domingo, 22 de mayo de 2016

EL FUNDADOR DE TANDIL Y LA REVOLUCIÓN DE MAYO

EL FUNDADOR DE TANDIL Y LA REVOLUCIÓN DE MAYO

Pocos tandilenses saben-porque no se lo han  enseñado o no tuvieron noticia de ello-que el fundador de nuestra ciudad tuvo un papel muy destacado y decisivo en la Revolución de Mayo.
Corría el año 1810. La caída de España en manos de Napoleón, produjo en las colonias españolas en América una  ebullición en relación con la conducta a seguir, dado que la autoridad real había cesado y, consecuentemente, los virreyes y o gobernadores en estas tierras eran cuestionadas como legítimas.
El Río de la Plata, en especial Buenos Aires, ya había sufrido las invasiones de los ingleses en 1806 y 1807, que fracasaron merced a la briosa reacción local.
El Río de la Plata, en especial Buenos Aires, que ya había sufrido las frustradas invasiones de los ingleses en 1806 y 1807, había iniciado un camino que desembocaría en la revolución, llevada adelante  por los porteños de una elite que entendían que ya el virrey no representaba a ningún gobierno y que por lo tanto era llegada la hora de decidir sobre los propios destinos.
El Gral. José de San Martín reconocía ya en 1835, desde Bruselas, en carta a su gran  amigo Tomás Guido, que habían pasado “Veintinueve años en busca de una libertad”: el gran protagonista y testigo de la época que fue el Libertador, coloca así el comienzo de nuestra lucha por la libertad, en la Reconquista de Buenos Aires.
Varios son los autores que coinciden con esta apreciación, que representó un espaldarazo ante el resto de la hispanidad, al hacer retroceder a Inglaterra, una de las potencias de la época.
La formación de cuerpos criollos, con una moral en alza, que al decir de Mitre constituyeron una “democracia militar”, al elegir sus oficiales de entre la tropa, fueron aportes y cambios que cubrieron el período hasta 1810, donde la libertad comenzó a tener un especial sentido.
Libertad que implicaba la  ruptura de estructuras económicas, sociales y políticas que la colonia había impuesto y contra las cuales  hombres como Belgrano, Moreno y el mismo Saavedra se habían opuesto de palabra y en algunos casos, en los hechos.
Es Alberdi quien sostiene que “hay dos etapas en la ejecución de toda revolución: la de destruir la autoridad pasada y la de construir la autoridad nueva. Una debe suceder a la otra”. Con la revolución iniciada el 25 de mayo, se reemplazó el orden colonial por un gobierno, que, como dice el mismo Alberdi, apenas tenía poder para conservarse. La libertad exterior o la independencia, puede ser el resultado de una guerra victoriosa, afirma, pero "un hecho de armas, por brillante y feliz que sea", no puede crear las instituciones necesarias de un buen gobierno".
Todos, desde la escuela primaria en adelante, hemos tomado contacto con el proceso de la Revolución de Mayo, pero en pocas oportunidades con el acceso directo a las fuentes.  En esta oportunidad, amigo lector, hemos privilegiado transcribir parcialmente algunos párrafos de ellas, para ver, además, con claridad el protagonismo de quien trece años después fundó Tandil.

