domingo, 6 de marzo de 2011

LAS MUJERES.EN EL MUNDO...

LAS MUJERES EN EL MUNDO…,

EN ARGENTINA Y EN TANDIL…

Desde siempre, como es natural, la mujer ha ocupado un espacio en la historia de los pueblos, aunque de diversas maneras y evaluadas según los tiempos y las culturas.

Hoy, apreciado lector de Tiempos, queremos aprovechar un momento especial de la historia internacional, nacional y local, para presentarle un somero panorama de los roles cumplidos, que cumplen y seguramente que cumplirán las mujeres…

Cuando le comentamos al amigo y Director de Tiempos el título de la nota, nos dijo: “El tema debe dar mucha tela que cortar. Además, me imagino, que como siempre en la Historia, sería muy distinto ser mujer en Tandil que en Buenos Aires ¿no?”.

Y así fue como pensamos entonces en abarcar fundamentalmente las características, que en tiempos y espacios diferentes, tuvieron las mujeres, arrancando bien atrás.

Desde la antigüedad (la mayoría de las llamadas Venus paleolíticas proceden de etapas muy tempranas), la mujer aparece representada en forma notable en la zona centro sur europea, aunque recientes hallazgos también las ubican, lo que llama la atención, en tierras tan lejanas del norte de Europa como las Islas Orkney (Orcadas, Escocia).

Esas denominadas “Venus” de varios miles de años, nos invitan a pensar acerca del rol de la mujer y su valoración desde etapas muy primitivas hasta la actualidad. Encontramos así, que en la sociedad humana conocida, las mujeres y los varones no tuvieron el mismo rango o parecida importancia, por esos tiempos, aunque el matriarcado fue el responsable de las pervivencias para con las mujeres en el derecho de algunos pueblos antiguos, en el aspecto de las religiones primitivas y sus diosas, en los matrimonios consumados en la residencia de la esposa, en la filiación materna y en otra serie de circunstancias que escapaban del dominio varonil estricto.

El matriarcado ocupó en el relato histórico un importante espacio y los autores que lo estudiaron fueron acercando sus teorías con sus más y con sus menos.

En el siglo XIX y parte del XX, el concepto del matriarcado primitivo tuvo pleno predicamento. Así, se explican mitos como el de las amazonas, la existencia de grandes diosas madres, los ritos cerrados y secretos en los que sólo mujeres intervenían, diversas costumbres asociadas a la agricultura, etc.

Sin embargo, las mujeres, como género, nunca tuvieron poder y aquéllas que lo alcanzaron, lo han hecho por excepción. En todas las sociedades históricas conocidas, las mujeres han estado sometidas a los varones pese a que, en casos muy especiales, alguna mujer ha ocupado el poder soberano. La historia recuerda a varias que lo han hecho con suerte diversa, sin embargo, ninguna de ellas se lo hizo heredar a otra, sino que, transcurrido su tiempo, retornó el varón al mismo. Algunas mujeres fueron excepciones a la regla que las apartaba del poder y, de entre ellas, unas pocas fueron además extraordinarias. En el mundo antiguo, la faraona Hatshepsut dejó una fuerte impronta, aunque luego su heredero ordenó borrar todas sus inscripciones. Nefertiti y Cleopatra, cada una en su época y con sus bellezas, que llegaron hasta hoy, jugaron papeles trascendentes en aquel Egipto misterioso…

Pero también las hubo poetisas o filósofas como las griegas Sabo de Lesbos y Hiparchia o legendarias como Elena de Troya , que traspasaron las fronteras de los siglos con la fama ganada en su actividad…

Ya en la Edad Media encontramos grandes señoras territoriales como Leonor de Aquitania, o clericales como las grandes abadesas. Durante el Renacimiento, Isabel de Castilla e Isabel de Inglaterra fueron fuertes y temidas monarcas y Catalina de Medici y Lucrecia Borgia, mujeres de gran predicamento y poder.

En la Modernidad, figuras relevantes como Catalina de Rusia o María Teresa de Austria también marcaron-¡y de qué manera!- su época, como en lo suyo lo hizo la pirata británica Mary Read o la reina Ana Bolena… Esas figuras llegaron casi hasta la contemporaneidad en el caso de la reina Victoria de Inglaterra o su actual heredera, Isabel. Pero, por lo común, las mujeres no jugaron en el terreno del poder explícito, sino en el más oculto de la influencia, son las madres tras el trono o las esposas y favoritas, de las que se sabe que han intervenido moviendo en la oscuridad los hilos.
El que alguna mujer alcanzara excepcionalmente el poder explícito fue propiciado en determinados sistemas jerárquicos, especialmente aquellos que lo sacralizaron por parte de una línea dinástica. En ausencia de varón, una mujer puede subir al trono, lo que no significa que las mujeres en su conjunto lo hagan. Las damas a las que esto ocurre son especiales. Forman parte de líneas dinásticas en las que los varones que podían heredar se han extinguido. Los antiguos griegos poseían una forma de legitimar estas excepciones: las llamadas epicleras, que eran las mujeres que resultaban hijas únicas y por lo tanto también únicas herederas.

La mayor parte de las mujeres que han llegado a monarcas o jefas de estado han sido epicleras. La línea que llega a ellas no se puede cortar, porque su estirpe es fuerte y la defiende, en consecuencia ellas heredan el poder de la familia y su vinculación esencial con ella. Si es posible, incluso se las desposa con un familiar cercano. Éste es el caso de las grandes reinas de Europa, pero también el de muchas líderes de países del Tercer Mundo.

Siempre ha llamado la atención que algunos estados de Asia tuvieran presidentas mucho antes de que ocurriera lo propio en las democracias occidentales. Indira Gandhi, Bandaranaike, Suharto o Butto, por poner varios ejemplos, fueron mujeres de estirpes poderosas, que normalmente intervinieron en procesos nacionalistas de los que surgieron sus estados. Los heredan para la familia si no hay un varón más adecuado, cercano a la sucesión de los líderes y “padres de la patria”.

La Iglesia Católica, por su parte, tiene en su santoral, numerosas santas y además doctoras que como Santa Catalina de Siena o Teresa de Jesús, y más recientemente Teresa de Calcuta (en proceso de canonización), representan el valor femenino, que a través de la devoción a la Virgen María, reconoce el catolicismo.

Otro caso particular es el de algunas mujeres que accedieron al poder en tiempos turbulentos. No es insólito encontrar grandes conductoras en momentos de crisis agónicas. Recordamos que Velleda condujo a los germanos y Boudica a los anglos contra el Imperio Romano, como siglos más tarde lo hizo la legendaria y santa Juana de Arco en su Francia…

En el siglo XX hay figuras que se han convertido en las enseñas de sus estados por sus victorias, como fue el caso de Golda Meir, en Israel, o benefactoras de la Humanidad, como la fundadora de la Cruz Rpja, Florence Nigthingale o verdaderos íconos científicos de la talla de Marie Curie o pioneras como la mismísima primera astronauta, la rusa Valentina Tereshkova…

Pese a los ejemplos citados, ahora asistimos a un grado de fragilización de la mujer por obra de realidades socio-político-económicas. El no tener poder ni fuerza ha sido la esencia misma de lo considerado femenino, pero esa ancestral división comenzó a cambiar a la par que lo hizo la Modernidad misma. Las mujeres, ya no como individualidades por excepción, sino como ciudadanas y trabajadoras, manejan desde hace un par de siglos cierto poder que han sabido poner a disposición de sus fines comunes.

