lunes, 5 de noviembre de 2012

EL TEATRO EN TANDIL



EL TEATRO EN TANDIL
Apuntes históricos

En este ejemplar de Tiempos Tandilenses, pondremos al lector en contacto con los albores del teatro en nuestra ciudad y el comienzo de su desarrollo, en un panorama acotado al espacio disponible.
Recordemos que el teatro (del griego Theatrón, "lugar para contemplar") es la rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. Es también el género literario que comprende las obras concebidas en un escenario, ante un público.
El teatro moderno proviene de las realizaciones dramáticas de la antigua Grecia, que tuvieron su origen en las fiestas anuales del dios Dionisos, documentadas a partir del siglo VI a. de C. La primera obra crítica sobre literatura y teatro es la Poética (330 a. de C.) de Aristóteles, quien afirmaba que la tragedia griega se había originado en los ditirambos, (himnos corales en homenaje a Dionisos, en los que generalmente se contaba una historia). La tradición griega afirmaba que el director de un coro del siglo VI a. de C. habría creado el drama al separar por primera vez el personaje principal del resto del coro, con lo que abrió el camino a la entrada de otros actores y personajes.
La palabra teatro llegó a nosotros a partir del latín theatrum (del griego Theatron, que a su vez se derivó del verbo theasthai, mirar, observar, contemplar).
Algunos autores atribuyen los orígenes del teatro a antiguos ritos  prehistóricos, donde el hombre empezó a ser consciente de la importancia de la comunicación para las relaciones sociales. En África, los ritos religiosos mezclaban el movimiento y la comunicación gestual con la música y la danza con las máscaras, que servían para expresar roles o estados de ánimo En América precolombina se desarrolló una forma de teatro entre los mayas, incas y aztecas: el maya estaba relacionado con fiestas agrícolas, e ilustraba historias del Popol Vuh; el azteca desarrolló notablemente la mímica, y tenía una vertiente religiosa y otra burlesca; el inca, escrito, en quechua, servía a intereses del Estado.
Como arte dramático originado en Grecia, evolucionó de antiguos rituales religiosos; que pasaron a mito y, a través de la «mímesis», se añadió la palabra, surgiendo la tragedia. Más adelante surgió la comedia, con un primer componente de sátira y crítica política y social, derivando más tarde a temas costumbristas y personajes arquetípicos, apareciendo luego la mímica y la farsa. El teatro romano-por su parte- recibió la influencia del griego, aunque originalmente derivó de antiguos espectáculos etruscos, que mezclaban el arte escénico con la música y la danza; al añadirse la música vocal, surgieron los histriones – «bailarines» en etrusco–, que mezclaban canto y mimo. En Oriente se destacó el teatro indio, que tiene su origen en el libro sagrado de Brahma, donde se habla de canto, danza y mímica. Generalmente, la temática es de signo mitológico, sobre las historias de los dioses y héroes indios. La representación es básicamente actoral, sin decorados, destacando únicamente el vestuario y el maquillaje.
El teatro en la Argentina, aunque con aislados antecedentes en ritos indígenas, manifestaciones africanas y representaciones coloniales y poscoloniales de origen español-americano, nació del circo criollo en las últimas décadas del siglo XIX, con un carácter eminentemente popular, combinando elementos, como la pantomima, la farsa y el monólogo crítico, tomando identidad a través de expresiones  como el sainete -principalmente-, la pieza cómica, el grotesco y la revista criolla.
Tuvo antecedentes coloniales, dado que en 1783 el virrey  Vértiz mandó crear en Buenos Aires una casa de comedias. La sala, que fue la primera que existió allí, se levantó en la esquina de San Carlos y San José, actuales Alsina y Perú, y se la conoció como Teatro de La Ranchería, donde se representaron obras de Lope de Vega y del porteño Lavardén, quien se consagró en 1786, al presentar su tragedia en verso Siripo, primera obra de teatro de tema no religioso escrita en nuestro territorio.  La Ranchería permaneció hasta 1792, cuando un incendio lo destruyó por completo. En su homenaje, cada 30 de noviembre, día de su inauguración, se celebra el “Día del Teatro Nacional”.
A comienzos del siglo XX, brillaron los nombres de Roberto J. Payró , Florencio Sánchez  y Gregorio de Laferrere. En 1930 Leónidas Barletta fundó el Teatro Del Pueblo, piedra fundamental del movimiento independiente, contrapartida del comercial,  que tuvo su período más fructífero entre 1937 y 1943, con un repertorio universal y de autores nacionales como Roberto Arlt , R.González Tuñón , Álvaro Yunque  y Nicolás Olivari. Más cercana en el tiempo, una variedad de gran importancia para la cultura  fue el radioteatro y el teleteatro.