Como bien señala el más destacado historiador contemporáneo argentino, Tulio Halperin Donghi, en esos  tiempos “ El dominio militar de Buenos Aires  está en manos de los cuerpos de la milicia criolla: una parte de  los españoles tiene alianza formada con éstos; las tropas regulares  no constituirán tampoco una valla eficaz contra esa hegemonía”(…) “En torno de los regimientos se mueven los esfuerzos del partido patriota; es el coronel Saavedra quien finalmente decide que ha llegado el momento de  actuar …”
Es leyendo la Memoria precisamente de Cornelio Saavedra, donde  podemos ver claramente cómo es de exacta esta afirmación del ilustre historiador. Dice Saavedra  respecto a ese momento: “…les dije “Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder una sola hora”,  la afirmación fue hecha en la reunión del 18 de mayo en la casa de Martín Rodríguez.
Luego de señalar que le propusieron reunirse en lo de Rodríguez Peña, al día siguiente, donde había “una gran reunión de americanos que clamaban porque se removiese del mando al virrey y crease un nuevo gobierno americano…”. Saavedra escribe-diecinueve años después- que se acordó  interpelar al alcalde J. J. Lezica y al síndico procurador Julián de Leyva para que “con conocimiento del virrey Cisneros” se hiciese un cabildo abierto para que el pueblo reunido decidiera la suerte. Al primero lo fueron a entrevistar el mismo Saavedra y Belgrano y a Leyva lo entrevistó Castelli.
Se resolvió pedir personalmente la venia de Cisneros para que se convocara a cabildo “público y general”.,
Al día siguiente Cisneros tomó conocimiento oficial del pedido de cabildo abierto y dice Saavedra que el virrey se presentó  en el Fuerte manifestando que no veía por qué hacer tanto alboroto.
No, señor; - dice Saavedra-no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por  los franceses: hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos (…) y continúa: “Esto mismo sostuvieron  todos mis compañeros”. Ante la decisión demostrada,  el virrey dijo que entonces se haría el Cabildo.
Relata Martín Rodríguez en sus Memorias, que estando de acuerdo en la decisión de hacerlo  los patriotas se reunieron una vez más  el 20 de mayo. Allí Saavedra dijo “que  estaba pronto a cumplir lo que había prometido; pero que era preciso buscar otro local donde nos reuniésemos esa noche…”.Se acordó entonces hacerlo en la casa ofrecida por Rodríguez Peña y  allí se realizó la “Junta” (así la llama  Rodríguez), “con la presencia de: Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Francisco Antonio Ocampo, Florencio Terrada, Juan J. Viamonte, Antonio Luis Beruti, Feliciano Chiclana, Juan J. Paso,  su hermano Francisco, Hipólito Vieytes, Agustín Donado y Martín Rodríguez, las tropas quedaron acuarteladas  ignorando todo el motivo de esta novedad, como ignoraba también el pueblo”
“Se decidió enviar una comisión para entrevistar a Cisneros para intimarlo a cesar en el mando. Resultó el nombramiento en el doctor Castelli y yo, y para asegurarnos mejor, pedimos  que el comandante de granaderos de infantería Terrada, fuese con nosotros; pues su batallón estaba acuartelado en el Fuerte y bajo los balcones del mismo Cisneros, y como en él había muchos oficiales españoles, temíamos que al momento de la intimación, se asomase Cisneros  a un balcón y llamase a los granaderos y nos hiciese amarrar”
“El comandante Terrada fue con nosotros,-continúa Rodríguez- se puso a la cabeza  de sus granaderos y nosotros subimos. Entramos a la sala de recibo y encontramos allí a Cisneros jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe, y un tal Goicochea, edecán suyo. Nos dirigimos a la mesa. Tomó la palabra Castelli y dijo: “Excelentísimo señor: tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V.E. las cesación en el mando del virreinato”.
 “El virrey y colaboradores respondieron airadamente a los patriotas, por lo que Castelli le  contestó “que no se acalorase, que la cosa no tenía remedio”. “Entonces tomé yo la palabra y le dije: “Señor: cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con la contestación; vea V.E. lo que hace”.
Señores, nos dijo, cuánto siento los grandes males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso. Bien pues, puesto que el pueblo no me quiere, y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”.
“Entonces-prosigue Rodríguez-nos despedimos, y al dar la vuelta nos dice: “¿Y bien señores, qué es lo que ustedes piensan respecto de mi persona y familia?”. Castelli-prosigue nuestro fundador- le contestó; “Señor: la persona de V.E. y familia están entre americanos, y esto debe tranquilizarlo”.
Salimos de allí y nos dirigimos a la casa de la reunión, diciendo: Señores, la cosa es hecha: Cisneros ha cedido de plano, y dice que hagamos lo que queramos”.Nos empezamos a abrazar, a dar vivas, a tirar los sombreros por el aire. En el acto salieron Beruti, Peña y Donado, con varios criados  y canastas a recolectar todos los dulces y licores que hubiese en las confiterías. Se puso una gran mesa  en casa de Rodríguez Peña, que duró tres días cubriéndose de continuo para que entrara todo el mundo que quisiese a refrescarse”.
El Cabildo Abierto se concretó finalmente el 22 de mayo, con una concurrencia de 251 vecinos expectantes. A las palabras del obispo Lué, defensor a ultranza del mantenimiento de Cisneros, respondió Castelli, dueño de un brillante discurso, firme y convincente y luego de otros oradores y previo a la votación, Saavedra fue quien remató su intervención manifestando que “…no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”. Los patriotas triunfaron por 159 a 67 votos…
Si bien en el Cabildo Abierto Juan José Paso mencionó que hablaba en nombre de las restantes ciudades en su condición de capital del virreinato, o sea, “como hermana mayor en nombre de las menores”, éstas no habían sido siquiera consultadas al respecto. Mucho menos sabían que tales eventos estaban por suceder puesto que, como quedó dicho, ni los pobladores de Buenos Aires lo sabían.
“La Plaza de la Victoria estaba llena de gente y se adornaban ya con la divisa en el sombrero de una cinta azul y otra blanca, con el primor que en todo aquel conjunto de pueblo, no se vio el más ligero desorden.”-nos dice Saavedra.
 “El 24 procedió  el Cabildo, al nombramiento de vocales de que se debía componer la Junta de Gobierno de estas Provincias y las que comprendían la dilatada extensión del virreinato. El doctor don Juan Nepomuceno  Sola, don José Santos Incháurregui, el doctor Juan José Castelli y yo-dice Saavedra-, fuimos los electos en aquel día; y para la presidencia el  mismo don Baltasar Hidalgo de Cisneros: se constituyó esta Junta el mismo día 24 a la tarde”. Pero al conocerse que Cisneros presidía esa Junta comenzaron rápidamente las expresiones de descontento al igual que por la presencia en ella de los pro españoles Solá e Incháurregui, los debates fueron moneda común en las reuniones y en los cuarteles, de resultas de lo cual “ al fin del día 24 también quedó disuelta esa Junta y yo fui el que le dijo a Cisneros, que era necesario se quedase sin la presidencia, porque el pueblo así lo quería- dice Saavedra- a lo que él también se allanó sin dificultad
Finalmente el 25 de mayo quedó integrada la Junta –continúa Saavedra-como “estaba resuelto en los acuerdos anteriores y recayó éste  en las personas de  don Miguel de Azcuénaga, don Manuel Belgrano, el doctor Juan José Castelli, el doctor don Manuel Alberti, don Juan Larrea, don Domingo Matheu y yo, que quisieron fuese el presidente de ella y comandante de las armas”. Asimismo nos informa que también juraron como secretarios los designados doctores Juan José Paso y Mariano Moreno y que  “por política fue preciso cubrirla con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos
No sólo eran los militares en sus cuarteles sino que –como consigna el acta capitular de ese día- “las gentes que cubrían los corredores dieron golpes por varias ocasiones  a la puerta de la sala capitular; oyéndose las voces  de que querían saber lo que se trataba; y uno de los señores comandantes , don Martín Rodríguez,  tuvo que salir a aquietarlos” y agrega Saavedra:El clamor  de los criollos fue intenso y el día 25 se manifestó en una demanda enérgica del pueblo, que se había concentrado frente al Cabildo encabezados por sus inspiradores y respaldado por los cuerpos militares de nativos. La expresión el “clamor de los criollos”, no indica si era de una multitud.
