltero; Juan, argentino, que se casó con María Saccomani (ascendiente de nuestra informante) y Honorio, argentino, casado luego con María Appatie.
Por su parte, Juan era hijo del tercer matrimonio de Jean Pierre, y figura censado como comerciante en Francia. No fue artesano ni agricultor. Vino soltero y se casó en Tandil, ni bien llegó en 1864, con Josefina Sarlangue, su sobrina, de igual nombre que su madre. Junto con su cuñado Silvano Dufaur fundaron el Almacén Gardey. .Juan también fue carretero, amigo de Ramón Santamarina, comenzó a acumular tierras hasta amasar una gran fortuna. Fue padre de once hijos tandilenses, muchos de los cuales fallecieron pequeños.
Poco tiempo después de llegados a Tandil, los hermanos figuran con una fonda y un almacén en la zona céntrica del Tandil y ya en el censo nacional de 1869, Juan está asentado como comerciante.
El almacén estaba ubicado en la esquina de Gral. Belgrano y Gral. Rodríguez, frente adonde había estado el Fuerte, (que comenzó a ser desmantelado en 1865), es decir en la esquina donde actualmente está el ACA.
Allí los Gardey fueron cimentando una fuerte posición económica en el pueblo lo que les permitió expandirse en forma bastante rápida dado el rendimiento económico de su emprendimiento. En ese sentido, el desaparecido amigo Horacio del Giorgio lo referencia como acopiador viajando a los pueblos rurales cercanos: PIlar, López y Vela, comprando y vendiendo mercancías y más tarde haciendo viajes a Buenos Aires, con similares objetivos.
Años más tarde-siguiendo a Irianni-en los libros de solicitudes de tierras entre 1850 y 1890, Juan Gardey adquirió solares y propiedades, tierras que vería incrementadas con compra de campos a fines del siglo,que lo llevan a la zona ya citada de Las Horquetas.
Vale la pena, a esta altura, comentar que de acuerdo a lo investigado por Jorge Miglione, fallecido don Pedro J. Vela, heredó sus bienes su viuda Petrona Vasquez de Vela, entre ellos las tierras ubicadas en “Las Horquetas del Chapaleofú”, las que a su muerte se dividieron entre sus sucesores, pasando Las Horquetas a poder de su hija Petrona Vela de Valdivieso.
Como sabemos, el 19 de agosto de 1883 el FFCC del Sud inauguró el tramo de Ayacucho a Tandil, ese mismo año se inició el proyecto de prolongarlo a Juárez proponiendo la instalación de una estación en el kilómetro 356, que se llamaría Pilar, por la ya citada Pilar López de Osornio. En ese contexto, Petrona V.de Valdivieso vendió una superficie de 37 hectáreas con destino a vías y estación-según Miglione.
En 1884 ya se anunciaba que los rieles llegaban al Chapaleofú y el 8 de marzo de 1885, finalmente, se inauguró el ramal quedando desde el día siguiente abierta la línea al servicio público, al igual que la estación Vela.
Petrona V. de Valdivieso, había vendido sus tierras a Justiniano Posse y en 1890 esas 5399 hectáreas, en cumplimiento de un pacto de retroventa, fueron transferidas a Armindo Valdivieso, comenzando a denominarse como “Las Horquetas”. Por su parte, el citado Valdivieso, el 5 de octubre de 1891 se las vendió a Juan Gardey al precio de $ 180.000 m/n. Casi cuatro años más tarde, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el 19 de agosto de 1895, modificó el nombre de Pilar por el de Gardey a la estación ferroviaria, respondiendo así a la identificación que se hacía en ese momento de la zona, por ser Juan Gardey propietario de los campos que la rodeaban.
Siguiendo los dictados de su personalidad emprendedora, Gardey comenzó a construir frente a la estación ya denominada con su apellido, una sucursal del próspero almacén que poseía en Tandil con el nombre de “Almacén y Tienda Las Horquetas”, a su fallecimiento y por la sucesión, se adjudicó el condominio de sus hijos Eduardo y Emilio, el campo “Las Horquetas”. .El negocio de Ramos Generales, a su vez, pasó a ser dirigido por la sociedad Peyré y Gardey, integrada por Santiago Peyré, que se hizo cargo del Almacén de Tandil, y Juan Gardey, hijo de Noël y sobrino del fundador, que continuó dirigiendo la sucursal instalada en la estación.
Los hermanos Eduardo y Emilio Gardey construyeron en “Las Horquetas” una casa importante y en abril de 1908 dividieron el condominio de varios bienes que poseían, adjudicándose a Eduardo, dos de las fracciones de ese establecimiento sumando un total de 2.533 hectáreas.
En 1912, Eduardo Gardey vendió a Adriano Dithurbide las dos fracciones de campo de su pertenencia que formaban parte de “Las Horquetas” y el 25 de octubre de ese año, éste hizo lo propio vendiéndolas a Pablo Guglieri, un italiano llegado al país en 1885, que había tenido una activa participación en la fundación de Daireaux , quien otorgó un poder especial a Juan Salduna para que en su nombre y representación realizara todas las gestiones relativas a esta operación y además comenzara las gestiones para la fundación de un pueblo.
De esa manera-apunta Miglione-“ la tozudez bearnesa que había traído Juan Gardey, más la fuerza emprendedora de la sangre piacentina de Pablo Guglieri, se fusionaron para hacer nacer un nuevo pueblo”. En marzo de 1913, el citado Salduna presentó ante el Ministerio de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires en nombre de Pablo Guglieri, la solicitud de autorización necesaria para fundar un centro de población sobre la estación Gardey del F.C. Sud.
Efectuada las observaciones pertinentes por parte del Departamento de Ingenieros, Guglieri, en nota del 5 de abril, propone “Que como nombre del centro encuentro que es conveniente conservar el de Gardey a inmediaciones de cuya estación esta situado”, recibiendo como respuesta del Poder Ejecutivo provincial, la resolución del 7 de abril de 1913 que establecía:“Aprobar los planos presentados por don Pablo Guglieri para la fundación de un pueblo en el partido de Tandil, el que se denominará “Gardey”, resolución que puede considerarse como el acta fundacional de la localidad rural.
De esa manera quedaba integrada definitivamente a la toponimia del Tandil este apellido del que son hoy portadores numerosos vecinos amigos, que fieles a la tradición familiar, brindan a la comunidad su trabajo, con el que honran a sus pioneros antepasados.

Nota: En próximos ejemplares Tiempos Tandilenses proseguirá brindando otros detalles sobre el pueblo de Gardey.

Daniel Eduardo Pérez

sábado, 18 de septiembre de 2010

DOLORES, REFUGIO DEL ÉXODO TANDILENSE

DOLORES, REFUGIO DE LOS TANDILENSES DEL ÉXODO

En 1854, el Tandil parecía encaminarse con firmeza hacia un destino floreciente y de bienestar. La sensación en realidad era provocada por el entusiasmo del Juez de Paz, don Carlos Darragueira y otros vecinos que con ideas que hoy podríamos llamar progresistas, entre los que se contaba el infaltable danés Juan Fugl, promovían gestiones tendientes a lograr ese fin.
El mejoramiento del estado del “viejo” Fuerte; el nombramiento pionero de la primera Comisión Municipal anterior aún a la que obligaba la 1º Ley de municipalidades, que sugería la participación en la misma de dos extranjeros; la puesta en marcha de la primera escuela pública el 14 de junio de 1854, a la que doce niños de la aldea asistieron con el carpintero y maestro norteamericano José Arnold al frente; la recuperación del nombre “Tandil” para nominar el partido, al que Rosas le había puesto Chapaleofú; la erección canónica de la primera Parroquia y la designación del primer párroco, el RP Luis María Mancini; el intento de comenzar la tarea de alumbrado público en las calles con la obligación de colocar faroles en las puertas de comercios, eran todos logros que señalaban lo afirmado en los primeros párrafos…
Sin embargo, nubes de tormenta teñían este horizonte de progreso del Tandil de esos años. Efectivamente, poco después de comenzar 1855, Calfucurá se abatía sobre Azul el 13 de febrero: 5000 lanzas dejaban un saldo de más de 300 muertos, unas 150 familias cautivas y nada menos que un botín de 60.00 cabezas de ganado.
La llamada frontera interior se sacudía temblorosa ante los embates araucanos y el temor cundía corriendo por los polvorientas huellas, hacia los poblados cercanos a los hechos mencionados, tal como el mismísimo Jefe de la Frontera Sur, Julián Martínez le dice a Mitre en una nota “…no pasa una hora sin que reciba noticias, partes, etc., sobre entradas de indios. Estas pobres gentes están viendo en cada paja del campo un indio grandote…”.
Ante la situación de creciente peligro, el gobierno destinó la llamada “División Operaciones Sur” al mando del mismísimo Mitre (Ministro de la Guerra), a guarecer la zona cercana al Azul, pero el prócer sufrirá una dura derrota en el combate de Sierra Chica, en marzo de 1855 y simultáneamente el Tandil será “invadido” por lanzas de Yanquetruz en la zona de la restituida estancia “El Carmen”, del Gral. Eustoquio Díaz Vélez. Tal como lo describiéramos oportunamente en Tiempos, ese año tres entradas más de la indiada del cacique citado, asolaron y despoblaron el Tandil como nunca antes y después ocurriría en su historia.
Entre los rumores y la cruda realidad, la zozobra se había instalado entre los pobladores de nuestra aldea aún más acentuada al conocerse la derrota y muerte del Comandante Nicanor Otamendi en el combate de San Antonio de Iraola, en las cercanías de la actual Benito Juárez, el 14 de setiembre de 1855…
Con la primavera, finalmente el malón llegaba el 21 también hasta el poblado, donde el Juez de Paz Carlos Darragueira y unos pocos valientes se atrincheraron en el Fuerte y esperaron para, si era necesario, pelear a mano limpia y frente a frente contra los audaces hombres de Yanquetruz. Darragueira con el viejo fortinero Zabala y el norteamericano Suessy, resistiendo junto a unos cuarenta hombres más, eran los valerosos que quedaron defendiendo el lugar, que luego tuvo que ser abandonado por falta de víveres.
Dos meses después, nuevamente el poblado, ya casi desierto y con la mayoría de sus casas abandonadas, veía en sus callejuelas el desplazamiento de los hombres yanquetruzanos que venían con la pretensión de llevarse toda la hacienda “por orden de Urquiza”, según lo registra la documentación y el 8 de noviembre rodeaban el caserío tandilense donde "... había 80 vecinos armados y 11 hombres de la fuerza del Sr. Machado a cargo de un Capitán Sr. Francisco Silva, todos ocuparon las pocas casas de azotea que hay y permanecimos dispuestos a sucumbir si héramos (sic) atacados", según relata Darragueira.
Así las cosas, llegó un parlamentario indio que informó que el cacique quería hablar con el Jefe, para ello se destacó al Capitán Silva y un lenguaraz que lo acompañara, llegando el mismo Yanquetruz a la reunión, quien con el argumento ya citado y seguramente falaz, manifestó que si no se resistían, no habría ni saqueo ni agresiones.
Un par de días después, el 10 de noviembre " a la defensiva", partían Yanquetruz y sus hombres con la hacienda arreada, ante la inacción de los pobres vecinos, que no tenían ni noticias de la ayuda solicitada con el envío nocturno del valiente chasque Ramón Cáceres, hasta que próximo el mediodía, ¡por fin!, se supo que a cinco leguas del Tandil ya estaba una fuerza al mando del Cnel. Ocampo, la que después de un fugaz enfrentamiento con los indígenas, logró dispersarlos trayendo de regreso gran parte del botín.
El sofocón había pasado, pero como atestigua Fugl en sus Memorias:"...los soldados no fueron mucho mejores que los indios, pues los días que quedaron en el pueblo y alrededores, robaron y saquearon las casas abandonadas, llevándose cuanto les pareció útil.
"El pueblo nada había sufrido ni las viviendas de mi chacra".
Sin embargo los pobladores habían partido por miedo o por seguridad, algunos hacia Dolores, tierras más cercanas a sus propiedades del Tandil y otros hacia Buenos Aires, destino más lejano pero más seguro…
Familias enteras dejaron las serranías hacia los lugares mencionados, por los “caminos” que luego recorrerían las rápidas galeras en sus “carreras” (así se denominaban los itinerarios) y de las que el mismo Fugl nos dejó testimonios (ver en Tiempos “Postas y mensajerías”).