EN TANDIL
En Tandil, la expresión teatral tuvo tempranamente su presencia. Entre lo más antiguo documentado, en 1882  apareció un aviso en  El Eco que anunciaba la venta del drama “La tragedia de Barracas” del periodista Pedro Ugalde y San Martín, que había fundado el periódico “El Correo del Sud”, en 1872.
También en El Eco del año siguiente, se da cuenta de actividades que podríamos denominar proto teatrales, en la casa del danés  C .Mackeprang, citado repetidamente en nuestras notas de Tiempos.
Sin embargo será con la inauguración del Teatro Cervantes, en 1887, que se concretaron  las primeras expresiones. Tal como Nancy Pastor nos anoticia, en la velada inaugural, ante la imposibilidad de traer un elenco de la Capital para estrenar el Teatro, se aceptó el ofrecimiento de un grupo de aficionados, entre los que no había mujeres, razón por la cual los roles femeninos fueron cubierto por varones.
La crónica de la época aparecida en El Eco, nos da cuenta de ese 8 de setiembre en que desde el Intendente a un público fervoroso, se dio cita para apreciar luego de la actuación de una orquesta y la banda local, el “juguete cómico” “Robo y envenenamiento” y una puesta de  “Independencia española”, además de poesías alusivas.
Luego llegaron las visitas de elencos foráneos que trajeron al pago la representación de sainetes, zarzuelas, el teatro de comedia y el drama gauchesco que eran las expresiones en aquellos lejanos tiempos.
Con el correr de los años fueron surgiendo los denominados  cuadros o teatros filodramáticos y más tarde los vocacionales e independientes.
Hugo Mengascini rescata así que El 24 de mayo de 1911 se creó el Cuadro Filodramático Flor de Mayo, cuya comisión directiva estaba integrada por Francisco Brazzola, Julio Habarna, Domingo Desimone Depietro, entre otros, la escenografía estaba a cargo de Ernesto Valor y la dirección por Roberto N. Jiménez. Las puestas en escena,  se hacían en el local donde funcionaba la secretaría del partido socialista  y usaban el teatro Cervantes para realizar los ensayos.  Este grupo funcionó hasta principios de 1912.”. “Más adelante, a mediados de la década de 1920, se forma el cuadro filodramático Siempre Verde en el que también participaban algunos integrantes del cuadro Cervantes, integrado por aficionados. En marzo de 1926 Siempre Verde realizó un espectáculo teatral en la Confraternidad Ferroviaria, pero en junio, durante el aniversario de La Fraternidad varios integrantes de ese elenco vuelven a participar en el lugar con el nombre Alborada. Esta fue la primera formación de Alborada que dará lugar más tarde, en 1929, a un segundo momento de la agrupación con la participación de obreros ferroviarios”
Por su parte, Liliana Iriondo y Teresita Fuentes sostienen que en las dos primeras décadas del siglo XX fueron muchas las compañías nacionales, españolas y hasta italianas que llegaron a Tandil, en tanto grupos de teatro de aficionados surgieron de los sindicatos anarquistas y del partido socialista: Aficionados Unidos Tandilenses, Arte y Pensamiento y Aurora Libertaria, pusieron en escena obras de Fontanella y González Pacheco, dramas sociales presentados en ocasión de conmemoraciones cívicas junto a conferencias y otras actividades sociales.
“Los grupos locales Pensamiento y Arte, Siempre Verde, Sol Nacien­te, Florencio Sánchez, más tarde, Alborada, Pablo Podestá y Roberto Casaux, entre otros, y, posteriormente, Renacimiento, Arte y Estudio y Elevación, fueron los que lograron cierta continuidad teatral. A partir de 1926 observamos un trabajo ininterrumpido, especialmente de los grupos Alborada (1926-1942) y Roberto Casaux (1929-1933), secundados en número de presentaciones por los demás y enmarcados en una dinámica de relaciones que derivaba en situaciones polémicas en pos del reconocimiento artístico”.
El grupo Alborada -que desarrollaba sus actividades en la sala de la Confraternidad Ferroviaria- presentaba un repertorio diversificado e incluía obras de  Martínez Cuitiño, González Pulido, A. Novión. ­Florencio Sánchez, Juan M. Calvo, autor local, Monner Sanz y ­Gómez Masía. Por su parte, el grupo Roberto Casaux, que se pre­sentaba como el elenco oficial de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, puso en escena obras de Pedro Aquino, González Pulido, Vacarezza y Novión, comedias asainetadas, sainetes, dramas costumbristas, textos populares que priorizaban el entretenimiento y la diversión, sin olvidar la intención moralizante. .
Hugo Nario, por su lado, cita que “en un artículo documentado en su memoria, don Jorge Lester recordaba en 1969 los nombres de algunos conjuntos, como el “Orfilia Rico” de Cerro Leones, el Francisco Ferrer, seguramente anarquista;”·Pensamiento libre” de la misma: orientación, pero nucleado en la cantera de la Movediza, “Sol naciente”,”Arte y labor”, el "Roberto Casaux", vinculado a jóvenes directivos de la Sociedad Italiana (entre ellos el mismo Lester y José E. Lunghi), “Siempreverde”, “Alborada”, “Renacimiento” y ”La Máscara”, de Villa Italia, todos ellos en ­la década de 1920”.
Asimismo recordaba la actuación en esos elencos de los jóvenes: Juan y Antonio Nigro, E. Alzuagaray, Juan Saracca, R. Útile,  Ángel Díaz, los hermanos Valor, Torzillo,  Eyras, Serafín Villar y su familia, Riera, F. Cimino, Sandalio Giménez. R. Porfiglio, Vicente Paladino, Luis Tangorra y entre las muchachas, las pertenecientes a la familias Betelú, Rampoldi, Dellavanzo, Ferrari, Britos y Stagnoli,- entre muchos otros.
Alrededor de 1948, un grupo que integraban  Adela Domeniconi, Tito Víctor y Juan Marcos, además de otros, pusieron con solvencia "Los árboles mueren de pie" de A. Casona. Fue un disparador que poco  después recogía el recordado Fray Norberto Fiori, quien convocó a los nombrados Víctor y Marcos, al sastre Luis Lenti, italiano como él y a Roberto Villar, para montar “El Paje del Mariscal”. Poco después Atilio Abálsamo y Bosco Martignoni, desde el Club Independiente, creaban el grupo “Rojo y Negro” y se atrevían con obras importantes .y jóvenes que nunca habían mostrado en público sus condiciones actorales debutaron allí, como Graciela Farcy, Tere Suárez García, Victorio Pessano, Carlos Spreafico y otros. Enrique Ferrarese, por su parte, vinculado a la Acción Católica, impulsó desde el Salón Parroquial (luego Estrada, hoy del Fuerte) la creación del grupo "Elevación" que integraron Ana María Mereb, Imelda Rizzardi, Carlos Sprovieri, Rodolfo Guidi (padre e hijo) y varios aficionados más.
La fiebre creadora seguía y Abálsamo proponía a la Biblioteca Rivadavia el aprovechamiento del subsuelo creándose "El Teatrillo" (nacido en la Confraternidad), acompañado por Marilena Rivero y Norberto Salgueiro, además de actores "prestados" por otros elencos. En el Club Excursionistas se estrenaba “En familia” y veteranos regresaban en memorables actuaciones como Vicente Paladino, Tito Santamaría y  Luis Ciccopiedi.
Al tiempo se creaba el TIT, (Teatro Independiente Tandil) por inspiración de Bosco Martignoni y en el que Juan Carlos Gargiulo actuaba, dirigía y escribía. Allí un adolescente alternaba sus estudios e interpretaba papeles secundarios con fervor. Se llamaba Víctor Laplace.