Saavedra confiesa que solicitó se le excusase de presidir la Junta “no sólo por la falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo públicamente dado la cara en la revolución de aquellos  días no quería se creyese había tenido el particular interés de adquirir empleos y honores por aquel medio”. Sin embargo pudo más la presión de los que entendían que el militar era el hombre indicado y Saavedra quedó al frente de la Junta y como Comandante de armas.
El mismo Manuel Belgrano en su “Autobiografía”, acerca de estos momentos cruciales, escribe la siguiente  afirmación: “No puedo pasar en silencio las lisonjeras esperanzas que me había hecho concebir el pulso con que se manejó nuestra revolución en que es preciso, hablando verdad, hacer justicia a don Cornelio Saavedra.”
Por su parte el P. Cayetano .Bruno se remite a  las memorias de Posadas para hacer notar que la renuncia de la Junta del 24 se debió a una “ especie de conmoción y gritería en el cuartel de Patricios” corroborado por los documentos de la Audiencia que manifiesta que “ la fermentación en el cuartel de Patricios, cuyos oficiales se manifestaron  muy disgustados  de la elección” , y no sólo eran los militares en sus cuarteles sino que –como consigna el acta capitular de ese día- “las gentes que cubrían los corredores dieron golpes por varias ocasiones  a la puerta de la sala capitular; oyéndose las voces  de que querían saber lo que se trataba; y uno de los señores comandantes , don Martín Rodríguez,  tuvo que salir a aquietarlos”
Sin embargo la participación popular fue escasa, si se tiene en cuenta los alrededor de 27.000 habitantes urbanos de aquel Buenos Aires....El ya citado Halperin Donghi señala, casi con sutileza, que no debe connotarse a la revolución como popular por la  participación directa, ya señalada, sino que “es la concreta política del poder revolucionario…” la que así puede calificarla y ello se puede ver en afirmaciones de otros historiadores que, como Guillermo Furlong S. J., difieren ideológicamente del citado Halperin, cuando afirma :”…los hombres de Mayo y sus inmediatos sucesores , más que elegidos por el pueblo, se impusieron al pueblo”. Por su parte José L. Romero  afirma que : “El clamor  de los criollos fue intenso y el día 25 se manifestó en una demanda enérgica del pueblo, que se había concentrado frente al Cabildo encabezados por sus inspiradores y respaldado por los cuerpos militares de nativos.
También son varios los autores que  destacan la importancia en aquellos momentos de nuestro fundador, como cita el historiador J. Canter cuando dice que “el grupo de Saavedra se manifiesta como el más vigoroso y avasallador”  y  más adelante agrega: “El grupo más numeroso y más importante que se suma a Saavedra  con la calidad del, voto del sindico, es el de Martín Rodríguez.”(…)” no cabe duda, Martín Rodríguez había logrado incluir a muchos hombres dispares”….
Por su parte, Jorge M. Ramallo en su libro “Los grupos políticos en la Revolución de Mayo”, dedica un capítulo a  “Los que no integraron la Junta del 25”. Allí señala algunos interesantes conceptos que por reveladores transcribimos para nuestros lectores: “Así como llama la atención la inclusión de  determinados  nombres en la Junta del 25 de mayo, no se explica claramente la omisión  de otros que fueron actores  de primera línea durante la gestación y ejecución del movimiento revolucionario.
Martín Rodríguez, Viamonte, Ocampo, los Balcarce,  Chiclana del grupo de Saavedra; Rodríguez Peña, Vieytes, French, Beruti,  del grupo de Castelli, fueron dejados de lado para dar lugar a Azcuénaga, Larrea, Matheu,  o Moreno, que no habían participado activamente en la promoción de los últimos acontecimientos. Evidentemente hubo una transacción e integración entre los grupos, que exigió el sacrificio de varios de los principales. Estos debieron esperar el curso de los hechos o aceptar el desempeño de otros cargos de no menor importancia.”
Y así ocurrió, Martín Rodríguez, por ejemplo, fue designado en junio  coronel del Ejército  y así otros patriotas que no integraron la Junta, de alguna manera fueron compensados por los valiosos servicios que prestaron en las gloriosas jornadas de mayo de 1810.
Cabe señalar aquí-una vez más- que si bien algunos historiadores, como Fermín Chávez, afirman que “la revolución aun sin caudillo, se imponía desbordando  a los viejos poderes coloniales”, la mayoría de las fuentes contemporáneas a los hechos, ya expuestas, señalan claramente a Saavedra como la cabeza, al igual que patriotas  posteriores como Alberdi y Vélez Sarsfield también lo reconocieron.
La Junta formada el 25 de mayo, creyó justo agradecer a los militares que actuaron en la gesta y que posibilitaron  su alumbramiento y el 29 dio a conocer la “Proclama a los Cuerpos Militares de Buenos Aires”,  en la que  se exaltaba la actuación que dichos cuerpos habían tenido en esa semana trascendental, además,  se dispuso que los batallones militares existentes se elevaran a Regimientos, a la vez que se anunciaban las previsiones para una reorganización de la Caballería y de la Artillería Volante. Estas reformas orgánicas de las fuerzas existentes constituyeron, ni más ni menos, los primeros pasos hacia la formación del Ejército Patriota que iniciaría el camino de nuestra Independencia, por todo ello, en 1951, Perón dictó el decreto que instituyó al 29 de mayo como el “Día del Ejército Argentino”.
Aquel “gobierno municipal porteño” –como algunos autores lo llaman-nacido el 25 de mayo no  logró concretar una representación nacional si es que efectivamente lo quisieron. La denominada Primera Junta se amplió después de seis meses, al invitarse a las ciudades del interior para que enviaran a sus representantes a Buenos Aires, y así formar gobierno o un congreso, según dos convocatorias presentadas. Lamentablemente, en poco tiempo, las facciones internas y los intereses locales, particularmente de los  porteños,  que no querían perder el control del proceso, llevaron a la disolución de aquel gobierno que podría denominarse protonacional y desde ese momento se consolidó un gobierno ejecutivo con predominancia de la voluntad porteña que ha llegado hasta nuestros días, en que iniciamos el camino al Tricentenario y donde surgen naturalmente las comparaciones entre la Argentina de 1910 y ésta de cien años después,  idealizándose aquélla y  deplorándose ésta, en un ligero análisis. Sin dudas la Argentina de 1910 se encontraba, en varios sentidos, en una situación más aventajada, lo que explica una primera y obvia diferencia respecto de la actual: el primer Centenario encontró al país convencido de que su futuro sería mejor que su presente y  que, a su vez, su presente era mejor que su pasado., diagnóstico compartido aún por algunos de los sectores más radicales, que entonces señalaban como “contracara de los festejos, la realidad de la desocupación, los bajos salarios, las malas condiciones de vivienda y de trabajo, o la represión que sufrían muchos argentinos y extranjeros residentes”.
Desde Aquel apogeo –como titula Juan Archibaldo Lanús su libro dedicado a los años 1910 a 1939– a este momento transcurrió un siglo de variada fortuna para nuestro país en el mundo. El año 1910 significó un hito emblemático de optimismo, esperanza, confianza en el progreso, pero 2010 ya no es igual. La inseguridad por el futuro y la perplejidad ante las conductas y políticas de nuestro país son hoy las notas predominantes”
Los argentinos  hemos visto a lo largo de las últimas décadas cómo se ha ido desdibujando ese horizonte de progreso colectivo, dado que si bien en 1910 había pobres y excluidos, desocupados, déficit de viviendas y servicios sociales, en nuestro presente la pobreza es un rasgo estructural, como lo han señalado diversos autores y  repetidamente la Iglesia.
No hemos resuelto aún -la sociedad y  la dirigencia– qué decisiones, ideologías y políticas son las adecuadas frente a los grandes cambios que sobrevinieron y que seguramente continuarán.
Llegamos así al final de este capítulo al que pretendimos darle el carácter de cierre de este tomo, dado que  Tandil está estrechamente relacionado en sus festejos, porque nada menos que su fundador fue una de las piezas claves de la Revolución de Mayo-como hemos podido apreciar a través de la documentación brevemente expuesta-resultando, a la postre, uno de los pocos próceres de la gesta maya en fundar un pueblo…y nos tocó el privilegio ser ese pueblo.


