miércoles, 25 de junio de 2014

LA CRUZ ROJA DE TANDIL



LA CRUZ  ROJA DE TANDIL
Sus comienzos

Los orígenes de la Cruz Roja se remontan a 1859, cuando Henry Dunant, un viajero suizo que pasaba a través del norte de Italia, fue testigo de la batalla de Solferino, en la que participaron 300,000 soldados y hubo más de 40.000 víctimas. Respondiendo al sufrimiento humano que presenció, Dunant organizó a los habitantes locales para atender a los heridos, sin distinción de nacionalidad.
En 1863, la experiencia de Dunant  y el libro que escribió sobre ella, inspiraron la fundación del Comité Internacional para el Auxilio a los Heridos, que luego se convirtió en el Comité Internacional de la Cruz Roja.
El mismo año  se celebró en Ginebra la Primera Conferencia Internacional  y se crearon los Comités Nacionales de Socorro a los Soldados Heridos, que buscaban proteger a los heridos en el campo de batalla y a los prisioneros de guerra.
En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, Henry Davison, presidente del Consejo de Guerra de la Cruz Roja Americana, solicitó la creación de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja a fin de centrar la atención en las necesidades de la posguerra en Europa y para que actuara como un órgano de cooperación permanente.
La Liga inició sus actividades con cinco Sociedades Nacionales miembros y siguió creciendo hasta llegar a las 187 que la componen en la actualidad. En 1991, la Liga de Sociedades de la Cruz Roja fue rebautizada como Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

EN ARGENTINA
La Cruz Roja Argentina es  miembro de la organización internacional y cuenta con cobertura a nivel nacional, a través de sus filiales en todo el país, desarrollando distintas actividades  en las comunidades con sus proyectos y programas  que intentan promover los valores individuales y comunitarios que permitan aumentar el respeto por los demás seres humanos y así fomentar el trabajo en equipo, generando soluciones a los problemas de la comunidad. La misión principal de Cruz Roja Argentina es la de "contribuir a mejorar la vida de las personas, en especial a aquellas que se encuentren en situación de vulnerabilidad".
En 1879 el Gobierno a cargo de Nicolás Avellaneda, ratificó el 1º Convenio de Ginebra. Con este antecedente, Cruz Roja  Argentina fue fundada el 10 de junio de 1880 por iniciativa de los médicos Guillermo Rawson y Toribio Ayerza quienes recibieron el título de presidentes honorarios. El primer presidente efectivo de la Institución  fue el Dr. Pedro Roberts.
Antes de su reconocimiento formal, ya había desarrollado tareas durante tres episodios relevantes: la Guerra de la Triple Alianza con el Paraguay la epidemia de fiebre amarilla y la epidemia de cólera ,Cruz Roja llevó adelante acciones de socorro, actuando en diferentes catástrofes naturales o causadas por el hombre  como las inundaciones de Córdoba, el sismo de La Rioja, la epidemia de  gripe en 1918 y el terremoto de San Juan, entre otras . Además, la Cruz Roja colaboró con Paraguay en ocasión de luchas internas y en la Primera y Segunda Guerra Mundial, brindó apoyo a otras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en el auxilio a los heridos, envío de ropa, medicamentos y víveres y búsquedas de personas, entre otras tareas.
En 1920 se creó en Buenos Aires la primera escuela de Enfermería y en 1934 comenzaron a dictarse los cursos de formación de Guardavidas.
EN TANDIL
Gracias al minucioso trabajo elaborado por el Dr. Pedro Cereseto, fundador de la Cruz Roja local, podemos hoy reconstruir, sobre esa base, los comienzos de esta valiosa institución tandilense.
La Cruz Roja nació en Tandil por las necesidades sanitarias  apreciadas  por un  grupo de vecinos que pronto se dio a la tarea de buscar solución a las mismas.
En 1939 la profesión médica  en la ciudad  denotaba la carencia de personal sanitario auxiliar suficiente, que colaborara en  las tareas  del día a día profesional, dado que el que trabajaba hasta aquel entonces, estaba integrado por hombres y mujeres que con buena voluntad aprendían lo que veían de los médicos  y de los enfermeros más antiguos.
