domingo, 11 de febrero de 2018

CARNAVALES DE ANTAÑO EN EL TANDIL


LOS CORSOS EN EL TANDIL


Los orígenes del carnaval se remontan a la antigua Roma precristiana, de donde surge la palabra posiblemente relacionada a la expresión "carnem levare"  o "carnelevarium" del latín vulgar que significa "la carne".
En la Roma pagana, se celebraba  la "saturnalia", que eran festejos referidos al comienzo de la primavera, que también tenían sus ceremonias y ritos en otras culturas europeas para la misma época. Eran días de exaltación del renacer de la naturaleza, de goce y de placer, que cuando se impuso el cristianismo y con él la Cuaresma (cuarenta días antes del Viernes Santo, tiempo de preparación y penitencia), se trasladó a los días anteriores a la misma, acentuando el sentido de hedonismo, del cual, teóricamente, habría que prohibirse hasta después de Semana Santa.
De esta manera, la tradición pagana se enlazó con el calendario cristiano, y los festejos de la primavera continuaron con el carnaval. En la Edad Media, los carnavales romanos alcanzaron gran fama y para el siglo XV se extendieron a Venecia, Florencia y a otras ciudades italianas, francesas, alemanas y españolas.
Máscaras, disfraces y cierto desenfreno en el que las jerarquías sociales de la época se dejaban de lado, caracterizaron estas celebraciones medievales, que con la Reforma, dejaron de ser públicas, en los lugares en que triunfó, y quedó sin embargo con continuidad en los países que siguieron en el catolicismo.
Ya más cerca de nuestros tiempos, los festejos populares de carnaval, en sus distintas expresiones, cobran especial relieve en algunas ciudades de Europa. Así llegan hasta  hoy los de Venecia (Italia), Niza (Francia), los de algunas ciudades renanas y bávaras de Alemania y -luego de estar prohibidos en la etapa franquista- los de Cádiz y Tenerife en España.
En América, en ciertos países tomaron características e identidad propias, y en muchos casos se produjo un sincretismo con ritos indígenas, de antigua data.
Los de Nueva Orleans en los Estados Unidos, los de México, Perú y Bolivia, así como los antillanos, han cobrado fama, aunque sin duda, son los de Brasil -especialmente los de Rio de Janeiro y Bahia- los que resultan, contemporáneamente, los más populares y famosos en el mundo por su espectacularidad, colorido y cierto toque de erotismo.
En nuestro país, esta celebración se ha desarrollado con sus peculiaridades, en casi todo el territorio, aunque los del noroeste y el litoral se destacan singularmente.

La historia del carnaval en Tandil tiene sus datos llamativos. A fines del siglo pasado, las autoridades se vieron obligadas a reglamentar los festejos por la violencia que imperaba en los mismos. Fuertes multas, arreglar las calles -aún sin empedrar- y la cárcel formaban parte de las sanciones. Otras ordenanzas prohibían la imitación de uniformes militares. Años después llegaron los corsos, las orquestas típicas y rítmicas, y los cantantes famosos.
Cuando están ya sobre nosotros los días en que el calendario fija la fecha del carnaval y Tandil, como ocurre en distintas ciudades del país y del mundo, se apresta a celebrar este antiguo rito, tratando de reverdecer viejos laureles, que nostálgicos abuelos traen a la memoria.
En nuestra ciudad, desde la época en que era un pueblo, los cultores del carnaval llevaron a la comunidad su alegría, aunque nunca tuvo características que lo perfilaran con rasgos indentificatorios propios, muy diferente a otros de origen urbano.
Revisando la antigua documentación existente en los archivos locales, hemos encontrado verdaderas curiosidades, que hoy resultan interesantes de conocer. Entre los antecedentes más remotos de intentos de reglamentación de los festejos, hemos hallado una ordenanza del 19 de enero de 1883, dictada por la Corporación Municipal -todavía no existía Concejo Deliberante ni Intendente- que entre otras cosas prohibía en el juego "arrojar harina, polvo de colores, huevos de todas clases, frutas naturales o imitación en cera y dar golpes con vejigas, globos de goma, etc".
Parece que por entonces nuestros antepasados gustaban enchastrar y aún casi agredir a sus congéneres (los tiempos no han cambiado mucho en esas irracionalidades). La citada reglamentación permitía en cambio arrojar románticas flores sueltas y confites de tamaño pequeño.
Transgredir la normativa, hacía pasible a los responsables de fuertes multas, las que se incrementaban si eran reincidentes y eran destinadas al arreglo de las calles -aún sin empedrar- del pueblo.
Para 1887, el primer Intendente Pedro Duffau, reglamentó el juego de carnaval nuevamente, agregando a las prohibiciones ya citadas de la ordenanza anterior, la de jugar con agua arrojada con "baldes, jarros o bombas", e incorporando la figura del arresto en el caso de no pagar la multa, si se infringía la normativa.
Al año siguiente de esa reglamentación, el corso se hacía en la calle 9 de Julio entre Mitre y Belgrano, la que era recorrida por carruajes engalanados, comparsas con músicos locales y las tradicionales "mascaritas" que ponían una nota de intriga en el chismerío pueblerino.
Pero disfrazarse no era cosa de tener voluntad sino además  solicitar el permiso respectivo y respetar la prohibición de imitar uniformes militares o de órdenes religiosas y no portar armas aunque el disfraz lo exigiese, tanto en el recorrido del corso como en los bailes, en los que las reyertas eran habituales.
Las exigencias de la época se extendían a cánticos, discursos y también a las danzas, las que no debían ser "indecentes", sopena de ser multados fuertemente los "culpables".
Años después, en 1893, el intendente José G. Almada, reglamentaba el festejo del carnaval en términos similares, agregando que se podía arrojar "papel cortado" (el papel picado que conocemos).
Para 1897, el jefe comunal de entonces, Eduardo Frers, repitió reglamentaciones ya existentes para el corso que continuaba realizándose en la calle 9 de Julio.
Ya en este siglo, la costumbre de celebrar el carnaval continuó con características similares, variando el recorrido de los corsos y los lugares de moda para los bailes, los que congregaban gran cantidad de gente disfrazada. Las calles 9 de Julio y Gral. Rodríguez entre Gral. Pinto y Av. España fueron testigos de muchos carnavales; hacia la década de 50, la Av.Colón (entonces Figueroa) fue el centro de la celebración tandilense, con recordadas decoraciones e iluminación y la participación de algunas comparsas del barrio de Palermo de la Capital Federal.
Los clubes adherían entusiastas con sus bailes y desde el desaparecido Club 25 de Mayo hasta el Excursionistas, pasando por el Super, o los tradicionales Santamarina y Ferro, ofrecían las orquestas "típicas" (tango) y las "rítmicas" (ritmos tropicales y jazzísticos), en algunos casos con contratados de nivel nacional que batían récords de recaudación cuando se trataba de Alberto Castillo o de Antonio Tormo, por ejemplo.
Más cerca de nuestros días, el centro volvió a ser sede de los corsos, hasta que Villa Italia, con Unión y Progreso a la cabeza, dio un sabor distinto a la celebración, que tenía en el desplazamiento geográfico ya un atractivo de aventura para los jóvenes de esos años, que en los "patios criollos", en Unión o en el desaparecido Doce Estrellas, esperaban encontrar la culminación carnavalesca con el hallazgo de una pareja condescendiente a sus apetitos.
También la Av. Rivadavia, la Av. España, alrededor de la Plaza Independencia, la barriada de Moreno y Arana, han sido escenarios para la celebración carnavalesca, cada vez con menos fervor y sin aquellos atractivos de protagonismo popular espontáneo, que caracterizaron los carnavales tandilenses antaño, tiempos en que el estrés no hacía mella porque los espíritus navegaban otras aguas y con otros barcos.
Tiempos de aguas perfumadas; de pomos de plomo; de papel picado y serpentinas de colores que se arrojaban al paseante cual un piropo; de máscaras y antifaces; silbatos y matracas; murgas y comparsas con instrumentos de cañas, latitas de duraznos y celofán, que ensayaban todas las noches, para alegría de los niños y curiosidad cómplice de los grandes, en carnavales que más de un abuelo habrá revivido ante la mirada fascinada de su nieto.