Estimado amigo lector, si desea tener los documentos completos de aquella gesta, le recomendamos consultar la magnífica “Biblioteca de Mayo”, editada en 1960 por el H. Senado de la Nación

Daniel Eduardo Pérez

domingo, 15 de mayo de 2016

LOS MISTERIOS SOBRE TATA DIOS

LOS MISTERIOS SOBRE TATA DIOS

Uno de los episodios que más conmovieron al Tandil y que incluso tuvieron repercusión nacional e internacional, fue la matanza de treinta y seis extranjeros el 1 de enero de 1872, a manos de una banda que según todo lo indica, habría respondido al luego célebre Tata Dios.
Si bien mucho se ha escrito sobre el tema-inclusive en nuestras notas en Tiempos Tandilenses y de “Historias del Tandil”-ante permanentes consultas y referencias solicitadas al autor de estas líneas, condensaremos una serie de interrogantes especialmente sobre el personaje, dado que constituye uno de los misterios de la historia tandilense.
QUIÉN ERA?
Quienes conocieron a Gerónimo de Solané  (a) Tata Dios y nos dejaron escritas sus impresiones y su conocimiento de su vida antes de llegar al Tandil, coinciden en no tener para nada claro su origen. Para algunos era un chileno que se había instalado en Entre Ríos y de allí vino a la provincia de Buenos Aires; para otros, boliviano y para muchos era santiagueño que después de distintas peripecias se había instalado en la zona de Tapalqué habiendo pasado por Las Flores, ejerciendo sus dotes de curandero y manteniendo difíciles relaciones con las autoridades de tal suerte que por "ejercicio ilegal de la medicina" habría sido encarcelado en el Azul, en cuyas cercanías también actuaba.
Por causas también extrañas, el comisario debió poner en libertad a Solané por orden del Juez de Paz del Azul, lugar en el que Ramón Gómez lo encontró ya libre y dispuesto a venir al Tandil para atender a su esposa, Rufina Pérez, que sufría de fuertes y permanentes dolores de cabeza.
El descendiente de la tradicional familia que vino casi con la fundación, lo trajo a su estancia "La Argentina",  con el objeto de que curase a su esposa.
Pronto estuvo listo en el puesto "La Rufina" de la citada estancia, una especie de "hospital", en el que Solané atendía cada vez a mayor cantidad de "pacientes" que encontraban en él sanaciones casi "milagrosas", por lo cual esta suerte de “adivino” y "mano santa", fue considerado un "santón" al que llamaron Tata Dios.
Su fama trascendió a otros partidos, desde Dolores a Tres Arroyos, y hacia fines de noviembre de 1872 el lugar se había colmado ante anuncios de sorprendentes acontecimientos que haría Solané,
Enterado el Juez de Paz del Tandil, Juan Adolfo Figueroa-cuñado de Gómez- de esta situación, el 6 de diciembre ordenó desalojar el lugar por razones sanitarias, para "prevenir las consecuencias que pudiera resultar de la aglomeración, en su mayor parte enferma..."
El español Manuel Suárez Martínez, que conoció a Solané y el lugar donde "operaba", nos dejó en sus Apuntes autobiográficos, una descripción del personaje y de sus acciones en el lugar. Dice Suárez Martínez: "El tipo de Solané se prestaba para hipnotizador: alto, de mirada penetrante, de abundante, larga y blanca barba, bien cuidada que le llegaba a la cintura. Usaba como poncho una linda manta pampa, cuyas puntas llegaban al suelo, y, sobre las manos le caía la larga y abundante barba blanca... Caminaba con aire majestuoso de profeta, que, verdaderamente lo parecía." No aceptaba pagos y sí tributos para la Virgen de Luján, cuya imagen estaba  permanentemente en el lugar, testimonia además Suárez Martínez, que cuando se embriagaba solía decir que era "San Gerónimo Bendito".
Según testigos de la época, especialmente el reporte del Dr. Fuschini después de la "autopsia", tendría entre 45 y 50 años. Este hombre misterioso, dueño de un discurso cuasi apocalíptico y de conductas que lo hacían parecer un "adivino" y casi un dotado de artes mágicas, mezclado con ciertas expresiones religiosas, que  hacía dueño de poderes especiales hasta su famoso caballo bayo, que "trabajaba", según relata  Suárez Martínez, testigo ocular del lugar en "... una pieza de seis varas de largo, cuyas paredes eran  de chorizo (barro y paja) y el techo de paja, a dos aguas. Tenía puerta en cada mojinete y estaba dividido, por medio, con un tabique de arpillera. El mojinete que daba hacia el palenque, situado muy cerca de la puerta, era la sala en la que el secretario recibía a los enfermos, que esperaban por su turno. Había en dicha sala varias sillas, una de ellas en un rincón junto al tabique de arpillera. Al  lado opuesto del tabique estaba la habitación de Solané donde guardaba sus papeles, entre ellos la lista de todos los complicados, el pavo de cuatro patas " que hacía milagros", frascos llenos de huesos de aceitunas: alfileres retorcidos, y... "otras yerbas", con que, el ladino curandero, engatusaba a su clientelas".
Suárez Martínez explica asimismo cómo Solané escuchaba del otro lado de la arpillera, los datos que le sonsacaba el "secretario" y luego al "atender" al enfermo le manifestaba - como un verdadero adivino- todo lo que había recogido de su escucha. Coinciden las crónicas en que su figura resultaba al menos impresionante ante los ojos de los "pacientes", mucho más después de escuchar de su boca datos que, desde el nombre a la enfermedad que lo llevaba allí, lo hacían aparecer como un ser casi sobrenatural.
Habitualmente le ayudaban Manuel Antonio Martínez y Benito Lizaso, además de los "pacientes" Apolinario García y José Aguilar.
Mucho se habló de la prédica de Solané a los reunidos en torno al "hospital", refiriéndose a expresiones xenófobas y agresivas hacia los extranjeros y masones,  con resabios mesiánicos y algunos de corte milenarista, pero prácticamente ninguno dio testimonio de haber escuchado algo parecido.
Resulta extraño, entre otras cosas, que el tema de la masonería apareciera como cosa común en el habla de aquellas gentes analfabetas, máxime la inexistencia de logia en Tandil. Nario afirma que debieron ser sacerdotes católicos los que difundieron entre la gente estos conceptos, por su formación y el enfrentamiento entre la Iglesia y la masonería, pero resulta, a nuestro modesto entender, erróneo, dado que en Tandil había apenas un sacerdote en una capilla precaria.
Daniel Brunel, gerente del flamante Banco de la Provincia, al día siguiente de la masacre le comunicaba a su jefe: “Notaré a Vd. que entre los prisioneros se encuentra el cabecilla, este es uno de esos curanderos con que desgraciadamente se encuentra plagada nuestra campaña y a quien sus adictos creen o tienen pretensiones de querer hacer pasar por adivino.”
LA REPRESIÓN DESPUÉS DE LA MATANZA
Fue José Ciríaco Gómez comandante de Guardias Nacionales  y su hermano Ramón, que era quien dio albergue y lugar a Tata Dios, los que al frente de alrededor de quince Guardias Nacionales y algunos estancieros con sus peones armados, iniciaron el recorrido indicado por Oliveira, encontrando  los cadáveres de los primeros vascos. Prosiguieron el camino y dieron con los cuerpos sin vida de los británicos, lugar en el que el Cnel. López de Osornio y J. Henestrosa llamaron a más hombres para totalizar una fuerza de unos treinta bien armados.
Después de pasar  por los distintos lugares donde habían estado los asesinos al mando de Jacinto Pérez, se dirigieron a La Argentina  para capturar a Solané, quien increpado por Gómez acerca de la matanza aparentemente ordenada por él, se encontró con la negación rotunda por parte de Tata Dios...
Volviendo sobre sus pasos y en las proximidades de la estancia de Santamarina se toparon con parte de los asesinos, que portaban, como se dijo, la divisa punzó. El enfrentamiento era cuestión de minutos. Gómez y el alcalde Teófilo Urraco dieron la orden de atacar. El embate fue furioso y en el primer cruce cayó Pedro Rodríguez de un certero tiro. Luego fue el turno del jefe, el mentado Jacinto Pérez quien murió de otro balazo a manos del capitán Oliveira. Allí todo se transformó en desorden y los asesinos huían como podían, cayendo varios muertos en la persecución que se extendió, según Gómez,  por casi dos leguas. Había llegado el final, unos pocos, tal vez una docena, lograron escapar, ocho fueron hechos prisioneros y diez cayeron muertos en el enfrentamiento