Las mujeres, organizadamente, han luchado por sus oportunidades y sus derechos, civiles y políticos, y en buena parte del mundo los han obtenido. Esto crea una nueva escena en la que la antigua excepción decae y la democracia quiere que la regla sea el mérito, no el sexo. Las mujeres de todas las democracias han aumentado asombrosamente sus capacidades educativas, a la par que sus demandas de una mayor igualdad de oportunidades y de justicia en el reparto de los bienes, tangibles e intangibles, incluido el poder. Y las mujeres, a medida que progresa su autoconciencia como sexo discriminado, desarrollan solidaridades para alcanzar metas comunes: igualdad, derechos, oportunidades, respeto y una vida libre de violencia.

Las nuevas líderes no son epicleras, sino demócratas por la misma vía en que se forman sus iguales. Thatcher, Merkel, Bachelet, Hillary Clinton..., con independencia de su signo político, son mujeres que ocupan el poder de un modo nuevo, que muestra que el espacio disponible para las mujeres se acrecienta. Sin embargo, esas presencias son todavía escasas: debe recordarse a menudo que los territorios completos del poder económico empresarial, la prensa y la opinión, la creatividad, el saber superior y su transmisión y el dominio y manejo de la religión, son actividades casi completamente masculinas. Son además los manantiales de legitimidad del poder explícito y, por ahora, todos ellos cuentan con una presencia femenina inapreciable.

Las mujeres van consiguiendo, y únicamente en democracias sólidas, estados de normalidad, paritarios, sólo en el ámbito político, pero aún tienen como colectivo un grave déficit de legitimidad.

Existe la necesidad que la mujer aporte aquella riqueza de virtudes, enfoques y claridades que le pertenecen en exclusiva, actuando directamente en todas las esferas de la actividad humana.

Cada persona es un absoluto, que vale absolutamente, sin parangón posible, y cuya exclusiva misión es la de ser en el fondo aquel alguien que —cada una, singular e irrepetible, única— está destinada a ser.
Lo que lleva consigo, para el varón, un desarrollo acabado de su masculinidad, y para la mujer, el cumplimento más cabal de su feminidad genuina… que son las maneras respectivas como uno y otra pueden alcanzar la plenitud personal que les corresponde.
Resulta sumamente gráfico, el consejo de Unamuno a un escritor novel que «se consideraba»… poco «considerado» por la crítica: «No te creas más, ni menos, ni igual que otro cualquiera, que no somos los hombres cantidades. Cada cual es único e insustituible; en serlo a conciencia pon todo tu empeño.»
Pero es que, con independencia de su fascinación, la mujer encarna de una forma muy particular, más propia y acentuada, el peculiar carácter de la persona humana y lo es de un modo más patentemente personal y más exquisitamente humano.

El “genio de la mujer” se puede traducir en una delicada sensibilidad frente a las necesidades y requerimientos de los demás, en la capacidad de darse cuenta de sus posibles conflictos interiores y de comprenderlos. Se la puede identificar, cuidadosamente, con una especial capacidad de mostrar el amor de un modo concreto, no olvidando que las personas son más importantes que las cosas…

La pensadora italiana Marta Brancatisano sostiene: «Desempeñar nuevas profesiones (desde ministro a astronauta, pasando por todo el género de tareas inventadas por la sociedad multifuncional) ha sido un simple juego para quien poseía la clave de todas ellas inscrita en su código sexual. Enumero algunas a título de ejemplo: el conocimiento del ser humano, que le permite gobernarse a sí misma y relacionarse con los demás con la apertura y la serenidad que se experimentan ante lo que nos resulta conocido y amado; la flexibilidad para pasar de una tarea a otra —que deriva de su habitual competencia para afrontar las imprevisibles necesidades cotidianas; la amplitud de intereses y la versatilidad de ingenio, fruto de la pluriforme preparación imprescindible para hacer vivir un hogar (economía, ingeniería, arquitectura, derecho privado e internacional, medicina, dietética, arte, estética, literatura, psicología, pedagogía e incluso moral y teología); su inimitable sentido de la realidad y del valor del tiempo, resultado del carácter impelente y de urgencia propios del trabajo del hogar, que, por estar directa y ordinariamente unido a la supervivencia del ser humano, no admite incumplimientos, retrasos ni tramposas simulaciones.»
Las mujeres se encuentran destinadas a vivificar desde dentro todas las profesiones —y en especial los medios de comunicación—, en absoluta paridad con los varones: con las mismas perspectivas, posibilidades y oportunidades, y con idéntica formación humana y profesional.
Siguiendo sugerencias de Brancatisano, se puede afirmar que la mujer se encuentra mucho más preparada que el varón para desempeñar la mayor parte de ellas… y que en parte por este motivo los varones tienden-sostiene- a discriminarlas e impedir que desplieguen su inigualable potencia.

Las mujeres tienen más capacidad que los hombres a la hora de organizarse y de realizar diferentes tareas a la vez. Así lo demostró un trabajo realizado por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra, que estudió a hombres y a mujeres mientras desempeñaban las mismas tareas, "Las mujeres fueron más lógicas que los hombres en sus respuestas, y mejores desarrollando un plan claro", advirtió el especialista encargado del estudio.


Pero este reconocimiento no es para «sacarlas» del hogar, como tampoco debe ocurrir con los varones, muy al contrario, debe conservarlas o devolverlas (a ellas) y, sobre todo, a introducirlos (a ellos) en lo más íntimo y configurador del núcleo familiar.

Y es que la familia constituye el ámbito imprescindible del pleno desarrollo tanto del varón como de la mujer, así como la condición de posibilidad para personalizar los restantes dominios en que se desenvuelve la existencia humana y, muy particularmente los medios de comunicación, proclives con frecuencia a deshumanizar y trivializar lo más grandiosamente humano, y entre todo ello, el amor.

La controversia es la palabra "diferente". Quiere decir desigualdad, disparidad entre dos o más elementos. Pero no implica que uno sea mejor que otro. Es un adjetivo relativo, no cualitativo; sólo designa la no identidad de algunos aspectos accidentales entre hombre y mujer, pero no conlleva un juicio de valor sobre el sustantivo al que acompaña. Además, expresa una relación recíproca entre los dos términos: si uno es diferente de otro, éste será también diferente de aquél.

Entender que la proposición "la mujer es diferente del hombre" es lo mismo que "la mujer es inferior al hombre" constituye un salto sofístico sin fundamento lógico.
En Argentina…

En nuestro país, la vida de la mujer en la sociedad de cada época, ha sido muy bien estudiada por varios autores entre los que se destaca Dora Barrancos, y como la historia, ha tenido etapas diversas en las cuales, como en el presente, tienen especial protagonismo.