 Daniel Eduardo Pérez
                                                                 

miércoles, 31 de enero de 2018

EL DESCENDIENTE DE SAAVEDRA QUE FUE RECTOR UNIVERSITARIO EN TANDIL

RAÚL CEFERINO ROQUE CRUZ
El descendiente de Saavedra que fue Rector…

La historia tandilense guarda en su seno riquezas desconocidas o muy poco conocidas.
Tal es el caso de la vida de Raúl Ceferino Roque Cruz que fue el primer rector de la Universidad Nacional del Centro e impulsor de su creación al suceder al Dr. Zarini.
Cruz nació en Buenos Aires el 28 de enero de 1934 y era descendiente de ilustres familias patricias provenientes del origen de la Patria misma.
Repasando su genealogía comprobamos que era chozno de Cornelio Saavedra, quien como todos sabemos fue el presidente de la Primera Junta de Gobierno patrio en 1810. Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació en la Villa Imperial de Potosí el 15 de septiembre de 1759. Las difíciles condiciones climáticas de aquella zona llevaron a la familia Saavedra a regresar a Buenos Aires, de donde era oriundo el padre, don Santiago de Saavedra.
Entre los descendientes históricamente relevantes de Cornelio Saavedra se cuentan su hijo Mariano Saavedra, que fue dos veces gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1862 y 1865, su nieto Cornelio Saavedra Rodríguez, militar chileno a cargo de la Ocupación de la Araucania, y su bisnieto Carlos Saavedra Lamas, político, diplomático y jurista argentino, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1936.
Un descendiente de su hermano Luis de Gonzaga Mariano Saavedra Rodríguez, Luis Ibáñez Saavedra, fue padre de Matilde Ibáñez Tálice, Primera Dama de Uruguay por ser esposa del presidente Luis Batlle Berres (1947-1951) y abuelo de Jorge Batlle Ibáñez, presidente de Uruguay (2000-2005)..
Por su parte, otro hijo de don Cornelio fue Francisco de Borja José María de Borja Saavedra Otálora , padre de Paula Saavedra quien se casó con Juan Bautista Cruz Lacasa, matrimonio que tuvo, entre otros, a su hijo Juan Carlos Cruz Saavedra quien desposó a Sara Vivot Pereyra uno de cuyos hijos, Juan Carlos Cruz Vivot se casó con Emma Araujo Vivot, matrimonio del que nacieron Juan Carlos Cruz Araujo, Raúl Roque Ceferino Cruz Araujo y Sara Cruz Araujo, choznos del presidente de la Primera Junta de Gobierno.
A su vez Emma Araujo Vivot (sobrina de Froilán Emilio Vivot que fuera intendente de Tandil en 1904),era hija del matrimonio de Genara Vivot Pereyra con Ceferino Modesto Araujo Reissig, siendo Genara hija del matrimonio de Bartolomé Vivot Martínez y Emilia Pereyra. Vivot provenía del matrimonio del mallorquí Bartolomé Vivot Seguí con María Paula Martínez Pareja.
Vivot pertenecía a una familia de origen mallorquí, que poseía en Tandil una importante estancia y era de extracción conservadora. Además fue diputado provincial. Se casó en Bélgica con Agustina Alousious y murió el 2 de marzo de1933, sin sucesión. Fue cuñado de Elena Gómez Machado, casada con su hermano Bartolomé Vivot y Pereyra.
Si bien es conocida la historia de Saavedra, vale la pena recordar que cursó estudios en el Real Colegio de San Carlos destacándose por su inclinación por la filosofía. Pero no pudo concluir sus estudios y tuvo que dedicarse a las tareas rurales.
En 1797 inició su carrera en la función pública como regidor. Su destacada actuación le valieron, dos años más tarde, la designación de procurador y en 1801, la de alcalde de primer voto. Las invasiones inglesas parecen descubrir en Saavedra una nueva vocación: la militar. Dice en sus memorias: "Este fue el origen de mi carrera militar. El inminente peligro de la patria; el riesgo que amenazaba nuestras vidas y propiedades, y la honrosa distinción que habían hecho los hijos de Buenos Aires prefiriéndome a otros muchos paisanos suyos para jefe y comandante, me hicieron entrar en ella." Durante las invasiones inglesas el cuerpo de Patricios, el más importante de la capital virreinal, lo eligió como comandante. Desde 1808 participó en las reuniones de la jabonería de Vieytes y en la casa de Rodríguez Peña, en la que se destacaba por su moderación y una prudencia que a muchos de sus compañeros les resultaba excesiva. Cumplió un papel destacado en los hechos de Mayo. En la reunión de comandantes del 20 de mayo negó su apoyo a Cisneros. Dos días después, en el Cabildo Abierto del 22, votó a favor de la destitución del virrey. Fue designado presidente de la Junta formada el 25 de Mayo, pero su nuevo cargo no parecía agradarle demasiado, según lo cuenta en sus memorias.
Luego de sufrir diversos avatares, en 1822 se le otorgó el retiro absoluto del ejército. Siendo ya un anciano ofreció sus servicios en ocasión de la guerra con el Brasil. El gobierno, por medio del ministro de guerra, Coronel Marcos Balcarce, le hizo saber que agradecía el ofrecimiento y que, llegado el caso, sería aceptado con la consideración que se debía a su avanzada edad. Murió en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829. En diciembre de ese año el gobernador de Buenos Aires, Juan José Viamonte, trasladó los restos de Saavedra a la Recoleta y le brindó un homenaje. En el decreto decía: "El primer comandante de Patricios, el primer presidente de un gobierno patrio, pudo sólo quedar olvidado en su fallecimiento por las circunstancias calamitosas en que el país se hallaba; pero después que ellas han terminado, sería una ingratitud negar al ciudadano tan eminente el tributo de honor debido a su mérito y a una vida ilustrada con tantas virtudes que supo consagrar entera al servicio de la patria." Su chozno Rául Cruz, luego de sus estudios primarios, hizo su secundario, bachillerato, en el prestigioso Colegio Champagnat de donde egresó con la promoción de 1950. Posteriormente ingresó a la UBA en cuya Facultad de Derecho se graduó de abogado...
La dura enfermedad que conllevó (hemofilia) había fortalecido su entereza ante la adversidad. Esa misma entereza lo hizo asumir riesgos donde creyó que correspondía. Sin falsos escrúpulos y venciendo sus miedos. Lo hizo como estudiante, cuando advirtió que en la Universidad pretendía entrar la política y la politiquería y cuando defendió la Catedral en los ataques e incendios del ‘55.
Una vez graduado entró en la carrera judicial donde se destacó al lado del juez Kent dejando su huella en el fuero penal.
Mientras tanto en Tandil, !a Universidad procuraba cubrir el Rectorado vacante desde la trágica muerte del Dr. Zarini,fallecido en un accidente el 18 de enero de 1973, para lo cual la gestión hizo diversos contactos especialmente en Buenos Aires. Fue allí donde a través de una sugerencia del Dr. Mario Oroquieta,
relacionado familiarmente con Tandil, Marta Hargouas y Francisco Serrano se entrevistaron en su domicilio con el Dr. Raúl Ceferino Roque Cruz.
El Dr. Cruz aceptó el desafío tal vez impulsado por los lazos familiares de algunos de sus ancestros con Tandil. El 26 de abril de 1973, fue anunciado su nombre para ocupar tan alto cargo. A sus 39 años ya había tenido destacada actuación en la Justicia , como Subsecretario de Educación de la Nación en 1967, como vocal del Consejo Nacional de Educación y como asesor de la Secretaría General de la Presidencia, además de participar en comisiones nacionales.
Su pasión por el ajedrez lo llevó a formarse en el juego en el Club Argentino de Ajedrez de Buenos Aires, donde recibió enseñanzas que lo hicieron crecer, a punto tal de lograr vencer en el primer campeonato argentino juvenil en el que, en ausencia de Sanguinetti, precedió a Panno por la mínima diferencia en 1951.
Por ese triunfo Cruz tuvo el honor de ser el primer argentino en representarnos cuando comenzaron a disputarse los campeonatos mundiales juveniles. Fue en 1951, en la ciudad inglesa de Birmingham, en el marco de un torneo en el que obtuvo una excelente tercera posición, en oportunidad de que se consagrara el yugoslavo Ivkov, logrando Cruz preceder al danés Larsen y al islandés Ólaffson quienes, poco después, formarían parte de la élite mundial.
Participó en campeonatos nacionales, desde 1960, hasta el de 1965 donde clasificó octavo en lo que sería su despedida de esta clase de pruebas. Ese mismo año jugó en el torneo de Buenos Aires ganado por Najdorf delante del campeón soviético Stein, en presencia de muchas figuras nacionales y del exterior, siendo Cruz undécimo delante de Pilnik, Palermo, Bielicki, Foguelman y Beherensen.
Participó en una única Olimpíada, en la de Tel Aviv´64 en la que, como único suplente, tuvo un desempeño bastante discreto, con dos triunfos, tres empates y cuatro derrotas, redondeando un rendimiento del 38,9%. En esa oportunidad ejerció la capitanía del equipo.
El torneo en el que más se destacaría fue el organizado por el club YMCA de la ciudad de Buenos Aires en 1963, cuando quedó segundo de Panno a un punto, por delante de Sanguineti, el ya MI Bielicki, Espósito, el alemán-argentino y olímpico Reinhardt y otros.
Su mejor posición en el listado de Chessmetrics fue en julio de 1962 cuando apareció en la posición 123 mientras que su ranking más elevado fue de 2.534 puntos que correspondió a enero de 1964.
Si como jugador fue precoz, aunque luego no explotara en todas sus potencialidades, Cruz volvería a estar ligado al ajedrez en el rol dirigencial. De hecho ejerció el cargo de Presidente del Club Argentino de Ajedrez entre 1972 y 1978, repitiendo el mandato entre 1984 y 1985,cuando ya no era rector.
Al referirse a su fallecimiento en una nota en el diario Clarín bajo el título Nos dejó un buen amigo, Najdorf trazó la siguiente semblanza de Cruz: “Jugaba muy bien y prometía tanto o más que Panno. Lástima que dejó el ajedrez, pero su amor siguió latente. Me extrañó su desaparición de las grandes competencias y luego supe que había optado por la abogacía. Raúl provenía de una familia de ajedrecistas que hicieron del club su segundo hogar (…) Fue una de las muchas promesas que no se dedicaron al ajedrez a pesar de sus enormes condiciones
(…) Todos llegamos a ver en él al dirigente ideal, pues como excelente jugador, conocía todos los problemas a superar para difundir el juego-ciencia”.
Respecto a su llegada a Tandil.recuerda el Dr. N. Caracoix: “La misma profesora Hargouas me encomendó personalmente que lo fuera a recibir determinado día y hora en la Estación Terminal de Ómnibus.
El encuentro fue espontáneo; tan pronto vi descender del ómnibus, un
señor de mediana estatura, de abundante cabellera con un maletín en una mano
un bastón en la otra, deduje que era el esperado. Se mostró sonriente y bien
dispuesto. Avanzada ya la hora de la tarde, nos dirigimos rumbo al edificio de la
Universidad. En el trayecto, le brindé información, pero se mostraba algo parco
en sus expresiones.Llegamos a destino, dispuesto a ocupar en el ex hotel, un lugar adecuado; allí aguardaría más tarde a su madre que sería su compañía.
Al abandonar el lugar quedé pensando cuál sería su reacción posterior; le
esperaban un sinnúmero de problemas en un escenario un tanto confuso. Podría
