lunes, 19 de mayo de 2014

EL SURGIMIENTO DE LOS JARDINES DE INFANTES EN TANDIL



LA EDUCACIÓN INICIAL EN EL TANDIL
El surgimiento de los Jardines de Infantes.

En Argentina
En nuestro territorio, la infancia comenzó a ser motivo de atención educativa - en el espacio público - desde 1779, cuando el Virrey Vértiz fundó en Buenos Aires la "Casa de Niños Expósitos", institución destinada a los niños abandonados que necesitaban asistencia. Años después, quedó bajo la responsabilidad de las Hermanas de Caridad, por falta de fondos del virreinato y en 1822  una reforma del clero determinó su desaparición, habilitando la creación de la Sociedad de Beneficencia, por parte de Bernardino Rivadavia, un antecedente de la creación, en 1823, de la “Escuela Infantil” de vida efímera. Fue Sarmiento quien propuso un primer modelo de institución educativa para la primera infancia, en 1848, siendo quien incluye a las salas de asilo en un proyecto educativo.
La existencia de lo que hoy  conocemos como  “Jardines Maternales” aparece en esta época en el campo privado (entidades benéficas, salas cunas, asilos hospitales, etc.) con un perfil netamente asistencial lo que varió luego que Sarmiento viajó a EE.UU. y conoce los Jardines de Infantes estadounidenses con
fundamentos pedagógicos, que lo llevó a cambiar el rumbo de sus ideas,
contratando profesoras norteamericanas  para trabajar en la formación de maestras “jardineras”.
Es en esta época que Juana P. Manso, maestra argentina amiga de Sarmiento, comenzó a relacionarse con el movimiento norteamericano de educación pre-escolar a través de su correspondencia con Mary Peabody de Mann y Elízabeth Peabody, creadoras del primer Kindergarten en Boston. A partir de esta relación, Manso elabora las “Guías para Jardines de Infantes”, formulando los postulados básicos que se debían tener en cuenta en esas instituciones.
En el año 1870 el Consejo de Instrucción Pública de la Nación decreta la instalación de un Jardín de Infantes (el primero oficial que se tenga referencia) dirigido por Fanny Wood, hasta su muerte, siendo reemplazada  por Fanny Dudley, ambas formadas en E.E.U.U. por E. Peabody.
Con respecto a la Provincia de Bs.As., la Constitución de 1873, dice que “es deber de los Consejos Escolares de Distrito establecer Escuelas Nocturnas, denominadas para adultos e infantiles de las denominadas Jardines de Infantes”. En 1875, durante la gestión de Sarmiento como Director de Escuelas se promulgó la Ley de Educación provincial que estipulaba como función de los Consejos Escolares, la creación de escuelas y de jardines de infantes, así fue como en 1885 se fundó en La Plata el primero de ellos.
La Ley 1420 (1884), estableció, por su parte, la creación de "uno o más jardines de infantes en las ciudades donde fuera posible dotarlos suficientemente". En la Escuela Normal de Paraná,  Sara Eccleston, una de las maestras traídas por Sarmiento desde EE.UU. inició, en 1886, la formación de maestras especializadas en kindergarten. En 1897, comenzó a funcionar en la Capital Federal la "Escuela Especial de Profesorado en Kindergarten" con su dirección, quien junto a nuestra Rosario Vera Peñaloza, son símbolos de la educación inicial.
Fue en  1946 cuando la Ley Simini, planteó la obligatoriedad del jardín de infantes desde los tres hasta los cinco y organizó la rama Inicial de la provincia. Si bien esta Ley fue derogada y reemplazada por la Ley 5650, en 1951, pasando el preescolar a ser voluntario; se creó la Inspección General del área, jerarquizando el Nivel el que comenzó a conformar su identidad consolidada a partir de 1968, que se afianzó con la creación de la Dirección de Educación Preescolar, en 1965. En 1978 se sancionó la ley de transferencia de las escuelas nacionales a las jurisdicciones provinciales. Recién a fines del Siglo XX, con la Ley Federal de Educación (1993) se plantea la obligatoriedad de la Sala de cinco años, lo que promueve la inversión de recursos.  En el año 2006, se sancionó la Ley de Educación 26206  que reconoce que el Nivel Inicial comprende desde los cuarenta y cinco días hasta los cinco años de edad. Queda entonces el Nivel jurídicamente organizado.