Como ya se sabe, las mujeres son muy intuitivas y astutas, en mayor proporción que los hombres, que suelen ser más arrebatados y pasionales. Una mujer puede llevar al hombre que tenga a su lado a la bancarrota, o a la gloria; al éxito o al bochorno irreversible. Y sobrados ejemplos tenemos en nuestro país… Nos detendremos por un instante particularmente en la mujer política, que parece ser más combativa desde lo que calla e insinúa, ganando más atención desde la seducción de sus ademanes y gestos, que desde las confrontaciones violentas con el adversario, que tampoco faltan…

La mujer política en Argentina se preocupa, hoy, salvo escasas excepciones, por mejorar su imagen, al igual que los hombres, con todo tipo de técnicas disponibles, para ser “mediáticamente” más atractiva.

Sin embargo creemos que la mujer persiste en “imitar” algunos rasgos masculinos en sus discursos, en sus expresiones, cuando intenta imponer su ideología. Impostan la voz y su postura corporal se vuelve altiva y soberbia. La suavidad y la dulzura no suelen estar presentes en ejemplos recientes de Cristina Fernández o Elisa Carrió, por sólo poner dos ejemplos, que lo demuestran…

La mujer política argentina también aplica los dones de su género y eso demuestra que las mujeres llevan consigo toda una batería de artilugios, que en diferentes aspectos de su vida, serán seleccionados y puestos en funcionamiento cuando sea necesario.

A lo largo de la historia argentina tenemos numerosos ejemplos de la intervención valiosísima de la mujer en los más diversos campos, tan extremos como la guerra o el arte.

Desde las primeras mujeres blancas que llegaron con los conquistadores a estas tierras desconocidas en el siglo XVI, a las más cercanas como la legendaria india Tadea, de la que hemos hecho referencia en la visita de Rosas al Tandil, debemos contabilizar ejemplares trayectorias vitales que sería largo enumerar, pero que desde el nacimiento de la nacionalidad las tuvieron como protagonistas participando de las luchas con idéntico valor que los hombres: hubo mujeres como Martina Céspedes y Manuela Pedraza que alcanzaron por su bravura los grados de sargento mayor y alférez, respectivamente. O como Mariquita Sánchez de Thompson la “mujer de Mayo” que llevó adelante aquel primer grito de libertad, con el reconocimiento de su actividad militante en los días posteriores a la gesta.

Encontramos también figuras resplandecientes en las luchas por la Independencia como Juana Azurduy, Macacha Güemes, o María Remedio del Valle, la oficial negra que luchó junto a Belgrano, que le concedió el grado de Capitana. Otras que como Encarnación Ezcurra, fue de preponderante actuación junto a su esposo Juan Manuel de Rosas o Eulalia Ares, la catamarqueña que encabezó la revolución que destituyó al gobernador de su provincia en 1862. Las mujeres de la frontera interior, fortineras anónimas y también las encargadas de las postas que fueron arriesgadas y respetadas conductoras de empresas consideradas propias de hombres…

Pero no sólo en las armas se distinguieron, las letras tienen en Eduarda Mansilla, Juana Manuela Gorriti o, más recientemente, entre otras, en Victoria Ocampo, Alfonsina Storni, plumas de primer nivel, como lo tuvo en la pedagogía la insigne figura de Juana Manso o en las artes, geniales representantes como Lola Mora o la inolvidable Tita Merello.

Si las letras y las artes fueron campo propicio, no lo fue en menor grado las ciencias, donde fueron pioneras las médicas Cecilia Grierson, Petrona Eyle y Elvira Rawson de Dellepiane …

Podríamos continuar un inacabable listado, pero no es el objeto de la nota, por lo que dejamos para el final a dos mujeres que trazaron una profunda huella en la historia nacional, ellas son: Alicia Moreau de Justo y Eva Duarte de Perón.

En los pocos nombres que hemos dado, quisimos reflejar el amplio abanico abarcativo del accionar de las mujeres en Argentina…

Hoy en nuestro país se han dado pasos legislativos tendientes a reforzar la equiparación de sus derechos con el hombre, además de protección, como lo hace la ley 26485, reglamentada en julio de este año, que previene y sanciona las conductas que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como privado, basadas en una relación desigual de poder, afectan la vida, la libertad o la seguridad personal de las mujeres. La ley protege no sólo de la violencia física, también de la psicológica, sexual, reproductiva, obstétrica, económica y simbólica sufridas tanto en el ámbito familiar, como en el institucional, laboral o mediático.

En su reciente visita a Tandil la Dra. Carmen Argibay, polémica integrante de la Suprema Corte de Justicia, formuló declaraciones que abonan esta postura, al decir: Hoy seguimos reclamando que se reconozcan las mismas oportunidades que tienen los hombres. Los hombres tienen miedo que los estemos excluyendo, en parte tienen razón porque somos mayoría, aunque nos traten en minoría en el padrón electoral. Por la ley de cupo que no es lo que más me gusta, los cargos electorales son del 30% para la representación de las mujeres. No tendría que ser así. La Ley de cupo no tendría que existir. Tendría que existir una ley de oportunidades.”

Para internarse documentadamente en el tema que da título a la nota, recomendamos a nuestros apreciados seguidores, la lectura de: “Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de cinco siglos” de Dora Barrancos y Historia de las mujeres en la Argentina”, dirigida por Fernanda Gil Lozano, Valeria S. Pita y María Gabriela Ini.

En relación a las mujeres en la historia de Tandil, el trabajo del amigo y colega Hugo Nario publicado en Tiempos Tandilenses Nº 1…, nos exime de más comentarios, allí detalla cómo desde los lejanos años del Fuerte hasta los más cercanos, hubo mujeres que dejaron su sello en nuestra historia tandilense, abonando lo dicho en párrafos anteriores.