ser un sorpresivo desertor.
Reanudadas las actividades, se mostraba ansioso de conocer detalles. Se
fue identificando y acrecentando su entusiasmo.
Con el tiempo, tuve la convicción de que era el hombre ideal como Rector
de la Universidad, cargo para el que había sido designado.
Parecía como que el espíritu de Osvaldo tomara formas. Se hizo eco de
iniciativas y elucubraba sus propios proyectos. Hizo suyo el anhelo de nacionalizar la Universidad; las tareas continuaban a pleno”
El 28 de abril se llevó a cabo una asamblea para continuar tratando el problema universitario, pero al tener escasa repercusión, se resolvió convocar a otra para el 3 de mayo.
Esta asamblea tuvo amplio eco y luego de larga sesión decidió abrir un registro de personas que desearan integrar la comisión de ayuda a la Universidad.
Las soluciones urgían, en especial para la carrera de ciencias Veterinarias, cuyos alumnos en demanda de las mismas tomaron el edificio de la Universidad el 10 de mayo, día en que por otra parte se habían nominado los sectores que estarían representados en el Consejo Económico Financiero. Tras largas tratativas los estudiantes desocuparon el edificio el día 12, en tanto se convocaba para el día 22 a una asamblea para renovar la Asociación de Amigos
Tres días después de desalojada la sede universitaria, el Gobierno Nacional reconoció definitivamente a la Universidad de Tandil por Decreto N° 4384/73. Una larga lucha había culminado exitosamente.
El 17 de mayo, el Dr. Raúl C. Cruz asumió en un acto interno el Rectorado, haciéndolo oficialmente el día 22 ante la presencia del Intendente Carlos Pina, el electo Jorge Lester (quien asumiría el 25), profesores, alumnos y fuerzas vivas de Tandil. En el transcurso del acto, la autoridad municipal hizo entrega de un cheque de veinte millones de pesos moneda nacional, como subsidio correspondiente a los años 1972 y 1973.
Cruz se instaló en una modesta habitación del ex hotel Palace que parecía más bien, por su austeridad, la de un monje, junto a su perrita, compartiendo con el matrimonio de Perla y Luis Orquín (los telefonistas del viejo hotel) el techo y más tarde con el recordado padre J. Berte SJ. comidas, charlas y la visita veraniega de
su sobrino José Juan y la de su querida madre con la que “Buby” (como lo llamaban en la intimidad) concurría a la Misa de Nuestra. Señora del Carmen.
Se inició a partir de entonces una nueva etapa en la que se procuró consolidar la estructura universitaria, en los aspectos académicos, administrativos y financieros. El Dr. Cruz entrevistó, como parte del plan, al asesor del Ministro de Educación Dr. Horacio Domingorena el 8 de junio y a otros funcionarios del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
El 26 de agosto visitó la Universidad el entonces vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Victorio Calabró, departiendo cordialmente con profesores y alumnos e interiorizándose de las necesidades de la Casa de Estudios.
Para evaluar la situación económico financiera de la institución se confeccionó un nuevo presupuesto que abarcó el período junio1973-mayo1974 el que fue sometido a la consideración del Consejo Económico Financiero, integrado por distintos representantes de entidades de la ciudad, presidido por Ángel Grandinetti con la secretaría de Daniel Eduardo Pérez.
Simultáneamente se lanzó una campaña para recaudar fondos en los distintos sectores del quehacer de Tandil y se organizó la segunda rifa provincial con el contralor de una comisión "ad hoc" integrada por representantes de la Asociación Amigos, el Consejo Económico Financiero y la Universidad.
El 14 de diciembre visitó la Universidad el entonces ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Alberto Baldrich tomando conocimiento de su actividad.
Mejoramiento de laboratorios, implementación, importantes Jornadas, como las Primeras de Matemática con las más relevantes figuras de la especialidad, ajustes administrativos y un riguroso, sirvieron para llevar adelante un año intenso de labor universitaria.
Iniciado el año 1974, el 17 de enero, una delegación de la Universiad entrevistó al entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Oscar Bidegain, con el objeto de interiorizarlo de sus necesidades y solicitarle el apoyo provincial para proseguir la obra.
Al día siguiente se realizó en Tandil el homenaje a! Dr. Osvaldo Zarini al cumplirse el primer aniversario de su muerte, participando o autoridades y pueblo reunidos en el Cementerio, donde se descubrieron placas recordatorias, en la Universidad y en la Parroquia del Santísimo Sacramento.
En tanto las tramitaciones en procura de resolver los problemas económicos y estudiar la posibilidad de estatizar la Universidad continuaban, entrevistando una delegación de la Universidad con la compañía del Intendente Lester, al ya Gobernador Victorio Calabró el 8 de abril. En el transcurso de la entrevista, prometió su apoyo y su concurrencia a los actos celebratorios del 10° aniversario de la Universidad y a la cuarta Colación de grados el 19 de junio, y su apoyo económico a la Casa de Estudios de Tandil que ya había visitado siendo vicegobernador.
A mediados de ese mes, la Universidad de Tandil firmó un importante convenio con el Ministerio de Bienestar Social de la Nación por el cual se otorgó la suma de $a. 960.499 destinados a proyectos de investigación, construcción de laboratorios y pago de la cuota final del edificio de Gral.Pinto 399. El viernes 19 y sábado 20 de abril se produjo un acontecimiento en la historia de la Universidad, se recibieron
los primeros veintiséis médicos veterinarios, cerrando así la Facultad de Ciencias Veterinarias su ciclo completo y dando los primeros egresados de la especialidad. La cuestión de la estatización de la Universidad, había cobrado vigor hacia fines de 1973, produciéndose en diciembre una reunión convocada por el Intendente Jorge Lester con representantes de Azul y Olavarría para intentar la formación de una Comisión tripartita encargada de estudiar los pasos a dar en cuanto al anteproyecto de Universidad Nacional. Se resolvió en la oportunidad que cada Municipalidad designara sus miembros a esa Comisión, designando la Municipalidad de Tandil por Decreto N° 335/74 a los Dres. Raúl C. Cruz, Jorge V. Zabalegui y a Daniel Eduardo Pérez.
El 25 de abril se efectuó en Olavarría la primera reunión de la Comisión Mixta Pro Universidad Nacional del Centro, resolviéndose comenzar una labor en común para lograr los objetivos deseados.
Las gestiones a cargo del Dr. Cruz y las autoridades de la Universidad se intensificaron, entrevistándose en mayo, al Secretario de la Presidencia de la Nación Cnel. Vicente Damasco y al presidente de la Unión Cívica Radical Dr. Ricardo Balbín, con el objeto de interesarlos por los problemas universitarios de la región.
Ya en la reunión de Azul, había existido unánime criterio de bregar por una Universidad Nacional del Centro no dependiente de otras Universidades, habiéndose analizado asimismo las declaración del Gobernador Calabró efectuadas en Necochea y Mar del Plata acerca que las Universidades de Tandil, Mar del Plata y Olavarría pasarían al Estado Nacional, criterio compartido por los integrantes de la Comisión Mixta.
La Universidad de Tandil, en tanto, proseguía su labor de consolidación efectuando el pago de !a última cuota del edificio el 28 de mayo, con lo que aquello que había parecido al principio un "disparate” era ahora realidad.
A ello había contribuido el pueblo de Tandil, así como las autoridades nacionales, provinciales y comunales que en el presupuesto de 1974, habían concedido un subsidio a la Universidad. de $a. 200.000.
El Dr. Cruz en contacto permanente con el senador nacional Dr.Juan C. Pugliese, finalmente le propuso la redacción del proyecto de ley para la creación de la Universidad Nacional.
Hacia fines del mes de mayo, se concretó la entrada al Senado Nacional del proyecto de Ley firmado por los doctores Juan Carlos Pugliese y Fernando de la Rúa sobre la base del borrador que el Dr. Cruz había pergeñado y por el que se creaba la Universidad Nacional del Centro. Las gestiones con ese objetivo comenzaban a tener concreción…
La Comisión Pro Universidad Nacional del Centro, efectuó reuniones y gestiones donde los acuerdos no siempre fueron fáciles. Entrevistas con políticos nacionales y provinciales signaron el comienzo de 1974.
El 1 de junio de 1974 encontró a la Universidad en su 10º aniversario, celebrado con un magnífico acto en el Aula Magna y con un camino que comenzaba a hacerse realidad: el de ser pronto la base de la Universidad Nacional del Centro.
El proyecto tuvo sus obstáculos que superar y gestiones y entrevistas con diputados nacionales y senadores, fueron apoyados permanentemente por el pueblo de Tandil que el 5 de setiembre de 1974 se movilizó simultáneamente con
una entrega de carpetas con más de treinta mil firmas entregadas a la diputada Silvana Rota, en apoyo del proyecto de Ley.
Finalmente y tras la iniciativa de los senadores que firmaron el proyecto y lo impulsaron, así como el apoyo decisivo de los democristianos Dres. José A. Allende y Carlos Auyero, en sendas Cámaras, el proyecto fue sancionado el 18 de setiembre de 1974 como ley promulgada por la Presidenta de la Nación Isabel M. de Perón con el Nº 20753 por el Decreto 1070 del 9 de octubre de 1974..
Ya creada por la citada ley la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, restaba el otorgamiento del presupuesto respectivo para que comenzara a funcionar como tal, lo que ocurrió al año siguiente, comenzando a partir del 1 de septiembre de 1975 a tener real vigencia la Ley de creación.
El 18 de setiembre de ese año el Dr. Cruz asumió como Delegado Organizador de la flamante Universidad Nacional, la que contaba entonces con las Facultades de Ciencias del Hombre, Económicas, Físico Matemáticas y Veterinarias en Tandil, de Agronomía en Azul y de Ingeniería en Olavarría y cuyos decanos eran en ese momento Huberto Cuevas Acevedo,Alfredo Pérez Alfaro, Antonio Castro Lechtaler, Jorge Zabalegui, Raúl Sarno y Julio Ferraro respectivamente.
El desarrollo desde 1975 fue ininterrumpido con los avatares de la historia nacional, pese a los cuales el Dr. Cruz ejerció el Rectorado en sus distintas modalidades nominales hasta diciembre de 1983-previa intervención a cargo del Dr. Absalón Varas- siendo el mentor del despegue y de la consolidación a través de obras como las del Campus Universitario, que imaginó con gran creatividad ,
luego de la adquisición del predio a través de la gestión realizada ante el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y con el apoyo fundamental del presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia Dr. Alberto Taquini, que permitiría el emplazamiento de un complejo universitario y conjuntamente brindaría un valioso aporte al desarrollo de la Facultad de Ciencias Veterinarias, obteniendose así un subsidio otorgado por Decreto N° 1800/78 del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