EN TANDIL
La historia de la educación inicial en nuestra ciudad es entonces relativamente reciente, en relación a la educación primaria.
La sanción de la citada Ley Simini, N° 5096, en 1946, marcó un hito en la expansión de los Jardines de Infantes en nuestra provincia y por ende en nuestro país, ya que dispuso la creación de estas instituciones en todos los distritos provinciales, siendo su carácter gratuito y obligatorio para niños de tres a cinco años de edad. Conjuntamente se creó la Inspección General de Jardines de Infantes de la Provincia de Buenos Aires A partir de esta ley se puso en marcha la creación de todos los Jardines de Infantes N° 901 en las cabeceras de distrito de la Provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, el primer Jardín de Infantes de Tandil fue fundado en 1940 en el Colegio de la Sagrada Familia, con la Hna. Josefa Herro de maestra, siendo Superiora la Hna. María Martina Niun, religiosas de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia. Estaba destinado a las niñas, pero se reservaba por compromisos con las familias, algunos lugares para recibir varones.
Sus uniformes con los colores celeste, verde y rosa, con la corbatita  o moño combinando el cuadrillé de la túnica  fue una reminiscencia de los colores de Munich, en homenaje a Froebel, donde esos colores forman parte del folklore ciudadano.
A nivel nacional, en 1948 el decreto N° 26.944, extendió el sistema educativo a la edad preescolar. En nuestra ciudad esto llevó a la implementación del Jardín de Infantes de la Escuela Normal Nacional “General José de San Martín”, como departamento de aplicación anexo..
La Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, por su parte, abrió el primer Jardín de Infantes Unitario el designado con el Nº 901, ubicado en Maipú 348, donde continúa. El Jardín citado fue creado el 12 de mayo del año 1950 y es el provincial más antiguo de la ciudad. El edificio, desde su creación, conserva la fachada de antaño,  que corresponde a un modelo arquitectónico del siglo pasado, construido en 1890 para utilizarse como casa de familia, pero el interior del mismo ha sido remodelado y ampliado en varias oportunidades.
Las clases se iniciaron el 29 de agosto de ese año. Por entonces la labor fue una tarea casi misionera; debieron visitar hogares, promocionar las ventajas del nivel, ofertar una propuesta que era desconocida.
Hoy cuenta con numerosas secciones, organizadas en dos turnos, a las que asisten alrededor de 300 niños provenientes de todos los sectores de la ciudad y un amplio e idóneo plantel. Sin dudas, la imposición del nombre de René Favaloro, elegido por la comunidad educativa, marcó un hito en su historia.
Con respecto a lo que sucedió posteriormente a partir de la década del ’60 en Tandil, en lo que se refiere a la creación de Jardines de Infantes provinciales, podemos destacar las siguientes incorporaciones: en 1964, el N° 902 “Dr. Lisardo Cabana” (V.Aguirre); 1965, N° 903 “María E. Walsh” (V.Italia) y N° 904 “José E. Lunghi”, (Bo. El Calvario); N° 905 “Juana Azurduy”;1970, N° 906 “Merceditas San Martín”; 1972,  N° 907 (Bo. Falucho) y N° 909 “Merceditas” ( María Ignacia .Vela); 1979, N° 911 “Cerro del Libertador”; 1980 , N° 908 “Dr. Osvaldo Zarini” (Gardey), N° 912 “Edith A. Ghezzi” (V. Laza); 1982, N° 914 (Fulton); 1983, N° 915 “Julio Bisogni”  (Cerro Leones); 1984 , N° 916 “Juana Manso”(V. Aguirre) y  N° 917 “ Rosario Vera Peñaloza” (Bo. Estación); 1986, N ° 918 (San Antonio); 1988,  N° 919 (Arroyo Seco), N° 921 (De la Canal); 1989, N° 920 (Base Aérea) y luego el N° 913 de Azucena, el N° 922,( el de la Escuela Normal), N° 923 de Villa Italia Norte y N° 924 “Francisco Juldain” del barrio Las Tunitas y el último creado el N° 925 del Barrio Arco Iris.
Además se destacan dos creaciones más en nuestra ciudad fuera del ámbito provincial, una en 1976 es la del Jardín de Infantes “Dr. Osvaldo Zarini”, como departamento anexo a la Carrera de Educación Preescolar de la UNCPBA y la otra el Jardín de Infantes N° 910, originalmente nacional, en el año 1980.
También debemos contabilizar a los Jardines: Nº 922, SEIMM Nº1 Paraje El Mosquito, SEIMM Nº2 Paraje Santa Teresa, SEIMM Nº3 Paraje San
Antonio, SEIMM Nº4 Paraje La Pastora, SEIMM Nº5 Paraje Desvío Aguirre y SEIMM Nº6 Paraje La Numancia  y los municipales: “María Teresa
Díaz”,”Cocomiel” y  CAI (Bo. La Movediza).
Entre 2010 y 2011 se dispuso la nominación de los Jardines a propuesta de la comunidad escolar respectiva. De esa manera en Tandil fueron varios los establecimientos que tuvieron sus nombres actuales, en todos los casos colocados en ceremonias emotivas y con la presencia de autoridades, la comunidad escolar y miembros descendientes de los homenajeados en caso de existir.
Mencionamos a manera de ejemplos las cálidas ceremonias de los que recibieron los nombres de: “José E Lunghi”, “Juana Azurduy”, “Cerro del Libertador”, “Edith A. Ghezzi”, “Julio Bisogni” y “Villa Italia Norte”.