Por su parte Iriondo y Fuentes señalan que los comienzos del "teatro del arte" “pueden encontrarse en la década del '40  cuando se abrieron nuevos espacios. A los conocidos Cine Teatro Americano, Cine Teatro Cervantes, Super Cine, se agregaron el Cine Bar París, el Círculo Ítalo Argentino, el Cine Avenida y numerosos clubes deportivos que prestaban sus instalaciones para las compañías teatrales provenientes de Bue­nos Aires. Estos ámbitos se abrieron también a los grupos vocacionales Fue el caso del Conjunto Arte y Estudio en el popular barrio de Villa Italia y del conjunto Elevación del Salón Parroquial. En esos mismos años, desde la Biblioteca Rivadavia y a través de las actividades del Ateneo Rivadavia (1942-1960) se promovió la visita de nume­rosos intelectuales "comprometidos" con la realidad política y social”. Entre ellos, la presencia de Leónidas Barletta como conferencista y director de debates en los "miércoles polémicos" que inició y, estimuló el desarrollo de un teatro caracterizado como "de arte" para diferenciarse de un "otro teatro", ligado a lo comercial y al puro entretenimiento. A su vez, promovió la representación de Julio César, de Shakespeare a cargo del  Apolo dirigido por Néstor Tirri y la conformación posterior del citado Teatro Independiente Tandil.
A partir de 1952 y hasta 1957, Tandil recibió las visitas del Conjunto de Estudio y Arte Dramático Fray Mocho con obras de  Chancerel, Moliere, Canal Feijóo y textos de Osvaldo Dragún. Las prestaciones de este grupo  porteño se hacían paralelamente al dictado de conferencias a través de las cuales explicitaba su ideo le estética: el teatro como vehículo comunicativo y la educación popular como prioridad, presentándose en clubes, sociedades de fomento y en el Salón Parroquial, entre otros espacios.
Asimismo Mengascini sostiene que “Hacia 1930 surgieron en la ciudad de Tandil numerosos elencos de aficionados que tuvieron una destacada actuación en los escenarios locales: Roberto Casaux, Alborada, Sol Naciente, Belisario Roldán, Francisco Ferrer, Orfilia Rico (de Cerro Leones), Arte y Labor, Luz (infantil). Esta proliferación de elencos le dan fundamento a la expresión popularizada por Germinal: "Los cuadros en nuestra ciudad surgen como los hongos después de una fuerte lluvia."
La prensa otorgaba muy poco espacio a las actuaciones de los .grupos locales y además fue diferente el tratamiento que le otorgó a algunos como el cuadro Roberto Casaux, al que pertenecían "señoritas de destacadas familias de nuestro medio" que otros ligados a sindicatos y clubes periféricos. Los artistas carecían de una formación sólida; eran simples aficionados sin una técnica depurada, la intuición y la observación eran los elementos más necesarios para aprender. Con respecto a las actuaciones de los aficionados de las agrupaciones Alborada y Casaux,  Germinal expresaba en 1930: "Creemos que a los aficionados hay que tratarlos con cierta benevolencia pero nunca llevada a la exageración. El elogio desmedido es tan peligroso para los aficionados la crítica acerba, máxime cuando ella es equivocada o apasionada. Pero creemos también que entre nosotros hay cuadros que ya han llegado a la edad adulta, como lo son el Casaux y Alborada. Y por lo tanto merecen cierto rigor en los juicios, sin más objeto que el apuntar errores y contribuir a su perfeccionamiento."
Sin embargo es más riguroso para señalar las limitaciones sobre la actuación del cuadro Belisario Roldán:"Sobre el conjunto del Roldán ... hay de todo como en la viña del Señor; buenos, regulares y…de ahí para abajo. El conjunto nos parece poco disciplinado aún pero cuenta elementos, algunos jóvenes sobre todo, que con más actuación y mejor pulidos, harán carrera."
Gargiulo también recordaba al mencionado "Teatro Independiente Tandil”, el "Teatro Vocacional Juventud” y al  "Grupo Bambalinas", así como la labor de  don Enrique Ferrarese, la: gestión fecunda e incansable de ­Jorge Lester, a Luisa  Ballé y también a aquel director y maestro: que se llamó Bosco Martignoni y su  teatro "rojinegro" de! Club Independiente y al "Pequeño Teatro  ­Experimental", que puso  el primer espectáculo de “café concert",  concretado en la Confitería "Grisby" allá por los años 1965”. Otros apellidos recordados por Gargiulo eran: Juan Beristain, destacando además los nombres de Cataldo Aiello y Luis Ciccopiedi..
En 1966 Y 1967 la Biblioteca Rivadavia promovió, a través del Fondo Nacional de las Artes, dos cursillos de iniciación teatral, y al año siguiente otro para niños. La Dirección Municipal de Cultura recibió el aporte de organismos provinciales que enviaron al actor y docente Enrique Ryma iniciaría la etapa de los estudios sistemáticos actorales. Tiempo después lo hacía Jacobo Ben Hassan, y posteriormente el recordado Juan Beristain.
El Municipio creó el Centro de Formación con la participación de Ricardo García Navarro (discípulo de Ryma), de Ciccopiedi y de José María Guimet que, iniciado en Mar del Plata y radicado en Tandil por razones profesionales, había vuelto a la actividad .En 1980, sucedió a Ferrarese y asumió como Director de la flamante (y hoy desaparecida) Comedia Municipal hasta 2004.
A esta altura, no podemos dejar de mencionar algunos actores y actrices que dejaron lo suyo en el teatro tandilense. Tal los casos de  Pilar L. de Camps (en la Alianza Francesa); los hermanos Carlos y Pascual Pina,  Jorge Bruno, Cora Ávila, Guillermo Marcos, Gladys Carnevale, Piero Montaruli , Julio Lester y…tantos otros que el espacio no nos permite mencionar. Asimismo los autores que desde H. Santomauro y J.C. Nigro a Julio Varela y Raúl Echegaray aportaron sus plumas a las obras de teatro.
En los últimos veinte años Tandil perdió lamentablemente dos salas muy queridas: El Teatrillo y el Auditorium Municipal; en el haber positivo ponemos la recuperación del Salón de la Confraternidad y las salas del “Club de Teatro”.
A finales de la década del ’70, por iniciativa de Carlos Catalano comenzó a funcionar en la Universidad un elenco de Teatro Universitario En la Asamblea Universitaria de 1988 se resolvió por unanimidad la creación de la Escuela Superior de Teatro, convalidándose así una década de trabajo. Este fue el inicio de la etapa de institucionalización, seguida de un período de organización y consolidación a partir de su normalización en 1999.
Finalmente, en noviembre de 2002, en el marco de una Asamblea Universitaria Extraordinaria, se creó por unanimidad la Facultad de Arte, cuyo primer Decano fue Carlos Catalano..
Hoy numerosísimos elencos cubren con amplitud el espectro teatral tandilense, de larga tradición, como hemos podido apreciar en este muy apretado resumen.
BIBLIOGRAFÍA PRINCIPAL CONSULTADA:
Gargiulo, Juan Carlos: “El teatro de Tandil”, en El Eco de Tandil, Supl. 100º aniversario, 1982.
Iriondo, Liliana y Fuentes Teresita: “Tandil.(1887-1959)”, en “Historia del Teatro Argentino” de Osvaldo Pellettieri, Galerna, Bs. As, 2005.
Mengascini, Hugo: “El Salón de la Confraternidad Ferroviaria”. UNCPBA, Tandil, 2005.
Nario, Hugo: “Tandil Historia Abierta”, Tandil, 1996.
Pastor, Nancy: “Historia del Teatro Cervantes de Tandil desde su creación hasta su transformación en cine, 1887-1924”.UNCPBA, 1996.