Fue entonces que estimulados por las autoridades de la Universidad Popular  “Gral. Manuel Belgrano ”- que funcionaba en la Escuela N°1, dirigida por María Elena. Serra y el Dr. Francisco Vistalli- se inició un curso de enfermería y samaritanas, dictado por los Dres. Pedro L. Cereseto, Miguel Basílico y Eduardo Tuñón.
Con 44 alumnas, entre ellas varias maestras,  la iniciativa le dio a la Universidad una novedosa y entusiasta fisonomía.
Sobre la base del curso y pensando en la necesidad de darle continuidad y paralelamente afrontar otros problemas que se notaban en Tandil, se pensó en fundar una filial de la Cruz Roja Argentina.
En el mismo local de la Universidad Popular, se citó para el día 9 de noviembre de 1939, a la Asamblea que debía deliberar y dejar echadas las bases para dicha fundación. Efectivamente, fue así y con la asistencia de profesionales, obreros, empleados y amas de casa, se fundó esta Filial que desigla primera Comisión Directiva  la que estuvo formada así:
Presidente: Pedro L. Cereseto; Vice: María Angélica Rabal ;Secretario: Francisco J. Vistalli ; Pro: Armando Zabaleta ;Tesorero: Luan. L. Brun; Pro: Luis Errecarret. Vocales: Ángel Redolatti , Eduardo F. Tuñón ,Miguel V. Basílico ,Antonio Nicola y Juan D. Buzón .
Revisores de Cuentas: Juan D. Buzón, Hernán Iparraguirre, Zacarías Cabrera  y  Manuel Gardey.
Al fundarse la filial, el programa de estudios para enfermeras, se adaptó  del programa de la institución y al final de aquel año,  una delegación de la sede central concurrió a tomar los exámenes pertinentes a la primera promoción de samaritanas.
Al constituirse la Cruz Roja de Tandil sus integrantes habían percibido como prioritaria la necesidad  de encarrilar la lucha contra la tuberculosis, enfermedad que en ese momento estaba muy extendida y que producía no solo un gran número de muertes , sino que por la particularidad de ser una enfermedad contagiosa, hacía estragos entre los pobladores más modestos y los niños.
Hacia 1929 el Dr. José María Esquerdo, pionero luchador contra la enfermedad en Tandil, había fundado un dispensario de vías respiratorias “que abrió sus puertas  en un modesto local de la Av. Colón 957”-nos dice en sus memorias el Dr. Magrini.
Gracias al aporte de Sara Gómez de Figueroa, Aurelia I. de Aquerreta, Amalia G. de Lahore y el Pbro. Julio M. Chienno, se puso en marcha con un equipamiento mínimo. En 1931 el Dr. Víctor .Magrini se agregó a la tarea y en 1933 lo hizo el Dr.  César Gauna, reconocido tisiólogo que se radicó en la ciudad.
Lamentablemente por diversas razones, especialmente la partida de Tandil de los Dres. Esquerdo y Gauna, aquel primer dispensario dejó de funcionar.
Consecuentemente la Cruz Roja se trazó un plan de acción con el objeto de fundar un Dispensario de Vías Respiratorias, donde se concretaría la asistencia, el tratamiento y las campañas de prevención y profilaxis que se pensaban emprender.
Con ese objeto se   contó con la colaboración  del citado Dr. Magrini, un profesional que conocía muy bien el problema, dado que se había especializado  en el estudio de esa enfermedad  y además poseía un gran sentido del altruismo,  vocación y un gran compromiso social.
Para llevar a la realidad la creación de un Dispensario de esa naturaleza, debieron aunarse muchos factores además de las voluntades reunidas en torno a los amigos y directivos de la Cruz Roja y del Dr. Magrini: desde un local a la aparatología y el personal, todo lo cual implicaba disponer del dinero pertinente para poder llevar adelante la obra.