Los establecimientos de nivel inicial de gestión  Privada, se multiplicaron sumándose al de la Sagrada Familia, ya citado, que abrió el camino..
El Colegio San José, por su parte, en 1974 aprobó abrir su Jardín, diseñando el uniforme  que guardaba la identidad propia del   San José, el color gris predominante,  con  el añadido de un detalle propio del infantil: La túnica gris cuadrillée, cuellito, bolsillo y medias rojas.
El Director General de la fundación del Jardín de Infantes del San José, fue el Hno. Eliseo Marlasca  y Director de la sección incorporada al nivel Primario correspondió al Hno. Fidel Aldo Robledo. El 28  de abril  de 1975 nació así el Jardín de Infantes Mixto, germen de lo que iba a ser luego todo el Colegio.
La primera planta funcional del nivel preescolar estaba constituida por una coordinadora y maestra de la sala de cinco, Ericka Böhm, junto a María G.
Fernández. Titular y responsable de la salita de cuatro años era  María Luján Etcheto de Bagú, preceptora y ayudante, Teresita Mafalda Duarte de Espíndola. Al año siguiente a este plantel se incorporó  como profesora de música, Úrsula Pavlic de Ros. Erika Böhm, era egresada como Maestra Normal Nacional en Jardines de Infantes, de la célebre Escuela Superior Sarah Eccleston, modelo y decano de todos los institutos de formación infantil. A partir de 1983 se hizo cargo de la dirección Yolanda Alés quien el 1º de marzo del 1995, presentó su renuncia  como Directora, sucediéndola hasta hoy  Marta Rivas, ya en el flamante edificio  que abriera las puertas a la sección maternal  el 5 de abril del 2011.
Otros Jardines de gestión privada se fueron agregando con los años al mapa educativo tandilense y así nacieron: Jardín San Francisco de Asís, Jardín Santo Domingo,  Jardín de la Sonrisa, Jardín Santa Cecilia, Jardín Virgen de Begoña, Jardín San Ignacio, Jardín Estrella de Belén, Jardín Bambi, Jardín Belén, Jardín Barquito de Papel, Jardín Trompita, Jardín de la Sierra, Jardín Maternal Arlequín, Jardín Nuestra Tierra, Jardín Chupetes y Garabatos y otros.
En cuanto a la Formación Docente, la creación en 1938 del “Instituto Nacional de Profesorado Sara Ch.Eccleston  sirvió para la consolidación institucional del Jardín de Infantes .Conjuntamente con este profesorado se creó el “Jardín de Infantes Mitre Anexo” como departamento de aplicación  (modelo seguido para la posterior creación del Jardín de Infantes “Dr. Osvaldo Zarini”,  como departamento de aplicación de la Carrera del profesorado de enseñanza pre-escolar).
En la provincia de Buenos Aires, se crearon, en 1935 el Jardín de Infantes de Trenque Lauquen, en 1938 el Jardín de Infantes de Bahía Blanca y en nuestra ciudad-como mencionamos- en 1940 el Jardín de Infantes del Colegio Sagrada Familia.
La formación de docentes jardineras en nuestra provincia, además del Profesorado de La Plata, contaba con las Escuelas Formativas de las ciudades de Azul y de Trenque Lauquen que cumplieron sus funciones pedagógicas. En la última  se formaron, entre otras, las docentes pioneras tandilenses  Beba López y Alicia Corbetta, en tanto en Azul, María B.Coca Reche y Victoria Cota Zuazo..
Es a partir de la década del ‘60 donde encontramos una intensa expansión del nivel en cuanto a creaciones de instituciones, tanto  Jardines de Infantes como centros de formación.
En lo referido a la formación de Maestras Jardineras en Tandil, era inexistente hasta la creación, en el año 1967, de la Carrera de Maestra Jardinera  perteneciente al Instituto de Perfeccionamiento Docente, dependiente de la Facultad de Ciencias del Hombre  del Instituto Universitario de Tandil, donde profesores de excelencia provenientes de Buenos Aires y La Plata dictaron sus clases fundacionales, destacándose la profesora M. Capalbo.
Las primeras egresadas universitarias en 1971 fueron: Marta N. Viceconti, Alicia T. Riveira, María Luján Etcheto, Ana Maria Bruno, Ana M. Fernández y Sara A. Xodo y las egresadas en la segunda colación en 1972: Maestras de Jardín de Infantes: Silvia Álvarez,  María Castro, Nora B. Coqueti, Vilma Sábato, Graciela Ferraro, María de los Ángeles Gastañaga, María Cristina Gil, Esther I. Hernández, María Rosa Mayón, Graciela De María, María Alejandra  Puchuri, Liliana Navas, Estela Tornini   y Amelia Zubillaga.
Como Profesoras de Jardín de Infantes egresaron: Ana María Bruno, María G. Castro, Vilma De Sábato, María l.uján Etcheto, Ana María Fernández, María de los Ángeles  Gastañaga, María Cristina  Gil, Esther Hernández, María Mayón, Alicia T. Riveira y Amelia Zubillaga.
En 1973 en la tercera colación recibieron sus diplomas: las Maestras de Jaardín de Infantes : María Arrichi, Graciela Di Fonzo, Ángela Gramuglia, Elsa Peucelle, , Isabel Quillehauquy, María M. Saffarano y Ester Trueba, y como Profesoras: Graciela Ferrero, María G. Penduzzu y  María A.Puchuri.
En 1974 la cuarta colación-coincidente con el 10° aniversario de la Universidad- dio como egresadas Maestras de Jardín de Infantes a: Yolanda Alés,  María L. Arraztio, Mabel Del Río, María C. Galceran, María C. Guidi, Hilda R. Martens, Mabel Moreno, Estela M. Núñez, María M. Roa Canale, Graciela Santillán, Ana M. Tangorra, Marta Tangorra y Rosa N. Vidal, y como Profesoras de Jardín de Infantes a: Graciela Di Fonzo,  Graciela I. Ferraro, Ángela Gramuglia. Elsa Peucelle, Isabel Quillehauquy  y Sara Xodo.
Posteriormente se registró la creación de la Carrera  de Maestra Jardinera en el Instituto del Profesorado del Colegio “San José” en1982 y en el año 1986 en el Instituto de Formación Docente N° 10 y luego en otros institutos terciarios.  
Hoy los Jardines Maternales y de Infantes cumplen un rol destacado, en manos de docentes especializadas que enriquecen a nuestros niños en su transición a la escuela primaria o básica y cuya inexistencia es por estos tiempos impensable, pese a su relativa juventud institucional.