Daniel Eduardo Pérez

sábado, 3 de noviembre de 2012

INMIGRACIÓN EN EL TANDIL




LA INMIGRACIÓN EN EL TANDIL
SÍNTESIS HISTÓRICA

La llegada de extranjeros al Tandil fue casi simultánea con la  de las fuerzas del Brig. Gral. Martín Rodríguez y la posterior erección del Fuerte Independencia, el 4 de abril de 1823, como lo denotan los primeros intentos estadísticos censales realizados aquí en 1836 y 1838. En el padrón levantado el 12 de marzo de 1838, que dio un total de 582 pobladores, 324 correspondían al pueblo, de los cuales 228 eran tropa y 96 civiles.
Además de los españoles e ingleses registrados, en ese momento las dos nacionalidades extranjeras predominantes, se verificaba la presencia de portugueses, dos norteamericanos, un alemán, un austriaco, un dinamarqués y un escocés.
Resulta curioso que tan tempranamente hubiera nacionalidades no tan comunes. Posteriormente, en 1854, fecha del primer Registro Estadístico provincial, habitaban en Tandil, 179 extranjeros sobre un total de 2899 habitantes, es decir que ya un interesante 6,2 %, estaba por estos pagos.
De ese total de extranjeros, casi la mitad eran españoles, con un 47,5 %, en tanto los franceses se ubicaban segundos con un 19,6 %, los ingleses aportaban el 13,4 % y los portugueses el 6,8 %.
La mayoría amplia de los extranjeros de esa época que señalamos, eran hombres, ya que sólo el 10 % estaba constituido por mujeres. Este fenómeno se fue revirtiendo lentamente.
Quince años después, es decir para el primer Censo Nacional, en 1869, ya el número de extranjeros alcanzaba a 767, lo que significaba un 15,7 % de la población total, lo que señala que prácticamente era más del doble del porcentaje de 1854.
Por entonces los españoles mantenían la mayoría relativa con el 31,8 %, en tanto los franceses crecían al 27,3 % y los italianos irrumpían con un crecimiento importante, alcanzando el 13,1 %, notándose también un interesante aporte uruguayo con el 6,4 %.
Continuando con el crecimiento apuntado de la inmigración, el censo de 1881, reveló que los extranjeros alcanzaban el 27,1 %, con un total de 2973 personas.
Los españoles, italianos y franceses, en ese orden, constituían las colectividades más numerosas, apareciendo por vez primera un crecimiento significativo de suizos y dinamarqueses.
La tendencia continuaba marcando un ascenso del número de inmigrantes, así en el censo de 1895, Tandil tenía 14892 habitantes, siendo los extranjeros el 33,5% del total, desagregados en italianos, españoles y franceses y luego otras nacionalidades en el orden indicado.
Ya por esa época el índice de masculinidad había descendido y las mujeres alcanzaban el 30 % de los inmigrantes.
Cabe señalar que en ese censo, otras colectividades que tenían escasos representantes crecieron, pudiéndose señalar las nacionalidades belga, montenegrina, sirio-libanesa y griega con aportes cualitativos específicos.
Finalmente en el período al que nos dedicamos en este capítulo, el censo de 1914 dio para Tandil 34061 habitantes, alcanzando el número de extranjeros la cifra más elevada hasta los días que corren (en porcentajes), dado que el 37,4 % de la población total había nacido en otros países.
Españoles e italianos acaparaban con más del 70 % las nacionalidades, lo que muestra el fuerte predominio sobre el resto, que había ido decreciendo paulatinamente..