Pasado un tiempo y restablecida la tranquilidad, poco a poco los vecinos más influyentes volvieron a insistir en lograr el beneficio de las mensajerías y sus diligencias. Juan Fugl- cuando no- nos relata estos episodios de los que fue protagonista y que determinó la formación de una "empresa" local dispuesta a doblar el brazo de los porteños que las pretendían y arreglarse con los propios medios del pueblo. Aquellos hombres de nuestro pasado, ya enseñaban el camino que Tandil, en tantas oportunidades, tuvo que afrontar, empeñoso, casi testarudo, pero con una gran fe en las propias fuerzas...
A partir de entonces, Tandil tuvo servicio de correo y pasajeros y los mismos se conservaron hasta la llegada del ferrocarril en 1883 y aún algunos años más.
Lo curioso-o no tanto- fue que además de los pobladores comunes, también funcionarios “electos” habían dejado el Tandil con los rumbos ya citados, hombres que debían reemplazar a Darragueira y que no querían saber nada del asunto, como lo deja expresado Felipe José Miguens, (de los primeros pobladores, emparentado con el fundador de Ayacucho) en su renuncia a aceptar el cargo de Juez de Paz que le había sido ofrecido, documento revelador y poco conocido.
Fechada en Dolores el 7 de marzo de 1856, cuando ya la calma retornaba lentamente y el “pico” del peligro había pasado, decía Miguens textualmente en su nota:
“Al Sor. Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, Dr. Dn. Valentín Alsina.
“El infrascripto ha tenido el honor de recibir la nota de V.S. de fecha 9 de Febrero remitida por el Juez de Paz del Tandil, por la cual se digna al Superior Gobierno honrándolo nombrándolo Juez de Paz de aquel partido.
Le ha cido altamente honroso al infrascripto la confianza que en él se ha dignado depositar el Gobierno al conferirle el empleo de Juez de Paz del Tandil y si bien es cierto que los principios del subscripto han sido y serán siempre por la causa del orden y de las Leyes y que no ha omitido nunca sacrificio alguno, ya en su persona como en sus intereses en pro de sus creencias políticas y de su Patria, le es enteramente imposible llenar los deseos del Superior Gobierno, no porque haya falta de abnegación en el infrascripto, pero si por imposibilidad actual para poder entrar en funciones en el empleo que se le confiere.
“La incursión vandálica del 13 de noviembre obligó al susbscripto (como a todos los hacendados del Tandil) a abandonar sus Establecimientos, llevando las haciendas que salvaron a gran distancia de allí para ponerlas a cuvierto de nuevas invasiones, y como de entonces a aquí, lejos de sesarse aumentan los temores, en vista de las subsesivas invasiones, lejos el infrascripto como los demás de blolver (sic) a sus hogares, no creen seguros sus intereses y por lo tanto, difícil su regreso.
“Es por esto que el que firma no puede, con vastante pesar, recibir el empleo que se le confiere, pues que hallándose a cincuenta leguas del pueblo en que debe residir con sus haciendas en el primer campo vacante que encontré, y en el que no podrá permanecer mucho, se vería presisado a abandonar el cuidado de ellos (que equivale decir su fortuna) a manos estrañas que dificilmente podrán llenar el vacío que dejará.
“Cree el infrascripto que el Superior Gobierno dé por suficiente las causas que espone y se digne admitir la renuncia que respetuosamente hace del empleo que se le confiere”.
“Dios Gue. a V .E. ms. as.
Felipe José Miguens
(una rúbrica)

(Documento obrante en el Archivo General de la Nación. Sala X)

La política de entonces, parece que, casi como siempre, anteponía los intereses personales por sobre los del bien común, pese a que los mismos actores (como hemos visto escrito en el documento) digan lo contrario…

En ese año-1856- la zona quedaba tranquilizada definitivamente tras los combates de Cristiano Muerto y Sol de Mayo y posteriormente San Lorenzo, donde se destacó la acción de Machado.
En el Tandil renacía la calma y ahora sí podía darse cumplimiento a la inoportuna convocatoria electiva formulada en pleno malonaje, formalizándose el 22 de noviembre la primera Comisión Municipal acorde con la Ley de Municipalidades, que integraron Manuel Romero, Felipe J. Miguens (el “arrepentido”autor de la nota transcripta…), Narciso Domínguez y Publio Massini como titulares y Ramón Gómez y Cayetano de la Canal como suplentes.
La realidad, sin embargo, indicaba que prácticamente buena parte de los integrantes de la misma, no estaban todavía en el pueblo ya que habían formado parte del éxodo del que uno de ellos, el citado Miguens, dejó el elocuentísimo testimonio del que dimos cuenta.

Daniel Eduardo Pérez

miércoles, 25 de agosto de 2010

HÉCTOR EANDI, EL ESCRITOR TANDILENSE AMIGO DE NERUDA.