                                  Daniel Eduardo Pérez        

martes, 15 de abril de 2014

LA SEMANA SANTA EN EL TANDIL





LA SEMANA SANTA EN EL TANDIL
HACE MEDIO SIGLO
                                             
La Semana Santa adquiere en Tandil una significación especial desde hace varias décadas por razones de peso que le han otorgado en el consenso nacional un atractivo especial que va aún más allá de su significado religioso.
En este capítulo le damos, amigo lector, una semblanza de cómo se inició esa fama que si bien hoy se expresa de manera diferente, nos remite a los comienzos hace ya más de medio siglo.
Casi todos sabemos que  la Cristiandad  celebra desde tiempos remotos, la Semana Santa como la Semana también denominada Mayor, la que comienza al finalizar la Cuaresma con el Domingo de Ramos y culmina hoy con el Domingo de Pascua.
Esta Semana adquiere en distintas partes del mundo un significado especial y desde el Vaticano, centro y cumbre  de toda la celebración, se extiende a lo largo y a lo ancho del planeta, manifestándose de formas diversas, algunas con características propias famosas en el mundo entero, como en España ( Sevilla por ejemplo) o Filipinas..
En nuestro país también ello ocurre y encuentra en Tandil dos elementos que desde hace más de medio siglo, se capitalizan como una identidad que le permiten señalarla como únicas en el país y también en América.
La celebración en nuestra ciudad de la Semana Santa adquirió ribetes especiales a partir de la inauguración del Calvario en 1943 y con el Curato de Luis J. Actis fue creciendo hasta alcanzar  una programación que  abarca  la religiosidad en sus distintas expresiones.
Por un lado el citado Calvario, que,  por sus características y ubicación, lo constituyen en el único del país y de América, teniendo sólo otro similar en el mundo, y por otra parte la escenificación de la vida de Jesús.
Esa verdadera muestra al aire libre de arte y fe, se logró con la donación del cerro y las esculturas de los mejores artistas del país en esa época.
Con el aporte de la Municipalidad, la Provincia y particulares, se contrató a esos escultores argentinos –como quedó dicho, los mejores de la época- para realizar las catorce estaciones del Vía Crucis, de tal manera que una vez terminada la obra, la solemne inauguración se llevó a cabo el 10 de enero de 1943, con la presencia del Presidente de la Nación Dr. Ramón S. Castillo, el Nuncio Apostólico  y una multitud de fieles.
En 1947 se inauguró la magnífica Capilla Santa Gemma, la primera en América en llevar la advocación de la santita italiana Gemma Galgani y en 1967 se incorporó al conjunto la Gruta de Lourdes, integrando un todo de bellísima conjunción de arte y religión.
Estas breves referencias históricas acerca del gran valor religioso y artístico del Calvario que lo erigen en un santuario de características propias, lo muestran como el más grande, abierto y popular de todo el  territorio nacional.
Sin embargo  este centro de atracción religiosa para los fieles cristianos de todo el país, tiene tal singularidad que lo han convertido también en centro de atracción mundial, cuando se incorporó, poco después, una expresión cultural que con el paso de los años creció de tal manera que hoy por hoy adquirió perfiles tales que lo exhiben como una expresión  también única en el mundo tanto por el escenario, como por  los textos y el número de protagonistas que intervienen: las Escenas de la Redención.
Esta representación nació en 1948 –este año cumplen sus 60 años-por iniciativa de Ricardo Seritti, de la Dirección de Turismo de la Provincia. Primero al pie del Calvario y como Actos Sacramentales y desde 1952 en el Salón Parroquial (luego Teatro Estrada, hoy del Fuerte), hasta que  fue al veredón de la Municipalidad en 1959.
Con la inauguración del Anfiteatro Municipal la escenificación se trasladó allí en 1964, con el nombre de Estampas y luego Escenas, con libretos de Mons. Dr. Luis J. Actis y dirección de Jorge Lester y Enrique Ferrarese, a quienes sucedió, José M. Guimet  y luego, por razones ajenas a la religión y al teatro, se dividieron, siendo ahora las Escenas originales llevadas a distintas ciudades y en el Anfiteatro con el nombre de” Jesús el Nazareno”, se pone en escena una nueva versión- la representación “oficial”- primero con la dirección de Pascual Pina y ahora de G. Bayerque.
Desde esta perspectiva histórica, la Semana Santa en Tandil fue adquiriendo relieve nacional, dado que con la incorporación en 1949 de la Solemne Procesión del Santo Entierro, se puso especial énfasis en el Viernes Santo como jornada de fe y de esperanza, comenzando con el Vía Crucis general en el Calvario y de allí, portando las imágenes de los principales protagonistas de aquel Viernes de hace dos mil años,  llega en una procesión de canto y oración hasta el Templo de la Inmaculada, luego de recorrer a pie el tramo.
Históricamente presidida por el Obispo de la Diócesis (Azul) y en los años sucesivos además con la presencia de casi todos los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, legisladores y también de Presidentes y Vicepresidentes de la Nación, ésta ha marcado un hito en la historia de la celebración de la Semana Santa en el país, cobrando una trascendencia cada vez mayor.
Nos detendremos especialmente en esta celebración de fe retrocediendo unas décadas, porque nació de manera diferente a la que  pudieron ver o protagonizar los fieles locales o foráneos.
Las primeras procesiones fueron diseñadas en su estructura y organización teniendo en cuenta no sólo la liturgia sino modelos famosos en otros lugares.
Cabe destacar que a partir de 1951 la programación total de la Semana Santa quedó a cargo de una Comisión Oficial de la que participaban además del Intendente y el Cura Párroco Pbro. Luis J. Actis, las “fuerzas vivas”” y  representantes de organizaciones diversas como las fuerzas de seguridad , instituciones intermedias etc Desde hace varios años la citada Comisión dejó de funcionar y la Iglesia es la que coordina en especial la procesión que dejó de llamarse del Santo Entierro ..
Luego del Vía Crucis del viernes por la tarde en el Calvario, partía la Procesión desde Av. Mons. de Andrea, proseguía por Av. España hasta Yrigoyen y de allí hasta la Municipalidad. Todas las viviendas que daban al recorrido estaban ornamentadas con algún símbolo de duelo en su puerta o en sus  ventanas (paños morados o violetas con un Crucifijo, etc).