Este apoyo financiero permitió la adquisición de un campo de 504.836 m2, situado a 5,5 km. del centro de la ciudad, que perteneciera a la sucesión del ciudadano alemán Pedro. Klöckner, lugar en el que se proyectó levantar el Complejo Universitario que albergaría toda la actividad de esta índole que se realizaba en Tandil. En la primavera de 1979 se tomó posesión y su diseño fue puesto en manos del arquitecto Alberto Florit, iniciándose las obras del primer edificio el 5 de mayo de 1980 , siendo inaugurado para el Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias Veterinarias, el 13 de marzo de 1981. A éste le siguieron en 1982 los pabellones de Formativa I y un año más tarde los de Química y Biología, Física experimental y Producción Animal.
Asimismo la Facultad de Ciencias Físico Matematicas y la Universidad tomaron el compromiso de la construcción de un edificio en los terrenos recientemente adquiridos, donde se comenzó a construir el laboratorio, denominado originalmente Instituto de Física Experimental (ahora Instituto de Física Arroyo Seco, IFAS) el que fue inaugurado, equipado con numerosos instrumentos, en abril de 1983.
La salud del Dr. Cruz fue un calvario que no disminuyó para nada su férrea voluntad, la música, especialmente la ópera y los libros-lector incansable- fueron
su compañía permanente, además del cigarrillo Benson que fumaba en abundancia hasta la mitad o menos. Fue un hombre de inteligencia privilegiada y de vasta cultura donde la Historia, la música, especialmente la ópera y la política lo apasionaban…
Al dejar el rectorado luego de una década fructífera, nuestro amigo Carlos Iparraguirre en "Nueva Era", de Tanclil, del 31 de diciembre de 1983 decía entre otras cosas bajo el sugestivo título de "EI tiempo juzgará la obra": "Fue casi imposible.para una familia amiga, vencer su tozudez. Estaba firmemente decidido a volver a Buenos Aires tal como había llegado a Tandil, allá por 1973: en ómnibus. Es que el doctor Raúl Cruz, el hombre que ejerció el rectorado de nuestra Universidad durante una década cree que las personas deben irse cuando han cumplido un ciclo al servicio de una institución.
…………………..
." Este jueves, después de dejar su función salió de la universidad sin mirar atrás .. Apurado, exigiendo las piernas que alguna vez, sometidas por la enfermedad que no lo abandonaba. claudicaron, sólo por unos días, ante el ritmo que nunca cesó durante su gestión. Ese que, para muchos, era imposible seguir., Minutos más tarde, sentado en una confitería céntrica (el Ideal) el funcionario que había aceptado el poderoso reto de reemplazar a Zarini muerto. al padre natural de la Universidad, dominaba a duras penas frente a una copa, con esa sonrisa estereotipada difícil de entender.la emoción que lo embargaba. Lo vimos conmocionado .Quieto, pero vibrante. Por primera vez conmovido El. que parecía de piedra. Le vimos ojos , que. en los apretones de manos aparecidos de todas partes al ser reconocido, querían mojarse de adentro hacia afuera, quizás para desprenderse de lágrimas traicioneras, Estaba conmocionado, tenía a Tandil metido en las entrañas, y era él, el doctor Cruz. El mismo decano de los rectores nacionales, de actitudes personales criticadas y alabadas, según los tiempos. El mismo protagonista que ta vez muy pronto haga conjurar todos los criterios, hoy separados, . en uno único: nadie corno él hubiera sido tan útil para la Universidad en tramos tan difíciles de nuestra convulsionada historia. El mismo funcionario capaz de dejar la mitad de su sueldo de rector en una caja administrativa para gastos generales. .. El segundo capítulo excepcional de la todavía joven trayectoria de los estudios. Ios universitarios en Tandil acaba de finalizar. Pero no de terminar, porque solamente termina aquello que muere, y las comunidades tandilense y regional perpetúan el numen por su grandiosa gesta creadora, y tal vez recuerden el día de mañana al padre del Campus por su gran obra, que seguirá creciendo y sirviendo."
Retirado a su Buenos Aires natal, falleció el 17 de julio de 1985 a raíz de un derrame cerebral.
De los obituarios quiero destacar especialmente dos, el escrito por el Dr. Ricardo M. De La Torre y el del amigo Carlos Iparraguirre.
Decía De La Torre en un párrafo en Tiempo Argentino del 26 de julio de 1985 :
"Fue síntesis del hormo sapiens, del homo patiens y del horno faber. Pensó, sufrió e hizo mucho, Todo en si!encio. Se exigió todo de sí y sabía conjugar el esfuerzo de los demás.No habló del presupuesto educativo: lo supo.conscguir.Golpeó puertas con su natural picardía. Supo cumplir con el mandato que en 1973,.le dieran sectores .privados como rector de Tandil Advirtió que estos. aportes serían
insuficientes por sí solos para soportar el crecirniento exigido. Por lo tanto, consiguió que el gobicrno provincial impulsara la creación de la Universidad, Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Allí lo nombró rector Oscar Ivanissevich. Pero aquí tarnbién fue síntesis. Lo propusieron las fuerzas vivas locales y los radicales lugareños. La Universidad había encontrado a su hombre. Así lo entendió el gobierno militar y lo mantuvo. No tuvo conflictos serios, Y si los hubo, supo capearlos. La convivencía era su estilo.”
Por su parte Iparraguirre,en Nueva Era del 18 de julio de 1985, decía en algunos de sus párrafos: “Había muerto el fundador. El pueblo lloraba aquella desaparición accidental y temprana. Entonces, en enero del '73, pocos, muy pocos, sólo un pequeño grupo de dlsclpulos de aquella maravillosa aventura del espíritu del maestro Osvaldo Zarini confiaba en la buena suerte de la Universidad de Tandil sin su numen.
Una breve intervención trataba de equlibrar pasiones convulsíonadas por una inciplente dernocracía que quería restallar en el país. Acababa el gobierno de reconocer la vida privada de la Casa de Estudios como premio a una lucha que unió a estudíantes y obreros, cuando el 17 de mayo asumía el Rectorado un abogado porteño, el doctor Raúl Ceferino Roque Cruz, confirrrnado luego por las autoridades constltuclonales.
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Cruz lo acometió, íntegramente entregado. Su personalidad se hacía impenetrable. Absorbió ejemplos de dedicación ajena a la docencia y les puso el sello propio. Ignoto por dentro, y por fuera asido a un bastón que le daba más años a los lúcidos cuarenta de su rnente, poco antes divertida por el ajedrez y sus conquistas naclonales juveniles de alcances ollmpicos.
………………...
Afianzadas las unidades académicas de Azul y Olavarrla, los servicios crec!an. Apareclan correctamente instrumentados el Centro de Cómputos, el laboratorio de Metales y el Centro de Investigaclón en Virologia. La Blblloteca central sumaba volúmenes y las facultades tandilenses clamaban más espaclo para sus explosiones· matriculares.
Nace entonces la idea del Campus, y con ella la posibilidad espiritual del Rector, de tener el hijo adoptivo que la vida no le había dado desde que así debe comprenderse la pasión ilimitada que puso en su materialización. Los brillantes discursos improvisados fueron tejiendo un audaz cometido, visto a veces descabellado,· pero que poco a poco fue entendiéndose factible.
Uno a uno tueron inaugurándose y puestos en tunciones los pabellones de esa gran obra del paraje Arroyo Seco. Allí en donde en soñadora actitud mostraba en rueda de prensa lo proyectado señalando con su índice serranías todavla· llenas de piedras y pajonales.
Como toda pasión, la suya por la Universidad lo llevó al error de desprenderse de posesiones académicas prestiglosas, demasiado lujo para un claustro quinceañero. Tal vez porque nada debía oponerse al avance del Campus, cuando corrían años de sucesiones militares, inseguridad y miedos estudiantiles venidos de la gran urbe pero que en Tandil no alcanzaban materialiizaclones extremas.
Durante un año, en 1981, el gobierno lo llamó a ocupar la Subsecretaría de Asuntos Universitarios. Sin embargo Cruz no abandonó la obra edilicia. Siguió, a
la distancia, diciendo qué debía hacerse, para volver luego con el ímpetu redoblado de quien está convencido y cree en lo que hace.
Se cumplieron diez años de su Rectorado en mayo del '83, cuando la Nación entera estaba a punto de tocar con la mano la salida constitucional de sus agudos problemas.
El cansancio de Cruz se hacía notorio. Llegó a decir que su obra estaba cumplida.
Que el hijo adoptivo ya se habla puesto los pantalones largos. Que no lo necesitaba."Entiendo que los hombres cumplen una etapa, la mía está cumplida; ahora que sigan otros", llegó a decir al compartir con la comunidad universitaria el brindis de la década. .
Paradójica pero razonablemente, un restallido democrático similar al que lo trajo a Tandil lo vio irse. Dejar el chalet del campus (la antigua casa del alemán donde hoy funciona el Jardín Maternal Arroyito para hijos de alumnos,docentes y no docentes universitarios), donde recalaba su devoción por el catoliclsmo en una pieza que parecla más de un seminarista que de un Rector encumbrado.
Fue triste la despedida del decano de rectores. De quien donaba su sueldo. Se alejó en diciembre del '83 cruzando solo del viejo Hotel Palace a la plaza Independencia para después en un bar (el Ideal) recibir el saludo de compañeros de labor y amigos, sin por ello olvidar hondas ingratitudes de buscadores de prestigio que le dieron la espalda al aconsejarlo las circunstancias.Ahora, Raúl Ceferino Roque Cruz aquel abogado porteño que reemplazó a Zarini ha muerto ayer como consecuencia de un derrame cerebral, a la edad de 51 años,en Buenos Aires, donde lejos de la profesión se refugiaba en el ajedrez retomando los recuerdos de diez años inolvidables en Tandil. Quizás nadie como él, hubiera sido tan útil para esa etapa difícil de la vida universitaria.La historia y su hijo pródigo lo confirmarán”
Las nuevas autoridades nacionales surgidas en las elecciones de 1983 encabezadas por Raúl Alfonsín, designaron en reemplazo del Dr. Cruz al Esc. Natalio Etchegaray como Normalizador y éste a los decanos respectivos .
Once años después de su muerte, en 1986, con toda justicia, se impuso su nombre a una calle de Tandil que limita con el Campus Universitario que él había concretado. El texto de la Ordenanza es el siguiente:
Artículo 1° - Denomínase a la actual calle Las Acacias, desde Ceferino Pedersen al Acceso a la Ruta Nacional N° 226, "Rector Dr. Raúl Ceferino Roque Cruz".
Artículo 2° - Regístrese, dése al Libro de Actas y comuníquese al Departamento Ejecutivo.
Dada en la Sala de Sesiones del Honorable Concejo Deliberante de Tandil a los seis días del mes de noviembre de mil novecientos noventa y seis.
Registrada Bajo el N° 7025. Asunto N° 416/96.
Recientemente la Asociación Tandilense de Ajedrez le rindió un merecido homenaje al organizar en octubre de 2016 el Torneo Memorial "Dr. Raúl Roque Ceferino Cruz".
La Universidad, en tanto, todavía sigue en deuda…