LA PARTICIPACIÓN DEL INMIGRANTE
En el poder político.
Poco antes de ser sancionada la primera Ley de Municipalidades en 1854, y ante la solicitud del gobierno central de designar una Comisión Municipal para trabajar en apoyo de los Jueces de Paz, en la que debía haber por lo menos dos extranjeros, el Juez de Paz del Tandil propuso, entre otros a dos españoles y dos norteamericanos, tres de ellos comerciantes y el otro carpintero, aunque finalmente la Comisión aprobada sería integrada por tres argentinos, un español y un vasco francés.
Sancionada la Ley y obligado el Juez de Paz a llamar a elecciones para elegir la primera Comisión Municipal, según la nueva legislación, pese a las invasiones indígenas de Yanquetruz que se producían por esos tiempos en el Tandil, "eligió" una comisión con dos argentinos, dos españoles y dos norteamericanos, la que fue rechazada quedando la definitiva con sólo un español, aunque todo esto era poco relevante dado que en la práctica Tandil estaba  casi despoblado por las ya citadas invasiones de 1855.
A partir de allí los inmigrantes comenzaron a tener una influyente acción en el poder político local. Ejemplo de ello fueron los daneses Juan Fugl y Manuel Eigler, el gallego Ramón Santamarina  y los franceses Dhers que tuvieron intervención permanente en la decisiones municipales, llegando a formar cuerpos de defensa tipo para- militar, como en el caso posterior a los sangrientos episodios de Tata Dios en 1872.
A la permanente influencia de estos inmigrantes en las decisiones gubernamentales locales, se agregará a posteriori- con la revolución radical de 1893-la intensa participación partidaria. Los ya citados Dhers se cuentan así entre los fundadores del radicalismo en Tandil y el Comité conciliador de 1893, estaría precisamente integrado por representantes de las colectividades italiana, española, danesa y francesa.

En las actividades económicas.
En la agricultura, el danés Juan Fugl fue el precursor con la siembra sistemática del trigo, situación que se repitió con esta colectividad de la que Fugl fue pionero, en casi todo el sudeste de la provincia, como bien lo señala María Bjerg en su reciente magnífico trabajo publicado sobre los daneses.
Precursores además de la forestación, a partir de la década del '70, la agricultura que había sido tan resistida por los ganaderos- como en sus Memorias Fugl consigna- había ganado la batalla.
Con la cosecha de sus primeras fanegas, también  comenzó con la industrialización del grano y su transformación en harina, instalando el primer molino harinero, cuyos restos fueron lamentablemente demolidos por ignorancia y negligencia. El ejemplo de Fugl cundió y luego otros, especialmente franceses como Claude Brunand, siguieron el camino, que abastecería de pan totalmente hecho con trigo, harina y mano de obra local.
La industria láctea tuvo por su parte en los italianos y franceses, los pioneros seguidos luego por ingleses. Así se menciona al italiano F. Pancelli, fabricando quesos en 1854; el mismo francés Emilio Delpech en sus memorias nos dice que en 1895, luego de adquirir su primer campo en Tandil,  se convierte en el primer tambero. Ya en 1904, el inglés Reynolds, se instaló con una fábrica de quesos originando una industria que daría a Tandil la especial fama que tiene en este rubro.
Por su parte fueron italianos los primeros en iniciar, en la década del '70 la explotación de la piedra, intensificada en el '80, con la apertura de las canteras de granito que tanta trascendencia tendrían para Tandil económico de fines del siglo XIX y principio del XX. Los nombres de Penacchi, Cima, Maderni, son sólo algunos de los que trajeron oficio y a los que se agregaron luego otros muchos hombres que constituyeron los casi míticos "pueblos" de picapedreros junto a montenegrinos y otros.
Los italianos fueron pioneros de la  metalurgia, completando el cuadro de las tres grandes industrias que hasta hace algunas décadas fueron las que construyeron la base de la economía local. Los hermanos Bariffi, ocupan con justicia  un lugar destacado en este sentido.
En el comercio,  españoles y vascos fueron de los primeros pulperos junto a criollos que se acercaron al Fuerte. Más tarde las fondas de españoles y vascos, el primer hotel de Tandil, denominado " de la Piedra Movediza", de los franceses Dhers y comercios de telas y otras especialidades se multiplicaron, destacándose además, las panaderías y confiterías, la mayoría de dueños franceses, al menos las más importantes.