El encolumnamiento de la misma estaba estructurado en  lo que podríamos llamar secciones claramente definidas.
Al frente iban los Caballeros de la Santa Cruz, portando la Cruz procesional acompañados por un séquito, los seguían los llamados Ciriales, es decir quienes portaban los cirios y luego una masa coral y banda.
Atrás, eran llevados los instrumentos de la Pasión: primero el Caballero de la Corona de Espinas con sus acólitos y más atrás los seglares; inmediatamente después se ubicaban los Caballeros de los Clavos de Cristo con sus respectivos acólitos y luego las religiosas de Tandil ( casi todas Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia); más atrás el Caballero de la Crucifixión portando el martillo y acompañado por sus respectivos acólitos.
Venían luego las autoridades eclesiásticas y más atrás los Caballeros de la Sábana Santa, inmediatamente seguidos por los Caballeros del Santo Sepulcro que portaban la imagen del Cristo Yacente llevada a pulso (no sobre los hombros como hoy) con la Guardia de Honor del Santo Sepulcro.
Acompañaban detrás, las llamadas Hijas de las Santas Mujeres, la masa coral “a capella” y detrás, marcando el paso con sus sones a duelo, las Matracas y los redoblantes del Ejército.
Inmediatamente después aparecían los  Mujeres de Jerusalén de riguroso luto  (vestido y mantillas negras) precediendo a los Caballeros de la Virgen que portaban la imagen de La Dolorosa con su respectiva Guardia de Honor.
Recordamos que cada Caballero se repetía año a año, casi como una misión”vitalicia”, allí la presencia de los recordados y respetados vecinos Dres. Eduardo Tuñón y E..Lucchesi eran ya clásicas, entre otros.
Por su parte hombres caracterizados como soldados romanos acompañaban a quienes representaban,  simbólicamente a los elementos de la Pasión, donde no faltaban la lanza y la esponja con vinagre………..
Por su parte las Hijas de María y alumnas y jóvenes de la Acción Católica, de tanto en tanto, arrojaban perfume y pétalos de flores al Cristo yacente
Completaban la secuencia las imágenes de San Juan y de María Magdalena llevadas en oportunidades diversas primero por laicos pertenecientes a distintas organizaciones religiosas y después-como hoy-por alumnos y alumnas de los Colegios católicos.
Durante todo el recorrido una red de parlantes-en realidad aquellas viejas bocinas, recordamos aquí a Américo Sinka y a Rubén Bazoberri- alquilados por la Municipalidad llevaba la potente voz de Mons. Actis siguiendo un libreto escrito por él con oraciones, cánticos y lecturas alusivas.
Participaban también distintas instituciones de la Iglesia como las Hijas de María, los alumnos de los colegios Sagrada Familia y San José así como los jóvenes y hombres de la Acción Católica
Casi siempre la llegada de la Procesión coincidía con las primeras penumbras de la incipiente noche por lo que los participantes encendían las velas-cirios hasta llegar al final donde la Banda Municipal dirigida por el recordado maestro J.Onorato interpretaba la Marcha fúnebre de Chopin., una vez depositadas las imágenes en el veredón de la Municipalidad, luego de lo cual Mons. Actis decía unas palabras acordes al momento e impartía la bendición.
Cabe señalar aquí que las imágenes de todos los templos permanecían cubiertas por una tela morada que sólo era sacada después del Viernes Santo y las radios nacionales-Tandil todavía no tenía emisoras-ese día  pasaban solamente  música clásica y religiosa.
Hoy ya no es la misma procesión, adecuada a los tiempos pos conciliares, y luego de posturas encontradas con alguna polémica por medio, fue modificada suprimiéndose los instrumentos de la Pasión, matracas y tambores y los soldados romanos, entre otras cosas, y de la escasa participación-la Procesión era seguida desde las veredas por la multitud-se pasó a una participación más activa en la misma
 Asimismo ya son una tradición, desde hace muchos años,  las peregrinaciones desde distintas Diócesis al Calvario, así como los Vías Crucis de la Familia, de la Juventud,  de la Tercera Edad y el de los Niños.
Reconocida  como la Semana Santa de más trascendencia internacional en el país, por todo lo expresado en la nota, la Semana tiene a lo largo de su celebración, expresiones artístico- culturales que adquieren rasgos casi únicos también en su realización.
Tal es el caso del Salón Nacional de Arte Sacro y el de los conciertos sinfónicos corales de obras religiosas que se concretan año a año con el acompañamiento de verdaderas multitudes en su realización.
Esta conjunción de fe religiosa y de manifestaciones que conllevan un significado trascendente en lo cultural, fundamentan abundantemente, la legítima aspiración de los pobladores de la región, de promover el reconocimiento de esta Semana Santa de Tandil como centro de una celebración de ribetes nacionales, lo que queda claramente expuesto a través de la unicidad de sus características y de la inserción de las mismas en lo más profundo del alma popular, mística y trascendente.
En las esferas religiosas y en las laicas, está profundamente imbricado este sentido y este clima tan especial que se vive y se respira durante la celebración que tiene como punto central a Tandil, así lo demuestran anualmente en la repercusión de publicaciones especializadas y de la prensa en general, que reflejan el polo de atracción nacional que esta Semana Santa tiene.
La universalidad de la celebración, en una palabra, tiene en nuestro país un perfil  cargado de significado propio dentro del marco de una expresión de fe religiosa que ha adquirido contornos de identidad  innegables, que la destacan por sobre la tendencia globalizadora que en muchos casos va en desmedro de los caracteres propios y particulares.
El mencionado clima de espiritualidad, la hospitalidad y solidaridad que revisten en esta Semana las vivencias de todos quienes deciden vivirla en Tandil, sólo puede calificarse como una fuerte experiencia de amor convocante, para vivir en la necesaria paz y armonía  el resto del año, aún en los casos en que los que llegan a nuestra ciudad no son peregrinos o fieles sino turistas a secas…