Daniel Eduardo Pérez

lunes, 7 de febrero de 2011

EL TURISMO EN EL TANDIL

EL TURISMO EN EL TANDIL

El hermoso valle en el que está construido Tandil, gracias a la visión estratégica de su fundador y sus ingenieros asesores que demarcaron y levantaron el Fuerte de la Independencia, fue no sólo citado sino recorrido desde épocas tempranas de nuestra historia.
El 4 de abril de 1823 los hombres comandados por Martín Rodríguez comenzaron a dar forma al Fuerte, origen de Tandil y cuya construcción fue el hito del crecimiento y desarrollo escasamente interrumpidos de esta ciudad, que hoy nos contiene y se ofrece al siglo XXI como una fuente de atracción turística que sin duda será el motor económico de las próximas décadas.
El encanto de la Piedra Movediza fue, hasta su caída en 1912 y aún años después, el gran atractivo por el que se movilizaba el turista de fin de siglo que vio facilitado el acceso a Tandil luego de la llegada del Ferrocarril del Sud en 1883. Los paseos y la movilidad dentro de la ciudad se hacían- naturalmente- en carruajes a tracción a sangre y desde los primeros hoteles, como el de Dhers, hasta los posteriores, se programaban excursiones espontáneas que partían del interés individual por conocer tal o cual cosa.
Tandil en las primeras décadas no poseía una infraestructura demasiado importante como para recibir a los visitantes, hasta la inauguración, en 1920, del Palace Hotel, lugar desde entonces preferido por la clase pudiente porteña para venir a residir en el verano y aprovechar además su estadía para visitar a amigos y familiares en sus estancias, que lucían a pleno con la llegada de propios y extraños. Baste mencionar los casos paradigmáticos de Acelain, Bella Vista, La Indiana y Azucena, entre otras.
Tanto la partida como la llegada de estos turistas a Tandil, eran luego, especialmente la de familias " distinguidas" de la sociedad porteña, difundidas en las clásicas poses fotográficas, en los diarios y revistas y las postales de la Piedra Movediza o de algunos otros paseos, entre ellos los manantiales de los Amores, de Gardey o Domínguez o la misma imagen del Palace, se remitían presurosamente hacia la Capital, salidas de las imprentas Grothe o La Minerva.
La creación del Parque Independencia- en 1923- con su castillo morisco donado por la colectividad española y la Portada por la colectividad italiana con motivo del centenario de Tandil, fue un atractivo más que se incorporó, aunque hubo que esperar el crecimiento de la forestación y algunas obras complementarias como para que una década después cobrara cierta relevancia y empezara a ser una " vista" de Tandil insoslayable en las visitas turísticas, que hasta entonces se reducían a los ya citados paseos y a la práctica de algunos deportes como la caza, la equitación y, más reducidamente, al incipiente tenis y al golf.
Muchos de los que llegaban hasta aquí lo hacían aconsejados por los médicos que entendían que el "aire de las sierras " tenía importantes cualidades terapéuticas, sobre todo para enfermedades o afecciones del aparato respiratorio.
Hoteles, estancias y casas de familiares, eran por entonces, según lo hemos expresado, las residencias elegidas por quienes se decidían a pasar sus vacaciones en estas sierras. Los paisajes naturales y los creados como el Parque fueron, hasta el verano de 1943, en que se inauguró el Calvario, los puntos obligados de visita.
Curiosamente Tandil fue creciendo y sin embargo desaparecieron los hoteles al pie de las sierras, habilitándose otros más urbanos. El turismo se hizo más popular y con la moda del atractivo de lugares playeros, Tandil sufrió una disminución temporaria de la que salió y que muestra actualmente a una ciudad en pos de la recuperación de los tiempos perdidos y apostando a una oferta donde camping, cabañas, hoteles de primera categoría, ofertas de turismo de aventura y deportes variados, junto al complejo lago-parque y al Parque del Bicentenario y futuros emprendimientos privados- como lo fueron las pioneras aerosillas de El Centinela-indican que Tandil tiene el destino de sus próximas décadas jugado necesariamente a la carta del desarrollo turístico no sólo estacional, sino para cubrir todo el año, como fuente de trabajo que nos obligue a mirar en este recurso, el más poderoso para la transformación y el despegue de este valle encantado.
Ahora bien, qué ofrece Tandil, por qué se elige Tandil y por qué se debe trabajar incansablemente en este reservorio que será el que marque indudablemente el camino de las actividades económicas- ocupación y multiplicación de puestos de trabajo-para los tiempos de los próximas décadas.
Tandil ofrece, en primer término, su patrimonio natural invalorable: está aquí la única ciudad enclavada entre sierras varias veces milenarias en la inmensa llanura pampeana. Sierras vapuleadas que debemos defender como recurso no renovable y cuya preservación es definitoria para el devenir de los tandilenses;.además su patrimonio cultural, que incluye todo lo hecho por la mano del hombre en ese paisaje y que se constituyen en los paseos más tradicionales que ya hemos citado y que deben ser mantenidos, mejorados y proyectados, tal los casos de los museos: el histórico del Fuerte y el de Bellas Artes y los del Ferrocarril y el de Ciencias Naturales, junto a la actividad cultural que Tandil siempre atesoró como muy importante en el contexto provincial y nacional, representan un imán que debe multiplicarse con los recursos públicos y privados.
Actividades deportivas o para- deportivas novedosas que abarcan desde la equitación a los vuelos de bautismo, aladeltismo, parapente o el "trekking", desde las escaladas hasta el pacífico golf, o las cabalgatas, se suman a una oferta que en ese sentido deben reproducirse con creatividad.
¿Qué busca la gente que elige Tandil para venir y luego volver ?. En primer término el paisaje que de por sí trae tranquilidad, serenidad a los casi siempre trajinados y estresados visitantes, sobre todo si provienen de grandes ciudades. Pero también todo lo que hemos citado como ofertas que deben ser apropiadamente explotadas, sin dejar de lado esparcimientos varios, entre ellos el nocturno, que buenas " discos" para variados gustos, ofrecen en el menú.
Por su parte un sinnúmero de cabañas se fueron extendiendo entre ignotos rincones serranos, siendo una oferta muy requerida y en plena expansión., un turismo relativamente selectivo, en contraposición a un turismo masivo, fortaleciendo también el miniturismo de fin de semana sea largo o no.
Nuevos atractivos como el reposicionado Centinela, con sus aerosillas y una infraestructura de calidad, así como el parque lítico La Movediza, con su réplica inaugurada en 2007, sumado a la puesta en marcha nuevamente del Hipódromo y el ya establecido Casino, son importantes para el visitante que además encuentra en nuestra ciudad una oferta cultural ya tradicional por su riqueza, aumentada hace unos años por la Universidad e iniciativas privadas, entre las que destacamos el Festival de Cine y la Feria del Libro.
Buena hotelería- inversiones de por medio- buena gastronomía, con fuerte promoción de los productos que nos han dado fama internacional como los quesos y salamines y
el fortalecimiento de la conciencia turística y del sentido de la preservación paisajística, son hoy fundamentales, sobre todo pensando en el futuro, en que Tandil tendrá uno de los pilares de su economía, que siendo ya bastante diversificada, brindará un hábitat de calidad de vida y trabajo potenciado. Será así Tandil no una ciudad soñada, sino una realidad para soñar.