Luego de la represión se realizó el entierro de las víctimas, del cual un testigo ocular de ese momento, Manuel Suárez Martínez, hizo un relato espeluznante.
EL JUICIO
Con el pueblo casi en armas, especialmente los extranjeros, una sed de venganza más que de justicia,  recorría las callejuelas polvorientas de ese caluroso verano, por lo que el Juez Figueroa hizo conocer a los pobladores que solicitaría al Gobierno la presencia  inmediata de un Juez letrado para que se hiciese el juicio a los detenidos. De esa manera, el 17 de enero, llegó al Tandil el Juez Dr. Tomás Isla y su secretario, quienes de inmediato comenzaron a tomar declaración a los detenidos, primero a Cruz Gutiérrez y siguiendo casi ininterrumpidamente por los demás, tarea que le llevó hasta el 7 de febrero.
Ese mismo día dictó sentencia y al  siguiente, sin más, partió rumbo a Buenos Aires. El voluminoso sumario le insumió 436 fojas. El fallo decretaba la pena de muerte a tres de los integrantes y otras penas y absoluciones para el resto.
En verdad la labor del Juez Isla fue tan rápida como poco profunda, dejando de lado detalles que podrían haber aportado más luz a un hecho tan pero tan oscuro, que aún hoy dura la penumbra.
Entre la captura de Tata Dios y la llegada del Juez, se produjo un hecho que no hizo sino echar más tinieblas al asunto. Efectivamente, entre la noche del 5 de enero y la madrugada del 6, Solané  fue asesinado, mientras dormía, a balazos en el mismo calabozo, que se presumía bien custodiado.
Desaparecía el involucrado vital en los hechos. Involucrado "per se" o por quienes así quisieron que fuera, lo cierto es que con su muerte, sin que dijera esta boca es mía, desaparecía un personaje clave en esta historia de final abierto.
También la sepultura de Tata Dios, se transformó en una leyenda, dado que no quedó registro de la misma y sólo  la tradición oral, que señala que habría sido sepultado en un pozo excavado a la entrada del Cementerio Viejo, de pie y engrillado, para que todos los que ingresasen al lugar lo pisasen.
La defensa de los imputados estuvo a cargo, en segunda instancia, ya que la primera   fue de oficio a cargo del comandante Juan Somoza, del  abogado uruguayo Martín Aguirre, quien ni tuvo la oportunidad de verle la cara a quienes defendía y su alegato lo fue en torno a la situación social del gaucho y de los "desposeídos " de la época.
El fiscal de la causa, O. Villegas, formuló el 20 de abril la acusación respectiva, aunque evidenció una perspicacia y sagacidad, que lamentablemente, por su misma función de acusador, dejó a un costado investigaciones más profundas que sólo sugirió en trazos muy finos...
El  29 de julio se confirmaban las sentencias de muerte que habían sido apeladas en tercera instancia, en tanto ya el 17 habían sido liberados  en tanto al desertor Marcos Barraza se le entregó a la Inspección de milicias.
Finalmente luego de los trámites burocráticos judiciales, llegó la hora de cumplir con las sentencias de muerte, y el 13 de setiembre en la Plaza Principal y ante una gran concurrencia, crónicas de la época hablan de 800 vecinos, la mayoría extranjeros, el pelotón de fusilamiento de ocho integrantes para cada reo, cumplió la sentencia primero con Cruz Gutiérrez y luego con Esteban Lasarte; el tercer condenado, Juan Villalba, había fallecido en prisión.  Los 200 Guardias Nacionales apostados para la ceremonia, pasaron frente a los cadáveres sin siquiera mirarlos...En pocos minutos la concurrencia se dispersó y los fusilados fueron enterrados por otros presos.
LA MUERTE DE TATA DIOS
Muchas versiones corrieron acerca de quién o quiénes pudieron ser los victimarios de Solané. Entre esas versiones cundió una que recogió el periodista José P. Barrientos (tío del autor de esta nota), según la cual, los extranjeros echaron a suerte secretamente, quién debía ultimar al presunto jefe de la matanza.
Habrían participado especialmente vascos, entre los que se mencionaron a Miguel Alduncin, Martín Maritorena y José A. Lavayén. De  esta reunión habría sido "elegido",  Miguel Alduncin, según la versión original de Barrientos, aunque para otros habría sido Lavayén, también conocido como "el tuerto".
Según A. Schang Viton: “Luciano Elissondo, tandilense descendiente de Lavayén por línea materna, comenta que "unos creen que la muerte del Tata Dios, en realidad, se le adjudicó al Tuerto Lavayén, pero que el asesino fue otro. En casa siempre se creyó, más o menos así, esta historia que hoy es leyenda".
Lo cierto es que el examen del cuerpo por parte de los Dres. Fuschini y Salas, habla de más de un arma. Su manta pampa, agujereada por algunos de los trece impactos de bala que recibió, hoy se conserva en el Museo del Fuerte junto con el sumario de todas las actuaciones judiciales. En el cuerpo se encontraron 13 heridas de bala, por lo que se cree que fue asesinado por tiro/s de arma/s que disparaba/n cargas de municiones tipo perdigón, como tercerola, trabuco o pistola Lafoucheux.
El informe sobre la autopsia dice:“… encontraron en dirección oblicua el cadáver con respecto a los medios de comunicación al calabozo, la posición era decúbito lateral izquierdo, que la ventana se hallaba abierta, y que habiéndoles llamado la atención acudieron a ella y observaron dos fogonazos uno en la puerta y otro en el marco de la ventana misma…Que a juzgar por el número y calidad de las heridas que encontraron, el diámetro que ocupaban, su dirección más o menos oblicua sospecharon que debiera ser más de un arma las que las habían ocasionado y que estas heridas son causa más que suficiente para producir la muerte rápida y violenta que en el individuo se produjo.
Es todo cuanto pudieron declarar”. FUSCHINI-SALAS
Fugl en sus "Memorias", pese al encono que tenía con Figueroa, manifiesta que a su regreso de Dinamarca-recordemos que él estaba allí cuando sucedió todo- un familiar le confió que había sido un vasco francés quien hizo "justicia" por propia mano. Deja entrever sin embargo, la posibilidad de la existencia de un estímulo del Juez, para que ello ocurriera. Si fue así o no, el secreto quedó sellado.
TANDIL DESPUÉS DE LA MASACRE
La primera y más clara consecuencia de la masacre, fue la movilización intensa de los extranjeros y  la creación de la Logia Luz del Sud, Nº 39, el 8 de setiembre de ese año, siendo electo Presidente o Venerable Maestro, el joven Eugenio Iriarte, empleado de la flamante sucursal del Banco de la Provincia, integrando la comisión: Bernardo Sabatte Laplace, Carlos Díaz,  Miguel Méndez, Julián Arabehety y  Ramón Santamarina.
LOS INTERROGANTES SIN DESPEJAR
Estimado lector, usted habrá podido apreciar que  quedan abiertos enigmas sin dilucidar, misterios que siguen siendo misterios, interrogantes sin respuestas, al menos hasta ahora. Se los resumiremos y usted pensará si alguno puede dejar de serlo o si encuentra alguno más para agregar a la lista:
¿Quién fue realmente Tata Dios?
¿De dónde era nativo?
¿Fue realmente Gerónimo de Solané alias Tata Dios, el cerebro instigador de la matanza?
¿Quién o quiénes organizaron la banda, les dieron las consignas y distintivos y le marcaron los objetivos?
¿Cuáles fueron exactamente esos objetivos, qué fines perseguían en el fondo?
¿Por qué desaparecieron los libros del almacén de Chapar?
¿Tuvo alguna significación especial el día elegido?
¿Quién fue Jacinto Pérez y a quién respondía en realidad?
¿Por qué mataron a Tata Dios: por venganza de los extranjeros o para silenciarlo?
¿Quién o quiénes lo mataron?
¿Qué papel jugaron los extranjeros, posteriormente enrolados en la masonería?
¿Cuál fue el rol de los criollos detentadores del poder económico y político en ese momento que hospedaron a Tata Dios y que conocían, como gente amiga, al igual que  algunos extranjeros, a varios de los integrantes de la banda?
¿Por qué no hubo dinamarqueses entre las víctimas, más allá de algunas consideraciones de Fugl, que luego no se enroló en forma inmediata en la masonería?