domingo, 2 de marzo de 2014

NOTICIAS SOBRE LOS CORRALES DE PIEDRA DEL TANDIL



LOS CORRALES DE PIEDRA DEL TANDIL
Algunas noticias recientes sobre los mismos


En el actual partido de Tandil existen, detectados desde hace mucho tiempo, numerosas construcciones de piedra de la zona,  denominadas corrales de piedra. De forma variada: rectangulares (la mayoría), cuadrados, irregulares y aún redondos, son varios los que aún pueden observarse, aunque otros han desaparecido, fundamentalmente por la mano del hombre.
Estos enigmáticos corrales de piedra del Tandil, tienen un origen incierto, no sólo en lo relacionado a fechas sino a autores de la obra. Sobre el tema se han realizado   estudios y se han formulado diversas hipótesis que en algunos casos concuerdan y en otros difieren en sus conclusiones, tanto en el origen como en el uso para los que fueron destinados.
Del famoso sumario de 1707, data la afirmación que en esta zona existía el " corral de Ferreyra", pero ya desde 1582 era conocida la idea de construir corrales para el encerramiento de ganado salvaje, cuando Juan de Garay formuló esa sugerencia a la Corona en su llegada a la actual zona de Mar del Plata.
Sin embargo, los distintos trabajos efectuados, dividen las aguas entre quienes creen que fueron construidos  por los blancos, para el encerramiento de ganado y así favorecer las vaquerías (verdadera caza de ganado cimarrón) y quienes sostienen que son construcciones de origen indígena, más exactamente araucanas, a los efectos de poseer un lugar para proteger toldos, encerrar animales y aún  para rituales.
La mayoría de ellos se concentran en la zona de las localidades de Vela y Gardey, en las proximidades del arroyo Chapaleofú, pero no son exclusivos de ese sector ni siquiera de esta zona pampeana, ya que en otros lugares como Malargüe (Mendoza) también los hay parecidos.
Como lo hemos mencionado oportunamente, algunas de estas construcciones comenzaron a ser objeto de estudio por parte de investigadores locales, desde fines de la década de 1970 (Acevedo Díaz, 1975; Mauco  y Viñas, 1977); sumándose en la década siguiente otros estudios (Araya y Ferrer, 1988) y arqueológicos como los de Slavsky y Ceresole, 1988;  Ceresole, 1991; Mazzanti, 1993 y Ramos, 1995, 2007,  entre otros.
Los interrogantes tratados giran en torno al origen,  función y  cronología de estas construcciones. Tales cuestiones han sido  abordadas en forma dispar, y, sólo en unos pocos casos, se ha considerado conjuntamente la información de fuentes documentales y el estudio de los restos arqueológicos.
No obstante, más allá de consensos de carácter general, que necesariamente toman a las construcciones de pirca en conjunto y enfatizan en los elementos comunes a todas ellas, aún son pocos los casos que han sido objeto de intenso estudio arqueológico.
Mariano Ramos  (actualmente  Profesor Titular de la Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario y en la Universidad Nacional de Luján)   y colaboradores, en la Revista TEFROS de la Universidad Nacional de Rio Cuarto, publicó el artículo: “Las estructuras líticas en Tandilia, a casi dos décadas de investigaciones”, en 2007, donde nos dice que para su equipo hay cuatro situaciones de análisis: ”¿quiénes fueron sus constructores?;¿es posible fechar esas estructuras?;de acuerdo a los distintos tipos de construcciones ¿es posible conocer la función particular de cada una?; ¿es posible detectar reciclados o reconversión de funciones?; ¿conforman algún  sistema integrado?. Para intentar responder a estos interrogantes tomamos una muestra de 4 -del total de 21 relevadas- que hemos excavado. Las hipótesis que acompañaron la investigación fueron:1) Dentro del conjunto de las estructuras líticas existirían diferentes funcionalidades.  Algunas construcciones habrían servido como infraestructura de apoyo para las grandes recogidas de ganado en pie para ser llevado a Chile.
La construcción de las estructuras habría sido realizada por los españoles, criollos, o por mano de obra indígena bajo su dirección, en relación con el comercio de ganado hacia el Noroeste o al Nordeste” (NR: la negrita es nuestra).
Falta registro arqueológico general sobre estructuras líticas que amplíe la
información disponible para Tandilia y que incluya datos de La Pampa, Mendoza y Neuquén. Si bien parecería que el ambiente en el pasado de los últimos cuatro siglos no habría cambiado en forma sustancial, al presente no contaríamos con abundante información que permitiera conocer mejor los cambios producidos durante varios siglos”-sostiene Ramos.
“En los 4 sitios excavados se hallaron restos materiales: carbón, vidrio, cerámica, que nos permiten saber que durante el siglo XIX eran utilizadas esas estructuras. Sin embargo, su instalación original sería anterior a esa fecha; por ejemplo, uno de estos sitios, La Siempre Verde, (Barker) brindó un fechado por 14C que nos ubica en un período que se extiende desde mediados del siglo XVII hasta mitad del XVIII. También, es posible que el fogón hallado en el sitio Santa Rosa, (Tandil), que tuvo dos encendidos, ambos con hueso, fuera anterior a mediados del siglo XIX; ya que no existían montes locales hasta esa fecha. Si es la estructura con la función de corral, denominada como de Ferreyra, mencionada conjuntamente con el Corral de los Pantanos en el documento de 1707, todavía no lo podemos asegurar pero tenemos algunos indicios que