A través de una activa e inquieta comisión de damas, se movilizó a la población tandilense para poder recaudar esos fondos indispensables para concretar los objetivos. Las autoridades de la época, encabezadas por el intendente municipal Dr. William Leesson y el diputado Juan D. Buzón, apoyaron decididamente la iniciativa de tal suerte que la conjunción de esfuerzos,  permitió que el  16 de marzo de 1940 se inaugurara oficialmente el Dispensario de Vías Respiratorias  de Tandil, en un local adecuadamente refaccionado de la calle Avellaneda 718, con la presencia  del presidente de la Cruz Roja Argentina, Dr. Pedro T. Vignau, del profesor Raúl F. Vacarezza y una delegación de médicos de la Capital Federal, entre los que estaban el profesor Santiago Arauz y Oscar Vacarezza.
Pronto el local quedó chico dado el crecimiento de las actividades, además de haber sido afectado por una inundación al desbordar el arroyo del Fuerte, todo lo cual influyó para que se pensara en un traslado, lo que se concretó a otro ubicado en Alem 275.
Había llegado el momento de buscar un local adecuado y propio para el funcionamiento del Dispensario, por lo cual la Cruz Roja llegó a la conclusión que lo mejor era construirlo especialmente con esas funciones.
Los desvelos de la Cruz Roja se vieron coronados con la donación de un terreno por parte de Luis Estein y allí comenzó la construcción con los aportes provenientes de la población y de las instituciones que, como es tradicional en Tandil, permitieron que el edificio primigenio se llamara a licitación en agosto de 1945 y fuera terminado en su actual emplazamiento de Av. España y Alberdi, el que fue inaugurado el  12 de octubre de 1946.
Con posterioridad fue necesario ampliarlo y ello fue posible por la labor mancomunada de la comisión directiva, la de damas y la población de Tandil, junto a un aporte provincial y así el 26 de agosto de 1951 se pudieron inaugurar las ampliaciones.
El edificio era amplio pero se necesitaban aparatos e instrumentos,  por lo cual  la Cruz Roja hizo público el problema que se creaba por la falta de un adecuado equipo de Rayos X. A poco de publicado aquel llamado, Margarita V. de Ebarlin, una distinguida dama local, se ofreció para adquirir el aparato que el Dispensario necesitaba, el que fue provisto  gracias al gesto de dicha dama.  
Así sucedió repetidamente con otros elementos y el equipamiento se fue completando paulatinamente, siempre con la solidaridad de la comunidad.
Por otra parte la Cruz Roja puso especial énfasis, desde la primera  hora, en la formación de enfermeras y samaritanas creando la Escuela de Enfermería, que funcionó en el local de la Escuela N°1, donde tenía su sede la Universidad Popular Argentina, dirigida por el Dr. Francisco Vistalli y María E. Serra, desde 1939.
Las primeras alumnas-fundadoras de la Escuela fueron:  Amara Cabrera, Elena Cabrera, Jorgelina Fernández Tasende, Lelia Fortunato, Ofelia E. Gentile, Emilia lborra, Ana María Idiart, María E. Larsen Bille, Griselda E. Manzolido, María M.Ochandorena, Rosa B. de Porfiglio,, Lidia Pascual, Aída Quaranta y Josefa Sgro.
Al año siguiente se agregó al
de Samaritanas el primer curso de Enfermeras en el que se inscribió una sola alumna. Complementariamente y con la colaboración de la Universidad Popular se dictaban cursos de corte y confección, muy usuales en la época.
Más adelante cursos de instrumentadoras permitieron capacitar recursos humanos imprescindibles en cirugía; de las primeras épocas recordamos especialmente a mujeres y hombres que se destacaron an la profesión de la enfermería y la instrumentación tales como  Teresa Fontaiña, Alicia Albariños, Josefina Seritti, Alejandra Dakuras,  Tino Mazza, Avelino Suárez y Manuel Gil, que hicieron historia en la profesión.
La primigenia Cruz Roja también contó con la invalorable colaboración de una comisión de Damas-ya citada- que a través de la labor de María A. Rabal, quedó constituida en 1940,  la integración de su primera comisión fue la siguiente:
Presidenta: María Angélica Rabal, Vice Presidenta 1a.: Margarita C. de Brivio , Vice Presidenta 2a.:  Chichina B. de Elissondo ,Secretaria:   María Estela S. de Aizuct» ,Pro Secretaria:   Casilda Z. de Buchanan ,Tesorera:   Ercilia R. de Fossati, Pro Tesorera:   Argentina C. de Blanco Villegas .