Un caso singular digno de la intervención de un Sherlock Holmes o de un inspector Maigret  o del gran Hércules Poirot ¿no le parece?... Porque los enredos de la justicia y el poder político, en nuestro país, vienen de lejos y con ellos la impunidad...

Daniel Eduardo Pérez

martes, 10 de mayo de 2016

BREVES REFERENCIAS HISTÓRICAS SOBRE PARAJES DEL TANDIL

                      ALGUNOS PARAJES DEL TANDIL

El Tandil era conocido desde principios del siglo XVIII. Luego de fundado el Fuerte de la Independencia comenzó el reparto de tierras por enfiteusis o en propiedad y en 1840 Rosas dividió las tierras de la zona luego de la Revolución de los Libres del Sud y creó el partido de Chapaleofú.
Ya para entonces había topónimos de lugares, luego parajes, tomados de las estancias, sus dueños, los almacenes de campo etc. que fueron dejando así su impronta en el nombre de la geografía tandilense.
En este capítulo veremos sucintamente referencias sobre algunos de los mismos, los que por una razón práctica los hemos ordenado alfabéticamente.

ALBIÓN
Este paraje lleva el nombre de la importante cantera que con esa denominación de la antigua Inglaterra, se instaló allí tempranamente.
La Cantera Albión, en la ladera del Cerro La Blanca, de 502 m, al Sudeste de la ciudad,  fue explotada a partir de 1927 por “Pablovich y Méndez”  con más de 300 obreros. Tenían un almacén y una escuela con aproximadamente 70 alumnos. Un ramal del ferrocarril y un cable carril transportaban la piedra triturada desde el cerro.
Las empresas que tuvieron actividad en la zona fueron: Interlend S.A.C.I.F.I. en Paraje Las Ánimas, Carba S.A. y Petrominera S.A.C.I.C.E. en Paraje Albión, las tres en el Cerro La Blanca. En la zona se observan también las  plantaciones de coníferas y eucaliptus.
ARROYO SECO
Detrás de la ruta nacional 226, cruza  el lugar, en las adyacencias de la Escuela Provincial N° 8, el cauce de un arroyuelo seco hace muchos años, inclusive antes de radicarse población en el mencionado lugar y que cobra caudal en las épocas de lluvia. Ahora el paraje ha adquirido mayor conocimiento y relevancia por el Campus de la UNICEN

BASE AÉREA
Se le adjudiesa nominación al instalarse en la zona la Base rea Militar Tandil, importante guarnición de la Fuerza Aérea Argentina, creada el 10 de agosto de 1944,  contando con dos aviones Focke Wulf 44 y un avión Beechcraft AT-11.
En mayo de 1948 aterrizó en la BAM el primer Gloster Meteor IV, como avanzada del Regimiento 4 de Caza Interceptora, integrado por ese tipo de aparatos.
El 15 de marzo de 1949, la Base cambió su denominación por el de Destacamento Aeronáutico Militar (DAM) Tandil, y se integró orgánicamente con el Grupo Base 6 y los Regimientos 4 y 6 de Caza Interceptora. Finalmente, estos últimos modifican su denominación el 1 de enero de 1951 por la de Grupo 2 y Grupo 3 de Caza.
Ese mismo año quedó inaugurado el servicio regular de Líneas Aéreas del Estado (LADE) entre Buenos Aires y Tandil, que funcionó poco tiempo.
El 28 de julio de 1955, la Unidad volvió a cambiar su denominación por el de VI Brigada Aérea, integrada por los Grupos 2 de Caza, Base 6 y Técnico 6. Pero esto duró poco tiempo, ya que el 19 de marzo de 1956 se suspendió el funcionamiento de la Brigada y de los Grupos Base y Técnico, volviendo a la categoría de Destacamento. Por su parte, el Grupo Aéreo se transfirió a la VII Brigada Aérea.
El 17 de septiembre de 1964, sobrevuelan por primera vez en el sector antártico argentino dos aviones Grumman Albatros de dotación de la Unidad. Poco después, el 2 de junio de ese año, aterrizan en la zona.
El 2 de junio de 1965 el DAM restituye su denominación como BAM Tandil.
El 27 de septiembre de 1967 realiza el primer aterrizaje sobre ruedas en la pista de la Base Marambio un avión Grumman Albatros de la Base.
El 26 de diciembre de ese mismo año, se creó el Escuadrón de Tareas Especiales con aeronaves Douglas DC-3 y Beaver. El 1 de enero de 1972 ese escuadrón fue transferido a la VII Brigada, cambiando su denominación por Escuadrón de Búsqueda y Salvamento. Para esa misma fecha, se incorporó a la BAM Tandil el Grupo 1 de Artillería Antiaérea Escuela, con material Oerlikon 35 mm y Bofors 40 y 90 mm.
El 16 de agosto de 1979, se incorporó a la Unidad el caza-bombardeo Dagger M-5 y el 10 de diciembre de ese año se constituyó definitivamente la VI Brigada Aérea, integrada por los Grupos de Caza 6, Técnico 6, Base 6 y de Artillería Antiaérea Escuela. El 30 de octubre de 1981, este último se trasladó a la BAM Mar del Plata.
El 4 de abril de 1982, en previsión de ulteriores derivaciones de la recuperación de las islas Malvinas, se desplegaron a la zona austral los escuadrones aeromóviles de la Unidad, los cuales, finalmente, cumplieron una heroica y destacada actuación durante los 72 días que duró el conflicto.
El 17 de marzo de 1988, ingresó a la Unidad el sistema de armas Mirage III, de heroica actuación en Malvinas, procedente la VIII Brigada Aérea, que a fines de 2015 fue desactivado.



CERRO LEONES
Debe su nombre a la formación granítica que en los cerros del lugar representaban a  dos leones que-según la leyenda-resguardaban la seguridad de una bellísima aborigen finalmente fugada con un español. El nombre ha prevalecido a través del tiempo para fijar la denominación de un barrio que se nutrió esencialmente de la industria de la piedra.
Cerro de los Leones, era una antigua cantera de granito de donde se extraía piedra (1870), ubicada al oeste de la ciudad aproximadamente a 7 km del centro.
Fue en su momento la cantera más importante de Tandil y lleva ese nombre porque los picapedreros, barrenistas, herreros, marroneros y paterristas que trabajaban allí decían que las formaciones rocosas que sobresalían del cerro parecían cabezas de leones.
Por muchos años, Cerro Leones fue el lugar que más obreros concentró, y como allí los operarios oscilaron durante mucho tiempo en el millar de hombres, puede hablarse de una población estable en esa sola barriada que alcanzó a cerca de 4.000 personas." En los comienzos, la avidez patronal se vio estimulada por la propia actitud de los obreros recién llegados.  Si suyos eran los campamentos y suyas las fondas donde les daban de comer y las proveedurías, suyas fueron, asimismo, las casillas individuales para alojar a las familias, (de madera y chapa, salvo en San Luis que eran de bloques de piedra).  También estaban las piezas de solteros, barracas colectivas donde dormían.  Parece que la obligación de vivir en estas habitaciones se extendió un tiempo a los hijos solteros de los que ya viviendo allí los empleaban en la cantera.  Los mozos debían abandonar la casa paterna y su obligación se habría extendido hasta a comer en la fonda propiedad de la cantera.  Si algún domingo quería almorzar con sus padres, se les descontaba igualmente la comida del día.
Algunos de los pobladores más antiguos recordaban que la hora del desayuno (generalmente mate cocido con leche, galleta y queso) era anunciada por un empleado de la cantera que recorría sus inmediaciones tocando un largo cuerno.  Al toque del cuerno los chicos dejaban sus juegos y se congregaban tras quien lo portaba, en una extraña procesión que se repitió diariamente mientras se mantuvo aquella relación de dependencia.
Largos años después de liberada la economía en Cerro Leones, el almacén de Cima seguía funcionando y muchas de las familias continuaban comprando allí.  Cuando una mañana oyeron tiros, salieron de sus casillas y vieron una amenazante humareda: el almacén de Cima estaba quemándose.  Entonces todos abandonaron sus tareas para ayudar a apagarlo.  Nadie recordó que en sus mostradores habían quedado los jornales de muchos sudores.  Algunos pretendieron incluso penetrar en el sótano para retirar tambores de alcohol antes que los alcanzase el fuego pero don José Cima lo impidió. Del almacén sólo quedaron cenizas.  Cima no lo reconstruyó nunca, y la cava del sótano fue desde entonces como una gran cicatriz en el corazón del predio canteril".(fuente: www.revisionistas.com.ar)
COLONIA MARIANO MORENO
Este paraje debe su nombre a la norma dictada por el gobierno provincial en oportunidad de realizarse una subdivisión de terrenos, como homenaje al prócer homónimo (1778-1811), secretario de la Primera Junta de Gobierno Patrio en la Revolución de Mayo
DESO AGUIRRE
Precisamente constituye el desvío de un ramal ferroviario, así denominado por estar ubicados en las adyacencias, extensiones de campo y las canteras de la familia Basso Aguirre.