Bibliografía principal:
Caracoix, Néstor: “Reflejos del acontecer profesional”, Tandil, 2003.
Colección: “Historia del ajedrez olímpico argentino,”Segundo volumen: La generación plateada (1950-1976)” de: Sergio Ernesto Negri y Enrique Julio Arguiñariz,.Senado de la Nación, en proceso de impresión
Cruz, José Juan, correspondencia con el autor, 2016.
Diario Nueva Era, ejemplares del 31 de diciembre de 1983 y del 18 de julio de 1985.
Diario Tiempo Argentino del 26 de julio de 1985.
Pastor, Nancy: “Aportes para una historia de la Universidad nacional del Cebntro de la Provincia de Buenos Aires”,Tandil, UNCPBA, 1999.
Pérez Daniel Eduardo: “La Universidad de Tandil. Historia de un esfuerzo”, Tandil 1976


Daniel Eduardo Pérez

jueves, 28 de diciembre de 2017

LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO EN EL TANDIL DE ANTAÑO



LAS FIESTAS DE ANTAÑO

 El tema de la celebración de las tradicionales fiestas de fin de año, a través del tiempo, siempre ha sido de interés, especialmente para las nuevas generaciones. Es por ello que nos pareció oportuno incluir algunos testimonios que recogimos en su momento de vecinas lúcidas y memoriosas.
 Fue así que en entrevistamos a Da. .Ana María Actis de Librelli ( ya fallecida), cuando tenía 92 años quien nos recibió con la afabilidad de siempre en su casa de la calle Yrigoyen, " construida por mi padre hace más de un siglo", nos acotaba. Allí cómodamente sentados hilvanamos recuerdos de las celebraciones de fin de año en el seno de una " gran familia que integrábamos junto a nuestros padres y sus doce hijos, tres de los cuales fueron sacerdotes".
Doña Ana - con la mirada puesta en el pasado- revivía momentos felices de su niñez y juventud, en el seno cálido y severo que las costumbres de la época imponían.
"Mis hermanos sacerdotes decidieron su vocación por propia decisión muy jóvenes y ello, sumado a la gran religiosidad de los padres, hacía que  se diferenciara muy bien entre la celebración de la Navidad y la de l año nuevo.  Esperábamos la llegada de la Nochebuena con mucha ansiedad y mucha alegría. Era la llegada del Niño Dios y había que recibirlo  muy bien puestos, es decir con las mejores ropas que teníamos", agregaba doña Ana.
La espera hacía que desde días antes se preparara el pesebre y también la decoración con flores y plantas, incluido el arbolito de Navidad, al que se le colocaba una decoración muy distinta a la de ahora, con velitas que se prendían llegada la ocasión máxima.
La Navidad, "era el día de la familia y luego de asistir rigurosamente a la tradicional misa de gallo, se regresaba a la casa donde se reunía la familia para degustar la comida especial preparada por  mamá, que generalmente era pasta a la italiana, de la herencia cultural recibida" nos informaba.
“La bebida se ponía a enfriar en el aljibe- la heladera " a hielo" llegó después” y  recordaba la " bolita", como la bebida que tomaban los chicos, que era como una soda dulce y que constituyó una de las pre-gaseosas. "Los mayores brindaban con vino de la época, tinto, clarete o blanco semillón. En casa el vino lo hacía papá con la uva chinche, la sidra y el champagne no era para nada común", rememora, agregando que " la granadina y la manzanilla, también era común para los niños y las mujeres".
Después de  la comida, se daba paso al pan dulce casero, que tenía frutas secas y se acompañaba con nueces, castañas y algunas confituras hechas para la ocasión, que los más pequeños degustaban con fruición.
"Si el tiempo acompañaba y era caluroso comíamos afuera-acotaba- pero si estaba fresco o llovía lo hacíamos adentro. La Navidad era íntima y la recibíamos y la celebrábamos con honda fe y alegría propia del significado que tenía para nuestros mayores y también para nosotros. Creo que hoy ese sentido profundo se ha perdido un poco y se confunde una fiesta con otra en la manera de celebrarla".
Traía a la memoria que para las fiestas, especialmente para Navidad, los comercios grandes de los cuales se era cliente, regalaban al mismo, canastas llenas de productos, costumbre que hoy se ha perdido en general, conservándose el espíritu de regalo y traduciéndose más a nivel familiar y de amistad.
Los almacenes importantes de la época, como El Globo, El Águila y El Bilbaíno, tenían un surtido extraordinario para las mesas familiares de las fiestas."Las bombas de estruendo, las campanas al viento y la sirena de Nueva Era, marcaban la llegada del nuevo año, al igual que lo hacían las locomotoras del ferrocarril" nos decía doña Ana.
"Los vecinos se saludaban entonces y se vivía un ambiente de familiaridad y buena vecindad que todavía hoy recuerdo con emoción. También para estas fiestas y desde que tengo memoria se escribían cartas de salutación y se mandaban y recibían tarjetas, que se compraban en las librerías de la época, siendo la de Grothe  y La Minerva las más famosas".
Doña Ana nos despidió, no sin antes recordarnos que " diga que la Navidad era más importante que el año nuevo y su celebración tenía una significación especial, que se disfrutaba profundamente en familia". Seguramente así fue, especialmente para esta histórica familia tandilense, que dio tres sacerdotes a la Iglesia: Francisco, Florentino y el inolvidable  don Luis J.
Otro testimonio que recogimos sobre el tema, fue el de Delia Bustos –en ese momento con 91 años- siempre llena de energía y con una rica trayectoria en Tandil, pese a ser nativa de Mar del Plata " del campo", nos precisa, nos trae a la memoria aspectos que en su infancia vivió en el ámbito rural en las fiestas de fin de año.
"Allí se vivía la Navidad con un sentido profundamente religioso, que nos imponía ser naturalmente humildes, pero a la vez alegres y respetuosos. Al año nuevo se lo esperaba diferente, con los deseos de dejar atrás todo lo malo que se iba con el viejo año y  con el deseo de mostrar todo lo bueno que había quedado para intentar que el año nuevo lo reprodujera.
"En el campo se adornaba un árbol natural, con frutos de la tierra, morrones, pequeños zapallos, tomates y también algunas velas que se encendían en el momento oportuno. Luego en la ciudad, los adornos eran otros pero muy diferentes a los que en las últimas décadas conocemos".
"Por aquellos tiempos se celebraba en familia la Navidad, con el tradicional pesebre y un altar donde se lo colocaba. El asado era la comida tradicional, aunque el primer dia del año era más común y allí se reunía a la peonada, en torno a la mesa.  "Cosas dulces" y frutas secas, avellanas, confites y nueces completaban con el pan dulce casero los ingredientes más comunes para la celebración.
Al asado con cuero se lo acompañaba con una ensalada de papas y de berro, la lechuga se incorporó después al igual que el tomate.
 "Los hombres solían beber el Cinzano primero y el acompañante obligado del asado era el vino de damajuana  o el de bota. El 1º se comenzaba con empanadas hechas en el horno de barro y a veces un pavo asado preparado especialmente para la fecha.
Los chicos y los más jovencitos, se iban a acostar inmediatamente de haber acomido , a la noche del 31 y al mediodía del 1º se quedaban jugando, mientras en la sobremesa el anís "8 Hermanos", el oporto y la hesperidina para las mujeres, alargaban la jornada."
"Sidra y champagne, no eran comunes en estas mesas humildes"- nos acota doña Delia. Ya en la ciudad estas bebidas, especialmente la sidra, se popularizaron, gaseosas o jugos no se conocían hasta la llegada de la Bilz y después de la Bidú Cola, que eran bebidas para los niños. La cerveza hizo su llegada con la Quilmes, pero no era como hoy una bebida frecuente entre la muchachada.
"En la Navidad las luces de bengala o estrellitas, los cohetes fósforo  y las cañitas voladoras, junto a los luego ingresados “rompeportones”, eran la pirotecnia de entonces, por cierto muy diferente a todo el arsenal que hoy se usa.
"Los "chifles" de las locomotoras y las campanitas acompañaban los momentos cumbres de estas fechas, en las que también, ya en la ciudad, recibíamos tarjetas especiales o postales de saludos, que también nosotros enviábamos.
"Las bebidas que se tomaban eran refrescadas en el aljibe o directamente en los sótanos, si se tenían,  lo que era común. Más tarde el hielo traído especialmente entre afrecho para que no se derritiera se ponía en bordalesas y allí se colocaban las botellas y las damajuanas al igual que la primeras gaseosas. Luego la heladera con hielo y la de querosén fueron las anteriores a la eléctrica que hoy conocemos.
"Para estas fechas todos nos poníamos " paquetes", es decir con las mejores ropajes, especialmente en Navidad, donde cuando llegaban las doce, se cantaba el Aleluya., en tanto el primero de año se efectuaban visitas de cortesía para saludar amigos y vecinos y desearles un buen año,
"Cuando vine a Tandil, ya para el primero de año no se estilaba como en el campo carreras de sortijas, embolsados y otros juegos típicos del ambiente rural. Aquí la cosa era un poco diferente", nos agrega doña Delia.
"La Navidad de mi niñez y de mi juventud, se vivió siempre buscando rescatar la tradición familiar, sin ruidos, sin farándula, poniendo los mejores recuerdos sobre la mesa ,tal vez menos espontáneos y más recatados, pero más afectivos y solidarios"- nos dice finalmente Delia Bustos, con los ojos entrecerrados como quien revive aquellos inolvidables momentos de estas celebraciones.

LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO A LO LARGO DEL SIGLO XX

La llegada de las tradicionales fiestas de fin de año, siempre tuvieron una significación especial en casi todo el mundo, pero no cabe duda que en esta oportunidad la tienen con un plus, ya que es el final de un siglo y de un milenio y, aunque sin tantas expectativas como las del fin del año  que significaba la entrada al 2000, éstas quedarán marcadas en muchos hogares del mundo como un verdadero hito.
Estas celebraciones hoy tan cargadas de festejos variados, tienen antiguo origen, emparentado con celebraciones paganas que desde los romanos se sincretizaron en algunos casos con el cristianismo. El 25 de diciembre se celebra la Navidad- abreviación de Natividad-el nacimiento de Jesús en Belén, que si bien no figura con fecha en los Evangelios, fue instituida en forma movible ya en el siglo II, por San Telésforo, aunque recién en 354 el obispo romano Liberio la instituyó, siendo el pontificado de Julio I,
el que la oficializó como fecha que recogía las antiguas tradiciones de los padres de la Iglesia, como San Epifanio, San Jerónimo, San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno, que influyeron en la iglesias orientales para unificar el día, ya que ellas celebraban el 6 de enero el nacimiento y bautismo de Jesús, que quedó como la Epifanía o manifestación de Dios a los hombres, conocida hoy como el día de Reyes.
En aquellos primeros siglos de nuestra era, las celebraciones eran modestas pero poco a poco fueron cobrando importancia no solo religiosa sino también social y servia para reunir en torno a la mesa de Nochebuena a toda la familia que recibía cada año la llegada de Jesús.
Con diferencias culturales propias de cada región, en el Viejo Mundo desde Navidad hasta Reyes constituía un momento que se dedicaba al recogimiento y a la alegría, donde la nieve cobraba un rol importante, por las bajas temperaturas reinantes en el invierno europeo, donde las comidas "fuertes" y las bebidas nobles eran de rigor, así como la luz que- siguiendo las antiguas tradiciones paganas- auyentaban los "malos espíritus".
Correspondió a San Francisco de Asís ser quien incorporó, en1223, el primer "pesebre", con las clásicas figuras de la Sagrada Familia y los animales en la gruta, hecho que se expandió a toda Europa y llegó a nuestro continente con los españoles. El hoy simbólico "árbol de Navidad" recién se extendió como aporte de los pueblos germanos y escandinavos en el siglo XIX, lo que dio forma a la costumbre de "armar" el árbol y el pesebre el 8 de diciembre - Día de la Inmaculada- y recién desarmarlos el 7 de enero.
Más recientemente, la costumbre estadounidense de Santa Claus en el trineo y los renos, incorporó figuras que provenían de Europa como Papá Noel o San Nicolás, que según la tradición llevaba regalos a los niños para esta fecha.
A la mesa regional, al árbol y al pesebre  y a la figura de Papá Noel, se agregaron luego la recuperación de antiguos villancicos y la composición de nuevos y el envío de tarjetas en la segunda mitad del siglo XIX.
Todas estas costumbres- con sus adecuaciones regionales- se practicaron en nuestro país, como herencia de la inmigración especialmente española e italiana, a la que Tandil por supuesto no fue ajena y que puso en el siglo XX matices que el mismo desarrollo tecnológico por un lado y la fiebre consumista por otro, hacen empalidecer el origen religioso de estas fiestas, más precisamente  la de Navidad.
En el siglo XX  podemos-arbitrariamente- marcar tres diferentes momentos de estas celebraciones y su forma de concretarlas en Tandil-que naturalmente no es una isla. Hasta la década del '30 primaban - por los testimonios recogidos y la documentación existente- tendencias fuertemente marcadas por la tradición del fin del siglo XIX, que ponía especial acento en los aspectos religiosos y recoletos pero alegres  simultáneamente con una austeridad manifiesta.
La crisis del '30 y su posterior superación trajo consigo una renovada esperanza y ya con un Tandil que había heredado del '20 un diseño importante, además de comenzar el progreso intenso en servicios esenciales, el aporte de costumbres "importadas" más recientemente para la época, llevaron a celebraciones de tono más popular (recordemos en la década del '50, el reparto en dependencias oficiales de sidra y pan dulce).
Ya en la década del '60 las fiestas, especialmente la de fin de año, se prolongaba en la juventud en "boliches" como Circulares donde se daba rienda suelta al baile, que hoy es común ya no sólo para esa fecha sino también para después del brindis de Nochebuena.
Los testimonios que recogimos , nos eximen de incorporar demasiados datos, pero sí podemos distinguir claramente que las nuevas generaciones consideran desde el 24 hasta el 1 como una semana festiva, donde la oferta ya no se reduce a la venida a menos tarjeta de salutación-fax, mail e Internet todo lo puede-y a los cada vez menos frecuentes almanaques de regalo-recordemos aquellos inigualables de Molina Campos , de Alpargatas- sino que una verdadera parafernalia de adornos lumínicos, florales, forestales,"moñisticos","noelísticos", etc, etc. donde el plástico reina, atrapan la atención de un potencial consumidor de "cosas", quedando reducidas las familiares y nostalgiosas recordaciones y celebraciones religiosas, tapadas masivamente por suculentas mesas- los que pueden y tienen un trabajo digno o más que digno-y  expresiones de alegría matizadas cada vez más frecuentemente por excesos de bebidas, donde la cerveza reina junto al - de alguna manera- popularizado champagne, al que antes sólo tenían acceso las clases altas.
La velita fue reemplazada por sonoras y resplandecientes luces multicolores en los arbolitos, ventanas, puertas etc. El fresco aljibe se transformó primero en hielo y luego en congelador y ahora freezer. El oporto y la hesperidina pasaron a mejor vida y la sidra ( El Gaitero, La Farruca, La Victoria, Real... tantas otras) sigue burbujeando ahora más acompañadas que antes por las del otrora aristocrático y ya citado champagne. Las abundancias de calorías de aquellas avellanas, nueces, almendras, confituras anacrónicas que heredamos, van cediendo, aunque el pan dulce y los budines (aquellos Canale, estos Terrabusi y Bagley) son como una obligación tenerlos para las mesas de estas fiestas, aunque a más de uno las frutas y otros ingredientes no les guste y sea más una comida para acompañar con mate o te que con cerveza o sidra. Las casas "naturistas" ofrecen todo diet y light, pelado, nacional o importado. Cada vez menos se usan aquellas maravillosas y artesanales herramientas para romper las cáscaras resistentes de aquellos frutos. No es necesario. Eso sí regalos, no importa si de "todo por dos pesos" o hecho con cariñoso esmero casero. Del cohete-fósforo que se raspaba se tiraba al suelo y hacía... pif o la cañita voladora que se colocaba en una botella que oficiaba de lanzador, pasamos a una batería de pirotecnia sofisticada y tan cara como estruendosa, que deja a más de un desprevenido con daños y tortura a nuestras mascotas. Las bombas de estruendo que la Municipalidad tiraba en la Plaza Independencia, el potente sonido de la sirena de Nueva Era y los "pitos" de las locomotoras son casi un recuerdo reemplazado de vez en cuando por fuegos artificiales, fugaces y vanidosos como inútiles. Burbujas y/o baile es el modo "liberador" predominante. El origen de todas estas celebraciones, aplastado por el inexorable y aburrido efecto globalizador, quedó barrido como por una topadora.
El siglo XXI, el tercer milenio, no será, por gracia de Dios, un poco más espiritual, más solidario y fraterno, menos materialista, individualista y caníbal?... Que así sea.