Vocales: Elvira V. de Lavayén, Chola L. de Suárez García, Blanca S. de Arano,
Marta G. de Vignales,  Alcira R. de Iturralde, María Julia A. de Ugarte, Rita C. de Graham, Tera B. de Piñero , Amalia l. de Otero ,Carmen B. de Vidaguren ,
Sara B. de Errecarret , Amanda B. de Serafín, Nené Z. de López Matta, Manuela R. y H. de Lozano ,María N. P. de Diez ,Elena R. de Lazcano, Clotilde S. de Christensen , María Angélica F. de Ceballos, Irma L. de Martínez Goya, Josefina M. de Zabaleta, Ana F. de Bianchi, Chola Iturralde, Elisa Rosa Estévez, Angélica Bayón, María Elvira  Amespil, Tona L. de Torterolo, Sara B. de Rey, Angélica N. de Budini, Mercedes P. de Astoreca, Cira P. de Brun  y Alcira B. de Michelini
.
La labor fundamental de esta comisión fue, desde su fundación, colaborar en la obtención de fondos para la ayuda al dispensario y para casos de carencias de familias afectadas por catástrofes en Tandil o en otros lugares. La inolvidable Delia Bustos, que durante décadas integró la misma, nos relató oportunamente el denodado esfuerzo y entrega de las mujeres tandilenses en pro de acercar su ayuda permanente a todas las necesidades de la Cruz Roja, sobre todo en los casos de emergencias, para lo cual existía una subcomisión denominada Socorros, hoy reemplazada por el área de Prospección, Prevención y Atención ante desastres.
Actualmente la comisión de Damas, como tal no existe, por cuestiones estatutarias, pero las llamadas Damas de la Cruz Roja, son colaboradoras permanentes de la comisión directiva. (1)
También la infancia fue motivo de preocupación y la rama juvenil se  constituyó como Cruz Roja de la Juventud que tuvo centros en numerosas escuelas de la ciudad, práctica hoy menguada.
Desde su creación además estuvo presente solidariamente en numerosas ocasiones de catástrofes humanitarias o naturales y desde la segunda guerra mundial, a las inundaciones de Tandil de 1951,  la epidemia de polio o las más recientes inundaciones de abril de este año en La Plata, siempre la institución tandilense puso decididamente el hombro para colaborar en las soluciones.
El voluntariado fue otras de las inquietudes en las que la Cruz Roja se destacó, contando para emergencias vecinos dispuestos a cumplir las tareas requeridas en forma solidaria y ad honorem.
El tema de la sede propia fue recurrente y así desde Gral. Pinto al 600, se trasladó al Dispensario hasta que la familia Santamarina donó el terreno de Gral. San Martín 452, el que se obtuvo definitivamente el 23 de julio de 1970. Con anterioridad, la generosidad de la recordada Dalila Deguer se puso una vez más de manifiesto, manifestando su voluntad de  donar una casa, pero ello no se pudo concretar por los costos de su mantenimiento.
En el terreno citado, durante muchos años funcionó una calesita y con su alquiler la Cruz Roja se desenvolvía.
Con los planos ya aprobados desde noviembre de 1969, se convino con el consorcio Libertad la construcción de un edificio de departamentos, quedando para la Cruz Roja un local amplio en el frente de la planta baja. Finalizados los trabajos, la institución tomó posesión del mismo el  10 de noviembre de 1973, escriturándose en 1977.
Además de lo ya mencionado, recordemos que la Escuela de Auxiliar de Enfermería –hoy dirigida por E. Britos-continúa su importantísima tarea de formación profesional.
Hasta aquí llegamos en esta apretada síntesis de los comienzos de la organización humanitaria por excelencia en nuestra ciudad. La actual Comisión Directiva continúa bregando por los mismos objetivos fundacionales, además de los que los cambios sociales incorporaron. La misma está  integrada por:
Presidente: Oscar Pedro Mendoza; vice: Alonso Frías; Secretario: Mauricio Castro; Tesorero. Miriam Probicito; Vocales titulares: Sebastián Santoro y Ariel
Domínguez;  Vocales suplentes: Elizabeth Bueno y Soledad Bartis.