DON BOSCO
En 1938 don Mario Agostini, donó 5 hectáreas de campo a la Congregación Salesiana. Dicho terreno está situado, calle por medio con el actual Auto Club Tandil. El terreno donado no era suficiente para hacer una casa de descanso, pero, al lado de dichos lotes había una chacra, con su chalet que se llamaba “La Guarida”.
El padre averiguó de quién era esa propiedad. Su dueño resultó ser el capitán de navío retirado Lauro Lagos, el cual lo había comprado el 6 de junio del año 1913, a la familia Sarlengue de Gardey.
No sabemos si el chalet cuando lo adquirió el señor Lagos, estaba construido o no, pero en 1993 cuando un temporal volteó muchos árboles y en uno de los pinos se contaron los anillos anuales y daban 80 años.
En la parte de atrás estaba la cantera municipal donde hoy es la “Reserva Sierra del Tigre”. El camino que venía de la ciudad a La Guarida era de tierra. Se pasaba frente al Matadero Viejo y la fábrica de jabón; luego se convirtió en un basural, donde hoy es la chacra de la Universidad del Centro. Al costado estaba el boliche de Casatti que después fue de Noli, y por último del hijo, Luis Noli.
Este camino tenía su importancia cuando estaba el matadero, de allí se venía o iba al paraje El Gallo. La Pesquería, Lobería, La Numancia, Necochea o se tomaba la ruta 226 que recién en 1943 se asfaltó.
En 1940, el 3 de enero, se firmó el boleto de compraventa, por el escribano Francisco Osa y el 12 de setiembre de 1940 se firmó la escritura por el escribano  Oscar Medina. Así se compró toda la propiedad en 25.000 pesos al contado, que eran más o menos 22 hectáreas. Los fondos para esta primera parte los pagó la Institución.
El 2 de mayo de 1940, se solicitó permiso a Mons. Cáneva para abrir una casa religiosa a unos 7 Km. de Tandil, denominada “Villa Don Bosco” y el 13 de mayo lo otorgó, desde entonces “La Guarida” comenzó a llamarse “Villa Don Bosco”, si bien por mucho tiempo la gente siguió llamándola por su anterior nombre.
El 29 de diciembre de 1940, aparecieron los aspirantes a inaugurar la Villa, con todo entusiasmo que era de esperar. Fue toda una odisea, viajaron de Buenos Aires por ferrocarril haciendo una verdadera mudanza; debían permanecer enero y febrero y transportar por tren los colchones, frazadas y almohadas, las pertenencias de cada uno y todo lo necesario para la cocina, el comedor y las demás actividades. De la estación, trajeron todo en camión y carros como pudieron y al llegar un poco antes de lo que hoy es el Auto Club Tandil, llovió, y no pudieron continuar. Tuvieron que trasladar todo a pie, bajo la lluvia.
Al año siguiente el señor Adúriz regaló 150 camas para los dormitorios y 5000 pesos para ayudar en la construcción de la Iglesia. 
Se comía sobre unos tablones apoyados sobre caballetes y unos bancos largos bajo el pórtico del edificio. Así fue el comienzo de esta Villa. El agua era muy escasa, se juntaba la de lluvia. Los bomberos venían y llenaban un tanque. Los aspirantes iban a bañarse a La Cascada o al arroyito que está cerca de la ruta 74 o también al lago de los Hermanos.
Recién llegó la luz eléctrica el 29 de enero de 1949, cuando se colocó un  grupo electrógeno. Hasta ese momento se utilizaban los faroles a querosén, como era verano aprovechaban la luz del día, yéndose a dormir temprano.
La mercadería se iba a buscar a la ciudad en un sulky, trabajo que efectuaba el coadjutor Federico Bernárdez, la correspondencia, la galleta que duraba varios días, el lavado de la ropa de todos, etc. Más adelante vinieron dos soldados con un carro y hacían las comisiones. La leche la produjo siempre la Villa y desde el comienzo Luis Magnanini y su señora Inés Ayerza se encargaban de proveer de su estancia “Ana Luisa” a la Villa de huevos, carne y pollos para todos.
Los doctores Eduardo Tuñón  y Aristóbulo López fueron los médicos que atendieron a los aspirantes y al personal, durante el tiempo de vacaciones.
Esto era un lugar muy despoblado, así que se podía atravesar campo, salir a cazar con hondas y palos, subir y bajar en todas direcciones. El caminar fue una de las tantas ocupaciones organizadas. Se acarreaba y cortaba leña para la cocina; pelaban papas y hacían la limpieza.
Salían a tomar la merienda o a pasar todo el día afuera, llevando las vituallas para merendar o comer. A veces iban a estancias como La Azucena, Acelain, Ramón 1º, La Quinta de Belén, El lago de los Hermanos, La Cascada, El Cerro de las Ánimas, etc.
Don Antonio Santamarina y su esposa facilitaron los medios para continuar con la capilla; los planos fueron hechos por la Oficina Técnica Salesiana y la obra esta vez, estuvo a cargo de la empresa constructora de Concetti y Yancarlo. Cabe destacar que todo lo que se hizo en madera, hierro y las estatuas fue ejecutado en los talleres de la escuela de Artes y Oficios del Colegio Pío IX de Buenos Aires.
Doña María Delia Harilaos de Olmos, regaló el altar mayor de mármol y sus candelabros. El altar de mármol del Sagrado Corazón de Jesús y sus candelabros fueron donados por la Sra. Concepción Unzué de Casares. El altar de mármol de María Auxiliadora y sus candelabros por su hermana María Unzué de Alvear; los confesionarios y el armonio los donó Lola Acosta de Santamarina. Los bancos de la capilla fueron obsequio de la comisión  Cooperadora y de otras bienhechoras. El 30 de diciembre de 1941, Mons. César Cáneva bendijo la nueva capilla dedicada a San Juan Bosco.
Como anécdota destacada debemos mencionar que el actual papa Francisco estuvo en la villa cuando amanecía su vocación sacerdotal, la que de aquí salió fortificada. Todo un hito histórico para el lugar.

EL AMANECER
La fábrica de productos lácteos ubicada en  ese sitio dio al mismo el nombre. La empresa El Amanecer fue fundada en 1939 y había construido plantas en Mar del Plata y Tandil, pero en mayo de 2012 los dueños la dejaron con deudas a empleados y proveedores, hoy funciona como cooperativa de los ex empleados.

EL DESTINO
La firma Elowsons y Westers instaló en una fábrica de queso a finales del siglo XIX a la que se  denominó  "El Destino", nombre que conserva el paraje.
                       
EL EMPALME
El Empalme es un paraje que se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad. Se accede a él desde la Ruta Provincial 30 en bastante mal estado, que tras 14 kilómetros desde el cruce con la Ruta 74 nos deja en el paraje. También se puede acceder por una carretera de tierra desde la localidad de Azucena. Allí estuvo el almacén del mismo nombre que la familia Cámara llevó adelante durante años.
EL GALLO
Antiguo "boliche" y anexo de almacén de ramos generales que surtió las necesidades más inmediatas de los establecimientos rurales vecinos. Su denominación le fue impuesta a través de la tradición oral.

EL HORNERO
Le dio su nombre un viejo almacén rural construido originalmente en barro y paja, blanqueado, que en  el imaginario de los habitantes de la zona lo asemejaba al nido del pájaro nacional.