 Daniel Eduardo Pérez

                                                                                       

viernes, 8 de diciembre de 2017

LA PATRONA DE TANDIL Y SU PARROQUIA

LA PATRONA DE TANDIL Y LA PRIMERA PARROQUIA

El 8 de diciembre se celebra el día de la Inmaculada Concepción, Patrona de Tandil.
Esta  celebración reconoce muy antiguas raíces, ya que en Oriente se concretaba  en el siglo VI, desde donde se trasladó a Occidente, aprobada primero en el Concilio de Londres de 1129 y luego generalizada en el siglo XV por el Concilio de Basilea y especialmente por el Papa Sixto IV en 1476.
La concepción inmaculada de la Virgen-objeto de una de las más fervorosas devociones marianas-fue proclamada como dogma de fe por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854. Su imagen la presenta teniendo a sus pies el mundo, envuelto en nubes y circundado por los anillos de una serpiente.
En el origen de nuestra ciudad, cuando se levantó el Fuerte de la Independencia, dentro del mismo se construyó una pequeña capilla u oratorio castrense, que, según afirma el padre Suárez García, fue puesto bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, recogiendo una "venerable e ininterrumpida tradición..." ya que no se ha encontrado documentación alguna.
El mismo autor atribuye la elección a la devoción que tenía el Brig. Gral. Martín Rodríguez por la patrona del Regimiento de Patricios, del que fue fundador y jefe.
Según la documentación existente la primera mención de la existencia de una imagen de la Virgen, aparece en un inventario del segundo Cura Párroco de Tandil, el Pbro. Domingo Scavini, realizado para la primera iglesia en 1854, a la que denomina estatua de "la Pura y Limpia". En 1863 el Párroco José M. Rodríguez reemplazó esa imagen por otra nueva de "más de cinco cuartas", adquirida en Buenos Aires.
Fue en el Curato de José M. Cruces, cuando doña Rosaura Machado de Gómez-vecina de larga prosapia tandilense-donó la imagen de la Inmaculada Concepción tallada en madera de dos metros de altura y hermosa figura.
Una imagen de la Virgen está en el Museo del Fuerte Independencia, donada oportunamente por la familia Valor y que, según se cree, data del siglo XIX. Una comisión de vecinos inauguró  un monumento con una imagen de la Inmaculada en la intersección de Av. Espora y ruta 226, que ahora con la remodelación de ésta, fue reubicada.
Más recientemente, en el atrio de la Parroquia del Santísimo Sacramento, se entronizó otra bella imagen que preside el lugar donde descansan los restos de los Párrocos Julio.M. Chienno y Mons. Luis J. Actis.
                                                          