En los casi dos tercios de siglo que esta querida y respetada institución local tiene de vida, se ha ganado el justo respeto de toda la comunidad.

                               Daniel Eduardo Pérez

lunes, 19 de mayo de 2014

EL SURGIMIENTO DE LOS JARDINES DE INFANTES EN TANDIL



LA EDUCACIÓN INICIAL EN EL TANDIL
El surgimiento de los Jardines de Infantes.

En Argentina
En nuestro territorio, la infancia comenzó a ser motivo de atención educativa - en el espacio público - desde 1779, cuando el Virrey Vértiz fundó en Buenos Aires la "Casa de Niños Expósitos", institución destinada a los niños abandonados que necesitaban asistencia. Años después, quedó bajo la responsabilidad de las Hermanas de Caridad, por falta de fondos del virreinato y en 1822  una reforma del clero determinó su desaparición, habilitando la creación de la Sociedad de Beneficencia, por parte de Bernardino Rivadavia, un antecedente de la creación, en 1823, de la “Escuela Infantil” de vida efímera. Fue Sarmiento quien propuso un primer modelo de institución educativa para la primera infancia, en 1848, siendo quien incluye a las salas de asilo en un proyecto educativo.
La existencia de lo que hoy  conocemos como  “Jardines Maternales” aparece en esta época en el campo privado (entidades benéficas, salas cunas, asilos hospitales, etc.) con un perfil netamente asistencial lo que varió luego que Sarmiento viajó a EE.UU. y conoce los Jardines de Infantes estadounidenses con
fundamentos pedagógicos, que lo llevó a cambiar el rumbo de sus ideas,
contratando profesoras norteamericanas  para trabajar en la formación de maestras “jardineras”.
Es en esta época que Juana P. Manso, maestra argentina amiga de Sarmiento, comenzó a relacionarse con el movimiento norteamericano de educación pre-escolar a través de su correspondencia con Mary Peabody de Mann y Elízabeth Peabody, creadoras del primer Kindergarten en Boston. A partir de esta relación, Manso elabora las “Guías para Jardines de Infantes”, formulando los postulados básicos que se debían tener en cuenta en esas instituciones.
En el año 1870 el Consejo de Instrucción Pública de la Nación decreta la instalación de un Jardín de Infantes (el primero oficial que se tenga referencia) dirigido por Fanny Wood, hasta su muerte, siendo reemplazada  por Fanny Dudley, ambas formadas en E.E.U.U. por E. Peabody.
Con respecto a la Provincia de Bs.As., la Constitución de 1873, dice que “es deber de los Consejos Escolares de Distrito establecer Escuelas Nocturnas, denominadas para adultos e infantiles de las denominadas Jardines de Infantes”. En 1875, durante la gestión de Sarmiento como Director de Escuelas se promulgó la Ley de Educación provincial que estipulaba como función de los Consejos Escolares, la creación de escuelas y de jardines de infantes, así fue como en 1885 se fundó en La Plata el primero de ellos.
La Ley 1420 (1884), estableció, por su parte, la creación de "uno o más jardines de infantes en las ciudades donde fuera posible dotarlos suficientemente". En la Escuela Normal de Paraná,  Sara Eccleston, una de las maestras traídas por Sarmiento desde EE.UU. inició, en 1886, la formación de maestras especializadas en kindergarten. En 1897, comenzó a funcionar en la Capital Federal la "Escuela Especial de Profesorado en Kindergarten" con su dirección, quien junto a nuestra Rosario Vera Peñaloza, son símbolos de la educación inicial.
Fue en  1946 cuando la Ley Simini, planteó la obligatoriedad del jardín de infantes desde los tres hasta los cinco y organizó la rama Inicial de la provincia. Si bien esta Ley fue derogada y reemplazada por la Ley 5650, en 1951, pasando el preescolar a ser voluntario; se creó la Inspección General del área, jerarquizando el Nivel el que comenzó a conformar su identidad consolidada a partir de 1968, que se afianzó con la creación de la Dirección de Educación Preescolar, en 1965. En 1978 se sancionó la ley de transferencia de las escuelas nacionales a las jurisdicciones provinciales. Recién a fines del Siglo XX, con la Ley Federal de Educación (1993) se plantea la obligatoriedad de la Sala de cinco años, lo que promueve la inversión de recursos.  En el año 2006, se sancionó la Ley de Educación 26206  que reconoce que el Nivel Inicial comprende desde los cuarenta y cinco días hasta los cinco años de edad. Queda entonces el Nivel jurídicamente organizado.