EL MOLINO
En 1870 cuando la capacidad de los viejos molinos harineros fundados en 1850 y 1861 ya no abastecían la demanda de la población tandilense, Juan Bautista Rivière y Eduardo Sabatté Laplace fundaron el suyo con máquinas impulsadas indistintamente por el doble sistema que aprovecha el curso del agua o la presión de su vapor, y llegaban a moler 90 fanegas diarias de trigo.
Años después, la firma Pourtalé-Dicesti adquirió las instalaciones parcialmente destruidas en 1883 por un siniestro del que resurgieron para ser vendidas luego a la Sociedad Anónima Molinos Río de La Plata, que transformó enseguida la ya decadente planta industrial, la que por etapas retomó su potencialidad. El Molino "El Progreso", fue en su momento una importante fuente de trabajo y  avance para la zona a través de la actividad de la firma Bunge & Born y dio su denominación al paraje. Esta firma en 1902, había instalado un molino harinero en el Dique III de Puerto Madero, en Buenos Aires. La S. A. Molino el Progreso, se había constituido en Amberes en 1897, a la cual la Sociedad Ernesto Bunge y S. Born aportó el molino El Progreso de Tandil.

EL 43
El nombre lo tomó de un almacén  que en sus comienzos funcionó bajo la denominación de "Los Tres Perros", adoptando posteriormente, junto con el paraje, la denominación actual.

HARAS GRAL LAVALLE
Fue denominado así alrededor de siete décadas atrás y se encuentra ubicado sobre la porción de ruta que cubre la distancia entre Villa Laza y La Porteña. En Tandil, provincia de Buenos Aires, a 380 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se encuentra el Haras General Lavalle, que depende del Comando de Remonta y Veterinaria del Ejército Argentino. Desde su fundación, el 15 de noviembre de 1935, está dedicado a la producción équida y bovina.
En 1926 y durante la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear, el predio de 2094 hectáreas donde hoy está el Haras General Lavalle, fue comprado por el Ministerio de Guerra de la Nación. Y recién nueve años más tarde, en aquel 15 de noviembre, quedó inaugurado con la infraestructura correspondiente para cumplir con la misión de Remontar al Ejército Argentino. En ese entonces, era hipomóvil en su mayoría y por lo tanto, comenzó con el mantenimiento de un importante plantel de ganado equino en pastoreo y amansamiento. Así, durante casi ocho décadas, el establecimiento logró gran prestigio en la producción caballar y asnal. Su éxito se basó en la permanente selección de reproductores y en la incorporación de líneas genéticas de reconocimiento mundial. Con sus ejemplares, la Fuerza mantiene viva la tradición del hipismo, pero también cumple con el objetivo operacional dentro del territorio nacional y formar parte de las fuerzas de seguridad.
LA PORTEÑA
Antigua estancia de don Tristán Gómez, que fue el último juez de paz previo  la designación del primer intendente en 1886 en cuyos terrenos se levantó el almacén del mismo nombre, uno de los que revisten mayor antigüedad entre los del partido. El paraje La Porteña se encuentra el costado de la RP 30, cercana al cruce con la RN 226 y de Tandil ciudad. En este paraje funciona la Escuela N° 33.

LA NUMANCIA
Antigua estancia cuyo nombre derivó de la homóníma y famosa batalla española, y que por la importancia capital de su extensión fijó sus condiciones de influencia con respecto a establecimientos vecinos en la etapa del surgimiento de los primeros centros poblados en sus adyacencias.
El paraje “La Numancia”,  casi en el límite con el partido de Necochea y a treinta km. de la localidad de San Manuel, en el partido de Lobería, (paraje cuyo nombre fue tomado de una desaparecida población celtíbera situada sobre el Cerro de la Muela, en Garray, al norte de la actual ciudad de Soria, España, célebre por su resistencia a los romanos La actitud de los numantinos impresionó tanto a Roma que los propios escritores romanos como Plinio, ensalzaron su resistencia) . La Numancia, en la segunda década del siglo XX, fue un centro escasamente poblado y separado de Tandil ciudad por caminos intransitables-situación que llegó hasta hace pocos años- con grandes lomadas que hacían penoso el ascenso y peligrosas las bajadas; allí, dice Mariano Colombo, arqueólogo, perteneciente al área de Antropología y Arqueología de la Municipalidad de Necochea, en Ecos Diarios de esa ciudad, en noviembre de 2011,” encontramos miles de fragmentos de la talla rocas, producto de las actividades realizadas en la cantera; también carbones y huesos de venado, guanaco y peludos, lo que nos hace pensar que la gente que viajó hasta el lugar para obtener rocas, lo hizo en pequeños grupos y vivió allí por unos días”..
La Numancia es un paraje rural con almacén, escuela, club de futbol, el futbol agrario es muy fuerte en toda esta zona. Cerca de allí se encuentra el cerro La Merced de 440 metros.

LA MARIA
Nombre derivado de la estancia de la familia Capdepont, que tomó el paraje poblado por vecinos del medio rural.

LAS CUATRO ESQUINAS
Almacén ubicado en la intersección de la ruta número 74 y el camino de tierra que une a Azucena con Tandil que extendió su nombre al paraje circundante.

LA UNIÓN
Hacia 1872 el llamado Almacén de Thompson estaba al cuidado del socio William Gibson Smith y su esposa Helen Brown con un escocés de asistente William Stirling, que fueron asesinados por Tata Dios. El almacén tomó luego el nombre de La Unión.
LA VASCONIA
Tomó el nombre de un antiguo almacén que con ese nombre homenajeaba a la nutrida colectividad vasca de la zona y que conoció los pioneros momentos de los caminos de tierra con sus transportes de tracción a sangre y la tradición de las viejas pulperías, era  lugar obligado de encuentro de los vecinos del lugar y de los viajeros que llegaban Este paraje está ubicado en el cruce de las rutas 74 y 226.

LOS HUESOS
Ubicado exactamente en el punto de deslinde entre Tandil y Azul, derivando su nombre del arroyo limítrofe. Escenario de algunas escaramuzas entre fuerzas militares y aborígenes y sitio en el que posteriormente fueron encontrados numerosos huesos que le dieron el nombre.

LOS MIMBRES
Por el lugar extiende su trayecto el arroyo Napaleofú, dando lugar a la proliferación de un exuberante mímbral, característica por la cual el paraje adquirió el nombre antes mencionado, sobre la ruta 74.

MATADEROS VIEJOS
Antes de ser trasladado a su emplazamiento actual, obra finalizada en la administración de Antonio Santamarina en 1915, el matadero local se encontraba desde 1897, en que se hizo la construcción, en el trayecto a La Cascada, hoy Av. Don Bosco y calle Japón. A raíz del desenvolvimiento propio del establecimiento, su nombre perduró hasta hoy. Las 7 ha. son ahora propiedad de la Universidad Nacional del Centro, Facultad de Ciencias Veterinarias, donde ésta tuvo su chacra experimental.
SAN ANTONIO
El paraje San Antonio está  a 45 km de Tandil.  La escuela y muy pocos pobladores le  dan vida con un paisaje que la embellece, con muchos árboles; con sus campos pintados de diferentes colores, dorados por los trigales y grises amarronados por las heladas y el frío del invierno. La  Escuela N° 6 de San Antonio, está en la Ruta 226 km. 132.

SANTA TERESA

Al fundarse la fábrica de queso de la Cooperatíva Agropecuaria de Tandil se eligió el campo de la señora Teresa Alchourrón, de donde deriva el nombre del paraje.

SCARMINACCI
Paraje en el cruce de las rutas número 30 y 74. Importante confluencia de caminos en las comunicaciones de esta parte de la provincia, que fue así denominada en razón de estar ubicados en la intersección, los campos de la familia Scarminacci.

Nos quedan pendientes para una próxima edición entre otros parajes: Cuatro Esquinas,  El Destino,  El Mosquito, El Paraíso, El Remanso, El Solcito, La Boca, La Elena,  La Patria, La Pesquería, La Rosada, Las Toscas, Los Ángeles, Santa Ana.

Daniel Eduardo Pérez