NERUDA Y TANDIL
Héctor Eandi, el tandilense amigo del poeta

Hay títulos que cuando uno los escribe duda a veces de no cambiarlos por otros. No ha sido éste el caso, porque lo hemos encontrado, además de atractivo y casi enigmático, apropiado para contarle, amigo lector, aspectos poco conocidos tanto del gran poeta chileno como de otro gran escritor argentino injustamente olvidado hasta por quienes deberían tenerlo en primera fila, por haber nacido en su tierra, que no es otra que la de nuestros pagos del Tandil, aunque más exactamente hayan sido los de la localidad rural de Vela, en realidad, dicho con más propiedad, María Ignacia.
Cuando asomaba el siglo XX, esta parte del continente sudamericano, en especial Argentina, venía de superar una de las más grandes crisis económicas y sociales y mostraba una recuperación no sólo en ese campo, sino en el amplio de la cultura.
En nuestro país, en la literatura, los denominados "modernismo" y "realismo" tenían en la poesía, la dramática y la narrativa, así como en la prosa y el ensayo, destacados cultores entre los que podemos mencionar a Leopoldo Lugones, Ricardo Güiraldes, Gregorio de Laferrere, Roberto J..Payró, Florencio Sánchez, Enrique Larreta, Horacio Quiroga, Alberto Gerchunoff, Manuel Gálvez, Benito Lynch, Hugo Wast y pensadores como Alejandro Korn, José Ingenieros, Ricardo Rojas, Arturo Marasso y otros.
Por su parte, enrolados en lo que se dio en llamar poesía no modernista, se destacaban autores de la talla de Evaristo Carriego, Enrique Banchs, Baldomero Fernández Moreno, Arturo Capdevila, Alfonsina Storni, Héctor P. Blomberg, Pedro M. Obligado y Juan Burghi entre otros.
Eran los tiempos en que estallaba la Primera Guerra Mundial -1914-,asumía la presidencia Hipólito Yrigoyen-1916-, se producía la Revolución Rusa- 1917- y se producía la tristemente Semana Trágica,1919. El país estaba poblado por algo más de ocho millones de habitantes y se había producido un año antes la Reforma Universitaria y luego de mucho dolor y sangre, finalizaba la Primera Guerra.
La literatura hispanoamericana había perdido a Rubén Darío y llegaba a Buenos Aires Amado Nervo como embajador de México.
Argentina y consecuentemente Tandil, habían celebrado, con toda pompa el Centenario de la Revolución de Mayo con el brillo propio que el acontecimiento exigía, durante la presidencia de Figueroa Alcorta, siendo Intendente Emilio Vivot.
Los sucesos que precipitaron la primera gran guerra, en 1914, atrajeron aún más inmigrantes a estas tierras, escapando del horror de todo conflicto armado.
En tanto, el desarrollo local se palpaba en sus distintos niveles, con logros como el del crecimiento de la Escuela Normal, la existencia de periódicos afianzados - El Eco de Tandil, por ejemplo- y la pronta llegada de otros que, como Nueva Era, llegarían hasta nuestros días con el aporte de sus informaciones y sus ideas.
La Biblioteca Rivadavia, la educación tanto pública como privada en plena consolidación, las actividades agropecuarias y canteriles y la incipiente industria de la metalurgia, presagiaban un futuro alentador para el Tandil.
En ese marco general que someramente describimos en sus datos más relevantes, nació Héctor Ignacio Eandi el 16 de mayo de 1895 en la localidad de María Ignacia (Vela), del matrimonio argentino formado por Federico Eandi y María Artis, quienes tuvieron seis hijos más: Federico, Domingo, Dardo, Roberto, David (Nilo) y Oreste.
Luego de cursar la escuela primaria en su lugar natal, Héctor comenzó la secundaria en Tandil, estudios que abandonó.
El matrimonio Eandi tenía una fonda en la localidad rural y más tarde se dedicó a una pequeña explotación agropecuaria. A medida que los hijos fueron creciendo, tomaron caminos diversos. Así David (Nilo) terminó sus estudios secundarios y partió a Buenos Aires donde se graduó de médico. Héctor por su parte, también se fue a la Capital Federal y allí culminó la escuela secundaria recibiéndose de electrotécnico en la Escuela Industrial de la Nación.
Se casó con Juanita Birstock con la que tuvo dos hijas: Violna y Laura, que le dieron años más tarde nietos y trabajó durante tres décadas en la firma sueca SKF, en la que se ganaba el sustento.
Además de la amistad que cultivó con Neruda-motivo del capítulo - fue amigo de otros grandes de las letras, contemporáneos suyos.
Sus inquietudes literarias lo llevaron a frecuentar ambientes propicios de la época y en 1924, apareció su primer libro, en este caso de poesía, titulado "Pétalos en el estanque".
Comenzarba para Eandi una etapa donde compatibilizó su tarea de empleado de la firma citada- que lo había llevado primero a Corrientes y luego al Chaco, entre 1918 y 1921, donde conoció a fondo la realidad de aquellas regiones litoraleñas-, con su vocación literaria que le permitió ser admitido en el diario "La Nación", donde fue colaborador habitual de sus páginas literarias, casi hasta el fin de su vida.
Allende los Andes, en otro humilde hogar, en este caso chileno, comenzaba a destacarse, en la misma época, una joven figura veinteañera, que en el año en que Eandi publica su libro de poemas, él hace lo propio con "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Era Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, que usted, amable lector, ya descubrió que se trataba de Pablo Neruda, quien ya había publicado su primer libro juvenil con el nombre de "Crepusculario".
Neftalí Reyes había dejado su nombre y su apellido, para usar, hasta el fin de sus días, el de Pablo, para algunos autores tomado de Paul Verlaine, y el de Neruda, que conoce poco y de quien había visto algo escrito y casi como al azar lo tomó como propio, tratándose del escritor checo Jan Neruda ( ver recuadro).
Poco tiempo después, en 1926, nuestro Héctor Eandi escribe en la revista "Cartel" una nota titulada "Los veinte poemas de Pablo Neruda",.que según testimonia Margarita Aguirre- que fuera luego secretaria y biógrafa de Neruda-fue la primera escrita sobre Neruda en el extranjero.
Eandi, ya en Buenos Aires, había descubierto aquella edición de los luego archifamosas poemas, en una de la viejas librerías que por la época estaban cerca del Cabildo, por donde Eandi pasaba frecuentemente, según testimonio recogido por la autora chilena, del hermano médico de Héctor, David Nilo Eandi.
Eran tiempos en que ya Neruda había dejado su pueblo natal y Temuco-donde había conocido a la gran Gabriela Mistral- para, pese a su juventud, destacarse en Santiago con su labor en las letras.
Neruda nos relata el momento: " Por ese tiempo llegó a Temuco una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del liceo de niñas. Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes. Se llamaba Gabriela Mistral.
"Yo la miraba pasar por las calles de mi pueblo con sus ropones talares, y le tenía miedo. Pero, cuando me llevaron a visitarla, la encontré buenamoza. En su rostro tostado, en que la sangre india predominaba como en un bello cántaro araucano, sus dientes blanquísimos se mostraban en una sonrisa plena y generosa que iluminaba la habitación.
"Yo era demasiado joven para ser su amigo, y demasiado tímido y ensimismado. La ví muy pocas veces. Lo bastante para que cada vez saliera con algunos libros que me regalaba. Eran siempre novelas rusas que ella consideraba lo más extraordinario de la literatura mundial. Puedo decir que Gabriela me embarcó en esa seria y terrible visión de los novelistas rusos y que Tolstoi, Dostoyevsky, entraron en mi más profunda predilección. Siguen acompañándome"- nos relata en su póstumo " Confieso que he vivido".
Aquella primera nota escrita sobre Neruda en el extranjero- es decir fuera de Chile-fue la que inició el mágico encuentro, al llegar a Neruda la misma, tal vez enviada por el mismo Eandi al autor chileno.
Aquel encuentro devenido en amistad, pese a que todavía no se conocían personalmente, son las amistades que, como dice Margarita Aguirre " ...son más profundas en la medida en que no están rodeadas de los accidentes menudos de la vida diaria".
Muy joven, apenas con veintitrés años, Neruda fue designado cónsul ad honorem en Rangún (Birmania), desde donde le escribe a Eandi, en 1927, lo que sería la primera carta (lamentablemente la primera de Eandi a Neruda, donde le envía su comentario sobre "Veinte poemas..." se perdió).
En esa carta, el gran poeta chileno le dice a nuestro escritor: " ... Hace mucho tiempo que recibí su libro Errantes, libro que aún me acompaña como un placer preferido, a pesar de viajes y tiempo. Circunstancias miserables de cada día, y también falta de recursos internos que correspondieran al escribirle a su magnífico resultado; eso puede excusarme ante usted de de esta falta de nobleza. Leí también, en Chile, un comentario suyo a mis 20 Poemas, que sin dificultad entraba profundamente en las ansiedades de este libro, cosa para mí inolvidable". La carta continúa en tono muy amable y finaliza: "Espero de usted sus nuevos trabajos, algún libro o revista, o carta. Haga usted amigo mio atravesar sus valientes relatos por estas aguas y tierras de calor, me protegerán grandemente del aburrimiento y del abandono.
"Créame su amigo, su adepto". Pablo Neruda.
Nació así una correspondencia que, aunque con intermitencias, se mantuvo hasta 1943 y que luego de la muerte de Eandi, seguiría con unas pocas cartas más a su viuda, Juanita. .Luego de aquellas primeras epístolas, habría que esperar algunos años para que se produjese el primer encuentro personal en Buenos Aires, al que luego nos referiremos.
Era una época en la que -como señala Aguirre- " El argentino - tal vez las condiciones de su país lo determinen- es entonces mucho más político que el chileno. En realidad, Pablo está- o parece estar- solamente dedicado al ensimismamiento de su poderosa fuerza creadora. Con los años la política con la que Pablo se comprometió va a separarlos, sin mengua para el cariño, como ya lo he dicho, y lo confirman las cartas enviadas por Pablo a Juanita, después de la muerte de Héctor...".
Ya Eandi había publicado su segundo libro, del que nos habla Neruda en la carta transcripta, " Errantes", en 1926, en este caso usando la narración como forma literaria.
La correspondencia continuó mientras duró su estancia en los países asiáticos, época en la que escribió su famosa "Residencia en la tierra", hasta que en 1932 regresó a Chile y al año siguiente fue designado cónsul en Buenos Aires. Sería entonces el momento en que ambos amigos epistolares, se verían por vez primera la cara y se abrazarían.
Los pocos meses de Neruda en Buenos Aires sirvieron para que estrecharan más aún su amistad y juntos participaran de reuniones y tertulias literarias junto a otros grandes de la literatura hispanoamericana, entre ellos García Lorca, que por esos años estaba en Buenos Aires.
González Tuñón, Oliverio Girondo, Norah Lange, Ricardo Molinari, entre otros, se reunían con ellos en el bar "Pescadito" de la Boca.
La estadía de Neruda en Buenos Aires, fue corta, ya que en mayo de 1934 debió viajar a Barcelona, al ser designado cónsul de su país allí. Serían los años en que el chileno, guerra civil por medio, abrazaría con fuerza la causa política que duraría hasta su muerte: el comunismo.
Ya "Residencia en la tierra" había sido publicada, en 1933, y la correspondencia fluida entre nuestro Eandi y Neruda había sufrido intermitencias.