>Daniel Eduardo Pérez

viernes, 7 de enero de 2011

EL DIPLOMÁTICO DE LAS PAMPAS

DON RUFINO SOLANO
“EL DIPLOMÁTICO DE LAS PAMPAS”
Existen personajes en la rica historia de nuestra zona que han sido de gran valor para lograr una convivencia que podríamos llamar de alguna manera pacífica, entre blancos y aborígenes en los difíciles años del siglo XIX y que sin embargo apenas tienen una pequeña mención. Este es el caso de don Rufino Solano.
No muy lejos del Tandil, en los pagos del Azul, nació en 1837 , hijo del Teniente Coronel del Regimiento de Patricios Dionisio Solano (1776/1882), un guerrero en las Invasiones Inglesas y de la Independencia Nacional que actuó junto al Gral. Manuel Belgrano durante las Campañas al Paraguay y del Norte; y luego fue el jefe de la caravana de familias fundadoras de la ciudad de Azul, en 1832, donde siendo Alcalde durante más de treinta años y muriendo allí a los ciento seis años.
Rufino vivió en su pueblo natal hasta su muerte, ocurrida el 20 de julio de 1913. Le correspondió actuar en la frontera interior nada menos que entre 1855 y 1880, lapso en el que conoció y trató personalmente con las más altas autoridades del Gobierno Nacional: Urquiza, Sarmiento, Avellaneda, Mitre, Marcos Paz, Adolfo Alsina, y, al final de su carrera, Julio A. Roca. En el ámbito militar actuó y combatió a las órdenes de los Coroneles Álvaro Barros, Francisco Elías, nuestro conocido Benito Machado y el Gral. Ignacio Rivas, entre otros. Fue asimismo el eslabón militar con el Arzobispado de Buenos Aires, en la figura de su Arzobispo Mons. León Federico Aneiros, denominado “El Padre de los indios”. Esta última tarea lo llevó a actuar de manera estrecha con el Padre Jorge María Salvaire, mentor y fundador de la Basílica de Nuestra Señora del Luján.
Afirma Omar Alcántara, que Solano era poseedor de un admirable aplomo y un gran poder de persuasión, también se relacionó con todos los Caciques, Caciquejos y Capitanejos de las pampas, adentrándose hasta sus propias tolderías para contactarlos. Mediante estas acciones, logró liberar cientos de personas, entre cautivas, niños, canje de prisioneros, incluso, por medio de sus oficiosas gestiones, recuperaron la libertad militares y funcionarios.
Su tarea mediadora y pacificadora, logró evitar incontables enfrentamientos y contener ataques a las incipientes poblaciones, actividad que le fuera encomendada por las autoridades nacionales. Es por ello, que el prestigioso historiador Raúl. Entraigas afirma que “durante casi veinte años el Capitán Solano logró mantener la paz en sus confines (sic). El mismo Alsina siendo Ministro de Guerra, en 1875, ante una gran multitud reunida en el Azul, le reconoció : “Capitán Rufino Solano, usted en su oficio es tan útil al país como el mejor guerrero”.
Sus cualidades personales, su lealtad, sinceridad y honestidad en el trato-nos dice Alcántara- fue una virtud que le permitió gozar del máximo prestigio y confianza de ambos bandos. Ello sumado a que desde su niñez y juventud estuvo en constante contacto con el pueblo indígena, especialmente de los Catriel, donde aprendió el idioma y también a domar, a fabricar sus armas, a cazar, a rastrear, a guiarse y sobrevivir en las inmensidades pampeanas y le permitió comprender cuáles eran los sentimientos y las necesidades del pueblo aborigen.
Su hábil manejo de situaciones críticas, evitó mayores derramamientos de sangre y por esto, con toda justicia, se lo conoció como “El diplomático de las pampas”. No participó en la Campaña de Roca. En cumplimiento de su tarea mediadora, se lo vio acompañando a cuanta delegación de indígenas se acercó a Buenos Aires a parlamentar con las autoridades nacionales. Cuando venía junto a estas embajadas, solía alojarse con ellos en el Hotel Hispano Argentino o cualquier otro de esa ciudad, y en otras ocasiones en los Cuarteles del Retiro-nos dice Alcántara- y finalizadas las tratativas, regresaba junto a ellos, cabalgando rumbo a la frontera.
Su conducta tanto con sus superiores como con los jefes indígenas fue siempre la misma: lograr acuerdos ecuánimes y que se llegaran a cumplir. Esta honestidad en su comportamiento, le permitió ser respetado y siempre bien recibido en las tolderías..
Su actuación se extendió más allá de nuestra región y así fue reconocido en 1873, en un multitudinario acto, donde le fue entregada en Rosario, una medalla de oro en premio a sus servicios rescatando prisioneros y cautivas residentes en esa ciudad. Dicha misión fue cumplida con absoluto éxito. En dicho acto también se le hizo entrega de un pergamino de gratitud el cual manifiesta entre otras palabras:”… en su obsequio este testimonio de simpatía y agradecimiento por la atenta abnegación y generosidad con que penetró hasta las tolderías de los indios de la Pampa para realizar el rescate de los cautivos cristianos, llevando con plausible resultado la difícil y peligrosa misión que le encomendó la Comisión de rescate del Rosario. Esta sociedad no podrá olvidar tan preciosos servicios y ha resuelto acreditarle estos sentimientos con este débil pero honroso testimonio”. Por su parte, el 14 de marzo de 1873, el diario “El Nacional”, de Buenos Aires, reflejó en forma destacada lo acontecido:
Luego de finalizar sus luchas, los indios continuaron buscando a don Rufino para que les ayudara a obtener tierras donde vivir y muchos de ellos las consiguieron gracias a su gran influencia y prestigio, conduciéndolos hasta el Presidente de la Nación, Gral. Julio A. Roca, a efectuar sus justos petitorios; haciéndolo así con los Caciques Valentín Sayhueque, Manuel Namuncurá, Lorenzo Paine-Milla, la Reina de los Indios Catrieleros Bibiana García, entre muchos otros más.