En las actividades socio culturales
Desplegaron una intensa actividad, siendo en muchos casos los que tomaron iniciativas perdurables,  trasladando de sus prácticas y costumbres así como sus finas artes, artesanías o  profesiones, a estos lares.
Dos sacerdotes italianos, de la orden franciscana, fray Luigi  M. Mancini y Domenico Scavini, fueron los primeros curas párrocos católicos de Tandil, siendo asimismo el templo más antiguo existente en la actualidad-levantado en 1877-el de la Iglesia Luterana danesa.
Correspondió también a los italianos ser los introductores de la práctica médica científica, con el doctor  Fuschini   y de la botica moderna con Flaminio Maderni.
El origen del mutualismo en nuestra ciudad, correspondió a las colectividades extranjeras dado que crearon la primera, que con el nombre de Sociedad Filantrópica de Caridad se fundó en 1872,  reuniendo en su seno a hombres de diversas nacionalidades, creándose más tarde las que agruparon a las nacionalidades por separado, siendo las dos primeras de Sociedad Española (1873) y la Sociedad Italiana (1877), que llegaron hasta hoy, desapareciendo en cambio la Sadi Carnot de los franceses y la sirio-libanesa. Resulta imposible dejar de citar el legado de estas sociedades con los teatros: Italiano (ex cine Super), desaparecido y el Cervantes (español) hoy en etapa de restauración como  patrimonio de los tandilenses.
Extranjeros fueron también los precursores de las artes en Tandil. Desde  Christian Mackeprang (danés) músico y pintor, hasta Francisco Gómez, Mariano Montesinos. Gabriel Roqueta y Gabriel Valor (españoles), hasta Vicente Seritti- italiano llegado a la ciudad en 1912, que sistematizó la enseñanza de las artes plásticas- la presencia de inmigrantes fue trascendente y numerosa, como también en el caso de la fotografía donde las figuras de Pietro Momini y C. Pierroni, llenaron una página de historia y de la música donde Cayetano Durazzo hizo lo propio.
La actividad en el incipiente periodismo también fue destacada a partir del primer periódico surgido en Tandil- manuscrito- en 1854 (" El Pueblo"), en el que colaboró con la dirección el español Pedro Rodríguez. Por su parte el diario más antiguo de la provincia, El Eco de Tandil, fue fundado por un español: Juan Jaca y un uruguayo: Leopoldo Carpy.
Las colectividades tuvieron sus propios medios de difusión, alcanzando algunos de ellos larga vida y prominente proyección, tal el caso de Tandils Tidende que sobrevivió veinticuatro años bajo la perseverante labor de ese ilustrado  dinamarqués  que fue Blas Grothe. Otros medios gráficos que se ocuparon de las actividades de sus comunidades, tuvieron efímera vida.
En la educación la intensa actividad desplegada por el incansable Juan Fugl para lograr la instalación de la primera escuela pública, fue decisiva correspondiéndole ser el primer preceptor- aunque por breve  lapso-al carpintero norteamericano José Arnold.
Otras colectividades tuvieron a fines del siglo XIX y principios del XX sus propias escuelas privadas, destacándose la que dirigía el francés Henri Lamy y  las de los italianos Bruni, De Vecchi, Clari y Panizza, acotando aquí que los primeros directores de los Colegios Sagrada Familia (1896) y San José (1908), también fueron extranjeros.
Como conclusión, podemos señalar que la intervención e influencia de los inmigrantes en la vida comunitaria de Tandil se produjo, como quedó sucintamente expuesto, de una manera evidente y palpable, producto de conductas que jugaron entre la armonía y el conflicto, como una bisagra, donde nunca más la historia iba a ser la misma.

Daniel Eduardo Pérez

domingo, 14 de octubre de 2012

LOS FAMOSOS QUESOS DEL TANDIL




EL ORIGEN DE LOS FAMOSOS QUESOS DEL TANDIL

La historia de los alimentos conforma un capítulo más que interesante de la Humanidad, tanto que con la evolución de tecnologías y el auge de la gastronomía, los alimentos, además de ser imprescindibles para la vida, constituyen un desafío a la creación en lo que se refiere a su preparación.
En este capítulo nos referiremos a uno que con el tiempo se ha transformado en símbolo tandilense, cobrando justa fama nacional e internacional. Hablamos del queso.
Casi tan viejo como el hombre, su origen es motivo de algunas divergencias. Sin embargo hay coincidencias en que ya en las culturas antiguas-sumerias y egipcias, por ejemplo-el queso era conocido y  si bien no hay una fecha exacta, se estima que entre el 8000 y el 3000 AC, habría sido a  partir de la domesticación de la oveja, en que comenzó la fabricación de  los primeros quesos, precisamente elaborados con su leche.
Acerca de cómo el hombre “descubrió” la fabricación de este producto, existen diversas hipótesis y el tema está aún en discusión. Así, desde una leyenda que dice que un mercader árabe, mientras realizaba un viaje por el desierto, puso leche en un recipiente hecho con el estómago de cordero y “descubrió”, cuando fue a consumirla, que la leche estaba coagulada y naturalmente fermentada ( por el cuajo del estómago y la temperatura), otros afirman que el queso se conocía desde tiempos prehistóricos. Posiblemente el queso pudo surgir como una manera de conservar la leche aplicándole sal y presión.
Las pruebas arqueológicas más antiguas hasta ahora, son murales de tumbas del Antiguo Egipto datadas alrededor del 2300 aC.
Seguramente –estiman los especialistas- estos primeros quesos habrían sido muy salados y de fuerte sabor.
De Oriente se habría trasladado a Europa, donde el clima diferente habría hecho necesario menos sal en su fabricación, y con la reducción de sales y ácidos, la materia fue más propicia para el desarrollo de bacterias y mohos, que a la postre dieron características especiales a los diversos quesos.
Grecia primero y Roma después, convirtieron al queso en un alimento frecuente y de uso casi diario. Ya Homero en La Odisea  describe a un cíclope fabricando y almacenando quesos de oveja y cabras, animales de los que sí se sabe fueron los primeros quesos.
Con el tiempo, la leche de diversos mamíferos fue usada. Así se fabricaron quesos de los animales ya citados y de búfalas, yak, camellos, llamas, etc. según las zonas geográficas.
Fue Roma-una vez más-la que difundió el queso por el resto de Europa con sus diversas técnicas de manufactura y tipologías .Precisamente la palabra queso deriva del latín “caseus”, que los romanos también dieron en llamar “formaticum” y luego caseus formatos (queso moldeado), pasando luego por ello a denominarse “formaggio” (italiano), “fromage” francés) y “formatge” en catalán.
En Asia prácticamente el queso no se conocía, al igual que en América precolombina.
Recién en los albores del siglo XIX aparecieron las primeras fábricas “industriales” de quesos en Suiza,  aunque fue unos años más tarde cuando en EEUU los granjeros le dieron un impulso realmente importante.
Con la llegada de los españoles,  de los ingleses y  los portugueses a América, el queso, de oveja, cabra y también de leche de vaca, se extendió con suerte diversa.

EN ARGENTINA
En lo que es actualmente nuestro país, debemos remitirnos a documentos como las Cartas Anuas de la Compañía de Jesús, para encontrar documentación sobre la fabricación de quesos. Es así que en 1617 se menciona que de las vacas se obtenía la leche para el consumo y la elaboración de queso, manteca y requesón (tipo de masa blanda), en tanto de las ovejas y cabras, la leche era para elaborar quesos.
Naturalmente que las técnicas traídas por los jesuitas eran todavía rudimentarias aunque sirvieron para poner a los indígenas de las Reducciones en contacto con esta actividad nueva para ellos.
Como es bien sabido los estancieros y chacareros en la Colonia daban preferencia casi absoluta a la explotación del cuero y la salazón de las carnes, por lo que el tema lácteo fue muy marginal y prácticamente doméstico.
El nunca bien ponderado Sarmiento, nos dejó en su “Facundo” el testimonio que hacia 1810 existía una incipiente y doméstica producción quesera, la que luego se vendía casa por casa o en algunos comercios tipo almacenes de ramos generales, los que eran llamados quesos “tamberos”.
Fue recién a mediados del siglo XIX cuando comenzó a producirse el desarrollo intenso de la quesería en el país, en el que tuvo mucho que ver la inmigración especialmente italiana, española y suiza.
Así fueron apareciendo distintos quesos elaborados mayoritariamente en el interior, tomando los nombres de lugares o pueblos donde se los fabricaba.
De esa manera fueron conocidos los quesos “Carcarañá” (uno de los nombres más antiguos), “Goya”, “Chubut”, Tafí”, “Chinchilla”, “Las Peñas”, “Mar del Plata”, “Neuquén”, “Lobos”, “Río Cuarto” y más adelante un “Manantial Tandilera
Pero recién en la última década del siglo XIX-hacia 1886- es cuando de produjeron novedades que implicaron una mejora en la producción nacional y colaboraron con la futura expansión de la misma.
Algunas dignas de mención fueron: la llegada al país de la primera desnatadora centrífuga,  en 1886, lo que permitió el incremento de la industria de la manteca y la caseína y sus saldos exportables; la fundación de “La Martona” por Vicente Casares en 1889 (en Florida y Tucumán) y otras “lecherías”; la obligatoriedad de pasteurizar la leche en la ciudad de Buenos Aires, que se concretó recién en 1907 y su posterior embotellado, todo ello antes que en otras grandes ciudades del mundo como Chicago y Nueva York, significaron un paso más en el mejoramiento del tratamiento lácteo.
Estos nuevos procesos implicaron la incorporación de elementos como los recipientes de acero inoxidable y la consiguiente higiene, que aunque resistidas al comienzo, tuvieron pronta aceptación, sin perjuicio de mantenerse por mucho tiempo el reparto domiciliario de leche en tarros de hojalata ( lo que también ocurrió en Tandil casi hasta la década del sesenta).