En su "Genio y figura de Pablo Neruda", Margarita Aguirre, su autora, nos dice sobre esta etapa-obra, que es donde se desarrolla fundamentalmente la correspondencia que nos ocupa, " Neruda no fue nunca un espíritu religioso, ni mucho menos esotérico. Residencia en la Tierra, donde el hombre tiene que arreglar sus asuntos. Quizá el pertenecer a una familia de pioneros donde el catolicismo era practicado exclusivamente por las mujeres y mirado como un adorno femenino sin mayor trascendencia, lo hizo respetar y, en cierto modo, simpatizar con todas las religiones pero sin sentirse ligado a ninguna".
Es apreciable destacar que pese a militar en veredas opuestas, ambos cultivaron más allá de la ideología, la amistad y el aprecio mutuo. Nos lo dice Margarita Aguirre claramente en la cita transcripta en párrafos anteriores.
Las cartas se espaciaron y un nuevo encuentro entre el tandilense y el chileno-el último- se produciría recién en los ‘60, según testimonia Aguirre.
Antes- en 1944- Eandi había publicado su libro más importante " Hombres capaces", unánimemente elogiado por la crítica
Para ese entonces las corrientes literarias en nuestro país se movían entre las vanguardias y los grupos que se denominaron Boedo y Florida, que entre 1920 y 1940 enrolaron, en sus distintas formas literarias, a escritores de la talla de Jorge L. Borges, Francisco L. Bernárdez, Leopoldo Marechal (poetas de Florida y afines), así como en Boedo estaban Álvaro Yunque, R. González Tuñón, y entre los poetas independientes José Pedroni y Conrado Nalé Roxlo. En la dramática se producía el desarrollo del teatro argentino con Samuel Eichelbaum, nuestro R. González Pacheco, Armando Discépolo y otros. La narrativa de la época, continuaba en el realismo con figuras como Eduardo. Acevedo Díaz, y los ya mencionados Quiroga, Gálvez y Lynch: En las filas de Florida y afines aparecían Macedonio Fernández, Eduardo Mallea, el ya citado Borges, Norah Lange y Manuel Peyrou; en tanto en el realismo y la vanguardia, lo hacían Roberto Arlt, Nicolás Olivari y en Boedo,: Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta, mientras algunos autores ubican como independientes a Arturo Cancela, Juan Carlos Dávalos y a nuestro Héctor Eandi. En la prosa en la que conviven ensayo e historia, Victoria Ocampo, el ya citado Martínez Estrada, Raúl Scalabrini Ortiz, Francisco Romero, Ángel J. Batistessa son los apellidos ilustres de nuestras letras, contemporáneos a nuestro Eandi.
En el contexto histórico, son los años en que se fundó la famosa revista "Martín Fierro", ocurrió el golpe de estado que depuso a Yrigoyen, en tanto en España triunfaba la República, y aquí, Victoria Ocampo fundaba su célebre revista " Sur"; mientras se suceden los gobiernos conservadores y estalla la Segunda Guerra, que sumerge a Europa, especialmente, en un baño de sangre.
En ese mundo, los caminos de nuestros personajes fueron tomando rumbos diferentes y en tanto Neruda adquiría fama y halagos a la par de convertirse en un fuerte militante político, Eandi en su recato y en su cuasi timidez, continuaba colaborando asiduamente en " La Nación", cultivando la amistad de escritores y ganándose el respeto de sus colegas, que oportunamente lo eligieron para integrar la SADE (Sociedad Argentina de Escritores).
Así como Neruda no olvidó nunca su patria grande ni su patria chica, también Eandi cultivó su amor por el pago que lo vio nacer, siendo frecuentes sus visitas a Tandil, especialmente para las fechas festivas de fin de año o sus vacaciones.
Aquí - nos recuerda su sobrino Dardo (ver recuadro)-gustaba charlar con sus familiares y con los pocos amigos que habían quedado de sus años de juventud.
Es cierto que en la literatura de Eandi ,Tandil no aparece “con nombre y apellido”, sin embargo pueden identificarse claramente hechos, paisajes y naturalmente personajes que, como el Germán de "Hombres capaces", no era otro que su hermano Dardo, el padre de nuestro entrevistado.
Tanto “Errantes “como “Hombres capaces” merecieron críticas elogiosas y no sólo eso, sino además figurar en importantes antologías.
Así por ejemplo, en su" Historia de la literatura argentina", Fermín Estrella Gutiérrez dice, refiriéndose a la obra de Eandi, a quien ubica entre los narradores posteriores a la generación denominada “Martín Fierro”: “... autor de “Errantes” vigorosa colección de cuentos que tienen como escenario la selva, el río y el campo argentino y “Hombres capaces”...”
Por su parte, el prestigioso Enrique Anderson Imbert en su obra “Historia de la literatura hispanoamericana”, en su tomo II, cita especialmente a Héctor Eandi en el capítulo de la narrativa argentina, diciendo que dedicados a la zona del Litoral y la Pampa se destacan los ya citados libros Errantes y Hombres capaces.
Pese a algunos achaques, Eandi prosiguió colaborando en el diario “La Nación, casi hasta pocos meses antes de su muerte, acaecida el 19 de mayo de 1965.
De la correspondencia con Neruda, podemos repetir que se interrumpió casi veinte años antes de que nuestro escritor falleciera, lo que no implicó el olvido del laureado Premio Nobel de su viejo amigo epistolar y de aquellos dos fugaces encuentros en Buenos Aires, por lo que una vez enterado de su muerte, con fecha 25 de diciembre de 1965, le escribió a su viuda Juanita, la siguiente carta:
" Juanita querida:
"No tuve tiempo de pasar a verla y pasar juntos un rato de tristeza. Digo no tuve tiempo, porque apenas nos quedamos unas horas aquí y llenas de preocupaciones.
"Sé que Ud. se vé con Margarita (Aguirre) que tanto estimó a Eandi y que me ha contado muchas cosas del amigo querido.
“ Hasta luego Juanita, y un abrazo fraternal de quien tanto la quiere".
Casi un año después, nuevamente Neruda le escribe a Juanita, he aquí el texto "Juanita, esta carta es para saludarte soy un ingrato, después de tantos años, aprovecho el viaje de Margarita (Aguirre) para enviarte este saludo amarillo y verde.
"Héctor está siempre en mi recuerdo.
" Vivo cambiando de sitio y no se cuándo nos veremos!.
"En cuanto a lo que sea, Margarita tiene mi confianza
"Un abrazo de Pablo Neruda y un Romeo y Julieta"
Neruda se refería a la posibilidad de publicar su correspondencia con Eandi y al envío de su traducción de la obra de Shakespeare.
A todo esto, Margarita Aguirre recuperó la última carta que Eandi había escrito a Neruda y que nunca fue enviada, allí nuestro escritor dice en algunos de sus párrafos "Desde muy lejos,- desde dos remotos mundos- la amistad nos ligaba ahondando sus raíces sagradas en nuestros corazones. Y qué admirable amigo fuiste Pablo!"
Y más adelante: " Tus versos me llegaban en su espléndida virginidad turbadora., palpitantes todavía de tu propio asombro ante ese surgir de un mundo tuyo que tú mismo apenas presentías"
Para finalizar: " Yo aquí, de este lado del mundo, a tantos sueños y leguas de distancia, he sido siempre un hito, un testimonio, un tótem de aquel Pablo, el de tus cartas y tus poemas de Oriente..."
El fallecimiento de Héctor Eandi mereció el homenaje de sus colegas, de tal suerte que fue velado en la" Casa del Escritor “, de la SADE y sus restos sepultados en el cementerio de la Chacarita.
Atrás quedaban sus cuentos, verdadero legado de este tandilense, mientras Neruda- que había sido premiado con el premio “Stalin” en 1953 y con el Nobel en 1971, lo que le dio a Chile el segundo en Letras- el primero había sido para la gran Gabriela Mistral- residía en Europa hasta que el gobierno de Salvador Allende lo designó embajador en París, desde donde, ya muy enfermo de cáncer, retornó a su patria para fallecer el 23 de setiembre de 1973.
Cuando ya ninguno de los dos vivía, Margarita Aguirre recuerda con gran cariño a nuestro escritor: “La imagen que tengo de Héctor Eandi es la de un hombre inteligente, afable, sensible, con un claro sentido de la honorabilidad. Flotaba en torno de él un dejo de tristeza que imperceptiblemente se hacía sentir a su alrededor. En sociedad, andaba siempre acompañado de Juanita, cuya admiración y respeto por su marido eran evidentes apenas se los veía. Formaban lo que hoy se llama una buena pareja.
“Cuando Héctor murió comencé con Juanita una amistad que todavía dura. Hace poco he conocido a las dos hijas del matrimonio, a sus maridos y a los nietos. Son de esas familias de las que van quedando pocas en las grandes ciudades. Nos reunimos en casa de Laura, donde vive Juanita, o en lo de Violna. Yo siento allí la presencia de Hector Eandi aunque no lo nombremos. Sigue presidiendo la vida familiar.”
Más adelante nos dice en las palabras preliminares del libro que recogió la correspondencia de ambos: “Más de cincuenta años después de iniciada la amistad entre Pablo Neruda y Héctor Eandi- dos hombres de letras con destinos tan disímiles- ellas servirán para algún esclarecimiento de la etapa quizá más importante de la vida de Neruda y para revalorar al excelente escritor argentino”.
Un elogio que no es gratuito y un mensaje claro, para quien quiera escucharlo, del injusto olvido de este tandilense, cuya obra fue recogida en diversas antologías de cuentos, entre las que merece destacarse la que dirigiera y seleccionara el catedrático Ángel Mazzei en “Treinta cuentos argentinos”, donde su cuento “Hombres capaces” figura junto a otros, de autores de la talla inmensa de Borges, Cortázar, Bioy Casares, Leopoldo Lugones, Ezequiel Martínez Estrada y otros.
Nos parece oportuno terminar este capítulo con la opinión de quien conoció a ambos y nos brindó una pauta clara de ellos. Dice Aguirre en el prólogo a su libro - ya citado-que contiene la correspondencia entre los dos: "...Ambos escritores son inteligentes y de fina sensibilidad. Eandi se queda voluntariamente en el tono menor mientras Neruda vuela hacia sus propias epopeyas y hace de su vida un holocausto en aras de causas grandiosas... (Neruda) Es también hombre de varios amores. Eandi cultiva uno solo y funda una familia: se compromete definitivamente con ella. Si solamente consideramos estos dos aspectos, el político y el familiar, ya es dable darse cuenta de las diferencias que los van a distanciar"
Esta distancia fue sin embargo de carácter, diríamos con amplitud, ideológica, lo que sin embargo no empañó ni lastimó el valor supremo de la amistad superadora, como queda explicitado en los párrafos anteriores y en toda la correspondencia y los testimonios de sus contemporáneos.
Los insondables caminos de la vida, como en una intersección, cruzaron al gran poeta chileno con el tandilense. Ambos amaron sus terruños por igual y por ello, pese a todo, se parecieron. En el fondo Neruda- sin saberlo-había tomado contacto con Tandil...ese Tandil que todavía le adeuda a Eandi un homenaje importante, porque el olvido es una de las formas de la ingratitud.
Tal como nos relata su sobrino Dardo (ver recuadro), nunca dejó de regresar a su terruño tandilense y mantener afectuosas relaciones con sus hermanos y sobrinos.
Los diarios locales recogieron brevemente la noticia y así puede leerse en "Nueva Era" del 20 de mayo de 1965, respecto a su obra: " Sus relatos eran de tipo campero, desfilando a través de ellos tipos y costumbres vernáculas, reflejados en una prosa firme, desnuda de artificios retóricos vanos".
En nuestra ciudad, el autor lo incluyó en el proyecto que luego fue ordenanza Nº 2435 de 1979, y que denominó con su nombre, como homenaje, al pasaje que nace en Av. Juan B Justo al 700 con rumbo NO.