EN TANDIL
La historia de la educación inicial en nuestra ciudad es entonces relativamente reciente, en relación a la educación primaria.
La sanción de la citada Ley Simini, N° 5096, en 1946, marcó un hito en la expansión de los Jardines de Infantes en nuestra provincia y por ende en nuestro país, ya que dispuso la creación de estas instituciones en todos los distritos provinciales, siendo su carácter gratuito y obligatorio para niños de tres a cinco años de edad. Conjuntamente se creó la Inspección General de Jardines de Infantes de la Provincia de Buenos Aires A partir de esta ley se puso en marcha la creación de todos los Jardines de Infantes N° 901 en las cabeceras de distrito de la Provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, el primer Jardín de Infantes de Tandil fue fundado en 1940 en el Colegio de la Sagrada Familia, con la Hna. Josefa Herro de maestra, siendo Superiora la Hna. María Martina Niun, religiosas de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia. Estaba destinado a las niñas, pero se reservaba por compromisos con las familias, algunos lugares para recibir varones.
Sus uniformes con los colores celeste, verde y rosa, con la corbatita  o moño combinando el cuadrillé de la túnica  fue una reminiscencia de los colores de Munich, en homenaje a Froebel, donde esos colores forman parte del folklore ciudadano.
A nivel nacional, en 1948 el decreto N° 26.944, extendió el sistema educativo a la edad preescolar. En nuestra ciudad esto llevó a la implementación del Jardín de Infantes de la Escuela Normal Nacional “General José de San Martín”, como departamento de aplicación anexo..
La Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, por su parte, abrió el primer Jardín de Infantes Unitario el designado con el Nº 901, ubicado en Maipú 348, donde continúa. El Jardín citado fue creado el 12 de mayo del año 1950 y es el provincial más antiguo de la ciudad. El edificio, desde su creación, conserva la fachada de antaño,  que corresponde a un modelo arquitectónico del siglo pasado, construido en 1890 para utilizarse como casa de familia, pero el interior del mismo ha sido remodelado y ampliado en varias oportunidades.
Las clases se iniciaron el 29 de agosto de ese año. Por entonces la labor fue una tarea casi misionera; debieron visitar hogares, promocionar las ventajas del nivel, ofertar una propuesta que era desconocida.
Hoy cuenta con numerosas secciones, organizadas en dos turnos, a las que asisten alrededor de 300 niños provenientes de todos los sectores de la ciudad y un amplio e idóneo plantel. Sin dudas, la imposición del nombre de René Favaloro, elegido por la comunidad educativa, marcó un hito en su historia.
Con respecto a lo que sucedió posteriormente a partir de la década del ’60 en Tandil, en lo que se refiere a la creación de Jardines de Infantes provinciales, podemos destacar las siguientes incorporaciones: en 1964, el N° 902 “Dr. Lisardo Cabana” (V.Aguirre); 1965, N° 903 “María E. Walsh” (V.Italia) y N° 904 “José E. Lunghi”, (Bo. El Calvario); N° 905 “Juana Azurduy”;1970, N° 906 “Merceditas San Martín”; 1972,  N° 907 (Bo. Falucho) y N° 909 “Merceditas” ( María Ignacia .Vela); 1979, N° 911 “Cerro del Libertador”; 1980 , N° 908 “Dr. Osvaldo Zarini” (Gardey), N° 912 “Edith A. Ghezzi” (V. Laza); 1982, N° 914 (Fulton); 1983, N° 915 “Julio Bisogni”  (Cerro Leones); 1984 , N° 916 “Juana Manso”(V. Aguirre) y  N° 917 “ Rosario Vera Peñaloza” (Bo. Estación); 1986, N ° 918 (San Antonio); 1988,  N° 919 (Arroyo Seco), N° 921 (De la Canal); 1989, N° 920 (Base Aérea) y luego el N° 913 de Azucena, el N° 922,( el de la Escuela Normal), N° 923 de Villa Italia Norte y N° 924 “Francisco Juldain” del barrio Las Tunitas y el último creado el N° 925 del Barrio Arco Iris.