EN TANDIL
La mención más antigua que hemos recogido acerca de los primeros fabricantes de quesos, se remonta a 1854 y se refiere a un presunto conde italiano Antonio Pancelli, citado por el historiador Jorge Sergi en su “Historia de los italianos en la Argentina” (1940) de quien nos ocupamos oportunamente en nuestro libro “Historia de los italianos en Tandil” (1977). Sergi nos anoticia que el turinés Pancelli-llegado al país en 1849-adquirió tierras en Buenos Aires, las que luego vendió y con ese dinero compró vacunos holandeses, herramientas y armas y junto a otros italianos audaces “ se marchó en su compañía a la región que había elegido donde formó con el tiempo grandes estancias, plantó los primeros frutales que se conocieron en el paraje y elaboró el primer queso de que se tenga noticias en el mismo punto bautizado luego con el nombre  de queso Tandil”. (NR: la negrita es nuestra). Acerca de la existencia de estas estancias y el citado primer queso “Tandil”, no hemos hallado hasta hoy más documentación.
Salvo esa cita, del legendario “conde” poco más hemos podido saber hasta ahora.
Pasarían los años y recién en los años 80 del siglo XIX encontramos  la aparición de producción de quesos.
Será Ramón Gorraiz Beloqui quien en su “Tandil a través de un siglo” (escrito en 1923)  nos anoticia que  Ángel Cueto-según él un historiador local de la industria-sostiene que hacia 1875 ya las carretas  llevaban “…  vejigas de vacunos y ovinos repletas de queso y manteca…”.
A él también pertenece la afirmación que correspondió al italiano Console Mottalini, en 1888, poner la más primitiva fábrica de queso y manteca. Según el citado historiador, Mottalini se instaló en la quinta de un tal Juan Falsa, en la actual Av. Mons. de Andrea, próxima a lo que es hoy la estación de servicio, junto al entonces sin entubar Arroyo Blanco, y allí en su pequeña fábrica elaboraba alrededor de 200 litros de leche diarios, creciendo en su producción y trasladándose a  la chacra de don Justo Lavayén, en 1890, dejándola cuatro años más tarde  y asociándose a José Maria Iturralde fundando otra, esta vez en el campo de Bernasconi, denominado San José, donde hasta 1909 se dedicó a la fabricación de quesos.
El mismo autor-que nos merece confianza-nos dice que entre 1896 y 1909 Mottalini y asociados produjeron un promedio de cuarenta mil kilos de quesos anuales…
Por la zona, más hacia las sierras en las proximidades de lo que es hoy Villa Cordobita, supo tener una quesería J. Esmenotte, quien a principios del siglo XX fabricaba quesos que según la tradición oral supo exportar. Se cuenta que Esmenotte quedó ciego luego de un intento de suicidio precisamente por la pérdida de un cargamento de quesos enviado a Europa, antes de la Primera Guerra….
Emilio Delpech en “Una vida en la gran Argentina” publicada en 1944, afirma que  a su regreso de Europa en 1900, en sus tierras de Cnel. Pringles  y de Tandil, (donde nos dice que poseía 14000 y 8000 ha respectivamente), encaró la tarea primigenia sobre el tema “…y las 8000 ha del partido de Tandil, sobre el arroyo Chapaleofú se poblaron de tambos con la formación, en cuatro años, de cinco mil lecheras de nuestra propia marca, sobre la base de una instalación hidroeléctrica de veinte caballos, cuya fuerza hacía funcionar las maquinarias de la cremería “San Antonio”, que simultáneamente hicimos colocar. Nos convertimos, de consiguiente, en agricultores (los primeros en el partido de Coronel Pringles), y en tamberos (los primeros también) en el partido de Tandil. (NR: la negrita es nuestra)
“La fábrica “La Tandilera” : se fundaba ese mismo año por un inglés llamado Reynolds, y le mandábamos diariamente doscientos kilos de grasa butirométrica el primer año, para llegar a quinientos kilos ( media tonelada), a los dos años; y “La Tandilera” no recibía a la sazón sino una tonelada diaria de toda su clientela; más tarde instalamos una cremería en el campo de Chimondeguy, amigo y vecino nuestro elaborándose  crema y caseína en los tres primeros años, para agregar enseguida la fabricación de excelentes quesos. Nos extendimos con tres fábricas más en el mismo partido”.
Delpech fue uno de los pioneros entonces de la quesería tandilense.
En relación a la que fuera la más famosa fábrica de productos lácteos de Tandil, existen algunas diferencias entre lo narrado en sus memorias por Delpech y lo que afirma-documentadamente-, Gorraiz.
Respecto a La Tandilera, Gorraiz Beloqui sostiene que en 1896, Enrique Schoch, encargado por la firma inglesa Lowell and Christmas, la fundó, trabajando durante varios años hasta que al no ver las ganancias que pretendía la dejó en manos del inglés Harry Reynolds quien, luego, junto a su connacional Alfredo W. Wesley, hombre de clara inteligencia y un gran emprendedor, la llevó adelante. (Acotemos que Schoch tenía origen belga, Reynolds según algunos autores en realidad habría sido australiano y Wesley entrerriano).
Respecto a Harry Reynolds, la publicación del Instituto Agrario Argentino ya citada, dice que fue quien en 1901 creó en Tandil la sucursal de la River Plate Dayric Co., a la que sin embargo el historiador Osvaldo Fontana atribuye su nacimiento en 1922 de la mano de los hermanos Jorge y Emilio Delpech, que crearon tres fábricas:”San Antonio”, “Los Cerrillos” y “Santo Domingo”.
Llegaron a tener doce fábricas y hasta llegar casi a la década del ‘50 fueron un  aporte significativo a la industria lechera del Tandil.
La existencia desde 1907 de fábricas del  español Casimiro Núñez en las estaciones Iraola y De la Canal en las que poseía cremerías y queserías al igual que en otras estaciones menores, hizo que finalmente la competencia que resultaba negativa para los dos, terminara con la fundación de La Tandilera S.A.,  incorporando los capitales de la compañía de Núñez, el 1 de octubre de 1912. A ellos se habían agregado además los capitales y tambos de Martín Eder y Martín Compás-según Fontana- haciendo que La Tandilera y las fábricas incorporadas, Manterola, San Martín y El Carmen junto a Manantiales, San Pascual y De la Canal –aportadas por Núñez- constituyeron un emporio inigualable.
En 1914 Reynolds habría abandonado la firma.
La unión de Wesley y  Núñez elaboró una estrategia entre la que contó la llegada de los hermanos Cantarelli, venidos desde Italia, poniendo especial énfasis en la producción del queso tipo postre Chubut ( parecido al quesito de las colonias galesas de esa hoy provincia.)
En ese primer año produjo casi 1500000 kg de quesos y 500000 de manteca
En 1913 la firma Luis Magnasco y Cia (de plena vigencia y expansión en Buenos Aires, adonde habían llegado los hermanos José, Luis y Fortunato Magnasco desde Italia en 1855, fundadores de la familia que dio nacimiento a  S.A. Luis Magnasco  y Cía. Ltda. se hizo cargo de la distribución en todo el país de los productos de La Tandilera, tomando esta firma, diez años después, el control de la fábrica que tanta fama le diera a nuestra ciudad en aquellos tiempos.
En 1940, un descendiente de los fundadores,  el Dr. Atilio Magnasco  quedó al frente de la fábrica, conduciéndola con capacidad y vocación de empresario visionario, hasta que las condiciones generales de la economía del país y otras circunstancias llevaron a la venta de La Tandilera a la firma de los hermanos Mastellone, propietario de la mega empresa La Serenísima
El autor recuerda que en 1963, siendo docente rural en la Escuela Nº 45-que estaba en la fábrica “San Lorenzo”, una de las tantas de “La Tandilera”, y que ya estaba en cierta decadencia, fue testigo durante ese año lectivo de la fabricación de un queso diario Gruyere, sí, un solo queso …pero del tamaño de una rueda de tractor, que bajo la atenta mirada del maestro quesero suizo Ernesto Bieri, salía para su estacionamiento y posterior exportación. Toda una rica e inolvidable experiencia…
Retornando a don Atilio, no se quedó de brazos cruzados y su impulso emprendedor lo llevó a instalar, en 1975 su primer tambo en la nueva etapa y a fines de 1983 retornó, con el acompañamiento de su esposa e hijos, a su primer amor, la quesería, hasta que en agosto de 1993 nació Don Atilio, una fábrica modelo en todo sentido y que hoy prestigia con sus deliciosos productos, esta especialidad que tanto renombre ha dado a Tandil en el mercado nacional e internacional.
Otras fábricas dignas de mención-entre otras- son “La Julia”, de Mendiberri que adquirió justa fama luego de años de trabajo y desde la década del ‘90 ha puesto sus productos, especialmente el Fontina, con éxito en el exigente mercado… …
Otro apellido de origen vasco francés-Salaberry- fue pionero en la fabricación de quesos de tipo casero primero alcanzando luego una interesante producción artesanal, siguiendo el camino trazado por los antepasados llegados desde los Pirineos.
Dando una vuelta hacia atrás en el tiempo, digamos que hacia 1900, los Santamarina fundaron la fábrica “Las Nenas” en la que recibían la leche de sus tambos, llegando a elaborar hasta tres mil kilos de caseína diariamente.
La estancia “Los Ángeles” sería luego el lugar de fabricación de quesos que al parecer eran tan duros como el granito, testimonio recogido de Adolfo Rey que en 1914 la visitó manifestando en su “Notas de verano” : “Tenía curiosidad  de ver aquella manipulación y de explicarme  cómo era posible que en el país de las vacas refinadas en una mestización y un mejoramiento de tantos años, con una materia prima abundante no se pudiera llegar a la fabricación de productos tan perfectos como los europeos, sino a unos quesos de bola, tipo holandés ,duros como guijarros, y sólo obedientes y maleables al martinete y la dinamita, y más aparentes para proyectiles de cañón que para peligroso adorno de una mesa…”. Qué me cuentan, estimados lectores ..
De aquel año 1904 que habla Delpech en su relato, un informe de la entonces  sección Estadísticas y Economía Rural del Ministerio de Agricultura, firmado por E. Lahitte, nos dice que había en Tandil siete cremerías, una quesería y una mantequería, incrementadas a ocho al año siguiente y procesando más de un millón de litros anuales, comprando casi seis millones a otros tambos y elaborando poco más de cuatrocientos mil kilos de crema, y algo más de veinte mil de quesos.
Del empuje de la producción tandilense podemos tomar nota a través del informe que da cuenta que durante el quinquenio terminado el 30 de junio de 1921, el FF. CC .había levantado y despachado de las distintas estaciones del partido 7756 toneladas de crema y 7718 de manteca.
En ese mismo año-1921- la producción de La Tandilera fue de 1500 toneladas de queso y 2400 de manteca, recibiendo crema de alrededor de mil tambos y produciendo alrededor de 30 toneladas mensuales de queso y 300 de manteca. Para esa fecha Gorraiz releva la fábrica central de La Tandilera y doce sucursales queserías y mantequerías, doce más de otros propietarios, otras cuatro de queso y caseína, a vapor; la mantequería Sierras de Tandil y 350 tambos en el partido.
Para el año del centenario de Tandil-1923- el mismo autor nos informa que “Los tipos de queso que más se fabrican en Tandil son el Sbrinz, el Reggiano de 20 y 30 kilos, Reggianito de 5 a 7 kilos, Gruyerito de 8 a 10 kilos, Chubut de un kilo, Mar del Plata, Pategras, La Tandilera, Manantiales y queso Goya”.
Casi una década y media  más tarde, el 1 de junio de 1939 se inauguró en Tandil la que puede considerarse la primera planta pasteurizadora: Sierras del Tandil, cuyo edificio se construyó especialmente en la esquina  de Moreno y Av. Marconi (edificio que luego que dejó de funcionar, fue depósito, lugar donde se fraccionó vinos, etc)
La leche en botellas tuvo relativa aceptación ya que hasta bien entrado los ‘60 hubo lecheros que con su carrito-cuyo caballo paraba automáticamente en la puerta de cada cliente- seguían distribuyendo son sus grandes tarros la leche suelta.
En la publicación  Tandil” del Instituto Agrario Argentino, de 1940,  se da un somero panorama de la industria láctea de Tandil y agrega que la existencia de 1939 era de 500 tambos, siendo el 50 % de las vacas existentes en el partido, de ordeñe, es decir 51161.
En ese año el cuadro de la producción era el siguiente, según la Dirección de la Industria Lechera del Ministerio de Agricultura de la Nación
                     Tandil                     Prov. Bs.As.                 País              % de Tandil
Queso       3.183.322 kg                  34.884.000 kg.        52.045.000          6.12
Manteca       571.848 kg.                  7.449.855 kg.         34.084.000          1.68
Caseína       186.454 kg.                   6.232.380 kg.        17.848.000           1.04