Solano también participó en numerosos combates en defensa de pueblos fronterizos, entre los que se contaba nuestro Tandil junto a su amigo y ex jefe Machado, San Carlos de Bolívar, Azul, Olavarria, Tapalqué, Bahía Blanca, Tres Arroyos, etc., interviniendo en Blanca Grande a las órdenes de los coroneles Benito Machado y Álvaro Barros, sentando así las bases de la actual ciudad de Olavaria. A partir de 1868, permaneció en Azul junto al Cnel. Francisco Elías. A las órdenes del General Ignacio Rivas, ya con el grado de capitán, participó en la batalla de San Carlos, contra las huestes de Calfucurá, el 8 de marzo de 1872, abriendo los cimientes de la que es hoy la ciudad de San Carlos de Bolívar; en esta última contienda, que duró todo el día, los indios, reconociéndolo, le gritaban “pásese Capitán” En ella actuó como jefe del cuerpo de baqueanos y su intervención no le impidió que al poco tiempo de esta decisiva batalla, se presentara nuevamente en la toldería del cacique Juan Calfucurá, su contrincante vencido. Este episodio es único e inolvidable-afirma Alcántara-“ porque Calfucurá, sintiéndose morir, en la noche del 3 de julio de 1873, y viendo al Capitán Solano velando junto a su lecho, conmovido por este gesto, le indicó que debía retirarse de inmediato porque luego de su muerte lo iban a ejecutar junto con todas las cautivas”. Así lo hizo el capitán, e inmediatamente, luego del fallecimiento del cacique, salieron en su persecución y cabalgando durante toda la noche, finalmente don Rufino y las cautivas lograron salvarse llegando al día siguiente a un lugar seguro. De esta manera Rufino Solano habría sido el último blanco que vio con vida a este legendario cacique, el cual, en sus últimos instantes de vida, tuvo ese gesto de grandeza y humanidad. Por esta verdadera hazaña, el Capitán Solano fue recibido con admiración y gratitud en Buenos Aires por el Arzobispo Aneiros y por el Presidente de la Nación y todo su gabinete. Mons. Aneiros mandó a colocar, en el Palacio del Arzobispado, una placa conmemorativa de este singular suceso.
A propósito del Arzobispo citado, denominado “El Padre de los indios”, en numerosas oportunidades, recurrió al Capitán Solano que le ofició de enlace e intérprete con diversas visitas de líderes indígenas, con quienes este recordado sacerdote mantuvo reuniones en el citado Hotel Hispano Argentino de Buenos Aires y en otras oportunidades, en la propia sede del Arzobispado.
La Iglesia anteriormente había intentado un acercamiento al aborigen. Ya en enero de 1859, el Padre Guimón, asistido por los Padres Harbustán y Larrouy, bayoneses, se había internado en Azul para entrevistarse con el cacique Cipriano Catriel, manteniendo tres encuentros con este jefe, no pudiendo convencerlo que permitiera enseñar el catecismo en la tribu.
Catorce años más tarde, el 25 de enero de 1874, llegó al Azul el Padre Jorge María Salvaire (lazarista) con idénticas intenciones de sus antecesores, pero esta vez contó este sacerdote con la invalorable presencia intercesora de don Rufino Solano, la prudencia y la cautela de este notable sacerdote le aconsejaron su intervención y así lo manifestó:“…el capitán Rufino Solano, hombre experimentado en la vida de frontera, que en varias oportunidades y con el mismo fin había participado para Salinas Grandes, ganándose la confianza de los caciques y capitanejos, cuya lengua conocía a la perfección”.
Queda certificada su activa participación y su benéfica influencia por la existencia de cordiales cartas dirigidas al mismo durante las tratativas: por los caciques Alvarito Reumay y Bernardo Namuncurá, el “escribano de las Pampas”, ambas de 1874. Este último, fue el que salvó al Padre Salvaire cuando estaba a punto de ser ultimado por su hermano, el cacique Manuel Namuncurá.
El capitán Solano colaboró y le allanó el camino en la misión, casi quince años postergada, al Padre Salvaire, llamado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján”, logrando así la Iglesia tener un contacto mucho más frecuente y fluido con los caciques como lo testimonian notas intercambiadas por Manuel Namuncurá y el Arzobispo Aneiros, destacando este cacique la presencia del Capitán Solano guiando la delegación que iba a entrevistar al ilustre prelado.
Fue el Padre Salvaire quien, más tarde, colocó la piedra fundamental de la Basílica de Nuestra Señora del Luján, el 15 de mayo de 1887, luego fue su Cura Párroco y murió en la misma ciudad de Luján el 4 de febrero de 1899. Sus restos fueron depositados en la cripta situada en el crucero derecho de la Basílica; por su parte, los restos del Arzobispo Aneiros descansan en un mausoleo situado en el ala derecha de la Catedral de Buenos Aires, en la capilla consagrada a San Martín de Tours.
Como contrapartida, resulta una verdadera injusticia que la tumba semiderruida de este destacado militar azuleño esté ubicada en el rincón más apartado, abandonado y olvidado del cementerio de Azul, en un lugar que sin ayuda, difícilmente se la podría localizar.
Por su labor desplegada junto a estas figuras de la Iglesia, no son pocos los historiadores religiosos que se han referido a él en señal de reconocimiento por la valiosa colaboración; prueba de ello es la preocupación del destacado historiador Mons. Dr. Juan G. Durán, (miembro de la Academia Nacional de la Historia y Director del Departamento de Historia de la Iglesia, de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina- quien disertó en Tandil con motivo del centenario de Santa Ana en 2009-), cuando en 2001, fue hasta Azul para fotografiar la tumba del Capitán Solano, publicándola a página completa en su libro “En los Toldos de Catriel y Railef” . También autores y universidades extranjeras han valorado su trayectoria, tal el caso-entre otros- de Susan Rotker de la Rutgers University (EE.UU.).
El capitán Solano, sirvió a la Patria durante toda su larga, pobre y sacrificada vida de frontera, donde rara vez le llegó un sueldo desde Buenos Aires.
En su pueblo natal, Azul, fue homenajeado por el Honorable Concejo Deliberante el 14 de diciembre de 2009, al dictar la Ordenanza que impuso su nombre a un pasaje del ejido urbano como “Capitán Don Rufino Solano “El pacificador de las Pampas”.
Referencias biográficas de nuestro protagonista pueden encontrarse en las obras de, Antonio G. del Valle, D. Abad de Santillán, A. Sarramone, Ricardo Piccirilli, Enrique Udaondo, Vicente Cutolo y Mons. J. G. Durán, pero corresponde a Omar Horacio Alcántara la investigación más interesante sobre este personaje excepcional, trabajo que publicó entre 2007 y 2008 en El Tiempo, Todo es Historia y El Federal y que ha sido la bibliografía fundamental para esta nota.
Tiempos quiso así sumarse a rememorar la vida de este hombre, que combinó la espada con la palabra conciliadora en tan difíciles etapas de nuestra Historia.