LA PARROQUIA Y SU PROTAGONISMO SOCIAL
Desde su fundación, Tandil -siguiendo la tradición española-tuvo atención religiosa. Primero de los pocos que comenzaron a asentarse en estas tierras y luego, con el lento pero constante arribo de nuevos pobladores, de todos los que en las proximidades del Fuerte iban instalándose.
Rápidamente la pequeña capilla castrense ubicada dentro del mismo Fuerte y atendida inicialmente por los sacerdotes que trajo en su expedición fundadora el Brig. Gral. Martín Rodríguez, fue reemplazada por precarias construcciones ubicadas en la esquina de 9 de Julio y Gral. San Martín, (hoy Tiendas La Capital) primero y luego en la de Gral. Pinto y 9 de Julio (hoy Banco de la Provincia), adonde concurrían los sacerdotes que de tanto en tanto se trasladaban habitualmente de Dolores, para dar la misa y acercar los sacramentos, básicamente bautismos y matrimonios.
Con el correr de los años el vecindario reclamó una prestación permanente y fruto del empeño de los Jueces de Paz e integrantes de la Corporación Municipal, entre ellos algunos que no eran católicos como el pionero danés Juan Fugl, colaboraron intensamente para que, además de obtener la radicación de un sacerdote, se erigiera un templo " digno de este pueblo". Así, con gran esfuerzo, se levantó en el predio de Yrigoyen y Gral. Pinto (hoy Banco Bisel), la primera capilla construida "ad hoc".
Fue en 1854- año clave en las instituciones básicas de Tandil- que finalmente los reclamos del vecindario y las gestiones de sus autoridades dieron sus frutos, al erigirse canónicamente la Parroquia del Santísimo Sacramento y designarse poco después al primer Cura Párroco, el padre franciscano Luis María Mancini.
Fueron aquellos años muy duros, por cuanto la indiada estaba alzada-recordemos que Rosas había sido vencido en Caseros- y tribus amigas del Restaurador estaban levantiscas, asolando con malones distintos puntos de la provincia.
Tandil no fue la excepción y así en 1855 y parte de 1856, el bravío Yanquetruz al frente de sus hombres asoló el poblado,-como vimos en el capítulo anterior- produciendo el denominado "éxodo tandilense", que incluyó prácticamente desde autoridades municipales, salvo el  valiente Juez Carlos Darragueira y alguno más, vecinos y hasta el mismo Cura Párroco.
Aquietada la frontera interior, poco a poco fue retornando la población, hasta recomenzar la tarea, interrumpida, de seguir adelante con los emprendimientos que fueron esenciales para la comunidad: la educación y la práctica religiosa.
La ayuda del vecindario y la Municipalidad al finalizar la década del ‘60 del siglo XIX, permitieron pensar en levantar un templo, siempre bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, patrona de Tandil, que resultase "imponente", tal como creía la sociedad de los tandilenses de entonces, se merecía  el pueblo.
Era tal el empeño del conjunto de pueblo y autoridades que, llevados por su fe, lograron que finalmente se levantara en su actual lugar el nuevo templo.
Relatan documentos de la época, que el anuncio de su próxima inauguración había creado un clima de verdadera fiesta popular. Es que para el sentido logro material, habían colaborado casi todos los pobladores de una u otra manera y los gobiernos en sus distintas jurisdicciones, especialmente la Municipalidad de Tandil con don Carlos Díaz al frente, verdadero paladín civil de este fervor religioso.
Aquel 28 de febrero de 1878, el pueblo "todo"-recalca el padre Suárez García en su "Historia de la Parroquia"- participó de la solemne inauguración del templo de la Inmaculada Concepción, de la Parroquia del Santísimo Sacramento, que, presidida por el Arzobispo de Buenos Aires Mons. Federico Aneiros, máxima autoridad eclesial para la gigantesca jurisdicción bonaerense y el Párroco Pbro. Dr. José Terradas, alcanzó a expresar tanta alegría y tanta satisfacción, al ver concretada una obra- que si bien material- era esencialmente producto del espíritu.
Desde entonces la Parroquia tuvo como eje este templo y fue no sólo un lugar de prácticas religiosas, sino centro del accionar de los distintos Párrocos que dejaron su sello y su huella trazada, para que los que les siguiesen profundizaran el surco y junto a los feligreses y también a quienes no lo eran, beneficiaran la evolución social de Tandil.
Extenso sería enumerar la obra de los distintos curatos, todos ellos con positivos saldos en favor de la sociedad de los tandilenses, por eso hemos de referirnos más explícitamente a algunos tramos relevantes de los del siglo XX  hasta la actualidad, donde el entramado parroquia-sociedad, han vivido y viven distintos momentos señalados por acontecimientos tanto religiosos como socio-políticos-económicos.
Este período-el siglo XX- encierra uno de los más importantes en la historia contemporánea, tanto en el mundo como en nuestro país, dado que a las sangrientas dos Guerras Mundiales, le siguieron procesos que afectaron a toda la humanidad y que, lamentablemente, hasta hoy han escrito con sangre largas páginas de la historia.
Hubo además hechos pioneros que desde la ciencia médica a la conquista del espacio, la revolución cibernética y la verdadera explosión de los medios de comunicación, hasta la caída del muro de Berlín, en lo religioso registra nada menos que el Concilio Vaticano II (1962-1965) que marcó una nueva etapa en la relación Iglesia-Estado-Sociedad, "aggiornando", entre otras cosas, la Doctrina Social de la Iglesia Católica y promoviendo un acercamiento ecuménico muy positivo entre las grandes religiones, merced, además, a la acción de Papas que, como Juan XXIII, Pablo VI y el recordado Juan Pablo II, han marcado una profunda huella de cambios en la sociedad mundial.
La Iglesia en Tandil, no fue ajena a todo lo que mencionamos y así es que los  extensos curatos del Pbro. Julio María Chienno y de Mons. Dr. Luis J. Actis, que abarcaron entre ambos desde 1916 hasta 1978, sentaron las bases del accionar, especialmente pastoral, de buena parte del siglo.
Chienno fundó así- entre otras instituciones-la Cofradía de Luján, en 1930; la Acción Católica en  1936 y la Conferencia Vicentina en 1938, abriendo la luego célebre librería de la Juventud de la Acción Católica a cuyo frente estuvo hasta su cierre, nuestro querido amigo y maestro Antonino Pellitero, que merecerá un párrafo aparte en estas líneas.
También fue Chienno quien fundó el periódico "La Revista", en 1922, desde cuyas columnas sostuvo recordadas polémicas, cuando la masonería y el comunismo aparecían como verdaderas amenazas a la fe católica y la convivencia entre las ideologías no era palabra conocida.
Querido y atacado por sus firmes posiciones, Chienno fue un hombre de peso en el quehacer tandilense, hombre de consulta y referente insoslayable a la hora de tomar decisiones, aún desde el ámbito del poder político, le correspondió estar al frente de la inauguración del Calvario, el 10 de enero de 1943, acontecimiento que con los años es cada vez más valorado, no sólo como monumento que une arte y religión, y por lo tanto centro de peregrinaciones y diversas expresiones de fe, sino además como un poderoso atractivo turístico-evangelizador. Fue además quien levantó las capillas del Sagrado Corazón y la de Nuestra Señora de Begoña.
A la muerte del padre Chienno, en 1944, le sucedió el primer Párroco tandilense, el ya citado sacerdote Luis J. Actis, joven ardoroso, activo y de una gran formación teológica, que volcó en innumerables publicaciones con su firma, su pensamiento, siendo la más importante  "Caminos de elevación", que fue traducido a numerosos idiomas y llegó a un número de ediciones sin precedentes,
La labor del luego Monseñor Actis, fue prolífica. En 1946 fundó la filial local de la Federación Católica de Educadores; seis años después la Liga de Madres de Familia y en 1961 la Legión Hijas de María. Las dos primeras de inserción clara en dos temas que lo apasionaron: la educación y la familia, fundamento del accionar de una sociedad.
También como Chienno, Actis bregó desde "La Revista", con su afilada pluma, por los ideales y principios defendidos con profunda fe.
Creyó firmemente en la relación de la parroquia con los distintos estamentos de la sociedad, sin transigir sin embargo en aquello que entendía podía lesionar sus principios básicos, usando herramientas evangelizadoras que acercaran el pueblo a la fe, por ello fue firme impulsor de la celebración de la Semana Santa, su Procesión solemne del Viernes  y de la creación de las Estampas de la Redención, siendo el autor del magnífico libreto que puso en escena junto con sus amigos Jorge Lester y Enrique Ferrrarese y que estuvo vigente hasta 2004, en que por cuestiones ajenas a lo que fue desde el inicio una expresión cultural-religiosa, fue dejada de lado, aunque retomada por la Fundación de Actores y puesta en escena en la zona del barrio La Movediza y luego en otras ciudades.
En 1947, comenzó a dar forma a una idea que lo tenía obsesionado: un lugar adecuado para que Tandil tuviera acceso a expresiones culturales: el Salón Parroquial y sede de la Acción Católica, que finalmente inauguró en 1951, dando lugar a lo que sería el Teatro Estrada, que hoy luce, con nombre cambiado inexplicablemente, y que, desde hace unos años, es patrimonio municipal.
Quien escribe estas líneas no podrá olvidar las "matinee" de cine - obviamente en blanco y negro-cuyas películas seguían domingo a domingo y donde la sala se llenaba de niños, para regocijo de su constructor, que veía cumplida parte de su misión. Años más tarde y con su consentimiento, integramos la Comisión de Actividades Culturales del Teatro, junto a otros amigos, que marcó un  camino en la cultura tandilense.
No había finalizado la obra del Salón Parroquial, cuando encaró entusiastamente la remodelación del frente del templo.  Él entendía que había que dotarlo de un frente imponente y, más allá de consideraciones arquitectónicas, puso manos a la obra con el respaldo popular hasta lograr que en 1969, tras poco más de una década de trabajo, se inaugurara con sus torres, conteniendo al carrillon que en 1931 el padre Chienno hiciera colocar traído desde Bochum (Alemania).
Fue en su Curato y Vicaría, que viendo la urgente necesidad de implementar como nuevas parroquias a las que eran capillas dependientes de la más conocida como "Iglesia Matriz", se crearon las nuevas cinco parroquias, para extender a todo Tandil la acción pastoral y socio cultural.
De aquellos tiempos surgen en el recuerdo del autor de estas líneas, los encuentros de los domingos al mediodía, en la librería "de Antonino", donde además de retarnos por el "maldito cigarrillo" y dejar el clásico "Esquiú", expresaba sus pareceres acerca de las formas de implementación de lo normado por el Concilio Vaticano II, a lo que por su formación y edad, le costaba adaptarse, sin dejar de obedecer.
Además de la política religiosa, también la política nacional y local lo apasionaban, no callando cuantas veces fuera necesario defender la libertad, ignorando muchos hasta el día de hoy, algunos episodios que en otra oportunidad relataremos.
También fue actor principal, como Párroco, en la creación de la Universidad, en 1964, cuando el Dr. Osvaldo Zarini y sus colaboradores emprendieron tarea de tamaña magnitud. Allí la Parroquia, en su persona, estuvo presente activamente, decididamente convencido de la importancia que tendría en el futuro, pese a la sempiterna indiferencia y pesimismo de muchos.
Cumpliendo con lo dispuesto por la Iglesia, al cumplir 75 años, se retiró como Cura Párroco, siendo coincidente con el centenario de la inauguración del Templo, en 1978, realizándose una fiesta de homenaje popular, multitudinaria con la presencia de todas las autoridades, varios Obispos y vecinos de toda la ciudad.
No se retiró a "cuarteles de invierno" y pese a su edad, sotana al viento, manos enguantadas y su clásico sombrero, recorría aún en los crudos días de frío, trasladado por su viejo y recordado Renault 4, sanatorios, para visitar enfermos, dar misa en el Colegio San José o en San José Obrero y animar con su oratoria las reuniones patrias del Museo del Fuerte. La obra final de su empeño fue precisamente San José Obrero, ya que falleció en 1995, yaciendo sepultado, junto a su antecesor, en el Templo.
Una tarea diferente, igualmente valiosa, pero con impronta propia le correspondió a su sucesor como Párroco, el Pbro. José Tommasi, luego Obispo Auxiliar de Bahía Blanca y posteriormente Obispo de 9 de Julio. Dando cumplimiento a algunas de las normativas que encerraban la interpretación del Concilio Vaticano II, modificó  aspectos del Templo, entre ellos el retiro del histórico púlpito y los mármoles del comulgatorio, poniendo énfasis en una labor pastoral con una visión más inclinada a lo social y a la atracción de la juventud, a la que dedicó buena parte de su tarea.
Sucedió a Mons. Tommasi, Mons. Lionel Mosse, poseedor de una vasta cultura, que no dudó en dotar al Templo y especialmente a la Casa Parroquial de comodidades que los nuevos tiempos exigían, poniendo su empeño y mucho más, en una obra que brindó espacios confortables para la reunión de los ya abundantes grupos que se encontraban trabajando en la sede parroquial.
A él se debe la idea primigenia de crear en Tandil un canal de cable, dando los pasos para que finalmente se creara Cerrovisión, bajo la impronta de transmitir desde allí palabras e imágenes que enriquecieran la cultura y el espíritu de los tandilenses, con un signo cristiano que lo caracterizara.
De modales suaves y voz pausada, de pensamiento hondo y un amor al prójimo, dio- parafraseando a la Madre Teresa de Calcuta "hasta que duela"-, siendo también testimonio de hombre de servicio en la Parroquia del Sagrado Corazón, hasta su retiro, en el que  continúa, en los días que corren, su colaboración donde se le requiera.
Finalmente, y hasta la actualidad, conduce la Parroquia., desde 1989, el Pbro. Raúl Troncoso,.En su curato se creó el Museo de la Parroquia y se restauró el templo en su totalidad, entre otras obras que abarcan especialmente las de contenido social. Hoy el Cura Párroco es el Pbro. Marcos Picaroni.                                                                   


                            Daniel Eduardo Pérez