Además se destacan dos creaciones más en nuestra ciudad fuera del ámbito provincial, una en 1976 es la del Jardín de Infantes “Dr. Osvaldo Zarini”, como departamento anexo a la Carrera de Educación Preescolar de la UNCPBA y la otra el Jardín de Infantes N° 910, originalmente nacional, en el año 1980.
También debemos contabilizar a los Jardines: Nº 922, SEIMM Nº1 Paraje El Mosquito, SEIMM Nº2 Paraje Santa Teresa, SEIMM Nº3 Paraje San
Antonio, SEIMM Nº4 Paraje La Pastora, SEIMM Nº5 Paraje Desvío Aguirre y SEIMM Nº6 Paraje La Numancia  y los municipales: “María Teresa
Díaz”,”Cocomiel” y  CAI (Bo. La Movediza).
Entre 2010 y 2011 se dispuso la nominación de los Jardines a propuesta de la comunidad escolar respectiva. De esa manera en Tandil fueron varios los establecimientos que tuvieron sus nombres actuales, en todos los casos colocados en ceremonias emotivas y con la presencia de autoridades, la comunidad escolar y miembros descendientes de los homenajeados en caso de existir.
Mencionamos a manera de ejemplos las cálidas ceremonias de los que recibieron los nombres de: “José E Lunghi”, “Juana Azurduy”, “Cerro del Libertador”, “Edith A. Ghezzi”, “Julio Bisogni” y “Villa Italia Norte”.

Los establecimientos de nivel inicial de gestión  Privada, se multiplicaron sumándose al de la Sagrada Familia, ya citado, que abrió el camino..
El Colegio San José, por su parte, en 1974 aprobó abrir su Jardín, diseñando el uniforme  que guardaba la identidad propia del   San José, el color gris predominante,  con  el añadido de un detalle propio del infantil: La túnica gris cuadrillée, cuellito, bolsillo y medias rojas.
El Director General de la fundación del Jardín de Infantes del San José, fue el Hno. Eliseo Marlasca  y Director de la sección incorporada al nivel Primario correspondió al Hno. Fidel Aldo Robledo. El 28  de abril  de 1975 nació así el Jardín de Infantes Mixto, germen de lo que iba a ser luego todo el Colegio.
La primera planta funcional del nivel preescolar estaba constituida por una coordinadora y maestra de la sala de cinco, Ericka Böhm, junto a María G.
Fernández. Titular y responsable de la salita de cuatro años era  María Luján Etcheto de Bagú, preceptora y ayudante, Teresita Mafalda Duarte de Espíndola. Al año siguiente a este plantel se incorporó  como profesora de música, Úrsula Pavlic de Ros. Erika Böhm, era egresada como Maestra Normal Nacional en Jardines de Infantes, de la célebre Escuela Superior Sarah Eccleston, modelo y decano de todos los institutos de formación infantil. A partir de 1983 se hizo cargo de la dirección Yolanda Alés quien el 1º de marzo del 1995, presentó su renuncia  como Directora, sucediéndola hasta hoy  Marta Rivas, ya en el flamante edificio  que abriera las puertas a la sección maternal  el 5 de abril del 2011.
Otros Jardines de gestión privada se fueron agregando con los años al mapa educativo tandilense y así nacieron: Jardín San Francisco de Asís, Jardín Santo Domingo,  Jardín de la Sonrisa, Jardín Santa Cecilia, Jardín Virgen de Begoña, Jardín San Ignacio, Jardín Estrella de Belén, Jardín Bambi, Jardín Belén, Jardín Barquito de Papel, Jardín Trompita, Jardín de la Sierra, Jardín Maternal Arlequín, Jardín Nuestra Tierra, Jardín Chupetes y Garabatos y otros.