Daniel Eduardo Pérez

sábado, 27 de noviembre de 2010

LA MASONERÍA EN EL TANDIL

LA MASONERÍA EN TANDIL

La Historia de la Humanidad mantiene, pese al paso de los siglos, algunos misterios que persisten aún en nuestro tiempo.
Uno de esos temas es la masonería, que desde hace más de tres siglos tiene peso e influencia relevantes en el mundo y de la que sin embargo no muchos pueden definir claramente sus objetivos, libres de prejuicios…Hoy dedicaremos a este tema la nota, la que por obvias razones de espacio, será necesariamente breve.
Steven Bullock, del Worcester Polytechnic Institute (EEUU), ha publicado recientemente un trabajo sobre el tema. Allí sostiene que:”… casi todos han escuchado hablar sobre los masones. Algunos tienen familiares masones o saben de personajes famosos que pertenecieron a la fraternidad. Otros han visto sus salones de reunión o su emblema de la escuadra y el compás. Un número menor teme que busquen socavar la religión y el buen gobierno, e incluso hasta manejar el mundo. Sin embargo, aunque tanta gente esté familiarizada con la masonería, sólo unos pocos saben de qué se trata. Aunque suene paradójico, muchos miembros poseen una vaga idea sobre su historia. Y las personas ajenas., obviamente, conocen aún menos. La masonería es complicada, y su capacidad para convocar alrededor de cinco millones de miembros -que se reúnen en diferentes partes del mundo desde hace trescientos años- está relacionada con esa complejidad”.
El primer elemento clave es lo secreto. La masonería no responde a las ideas tradicionales sobre sociedades secretas en las cuales sus integrantes y hasta su mera existencia es ocultada. Pero lo secreto si juega un papel esencial. Las ceremonias, cuyos participantes normalmente juran no develar:. Si bien tradicionalmente la organización acepta sólo hombres en sus instituciones centrales, hasta el siglo XX excluía a quienes no fueran blancos, siempre fue muy amplia en otros aspectos: admitió a personas de cualquier nacionalidad, filiación política y religión dentro de una hermandad de respeto e igualdad. Estos ideales atrajeron a importantes defensores de la libertad del siglo XVIII.
Estos fundamentos hicieron a la masonería flexible y duradera pero sus componentes múltiples alimentaron temores. Algunos grupos religiosos incluyendo la Iglesia Católica y algunos protestantes conservadores, la han condenado porque vieron en su apertura religiosa, un desafío a su reclamo de verdad a veces sosteniendo que los masones se dedican a las ciencias ocultas o incluso a rituales satánicos. Aunque estos conceptos circularon alrededor de la organización desde sus comienzos, fueron reforzados en el siglo XX cuando dictadores como Lenin, Franco o Saddam Hussein la suprimieron. También Hitler envió miles de miembros a campos de concentración y cámaras de gas. Frente a tales opositores la masonería suele esconderse en las sombras sin conocerse exactamente en qué instituciones nacionales e internacionales, laicas o religiosas están.
Aunque llevan tres siglos ejerciendo una notable influencia en todo el mundo y generando opiniones muy radicales a favor y en contra, los masones siguen siendo un misterio. No muchos pueden definir sus verdaderos objetivos.
Ya desde el mismo nacimiento oficial de la masonería moderna, a principios del siglo XVIII, el peso intelectual y económico de muchos de sus miembros, sumado al secretismo de sus actividades -que ellos califican de simple discreción-, incitó a los gobiernos de muchos países a luchar contra una institución que escapaba a su control. Aunque suele señalarse la constitución de la Gran Logia de Inglaterra, en 1717, como la carta fundacional de la masonería en tanto sociedad iniciática y filantrópica, las raíces de la organización se remontan a la Baja Edad Media. En aquella época, la actividad económica ("artes y oficios") se basaba en los gremios, organizaciones profesionales herméticas, llenas de lemas y contraseñas ideados para dificultar la intromisión laboral. En la era de las catedrales, no es de extrañar que uno de los gremios más prestigiosos fuera el de la construcción, de donde tomaron el compás y la escuadra, símbolos centrales de la masonería, junto con la G (de gnosis), que representan al Gran Arquitecto del Universo. No nos ocuparemos en esta nota de temas que como jerarquías, ceremonias, templos y vestimentas-entre otros- son interesantes, pero exceden el objetivo propuesto.
EN ARGENTINA
En la página oficial de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones se definen como una “Sociedad filantrópica, filosófica y progresista. Sus objetivos: la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas virtudes humanas.”
La Orden asienta sus principios en los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad; y considera que el hombre puede alcanzar su realización a través de la Ciencia, la Justicia y el Trabajo (trilogía que constituye su lema). Estos ideales, que en el seno de nuestra Institución no sólo se expresan sino que se hacen realidad, fueron los que inspiraron a hombres de todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores, despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana”.
“Nuestra misión esta dirigida a sostener los valores más relevantes que enseña nuestra fraternidad. Valores básicos que incluyen: Ética ,Tolerancia, Crecimiento personal, Filantropía, Familia y Libertad.
Fuimos iniciados,-dicen- pero cada cual ubica su lugar, aprende a dominar lo que le corresponde. Cada cual encontrará lo que tenga que encontrar, buscará y hallará según su propio desarrollo o interés. En nuestro caso las herramientas son la regla de 24 pulgadas, el mazo y el cincel, herramientas que utilizaremos en el transcurso simbólico de los 3 años de aprendiz, para dominar nuestras tres primeras artes: la gramática, la lógica y la retórica”.
ORÍGENES DE LA MASONERÍA ARGENTINA
La masonería Argentina moderna, según E. Corbière, tuvo como partida de nacimiento la constitución de la Gran Logia, el 11 de diciembre de 1857. Esta constitución produjo un complicado trámite a raíz del virtual enfrentamiento entre Miguel Valencia (1799-1870) que provenía de una familia unitaria que había retornado del Brasil, luego de un extenso exilio, y José Roque Pérez (1815-1871), un federal que había sido funcionario diplomático durante el gobierno de Rosas.
Miguel Valencia era, como Pérez, un jurisconsulto. En 1832 había sido redactor de El Telégrafo del Comercio, pero al poco tiempo tuvo que abandonar Buenos Aires por la persecución rosista y se trasladó al Brasil. En la masonería lo había iniciado el Dr. Julián Álvarez (1788-1843), figura clave de la masonería en mayo de 1810. En pocos meses, Pérez recorrió las tres logias que reconocían el liderazgo de Valencia y lo dejó sin base de sustentación. Con las que le respondían y con aquellas que se habían agrupado junto al doctor Valencia, José Roque Pérez fundó la actual Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.
La constitución de la Gran Logia dio organicidad a las diversas logias, uniendo a las que actuaban en Buenos Aires y luego a éstas con las del interior del país. Aquel 11 de diciembre de 1857 realizaron el pacto de unión varias logias, eligiendo como Gran Maestre al doctor José Roque Pérez. Jurista notable, diplomático, filántropo y humanista, Pérez, junto a otros cofrades, en su mayoría médicos - como el doctor Manuel G. Argerich -, murieron socorriendo a los enfermos durante la epidemia de fiebre amarilla.
En Buenos Aires, las primeras noticias de la hermandad se remontan a fines del siglo XVIII. La primera logia en territorio argentino fue la "Logia Independencia", siempre siguiendo a Corbière, con protocolos de autorización otorgados por la Gran Logia General Escocesa de Francia. Dicha autorización data aproximadamente de 1795 y su sola denominación acusaba en sus integrantes una concepción autonomista para las tierras americanas. .
En cuanto a la "Logia Independencia", con ese nombre apareció otra logia, presidida por Julián B. Álvarez, en 1810, y es probable que no haya tenido continuidad con la homónima anterior. Esta logia dirigida por Álvarez es la que suministró los elementos básicos para la constitución de la Logia Lautaro, con la cual se inició el historial más importante de la masonería en la Emancipación.
Por su parte A. Lappas sostiene que “La Logia presidida por el doctor Álvarez tiene una importancia fundamental por cuanto de entre sus miembros fueron: seleccionados aquellos que secundarían a Alvear, San Martín, Zapiola y demás masones viajeros que llegaron en la fragata Jorge Canning, para la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires. La Logia Lautaro fue fundada en 1812 y sus integrantes formaron posteriormente las lautarinas o lautarias de las ciudades de Santa Fe. Córdoba y Mendoza en la Argentina, de Santiago de Chile y de Lima, Perú”.