Daniel Eduardo Pérez

miércoles, 21 de julio de 2010

LA PIEDRA MOVEDIZA DEL TANDIL

LA PIEDRA YACENTE

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Tandil disfrutó durante un tiempo, no demasiado largo si tenemos en cuenta su “descubrimiento”, de un fenómeno natural que le dio trascendencia internacional: la Piedra Movediza. Gigantesco peñasco de granito de 300 tn..que oscilaba elegante e imperceptiblemente al borde de un precipicio, con el solo impulso del viento o de la mano, en un equilibrio casi milagroso.

De indudable origen natural, pese a que no faltaron quienes como Alejandro Sorondo, unos años después de su caída, sugirió la posibilidad que fuera …¡un monumento megalítico hecho por vaya uno a saber qué civilización…! , y no faltó-como siempre-quien lo adjudicó a ¡seres extraños a nuestro planeta!, lo cierto es que el granito oscilante fue un “capricho” de la madre Naturaleza.

Decimos que la suya fue de una corta fama nacional e internacional, porque si tomamos en consideración las primeras exploraciones no indígenas en la zona y la fecha de fundación de nuestro Tandil (1823), hubo que esperar una décadas para que La Movediza fuera “descubierta” y entonces sí, a partir de ello, comenzar a forjar su aureola de magia traspasando fronteras y comenzando a figurar en cuanto libro se publicara.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que La Movediza “murió” septuagenaria, en el conocimiento público, es decir cuando apenas alrededor de siete décadas fulguró en el horizonte legendario estando “viva” para conocerla.

En ese sentido era “jovencita” si tenemos en cuenta que su origen debemos medirlo en miles de millones de años…

Este fenómeno fue atracción de turistas y visitantes famosos provenientes de todos lados, hasta que el 29 de febrero de 1912, a la media tarde cayó de su pedestal, dejando a Tandil huérfana de su símbolo, el que quedó, igualmente, en el “reposo del guerrero” para todos los tiempos.

Más allá de las leyendas sobre la piedra, vulgares, bellas o apasionadas alrededor de su caída se tejieron diversas hipótesis que aún hoy, a 95 años de su caída, no conforman más que eso, hipótesis sin cierre definitivo, sin corolario final.

Es que desde aquella legendaria versión de la idea de Juan Manuel de Rosas de tirar la Piedra, arrastrada por cientos de yuntas de bueyes, en adelante se tejieron otras que abarcan tanto el origen de su movimiento (el corazón de la india Mini sacrificada por amor), hasta llegar al terreno de las hipótesis más insólitas cuando del origen de su caída se trata.

Cuando se desplomó estaba en Tandil el destacado escritor Ricardo Rojas, quien fue el primero en dar la noticia al día siguiente en las páginas del diario La Nación, comenzando a correr desde ese momento la versión que había sido derribada por un atentado de canteristas disconformes, contestatarios, vengativos, versión que aún hoy tiene sostenedores en la opinión no calificada.

Otros atribuyeron el desastre a las vibraciones permanentes de los barrenos de las canteras aledañas como detonante de su "muerte" (románticamente “suicidio” para algunos), no faltando quienes afirmaron que el colocar tantas miles de botellas en su base para comprobar su movimiento al romperlas, fue desgastando el punto de apoyo en la base, hasta hacerle perder el equilibrio.

Es evidente que algún factor, no necesariamente coyuntural, hizo que efectivamente lo perdiera definitivamente, pero bien pudo ser el transcurrir de los miles de años lo que fue haciéndole perder el eje justo del delicado símil de bailarina fenomenal, hasta producir un día su derrumbe final.

¿Se venía cayendo desde hacía miles de años? , como sostenía mi recordado amigo y maestro, el Dr. Huberto Cuevas Acevedo, destacado médico pero también geógrafo;¿ Fue un atentado?, como algunos pretenden ; ¿Un accidente provocado involuntariamente? O la perseverante costumbre de empujarla por parte de todos los que subían, para tratar de observar su oscilación, hasta que entre tantos miles de empujones, en una sumatoria físico- matemática la mole cayó, como lo sugiere claramente Eduardo Holmberg, el destacado científico, ligado a Tandil y que la visitó en repetidas ocasiones. La incógnita persiste, lo que potencia su legendaria fama.

Hasta el nombre que nos denomina en los mapas, TANDIL, puede haber tenido origen en aquella maravilla natural.

Oportunamente publicamos una nota con el titulo de “En torno al significado del topónimo Tandil”, en el Nº 2 de la Revista de la Universidad (1978)donde dimos cuenta de alrededor de treinta acepciones atribuidas al significado de nuestro querido nombre propio.

Palabra de origen mapuche, deformada por los oídos y las lenguas blancas, una de sus acepciones pudo haber sido proveniente de los vocablos Thav-lil, “piedra que palpita, que late.

Piedra que late, muy poético y también romántico… pero ¿ajustado a la verdad?

Lo cierto es que aquella roca que permaneció sumergida en las aguas oceánicas que hace miles de millones de años cubrían la zona, moldeándose en ellas para salir a la luz alrededor de hace 900 millones y aquí “respirar” solitaria en la pequeña cumbre rodeada de congéneres sin sus dotes de una Maia Plitsiètskaia, aunque como partenaires admirables y admiradoras de esa privilegiada integrante o, mejor, solista del ballet granítico, sucumbió rápidamente, cayendo en el escenario y enmudeciendo a la platea, quedando yacente y partida, como cadáver momificado para la eternidad terrena y la curiosidad y el lamento inútil.

Quedaba para nosotros la magia de imaginarla allí, soberbia y agrandada por los ojos de la fantasía como un cíclope imbatible que se grabaría para siempre en los corazones, en el sentimiento y en la conceptualidad de una identidad única. No es poco…¿no le parece, amigo lector?.

Casi enseguida de su caída aparecieron quienes opinaron que había que buscar la manera de reponerla en su sitial. Proyectos varios que se fueron diluyendo en el tiempo. Recordamos siempre a don Arnaldo Rizzo quien conformó una comisión a tal fin ya hasta se puso una especie de hito señalando, o más bien, dejando señalada esta intención cuando el Dr. Zarini era Intendente en 1971 y unos hermanos Maxwell presentaron un proyecto en el que hasta movimiento le daban…pero el tiempo pasó y cada tanto el tema era puesto en agenda.

Más cerca de nuestros días el artista amigo José Rossanigo concibió el llamado “piedra dorada”, una especie de monumento en bronce que en ese lugar la pusiera nuevamente a la vista erguida, pero luego de muchos cabildeos sobre el tema, en la gestión del Intendente Miguel Lunghi, se llamó a un concurso en el que hasta la gente-muy poca-votó ante varios proyectos.

Finalmente el que resultó elegido comenzó a ponerse en práctica: una réplica en materiales sintéticos y hueca con armazón interna, que podría ubicarse en la cumbre inmóvil.

Tras varios meses de trabajos y de cuestiones varias para lograr el presupuesto para abonar a sus autores, finalmente y no sin opiniones divididas, la “piedra” fue inaugurada con bombos y platillos el 27 de julio de 2007, con la presencia de la pareja presidencial y todo el séquito imaginable……

La piedra siguió muerta, sólo que ahora la vista de algo parecido, nos dejaba mutilada la imaginación y le quitaba ese halo de misterio.

El Parque lítico La Movediza nació de esta manera, esperemos para quedarse, mientras la verdadera, la caída “mira” desde abajo a su símil, soñando seguramente aquellas épocas fabulosas en el que era una atracción mundial.

Daniel Eduardo Pérez

jueves, 8 de julio de 2010

EN NUEVO ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA

194º ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA


Al cumplirse hoy los 194 años de la Declaración de la Independencia de nuestro país por parte del Congreso de Tucumán, creemos que resulta propicio meditar acerca de aquella histórica decisión y los contenidos que en el presente conlleva como mensaje para todos los argentinos.
La Revolución de Mayo, de la que celebramos jubilosamente el Bicentenario, había abierto el camino para que se sumasen el resto de las ciudades-luego provincias-de lo que luego sería Argentina y así, once que hoy son las capitales provinciales, más cuatro del entonces Alto Perú aceptaron y firmaron el Acta. Sólo las del litoral y la Banda Oriental (hoy Uruguay) no lo hicieron.
Aquel martes 9 de Julio de 1816, a partir de las dos de la tarde y bajo la presidencia del representante sanjuanino don Francisco Narciso Laprida, el Congreso concluía con la redacción de la famosa Acta de la Independencia.
Era en sí misma la concreción de un acto de coraje, como lo llama Félix Luna, porque las circunstancias así lo determinaban, dado que como el mismo historiador nos explica:

“En el norte del continente, Bolívar había sido derrotado. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y apenas si eran contenidos por las guerrillas de Güemes. Para empeorarlo todo, Fernando VII había recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino sería el Río de la Plata. La Banda Oriental estaba virtualmente ocupada por los portugueses. Y en Europa prevalecía la Santa Alianza, contraria a las ideas republicanas. En ese momento crítico los argentinos decidimos declararnos independientes. Fue un gran compromiso, el rechazo valiente de una realidad adversa. Era empezar la primera navegación de un país independiente, sin atender las borrascas ni los riesgos. Un acto de coraje”.