se orientan en esa dirección “–afirma Ramos, señalando que Hasta ahora no podemos asegurar quiénes fueron los constructores originales de las estructuras seleccionadas, aunque hemos hallado vestigios como resultado de su uso desde Época Colonial hasta el Período de Independencia Nacional, ya que hemos podido fecharlos para esos momentos. En cuanto a las funciones de las estructuras, sobre una muestra de 4 sitios y considerando los exiguos registros arqueológicos hallados, tenemos que algunas de ellas habrían tenido la función de corral (La Siempre Verde, Cerrillada y Santa Rosa) en cambio otros tendrían un uso combinado corral y vivienda- como el de Machiarena (Tandil). Hasta el momento, hemos detectado algunos indicios de reciclado o reconversión de funciones en La Siempre Verde y Machiarena. En cuanto a la pregunta que consideraba la integración de todas las estructuras de Tandilia, no lo podemos asegurar. Es posible que cada construcción lítica tuviera una “historia” particular y no estuviera relacionada con todo o parte del conjunto”
La Siempre Verde está situada, cerca de la localidad de Barker (partido de B. Juárez), en tanto Santa Rosa se localiza 50 km al sur de la ciudad de Tandil. Ambas edificaciones son perimetrales y de grandes dimensiones: La Siempre Verde se compone de una estructura cuadrangular de 38 m de lado y otra sub-rectangular de 63 x 49 m, totalizando unos 4500 m2 de superficie; Santa Rosa es una construcción simple de planta rectangular a la que le falta un lado, mide 88 x 68 x 98 m y tiene una superficie que supera los 6600 m2-según  Ramos.
La datación de los materiales vítreos hallados en estas dos construcciones apunta fuertemente al siglo XIX, prevaleciendo, entre las especies faunísticas determinadas, los grupos domésticos introducidos. Ese material vítreo, sugiere que hubo, por lo menos, una ocupación (¿o reocupación?) de las estructuras durante ese período
El año pasado, Eduardo Ferrer, por su parte, en “PolíticaTandil”, respecto a los constructores, coincide en que no todas las construcciones de piedra serían aborígenes, cuando dice: “No descartamos que pueda existir una construcción que haya estado incluso mandada por los mismos españoles para que los indios la construyan. Uno de los problemas que se plantea con el estudio de los corrales es que a la hora del trabajo arqueológico, han sido reciclados muchas veces. En algunos campos, incluso, ha habido litigios sobre esos corrales”. 
Las investigadoras Leire Carrascosa Estenoz y Victoria Pedrotta –de la Facultad de Cs Sociales de la UNCPBA-publicaron “Estado actual de las investigaciones arqueológicas en el sitio Santa Inés IV (Sistema de Tandilia, región Pampeana)” en Intersecciones antropológicas. (vol.11 N°.2 Olavarría jul./dic. 2010) , y Pedrotta  A diez años del inicio del proyecto de investigación arqueológica sobre los “Corrales de piedra” de Tandilia”, en 2011, Newsletter, Facultad de Ciencias Sociales. UNCPBA, nos  dicen: “Estos trabajos de campo han permitido, hasta el momento, el reconocimiento in situ de 63 construcciones tipo recintos y la elaboración de una base de datos completa que refleja su alta concentración espacial y su variabilidad arquitectónica y topográfica, entre otras cuestiones”.
Las autoras presentan los resultados obtenidos hasta ese momento mediante los trabajos arqueológicos desarrollados en el sitio denominado Santa Inés IV situado en la porción central del Sistema de Tandilia. Gracias al análisis de la cartografía y otras fuentes documentales, la interpretación de fotografías aéreas, las prospecciones y los relevamientos in situ, se han localizado dos sectores con alta densidad de restos arquitectónicos erigidos mediante la técnica de pirca. Uno de esos sectores comprende la cuenca del Arroyo Chapaleofú y la Sierra Alta de Vela, en cuyo flanco norte se encuentra el caso de estudio presentado. ”Allí se ha localizado un total de 30 edificaciones de piedra formadas por paredes pircadas que delimitan espacios cerrados de forma y dimensiones muy variables, a las que deben sumarse otras ocho construcciones ya conocidas  por la bibliografía de autores citados al comienzo.
Santa Inés IV es una edificación compuesta por tres estructuras de planta y dimensiones diferentes. Sobre la base de los resultados obtenidos, se consideró la posibilidad de que dos hubieran sido corrales para ganado menor, mientras que la restante podría haber funcionado como un espacio de habitación”- afirma Pedrotta.
EL SITIO SANTA INÉS IV
La estancia Santa Inés está localizada en las estribaciones septentrionales de la Sierra Alta de Vela,  que forma parte de las Sierras del Tandil y alcanza una altura máxima de 485 msnm. El paisaje de la zona está dominado por las formas de relieve redondeadas propias del basamento cristalino que allí aflora, con gran cantidad de rocas dispersas en superficie. En la actualidad valles y buena parte de las laderas de los cerros y las lomas se encuentran cultivados, con la consecuente transformación de la vegetación local. No obstante, las fuentes documentales, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, sugieren-  de Cardiel a Mac Cann –la existencia de pasturas naturales de calidad  y en abundancia, en esa porción de Tandilia y su excelente aptitud para la cría y/o engorde de ganado.