Por entonces había en Tandil registradas 3 fábricas de manteca, 17 de crema y 38 de quesos. Usted apreciará una disminución en la cantidad de fábricas pero un aumento considerable en el total producido.
Según el Instituto  Agrario Argentino la situación de Tandil en el área de la producción lechera era inmejorable por la calidad de sus pasturas naturales y por la excelencia del plantel de animales-en esos momentos Shortorn- a los que se agregaron luego los Holando.

ESCUELA GRANJA
En esta apretada reseña que pretende que usted amigo lector, tenga a mano la rica historia de nuestros quesos, no puede faltar una referencia a un establecimiento que marcó el camino: en 1916 nació la que luego sería conocida como la Escuela Granja, de capital desarrollo en lo relacionado con la capacitación de mano de obra calificada especialmente en el rubro lácteo y más específicamente en la quesería.
Inicialmente nacida como Hogar Agrícola con el nombre de “Dr. Ramón Santamarina”, fue en 1924 cuando adquirió significación especial al asumir el experto inglés John Radcliffe y se equipó a la Escuela con los últimos elementos tecnológicos para la fabricación de productos lácteos.
A este inglés lo sucedió  el Agr. Heredia y fue en este período en que el gobierno nacional contrató al danés Christian Lauridsen quien se puso al frente de la fábrica en 1927, logrando rápidamente extraordinarios resultados, de tal suerte que la Escuela exportó en ese año seis mil kilos de queso Cheddar a Inglaterra.
Los premios se fueron sucediendo y el queso “Banquete” cobró fama en todo el territorio.
En 1936 el 86 % de la producción lechera de la Escuela fue dedicada a la fabricación del afamado queso Cheddar, batiéndose al  año siguiente el récord en la producción de los tres quesos más famosos de la Escuela por la época: el ya citado Cheddar, el Banquete y el Sierras del Tandil, superándose  nuevamente la marca en 1941 y continuando en alza ininterrumpida, dejando atrás cifras del año anterior.
El refinado Cheddar y el ya por entonces tradicional Banquete fueron los “reyes” de la producción “granjera”.
La gestión de las distintas autoridades que pasaron por la Escuela le fueron dando prestigio y superando momentos difíciles con la experta conducción-entre otros- de Heredia y los Ing. Agr. López Galán, Novelli, Larco y Martínez Goya, como hoy sus actuales directivos Guillermo Martignoni y  Carlos Dillon.
En años más recientes la firma Produlac S.H. se hizo cargo de la elaboración y comercialización de sus productos, con la conducción de Juan M. de Vega, hasta que en julio de 2001, la escuela retomó su producción y distribución como en los viejos tiempos.
Hoy fabrica los quesos Banquete, Gouda, Granjerito (de postre saborizado), el Holandita, el  Romano (de rallar) y ha recomenzado la fabricación del exquisito Cheddar .
En 1960 vio la luz la usina pasteurizadora Cruz del Sur, de Máximo Gambarte  y Carlos Delpech, que comenzó en Tandil el envasamiento en sachet de la leche, con el apoyo de Magnasco y Cía y El Amanecer hasta que los infaltables problemas económicos la obligó a cerrara sus puertas porco más de tres décadas después. Recordamos allí la presencia de P. González Guerra, que gerenció la empresa.
No podemos dejar de mencionar, por su parte, a la firma El Amanecer, que en el orden local fue adquirida por Julio Baqueriza dedicándose a  dar continuidad a la fabricación de manteca y quesos y de leche pasteurizada hasta su cierre.
La concentración en pocas manos de grandes capitales que ya se vislumbraba, llevó a los productores de Tandil, encabezados por el Dr. Juan C. Tuculet a agrupar fuerzas con los de la zona y así nació en 1970 la Cuenca Lechera Mar y Sierras, que desde entonces batalla por la defensa de sus intereses.

PRODUCCION ARGENTINA
Según una estadística de la FAO, en 2004 se produjeron en el mundo algo más de 18 millones de toneladas de queso, siendo los principales países productores EEUU, Alemania, Francia, Países Bajos, Polonia, Brasil, Egipto, Australia y luego Argentina con 370 mil toneladas (menos del 10 % de lo producido por EEUU), no figurando entre los 10 países  más exportadores, ni entre los 10 de más consumo por habitante, estadística ésta que encabeza Grecia, seguida de Francia, Italia y Suiza. Interesante dato para una lectura a futuro…
El sector industrial lechero argentino mueve a una docena de empresas que reciben más de 250.000 litros diarios de leche; casi un centenar de más de 20.000 y menos del número anterior y alrededor de un millar con menos de 20.000 litros diarios.
Un informe del Centro de la Industria Lechera, de febrero de 2007, indica las buenas perspectivas del sector productivo sobre todo teniendo en cuenta la “firme demanda externa e interna”, lo que hace prever un crecimiento de alrededor del 3% anual de este rubro, tan especial para Tandil.

TIPOS DE QUESOS
Si bien la cantidad de tipos de quesos argentinos ha aumentado en su variedad, podríamos citar entre los principales-  por orden alfabético-: Azul, Blanco Argentino, Colonia Argentino, Cremoso Argentino, Cuartirolo Argentino, Edam argentino, Fontina Argentino, Fynbo argentino, Gouda Argentino, Goya, Gruyere arg., Gruyerito Arg, Holanda argentina, Mozzarella Arg, Pategras Arg,  Pategras Sabdwivh Arg ( queso barra), Port Salut Arg., Provolone Arg, Queso de Cabra pasta blanda y pasta dura, Queso de Oveja pasta blanda y pasta dura, Reggianito, Romano, Sardo Arg, Sbrinz, Tandil..

EL POR QUÉ DE LA FAMA DE NUESTROS QUESOS
Acerca de la calidad y la aceptación de los quesos de Tandil y su prestigio en el mercado nacional, podemos decir que en realidad hay coincidencia en poner énfasis en que el clima, el suelo y los pastos naturales de estos pagos, son fundamentales para lograr una leche que le da especial sabor a los quesos del Tandil. Se habla del llamado ácido propiónico o popílico (un ácido que puede encontrarse naturalmente, siendo usado como inhibidor de algunas bacterias y el moho y que produce otras del género propiobacterium cuya actividad, entre otras, es la que da especial olor y sabor a los quesos de tipo suizo) como el que le daría a los quesos tandileros esa diferencia, por hallarse en los pastos de esta zona .
El sabor y lograr mantener la calidad siempre en un mismo estándar es la obsesión de cualquier maestro quesero.
Don Atilio, El Alemán, El Holandés, Las Dinas, la Escuela Granja, La Julia, La Quilpara,  Produlac S.H.,  y la buena cantidad de productores pequeños de los llamados”quesos de campo” y artesanales tienen el desafío de competir-tal vez no en cantidad pero si en calidad- con las grandes concentraciones de capitales que conforman firmas como La Serenísima y SanCor  y otras menores como Ilolay y Verónica.

CONCLUSIOIN
El cambio de gustos y de presentaciones, así como la variedad de los usos en la gastronomía, también han influido para obligar a ingeniarse en la búsqueda de nuevos sabores que hagan atractivos a los quesos locales.
Los tradicionales que ganaron fama por su calidad  fueron el Gruyere y el Cheddar, el Chubut y el Banquete de la Escuela Granja, sin dejar de mencionar los otros tipos que en casi todos los casos tienen un peso que permite al comprador hacerlos más asequibles a su poder adquisitivo…
Lugares como “Época de Quesos” y “SYQUET”, se han transformado en visitas obligadas de turistas y tandilenses de exigente paladar que además encuentran estos manjares en supermercados, despensas de barrio y, naturalmente, en las mismas fábricas ya citadas
Para finalizar este “apetitoso” itinerario, nos parece apropiado el dicho italiano.” Con queso, pan y vino se hace más fácil el camino”…y –nosotros agregamos-si el queso es tandilero mejor  ¿no le parece amigo lector?.  Claro está, siempre en una de las “picadas” que acompañadas con los especiales salamines y un buen vino-si es tinto mejor- son inigualables…

 Daniel Eduardo Pérez