Aquel documento, firmado por 29 congresales, también tuvo en las permanentes demandas del entonces Gobernador Militar de Mendoza, el Gral. Don José de San Martín, a un protagonista trascendente, dado que lo consideraba indispensable y fundamental para su plan de libertar el resto de los pueblos de la América del Sur, en medio de la ya citada adversidad internacional.
Coincidimos con el padre Rafael Braun cuando dice que “celebrar
un cumpleaños no es lo mismo que celebrar el aniversario de una institución privada o pública. Las personas viven un número limitado de años en esta tierra: nacemos, crecemos, envejecemos y morimos. Las comunidades políticas tienen un destino incierto porque son artificios culturales. Nacen, pero no siempre crecen y maduran. Tienen una duración imprevisible, y muchas veces fracasan en alcanzar el objetivo que se propusieron sus padres fundadores
Por ello es necesario reflexionar con serenidad lo que aquel conjunto mayoritario de las provincias logró en 1816 en Tucumán, en esa asamblea común y conjunta en la que declararon su independencia iniciando el camino para diseñar su primera constitución, que se firmaría tres años más tarde.
Un historiador serio realiza una interpretación de la realidad que, al hacerla, sabe que no es la única posible, ello es lo propio de la vida académica. Cuando se recuerda un pasado compartido se lo hace tanto desde la mente como desde el corazón, pero siempre desde la verdad, que es la mejor forma de amar a nuestra Patria.
Miremos entonces al futuro y repasando el preámbulo de la Constitución Nacional, redactado años más tarde de lo que celebramos, encontraremos un conjunto de objetivos que nos ofrece una visión y una guía para nuestra conducta ciudadana: “Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Sin duda, principios capitales para poder afrontar en nuestra sociedad pluralista, el desafío de construir ese futuro desde la creatividad de un pensamiento libre, desde la escucha recíproca, desde el respeto y aprecio de las diferencias, y así lograr pacientemente consensos encaminados a aproximarnos al horizonte deseado.
Tenemos entonces que construir desde la amistad social. Dejando de lado la soberbia de la inteligencia, que nos hace pensar que somos omniscientes, y de la soberbia de la voluntad, que nos hace creer que somos omnipotentes. Avivemos el deseo de construir el tercer siglo de nuestra vida independiente con humildad, alegría y amor, buscando grandes objetivos para el bien común, sin bajar los brazos.

Celebramos así el proceso por el que, a partir de allí, con dudas, desavenencias y conflictos, algunas de aquellas hermanas de la colonia, fueron sumándose hasta reunirse en aquel 1816 como“Provincias Unidas de Sud América”, para dar esta vez un sí conjunto, propio y voluntario al afán de ser “una nación libre e independiente …”.
En un país cosmopolita y en medio del proceso general de globalización que vivimos, creemos que resulta necesario afrontar los desafíos presentes y futuros en un clima de unidad nacional , creado a partir de lo racional y lo espiritual, que reavive en el alma esa maravillosa emoción colectiva que se llama patriotismo.
Ese patriotismo que en 1816 logró que unitarios y federales dejaran de lado sus discrepancias tras un objetivo superior. Entre ellos había abogados, militares, comerciantes y sacerdotes. Después, continuaron siendo adversarios, y algunos hasta tuvieron finales trágicos.
Desde aquel punto de partida que fue Mayo, se prosiguió en la construcción de una nación que conllevó luchas internas y externas-recordemos por ejemplo las campañas libertadoras del Padre de la Patria-para plasmarse en la continuidad de aquella Acta definitoria de buena parte del porvenir, enmarcados en un pensamiento que compartimos: “ningún país puede ir hacia delante si no es por la fuerza del espíritu que lo alienta, si no es por la puesta en práctica de los ideales que inspiraron a estos hombres”.
Esta Argentina de hoy, este pueblo que celebra sus 194 años de vida independiente, no puede relegar ni desprenderse de ese legado, aunque padezca períodos de temor y desorientación, aunque se yerre mientras se avanza, siempre nos debe guiar la voz de la libertad, de la dignidad humana, de la responsabilidad ante nosotros mismos.
Ni azares sorpresivos, ni quebrantos accidentales, ni crisis ni temor alguno, pueden torcer su destino ni apagar su fecunda vocación de grandeza, mientras respaldados en la historia, se conserve la fe en el porvenir.
Como bien dijo el poeta Francisco Luis Bernárdez:
Ninguna fuerza de la tierra podrá torcer este designio y este rumbo.
Por algo hay cielo en la Bandera y un gesto noble y fraternal en el escudo.
¡Gracias, Señor, por esta tierra de bendición y porque somos hijos suyos!

DANIEL EDUARDO PÉREZ
Presidente
JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE TANDIL

domingo, 27 de junio de 2010

LOS CONSERVADORES EN EL TANDIL

LOS CONSERVADORES

En las primeras elecciones tandilenses, se cultivaron simpatías locales por figuras nacionales, en hombres como Juan Fugl y Ramón Santamarina, así como también oportunamente, se hizo sentir el peso de la figura del Cnel. Benito Machado-leal en todo momento al Gral. Mitre- hasta la etapa de su ocaso, posterior a la derrota de" La Verde". Recordamos que también en nuestra ciudad la existencia de "clubes" y " asociaciones" era la que concentraba, especialmente, la actividad política limitada a un determinado núcleo de vecinos, en los que no faltaban los inmigrantes que fueron cobrando relevancia con el paso de los años.

Los aires de cierto autonomismo municipal logrado en la gobernación de Casares, pronto fueron borrados por Tejedor y su Legislatura ,1878-1880, retornándose a las prácticas centralistas que distaban de un acabado conocimiento de lo que ocurría en el interior provincial.

Sería en la presidencia de Roca- cuando Dardo Rocha fue electo Gobernador y fundó La Plata como capital de la provincia- que en Tandil se agrupan las opiniones en torno a estas figuras, repercutiendo también en los medios periodísticos de entonces, como "El Eco de Tandil" ( 1882) o" La Provincia" del danés Grothe (1885).

Los dos últimos Jueces de Paz y Presidentes de la Corporación Municipal, Eduardo Fidanza y Tristán Gómez, militaban en el "rochismo" que postulaba la candidatura de Dardo Rocha para suceder en la Presidencia al Gral. Roca, cuyo bastión era el "Club Gral. Martín Rodríguez", contra el "juarismo" que propulsaba la sucesión para el cordobés Juárez Celman, hombre del "roquismo", y a quien respaldaba "El Eco".

Promulgada la Ley Orgánica Municipal, surgió la figura del Intendente como máxima autoridad política comunal, la que según lo reglamentado sería electa por el Concejo Deliberante de entre sus miembros, con un año de mandato.

El pueblo se aprestaba a participar de lo que sería la primera elección de un Intendente y las posiciones políticas de los principales referentes participaban en realidad de preferencias similares, enrolados en el "rochismo" local del Club "Brig. Gral. M. Rodríguez" que había apoyado a los Partidos Unidos en la elección de legisladores nacionales, donde Sáenz Peña, Mitre y Casares, entre otros, eran postulados.

El "Club Popular" del juarismo, derrotado, se disolvió y llegaron a la instancia electoral para dirimir el cargo de Intendente, como "cabezas visibles" Pedro Duffau y el veterano médico y luchador Eduardo Fidanza, ramas del tronco común del ideario liberal y nacionalista del mitrismo, que en este caso en lo que podríamos denominar una "interna" fueron a las primeras elecciones para Intendente, de las que salió electo Pedro Duffau.

Por su parte los vecinos Tristán Gómez y Eduardo Arana, habían sido candidatos a diputados provinciales.

El peso de las fuerzas liberales-conservadoras resultaron triunfantes en los albores de la estructura municipal similar a la que conocemos actualmente, modificada y democratizada con el advenimiento de la Ley Sáenz Peña en 1912, con el voto secreto y obligatorio y cuasi universal (recordemos que las mujeres comenzaron a votar con el advenimiento del peronismo), que permitieron el acceso al poder en su primera aplicación, de Hipólito Yrigoyen electo Presidente de la Nación en 1916.

Pedro Duffau triunfó luego en las elecciones de 1887 y 1888 (recordemos que el mandato duraba sólo un año), realizando una gestión de gobierno destacada y dotando a Tandil de sus primeras calles empedradas y de un mejoramiento notorio en sus aspectos de obras básicas, recibiendo por ello el apoyo del vecindario al ser reelecto en los períodos mencionados.

En su gobierno debió afrontar difíciles momentos en la salud pública, al declararse una epidemia de cólera primero y de viruela y difteria después, combatiendo con tenacidad las mismas con la estrecha colaboración de los médicos del Tandil de ese entonces. Conformó una Junta de Salud y en su gobierno adquirió el Asilo San Juan, fundado por la masonería local, convirtiéndolo en Hospital Municipal en 1888.

Se preocupó por la extensión del alumbrado público a kerosene, por el trazado de calles y su rectificación, así como también por el embellecimiento de la entonces Plaza Principal (hoy Plaza Independencia).

Asimismo puso especial énfasis en mejorar también la Plaza de Carretas (hoy Plaza "Brig. Gral. M. Rodríguez"), que era el lugar obligado como "terminal" de dichos vehículos; de la construcción de nuevos puentes, cuya existencia era deficitaria y de dotar de mejoras al Cementerio, la Casa Municipal y la cárcel.

En el aspecto cultural, Duffau fue el fundador de la Biblioteca Municipal " Bartolomé Mitre", la que puede considerarse como la pionera de la ciudad; otorgó un subsidio a la Banda de Música, que si bien figuraba como municipal era sostenida por la población en forma particular y dispuso el ordenamiento del Archivo, designando como Jefe del mismo al recordado maestro Francisco Juldain.

La obra pionera de Duffau atendió también aspectos de nuestro paisaje serrano- que tanto necesitamos y debemos defender- al lograr en su mandato la donación del predio de La Movediza, que había adquirido Ramón Santamarina para luego donarla al patrimonio municipal y luego sufrir la fatal caída, en 1912, hasta que recientemente fue replicada con una puesta en valor integral del paseo.

L e cupo reordenar el funcionamiento administrativo municipal, imponer el cumplimiento del Sistema Métrico Decimal en el partido y reglamentar el Mercado de Abasto.

Además en su gestión se implementó la red telefónica-1886-, la Ley de Centros Agrícolas, que dio especial importancia al de María Ignacia, en 1887 y apoyó la instalación de una de las primeras fábricas de quesos, que fue la del italiano Console Mottalini, en 1888.

Ya por entonces Tandil tenía 9927 habitantes, de los cuales más de la mitad residían en la parte urbana, según el censo de 1887.

Pero si su labor quedó en la memoria, fue por la lucha que le llevó persuadir a los vecinos de la conveniencia y el progreso que significaba el empedrado de las calles del pueblo que proponía y que tanta resistencia tenía en el vecindario, el que finalmente cedió ante la perseverancia de Duffau, que logró que se comenzaran las obras de las primeras cuarenta cuadras.

La política de Duffau tuvo cierta continuidad en su sucesor, electo en 1889, Jacinto Saldívar, quien se había desempeñado como Presidente del H. C. Deliberante, y tenía su misma filiación política.