La construcción fue ubicada gracias al trabajo previo de aerofotointerpretación, e incluye como mínimo tres estructuras, denominadas A, B y C, en la delimitación de cuyo perímetro se combinó la incorporación de afloramientos rocosos naturales con paredes de pirca.
La estructura principal A  tiene forma subrectangular, su ejes máximos miden 41,3 m  por 22,9 m  y su superficie aproximada es de 856 m2. Una gran roca encima de la cual se construyó un muro bajo de pircas forma la mayor parte del lado sureste, donde se ubica una abertura interna que une la Estructura A con la Estructura B. Los tres lados restantes están formados íntegramente por muros pircados simples -constituidos por una única hilera de bloques de piedra- que alcanzan 0,85 m de ancho y 1 m de alto. La única abertura exterior se ubica en uno de los dos lados mayores y mide 2,8 m. Durante la excavación se hallaron restos óseos articulados del esqueleto apendicular de un mamífero mediano del tamaño de una oveja.
La Estructura B tiene forma aproximada de "L" y una superficie de alrededor de 293 m2. La mayor parte de su perímetro está compuesta por grandes rocas naturales cuyas alturas fueron sobreelevadas mediante pircas, sólo dos de sus lados están conformados por paredes de pirca que nacen desde la superficie del terreno. La Estructura C presenta una planta cuadrangular cerrada, de 7,60 m de lado aproximadamente, que delimita una superficie de unos 54 m2. Este recinto tiene dos esquinas redondeadas y otras dos formadas por afloramientos naturales, sin aberturas; casi todo su perímetro está compuesto por paredes de pirca simple erigidas desde la superficie del terreno, las cuales tienen un ancho promedio de 0,8 m y alcanzan 1 m de alto, según nos informan las investigadoras.
Fueron encontrados también materiales vítreos que corresponderían a botellas de tradición francesa de vinos como Champagne y Bordeaux y un ejemplar  de botella comúnmente conocida como "limeta", cuyo contenido original era ginebra,  importadas al país principalmente en el siglo XIX.
Del análisis arqueofaunístico surge que el material óseo recuperado en el sitio Santa Inés IV, tanto en las columnas de muestreo como en los sondeos excavados, suma un total de 279 especímenes. Sobre ese total se registró que el 62% presenta algún grado de modificación atribuible a la acción del fuego.
La muestra presenta un buen estado general de conservación, esto se infiere por los bajos niveles de meteorización registrados. La diversidad faunística registrada indicaría un predominio de animales de origen europeo, en particular oveja y probablemente también americano, ciervo. De la misma manera, se observa una mayoría de especies de tamaño mediano (posiblemente los elementos asignados a mamíferos de esta categoría correspondan a oveja) y ausencia de animales grandes, tales como caballos o vacas.
Las autoras nos señalan en sus consideraciones finales, que de forma preliminar, se sugirió que dos de las Estructuras pudieron haber tenido la función general de corrales para ganado menor, teniendo en cuenta una serie de elementos: 1) la proximidad a fuentes de agua y la disponibilidad de óptimas pasturas naturales; 2) su tamaño mediano/grande (la primera tiene una superficie que supera los 850 m2 y la segunda ronda los 290 m2); 3) la presencia de una abertura de acceso hacia el exterior de la construcción y de un acceso interno que conecta ambas estructuras; y 4) las dimensiones de sus paredes de pirca simples, que no superan un metro de altura y oscilan entre 0,65 y 0,85 m de ancho.
En segundo lugar, mencionan la información aportada mediante el análisis zooarqueológico que sugiere la función de corral de ganado ovino para la Estructura A. Esto último es la tendencia esperable dentro de una estructura de encierro de ganado, donde la depositación de huesos obedecería principalmente a la muerte natural de algunos animales. Dadas las características antes mencionadas, a la Estructura B  le atribuyeron preliminarmente la función de corral para ganado menor, al igual que a la Estructura A. Ambas  están conectadas por un estrecho acceso natural por encima del cual se agregaron muros pircados lo que posibilita la utilización de la segunda como sector para apartar o separar determinados animales procedentes de la primera
La Estructura C, inicialmente las autoras se plantearon que podría haber sido un lugar de vivienda, con la función de recinto habitacional donde se habrían llevado a cabo actividades domésticas. Pedrotta afirma que. “Esta hipótesis se basó en: 1) su tamaño pequeño (es un recinto cuadrado de 54 m2 de superficie); 2) la ausencia de aberturas de acceso; 3) la regularidad de su planta y el hecho de formar parte de una construcción compuesta más compleja; 4) sus paredes simples y bajas, de menos de un metro de altura. Los análisis químicos del suelo apoyan esta interpretación, así como el reducido número de restos óseos que allí se recuperaron.
Es posible que en esta edificación se articularan espacios destinados al encierro de ganado ovino con otros dedicados a actividades domésticas. En principio, los restos arqueofaunísticos son coherentes con la cronología posthispánica propuesta para este sitio”..
Resta dar muchos otros pasos en este sentido para poder armar el complejo mosaico temporal, cultural y funcional que articula las más de sesenta edificaciones de piedra conocidas actualmente en la porción central del Sistema serrano de Tandilia”-concluye.
Las investigaciones siguen abiertas…

Daniel Eduardo Pérez