En cuanto a la Formación Docente, la creación en 1938 del “Instituto Nacional de Profesorado Sara Ch.Eccleston  sirvió para la consolidación institucional del Jardín de Infantes .Conjuntamente con este profesorado se creó el “Jardín de Infantes Mitre Anexo” como departamento de aplicación  (modelo seguido para la posterior creación del Jardín de Infantes “Dr. Osvaldo Zarini”,  como departamento de aplicación de la Carrera del profesorado de enseñanza pre-escolar).
En la provincia de Buenos Aires, se crearon, en 1935 el Jardín de Infantes de Trenque Lauquen, en 1938 el Jardín de Infantes de Bahía Blanca y en nuestra ciudad-como mencionamos- en 1940 el Jardín de Infantes del Colegio Sagrada Familia.
La formación de docentes jardineras en nuestra provincia, además del Profesorado de La Plata, contaba con las Escuelas Formativas de las ciudades de Azul y de Trenque Lauquen que cumplieron sus funciones pedagógicas. En la última  se formaron, entre otras, las docentes pioneras tandilenses  Beba López y Alicia Corbetta, en tanto en Azul, María B.Coca Reche y Victoria Cota Zuazo..
Es a partir de la década del ‘60 donde encontramos una intensa expansión del nivel en cuanto a creaciones de instituciones, tanto  Jardines de Infantes como centros de formación.
En lo referido a la formación de Maestras Jardineras en Tandil, era inexistente hasta la creación, en el año 1967, de la Carrera de Maestra Jardinera  perteneciente al Instituto de Perfeccionamiento Docente, dependiente de la Facultad de Ciencias del Hombre  del Instituto Universitario de Tandil, donde profesores de excelencia provenientes de Buenos Aires y La Plata dictaron sus clases fundacionales, destacándose la profesora M. Capalbo.
Las primeras egresadas universitarias en 1971 fueron: Marta N. Viceconti, Alicia T. Riveira, María Luján Etcheto, Ana Maria Bruno, Ana M. Fernández y Sara A. Xodo y las egresadas en la segunda colación en 1972: Maestras de Jardín de Infantes: Silvia Álvarez,  María Castro, Nora B. Coqueti, Vilma Sábato, Graciela Ferraro, María de los Ángeles Gastañaga, María Cristina Gil, Esther I. Hernández, María Rosa Mayón, Graciela De María, María Alejandra  Puchuri, Liliana Navas, Estela Tornini   y Amelia Zubillaga.
Como Profesoras de Jardín de Infantes egresaron: Ana María Bruno, María G. Castro, Vilma De Sábato, María l.uján Etcheto, Ana María Fernández, María de los Ángeles  Gastañaga, María Cristina  Gil, Esther Hernández, María Mayón, Alicia T. Riveira y Amelia Zubillaga.
En 1973 en la tercera colación recibieron sus diplomas: las Maestras de Jaardín de Infantes : María Arrichi, Graciela Di Fonzo, Ángela Gramuglia, Elsa Peucelle, , Isabel Quillehauquy, María M. Saffarano y Ester Trueba, y como Profesoras: Graciela Ferrero, María G. Penduzzu y  María A.Puchuri.
En 1974 la cuarta colación-coincidente con el 10° aniversario de la Universidad- dio como egresadas Maestras de Jardín de Infantes a: Yolanda Alés,  María L. Arraztio, Mabel Del Río, María C. Galceran, María C. Guidi, Hilda R. Martens, Mabel Moreno, Estela M. Núñez, María M. Roa Canale, Graciela Santillán, Ana M. Tangorra, Marta Tangorra y Rosa N. Vidal, y como Profesoras de Jardín de Infantes a: Graciela Di Fonzo,  Graciela I. Ferraro, Ángela Gramuglia. Elsa Peucelle, Isabel Quillehauquy  y Sara Xodo.
Posteriormente se registró la creación de la Carrera  de Maestra Jardinera en el Instituto del Profesorado del Colegio “San José” en1982 y en el año 1986 en el Instituto de Formación Docente N° 10 y luego en otros institutos terciarios.  
Hoy los Jardines Maternales y de Infantes cumplen un rol destacado, en manos de docentes especializadas que enriquecen a nuestros niños en su transición a la escuela primaria o básica y cuya inexistencia es por estos tiempos impensable, pese a su relativa juventud institucional.

                                  Daniel Eduardo Pérez