Este sanjuanino, que en su juventud había integrado la escolta de Sarmiento, se había radicado en Tandil donde adquirió parcelas dedicándose a la producción agropecuaria en su estancia "Los Laureles".

Con el veterano y eficiente Bernardo Sabatte Laplace, continuó la obra pública del empedrado, levantando asimismo un catastro urbano y procediendo a la venta de terrenos considerados sin valor para el municipio, rescatando los del Cementerio Viejo ( hoy Plaza Moreno) y el cerro Larsen ( hoy Parque Independencia).

Fue durante su gestión, que se inauguró en nuestra ciudad el Registro Civil, el 15 de setiembre de 1889, que marcó un signo más de la etapa "laicista" del gobierno de inspiración liberal que imperaba en el país.

La crisis económica de 1890-para algunos comparable a la de 1930 y a la reciente de 2001- que afectó al país, dejó a la Comuna en difícil situación, la que pudo sortearse a duras penas, merced a la voluntad, empeño y "muñeca" de Saldívar y su equipo, que para colmo de males debió afrontar las consecuencias de una de las más graves inundaciones en el partido, hasta ese entonces, que provocaron la destrucción de importantes tramos de la red caminera- obviamente de tierra-obligando a arduas tareas de lenta reparación.

A todo ello se sumaba la inestablilidad del gobierno de Juárez Celman y el gobernador Costa y a los enfrentamientos que culminaron con vidas perdidas, una vez más, en aras de ideales políticos, hechos de los que Tandil participó. El país quedó en manos del vicepresidente Carlos Pellegrini, ante la renuncia inevitable de Juárez Celman, con el apoyo de los dos grandes electores: Mitre y Roca, como vimos en el capítulo anterior.

Al finalizar 1890, Saldívar entregó el cargo al joven Intendente electo, Donato Dufau -primer Intendente nativo de este pago-ahijado del Cnel. Machado y de clara tendencia liberal.

El flamante Intendente tuvo que afrontar la dura situación económica que repercutía en las arcas municipales, haciendo- entre otras cosas- que el mantenimiento del Hospital, se transformara financieramente insostenible, apelando a ajustes para lograr salvarlo.

La situación nacional, con la división de la Unión Cívica, veía aparecer en el horizonte político, el nacimiento de la Unión Cívica Radical, en 1891, con la figura de Alem como caudillo.

A fines de 1891 las elecciones municipales proclamaron el triunfo de la lista única, encabezada por Dufau, obteniendo 220 votos y asumiendo el 2 de enero de 1892 para un segundo mandato, secundado por José Gabriel Almada como presidente del H. C. Deliberante. Tal era de difícil la situación, que Dufau tuvo que recurrir a los presos para el mantenimiento de la limpieza de la plaza y otros lugares...

En nuestra ciudad, algunos militantes del mitrismo y del viejo autonomismo, al igual que en Buenos Aires, se fueron pasando a las filas del reciente radicalismo, comenzando a perfilarse aquí las figuras de Piñero, los hermanos Dhers y los de la Canal, entre otros, según comentamos en el capítulo precedente.

Vientos de tormenta azotaban el panorama nacional, la conducción del Presidente del Acuerdo, el sobrio Luis Sáenz Peña producto de la alianza del PAN de Roca, con la Unión Cívica de Mitre, tambaleaba.

Al finalizar aquel duro 1892, la nueva elección fue con la presentación otra vez de lista única, esta vez encabezada por José Gabriel Almada, quien asumió como Intendente en enero de 1893 y Donato Dufau como presidente del H. C. Deliberante.

La alternancia de ambos fue convalidada por los vecinos, siguiendo una línea que parecía tener continuidad, en esta etapa que podríamos definir, arbitrariamente, como la de los proto-conservadores.

Almada, nacido en Tandil y descendiente de un guerrero del Paraguay, había sido presidente del ya citado Club" Brig. Gral. M. Rodríguez", de orientación "rochista". Entre sus obras destacadas se puede señalar el empedrado de la Av. Colón hasta la Estación del FF. CC y el intento de saneamiento de las finanzas municipales, allegando recursos con la venta de terrenos municipales, entre otras cosas.

Fue en esas circunstancias que Almada solicitó licencia y asumió Dufau, justo en el momento en que en aquel frío julio de 1893, lo sorprendió la revolución radical que culminó con la asunción interina como Intendente del Dr. José Santamarina. En el país y en Tandil fue el comienzo de la etapa de predominio del radicalismo, que se inició aquí con la elección, en 1895, del primer Intendente de esa filiación, Juan Bautista de la Canal.

Pronto aparecieron periódicos opositores, tal el caso en 1899, de "El Municipio", uno de los primeros conservadores, dirigido por Dolores Gómez,-varón pese al nombre- donde comenzó su tarea el después combativo Manuel Romero.

Ya vimos en el capítulo anterior como casi una década gobernaría en este período el radicalismo la ciudad, luego de la cual asumió como Comisionado Emilio Vivot, el 27 de abril de 1904. Vivot pertenecía a una familia de origen francés, que poseía en Tandil una importante estancia y era de extracción conservadora.

En ese mismo año, Antonio G. del Valle fundó el periódico "Buenos Aires", defendiendo el autonomismo conservador-recordemos que en un enfrentamiento mató a Setzes, que dirigía una publicación radical- y dos años después Manuel Romero hizo lo propio con "La Comuna", que durante casi cuarenta años defendería tenazmente los principios conservadores, sosteniendo duras polémicas con periódicos radicales como " Nueva Era".

Se inició así un período de gobiernos conservadores, en un año en el que en la política del país se produjeron hechos destacados como la elección del primer diputado socialista en América, el recordado Alfredo Palacios, al implantarse la elección por circuitos uninominales en Buenos Aires; el comienzo de la formación del Partido Conservador de la Provincia, que a instancias de Máximo Paz, que había sido gobernador y se había retirado, quedó constituido en 1908, proclamando sus objetivos y de cuya Junta Ejecutiva, presidida por Santiago Luro, formó parte el tandilense Antonio Santamarina.

Finalizada la segunda presidencia de Roca y divididas las fuerzas conservadoras, Roca impuso en el Colegio Electoral para sucederlo, a Manuel Quintana junto al cordobés José Figueroa Alcorta, para el período 1904-1910, sin la participación radical, que nuevamente se levantó en revolución en 1905, siendo derrotados; en Tandil, como consecuencia, los dirigentes radicales Demarchi, Casetti y José A. Cabral, fueron detenidos.

En 1905, Vivot fue electo Intendente por el H. C. Deliberante, siendo reelecto en 1906.

Con Vivot se reanudó el gobierno municipal conservador, sería la segunda etapa, que durará en esta ocasión hasta la intervención de la provincia en 1916, cuando fue electo Presidente Hipólito Yrigoyen, perdiendo las elecciones en Buenos Aires a manos de los conservadores y designando a Cantilo como interventor.

Vivot decía en su "Memoria" de 1904-1905: "Las consideraciones sociales, el respeto por el hogar, por las prensa, por la familia y por la sociedad eran vilipendiadas sin escrúpulos de ningún género cuando por ese medio se creía contener la libertad de pensar y de juzgar los actos del poder omnímodo que tenían en sus manos los destinos de esta Comuna". Felizmente, sin violencias de ningún género y dando ejemplos de procedimientos completamente contrarios, he podido hacer que se produzca la evolución, en el sentido que no se rinda culto a los más bravos y a los más audaces, sino a los más capaces de respetar y hacer respetar la dignidad y el honor del individuo, de la familia y de la sociedad".

Finalizado su período, fue electo Intendente una de las más destacadas figuras del conservadorismo local, Eduardo Arana, quien asumió el 3 de enero de 1907, gobernando Tandil por dos años.

A Arana le cupo una tarea administrativa y de gestión interesante. Podemos destacar obras que si bien fueron privadas, contaron con el decidido apoyo comunal y con su impulso otorgado por la afinidad política. Tal el caso de la iniciación de la construcción del edificio del Hospital Municipal y de la Capilla Santa Ana, donadas por doña Ana Irasusta viuda de Santamarina, obras inauguradas en 1909, cuando ya Arana había dejado la gestión y había retornado Vivot; la parquización de sus adyacencias, hoy Plazas" Dr. J. Santamarina" e" H. Yrigoyen", la inauguración, en 1908, del Colegio San José, en terrenos donados por la familia Santamarina, y en el mismo año, aunque de inspiración opuesta a la gobernante, la Biblioteca "B. Rivadavia", verdadero faro cultural que hoy es orgullo de la ciudad, donde Cabral dejó su impronta.

Por su parte la industria lechera, que tenía en Tandil importantes "cremerías", vería nacer en 1907, la instalación de la fábrica de quesos de Núñez y Cía., en Iraola, que comenzaría con la fabricación del luego famoso quesito "Chubut".

A continuación del nuevo período de Vivot, retornó Arana al frente de la Municipalidad, esta vez en carácter de Comisionado, al asumir Inocencio Arias la gobernación. En ese año de 1910, Arana con el apoyo decisivo de Antonio Santamarina, diputado nacional de extraordinario peso en el partido conservador, tuvo el honor de inaugurar la Escuela Normal, creada por el Presidente Figueroa Alcorta, en un paso fundamental en el proceso educativo de Tandil.

Eduardo Arana fue quien comenzó con el embellecimiento de la Plaza Independencia, obra que retomaría y completaría en su gestión Antonio Santamarina, enriqueciéndola con los jardines y estatuaria que hoy lucen gallardos.

En octubre de 1912, siendo diputado nacional, Antonio Santamarina, asumió como Intendente, iniciando uno de los períodos más extensos y fructíferos de gobierno comunal. Eduardo Arana, por su parte, había asumido como Gobernador. Tandil contaba así con dos hombres de predicamento provincial y nacional indiscutibles para la época, lo que se vio reflejado en obras importantes.

El extenso período de Santamarina- sólo interrumpido muy brevemente por la comisionatura de Diego Lezica Alvear en 1913-llegó hasta la citada intervención de la provincia en 1916.

La obra de Santamarina, fue trascendente, contabilizándose entre otras realizaciones : la terminación de los nuevos Mataderos Municipales; pavimentación de setenta y cinco cuadras de adoquinado; construcción de cuatro puentes sobre el arroyo Tandil y uno sobre el Blanco; el comienzo de las obras del Palacio Municipal, tal vez la obra de su gestión más trascendente; terminación de las obras de embellecimiento de la Plaza Independencia, que incluyeron la colocación de las estatuas especialmente traídas por Santamarina desde Francia; arreglo general de la antigua Plaza de Carretas, "Brig. Gral. M. Rodríguez" y trazado y construcción de la Plaza "Moreno", originalmente destinada a " ejercicios físicos" y mejoramiento general del Cementerio.

En su "Memoria" al H. C. Deliberante, Santamarina destacó la prescindencia que lo impulsó a llevar adelante su labor, en cuanto a cuestiones partidarias, lamentando que radicales y socialistas "... se hayan visto privados de tener en la Municipalidad la representación a que con legítimo derecho aspiran..." al no alcanzar con sus votos el mínimo exigido por la ley.

En su gestión creó el Dispensario " Gota de leche", para la provisión gratuita de ese alimento a niños que lo necesitaran. En materia cultural se destacó el apoyo económico otorgado a la Biblioteca "Rivadavia" y las tareas de escuelas del distrito.

Con el triunfo radical en la Nación y de los conservadores en la provincia de Buenos Aires, ésta fue intervenida por el gobierno nacional, designándose interventor al Dr. J. Cantilo, como vimos en el capitulo anterior.

El 7 de julio de 1917, otra vez otro Comisario, Víctor Roberts, como había ocurrido en 1904 pero esta vez de signo radical, desplazó a Santamarina y se hizo cargo de la Municipalidad.

Se inició así un nuevo período de gobiernos comunales radicales, hasta la revolución de 1930 en que el Tte. Gral. José F. Uriburu desplazó de la presidencia al anciano H. Yrigoyen retornando así gobiernos de fuerzas conservadoras, hasta la revolución de 1943 y el advenimiento del peronismo.

Primero Agustín P..Justo- Julio A. Roca, desde 1931 hasta 1937, apoyados por conservadores, radicales antipersonalistas y socialistas y luego Roberto M. Ortiz-Ramón S. Castillo, fórmula apoyada por la que se llamó "concordancia", desde 1937 hasta 1942 en que renunció por enfermedad el Dr. Ortiz y luego el Dr. Castillo hasta la citada revolución de 1943, fueron los gobiernos elegidos en elecciones que no tuvieron la transparencia deseada y que por lo tanto fueron calificados de "fraudulentos", incluyendo a los de la Provincia, donde Manuel Fresco, instauró lo que se dio en llamar el "fraude patriótico" e impuso el recordado lema " "Dios , Patria, Hogar".

Volviendo hacia atrás, diremos que las fuerzas conservadoras se habían dividido hacia 1915, siendo inútiles esfuerzos por mantener una férrea unidad, lo que se repitió en 1922, cuando el caudillo de Avellaneda, el famoso Alberto Barceló, se enfrentó a los dirigentes R. Moreno, A. Santamarina y otros y fundó el Partido Provincial, escindiéndose del tronco conservador, escisión que duró hasta 1931, en que en la Convención del Partido Conservador de Buenos Aires, los disidentes se reincorporaron, produciéndose luego la Convención que en agosto de ese año fundaría el Partido Demócrata Nacional, con la presidencia de Robustiano Patrón Costas.

Sería en 1922, cuando en pleno gobierno radical, el caudillo Juan D. Buzón fundó " El Régimen", que duraría hasta 1925, para luego hacerse cargo de "Tribuna", en 1931, que había sido fundado en 1929 con la dirección de Juan Calvo.

Otro periódico conservador que merece destacarse es " La Verdad", de María Ignacia que había fundado en 1934 el caudillo de esa localidad, Felipe Burón, que transitaba caminos de permanentes rispideces con el ya citado Buzón.

Curiosamente, después del Intendente Nicasio Sánchez, desde agosto de 1927 en adelante, se designaron Comisionados al frente de la Comuna, casi todos de filiación conservadora, tales los casos de: Juan Zerillo, Ramón Santamarina (nieto) y Beltrán Benedit.

Producida la revolución del 6 de setiembre de 1930, el interventor de la provincia Dr. Meyer Pellegrini, designó Comisionado a Ramón Santamarina (nieto), quien poco después fue reemplazado por el "idóneo" en farmacia y periodista, verdadero caudillo conservador local Juan D. Buzón, que se desempeñó hasta la elección del nuevo Intendente Dr. Armando Alzueta, en 1932, y que estará apenas casi seis meses como tal, al renunciar por disidencias con la conducción partidaria.

La labor que realizó Buzón al frente de la Municipalidad fue realmente trascendente, en especial en lo referido a obras públicas. El mejoramiento integral del Parque Independencia; el Mercado Municipal; la reconversión del pavimento de numerosas calles; el Estadio Municipal y la autoría del proyecto que culminaría con la creación del Museo y Academia Municipal de Bellas Artes, la construcción del pabellón de niños del Hospital, marcaron algunas de las realizaciones de este hombre respetado e influyente.

Le sucedió en el cargo el médico Dr. William Leeson, quien asumió en agosto de 1932 y gobernará ininterrumpidamente hasta 1940.

El Dr. Leeson continuó la obra de sus predecesores, correspondiéndole impulsar la construcción del nuevo edificio para la Escuela Normal y apoyar decididamente la erección del Calvario así como también la construcción del edificio del Museo de Bellas Artes, cuya inauguración presidió el 8 de diciembre de 1938, obras imperecederas, en las que el pueblo de Tandil colaboró sin reticencias.

Después del Dr. Leeson, en 1941, el Presidente Ortiz intervino la Provincia por no compartir la metodología electoral acusada de fraudulenta y entonces a Leeson le sucedieron como Comisionados, el Dr. Juan C. Tuculet, Teodosio Azcoiti y Carlos Saraví, hasta que en 1942 retornó para permanecer hasta la revolución de 1943.

Las fuerzas conservadoras se vieron fragmentadas y muchos de sus partidarios se integraron en los orígenes del peronismo , no logrando conformar un partido de características nacionales, salvo esporádicos intentos encabezados por políticos liberales y algunos neo conservadores, que duraron poco tiempo, y que constituye un tema digno de ser estudiado en profundidad, en el panorama político del país.

En Tandil, los conservadores tuvieron representación concejalicia nuevamente en la etapa peronista con Mario Zarini, Matías Mauhourat, Aníbal Daglio y Ernesto R. Fernández Tasende y luego en el gobierno radical de José E. Lunghi, con José María Ortiz y Julio Carreira ( de Vela)-I..Piagentini debió renunciar por su parentesco con el Intendente, que lo inhabilitaba reglamentariamente. Posteriormente fueron concejales conservadores Héctor Fernández Pérez y Gerardo Rivas, que a su renuncia fue sucedido por Julio Carreira.

Ya más recientemente, Juan Manuel Schang llegó a presidir el H. C. Deliberante en la lista del Intendente Julio J. Zanatelli, como representante conservador.

Será para otro momento el caso de analizar precisamente la figura de Julio José Zanatelli y sus reiterados triunfos en las urnas en épocas cercanas, que lo llevaron a ser , hasta el momento, el Intendente que más tiempo gobernó Tandil, batiendo el "récord" de Leeson, Santamarina y Maritorena, encabezando distintas listas de diversos partidos políticos, con una clara tendencia de mentalidad y estilo liberal-conservador, procediendo de una formación militar y habiendo sido en Tandil quien tuvo a su cargo la Municipalidad luego de la revolución de 1976. Todo un desafío futuro a encarar...

Acerca de los períodos de gobierno conservadores y aún de su accionar en la oposición, existen visiones diversas, según la postura intelectual de los autores. Emilio J. Hardoy, conspicuo dirigente del conservadorismo dejó escrito -creo que sabiamente-:" Recojamos los argentinos, de aquella época, la herencia de aciertos y errores". "Se ha dicho con razón que, más que una doctrina, encarnan (los conservadores) una forma de vida".

Una mirada simplista casi reduccionista, nos habla del gobierno de las élites terratenientes, de la oligarquía, para el caso de los conservadores; del acceso al poder de la clase media con el radicalismo y de las clases populares con el peronismo, dejando a la izquierda- o las izquierdas-como el espacio donde mejor se mueven los intelectuales, olvidando tal vez el complejo entramado-cada vez más acentuado-de la conformación política argentina. Por supuesto todo está sometido a debate, aunque la realidad pase por carriles no siempre coincidentes con las construcciones ideológicas.

Así hoy la globalización de la economía "de mercado", que ahora se le reconoce a países como Rusia y hasta China, cuyos regímenes políticos hacían poco menos que impensable que ello ocurriera, es, de alguna manera, un producto del pensamiento liberal occidental en contextos sometidos a variables no siempre lineales. Las claves para encontrar los por qué son a veces enigmáticas...

En el orden local, aún autores como Hugo Nario y Néstor Dipaola, de ideologías prácticamente opuestas a las del conservadorismo, han reconocido que "Transcurrido el tiempo contingente y apaciguadas las pasiones de su momento, Tandil ha guardado buena memoria de algunos gobiernos conservadores, a los que generalmente se asocia con obras de interés público y embellecimiento general" (Nario en "Tandil. Historia abierta") y "... los conservadores ofrecieron hombres ilustres a la hora de gobernar en esa época, se comparta o no las ideologías". (Dipaola en "La ciudad de las sierras". 4a. edición).

El pragmatismo de que hicieron gala dejó por el camino, muchas veces, ciertos principios especialmente en el campo político, por eso el balance sobre esa etapa nacional prosigue abierto a nuevas interpretaciones, sobre todo teniendo en cuenta que el futuro exige un cambio de mentalidad y de "hacer política", donde confluyan los intereses nacionales, el bien común y la transparencia republicana, que a tantos años de episodios reprochables, aún no ha logrado concretarse. Las claves para encontrar los por qué-repetimos-son a veces enigmáticas...

En memoria de:

Martín Pérez Dufaur, José A. Galotto y Honorio C. Laxalt y como prenda de amistad a otro permanente promotor de iniciativas valiosas para Tandil, el Dr. José María Ortiz.

Daniel Eduardo Pérez