Acerca de esas Logias se ha entablado una polémica más de una vez apasionada, acerca de si eran o no masónicas. Los que les negaron tal carácter sostienen que "aparte del formulismo masónico esas agrupaciones tenían fines patrióticos y sus componentes eran profundamente católicos.”
En cuanto a la actualidad, resulta particularmente interesante leer algunos de los conceptos vertidos por el actual Gran Maestre de la Gran Logia Argentina, Ángel Jorge Clavero cuando asumió en 2008 el cargo y dijo, entre otras cosas:
“Entendemos la masonería como una asociación de carácter mundial, iniciática, filosófica, filantrópica, ecléctica, formadora de hombres éticos y libres, y progresista que procura fomentar entre sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes y que desarrolla en el corazón humano, sentimientos de admiración y calidad, de tolerancia religiosa y de ayuda a los deberes de la familia. Que no admite dentro de si y trata de exterminar en lo posible en la sociedad los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias e intereses”.
……...
A tal fin, pasaré a explicitar algunas de las medidas a aplicar en nuestro mandato.
“Se pondrá especial énfasis en las relaciones de la Institución con la sociedad, tanto en las áreas gubernamentales como en las organizaciones intermedias y la opinión pública. Se utilizarán todos los medios a nuestro alcance para difundir nuestros principios, con la finalidad de contribuir a una sociedad mejor y más justa. Desde el Consejo de la Orden se deberá procurar los medios más idóneos para que nuestra Institución recupere cada día mas espacios en la sociedad..
……..
“Se prestará especial atención a la conmemoración de las fechas patrias que indican nuestros Reglamentos Generales, como así también a todo evento de trascendencia social y política como lo son la Reforma Universitaria del 21 de junio de 1918, el Día del Librepensamiento, el Día Internacional de la Tolerancia, piedra angular de la acción y prédica de la Francmasonería, el Día del Laicismo y de la Libertad de Conciencia, etc.
……..
“Y extramuros hacia la sociedad profana, como lo hemos hecho hasta hoy, defenderemos la República como estructura de gobierno y la democracia como estilo de vida, la división de poderes, el laicismo en materia de educación, pero no como negación de las religiones sino por el contrario un laicismo positivo que contemple a las religiones para la esfera privada de los hombres”.
EN TANDIL
La masonería en nuestra ciudad nació oficialmente poco después de la matanza de Tata Dios de 1872, cuando patrocinada por la Logia Estrella del Sud Nº 25 de Azul (que había establecido en 1867, el Cnel. Älvaro Barros, fundador de Olavaria) y con la autorización del Gran Maestre de la Gran Logia Argentina, Nicanor Albarellos, se fundó la Logia “Luz del Sud” Nº 39, el 7 de setiembre de 1872.
Las primeras autoridades de la Logia fueron: Pte: Eugenio Iriarte, (26 años, empleado del Bco. Provincia e hijo del Gral. Tomás de Iriarte);Vice 1º: Bernardo Sabatte Laplace; vice 2º: Carlos A. Díaz; orador: Miguel Méndez; Srio: Julián Arabehety; tesorero: Ramón Santamarina; Hospitalario: Eustaquio Herrera, otro: Manuel Suarez Buyo.
Sin embargo ya desde 1870 iniciativas de tipo masónico se habían concretado en Tandil, como lo señalamos en nuestro libro “Los italianos en Tandil”, al fundarse la primera mutual llamada Sociedad Filantrópica La Caridad. Esta Sociedad fue la primera de su tipo, fundada el 1 de noviembre de 1870, por vecinos de origen mayoritariamente extranjero, con principios afines a los masones y que dio origen, más tarde, a otras sociedades mutuales (española en 1873 e italiana en 1877). Resulta interesante verificar que muchos de sus integrantes fundadores fueron luego quienes crearon la logia Luz del Sud. La Sociedad designó al Dr. J.Fuschini como médico para sus asociados, transformándose así en el primer médico mutual de Tandil.
En esta etapa, 1872, la Logia nació como una logia operativa que trabajó para encauzar la vida pública del pueblo, aquejada por diversas problemáticas que incluía el fraude político y la puja entre las viejas familias criollas y los extranjeros que traían ideas progresistas, como bien sostiene el amigo y colega H. Nario, conflicto que se complementaba con la dura pelea entablada entre la Iglesia y el Liberalismo: el avance laico era evidente y se imponía a la prédica del clero, quitándole espacios de poder, posibles causas éstas que ayudaron a desatar la matanza de pobladores extranjeros del 1 º de enero de 1872. Por último, esta matanza fue la excusa histórica para dar plenitud al actuar masónico que ya existía en forma velada, como señalamos, a través de la Sociedad Filantrópica "La Caridad" en cuyo Reglamento (transcripto en “Lo Italianos en Tandil”), quedan de manifiesto sus objetivos afines a la masonería.
Pasada aquella verdadera pesadilla, el pueblo retomó su calma y en 1874, el Dr. Fuschini, que estaba casado con Blanca Fidanza, convenció a su cuñado, el Dr. Eduardo Fidanza, para que se radicara en nuestro pueblo para colaborar en su infatigable tarea en favor de la salud pública.
Los doctores Fuschini y Fidanza (quien luego contrajo matrimonio con la hermana del gran naturalista E. Holmberg), abrieron una " Casa de Sanidad", que sería precursora del primer hospital. Le correspondió precisamente a la Logia, a impulso de los citados médicos, la creación del denominado "Asilo San Juan", en 1880, que ubicado en el edificio de la intersección de la entonces Río Bamba (hoy Alem) y Maipú, atendería gratuitamente a pacientes, internación incluida. En ese momento era Venerable Maestro de la logia local Juan J. Zavala.
Ese "asilo" fue en realidad el primer centro de atención que podríamos denominar hospitalaria, excluyendo al antiguo "hospital militar", que había funcionado en los restos del que quedaba en el Fuerte, demolido a partir de 1864.
Como corolario de estas intenciones, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza el 24 de julio de 1888, que consta de once artículos, por la que se accedía a la propuesta de Juan M Dhers (también masón), de adquirir el Asilo San Juan para que fuera el Hospital Municipal, ordenanza que el primer Intendente Duffau, promulgó el 3 de agosto de ese año. La vieja esquina fue así convertida en el primer nosocomio municipal. Además de los vecinos que harían las veces de administradores, se designó a los Dres. Fuschini y Peré, como los dos primeros en conducir los destinos profesionales del Hospital, incorporándose a fines de agosto de ese año a los doctores Camilo Gil e Ignacio Lizarralde, dividiéndose al hospital en dos secciones: una de medicina a cargo del Dr. Peré y otra de cirugía a cargo del Dr. Fuschini.
El Dr. Fuschini se había iniciado en la masonería en la Logia local, la que presidió en 1875 y 1876, en tanto el Dr. Eduardo Fidanza fue iniciado en Tandil el 16 de agosto de 1892, fue Gran Secretario de la Logia en 1893-94 y luego integró el Supremo Consejo Grado 33 (el máximo) de la Gran Logia.
Prosiguiendo con la labor masónica, el 6 de enero de 1888 se fundó la Sociedad Hermanas de los Pobres, integrada por las mujeres de los masones militantes. En ese mismo año, pero en julio, apareció la revista La Luz, como órgano de la citada Sociedad dirigida por José Venegas que duró hasta el año siguiente cuando fue reemplazada por la Revista Mensual luego denominada Trimestral.
En 1900, José A. Cabral (iniciado ese año en la Logia local, la que presidió entre 1913 y 1915) fundó Luz y Verdad, que se autotituló periódico liberal, de neto carácter masónico y que pronto se enfrentó con la Hojita del Hogar del catolicismo. Duró tres años, ambas desaparecieron en 1904, año en que Cabral fundó el primer diario de Tandil, La Democracia.
En 1908, a impulsos de la masonería, fundó la Biblioteca Rivadavia, y ya en 1919 Nueva Era. Cabral, fallecido en 1952, mantuvo el liderazgo masón en Tandil teniendo duras polémicas especialmente con la Iglesia Católica a través de los párrocos Chienno y Actis y con el nacionalismo católico, claro enemigo del liberalismo masón.
Consignemos también que entre los fundadores del radicalismo de Tandil, militaron varios destacados masones de la época como los hermanos Dhers, Raimundo Piñero y los De la Canal. El radicalismo fue el partido político con más afinidad a la masonería en el país y también en Tandil.
Entre la actividad de Cabral y la posterior, pasaron algunos años hasta que en 2006 se reactivó con la presencia del porteño Guillermo Muzlera como Venerable Maestro (presidente) que le dio nuevamente impulso, participando en actos como el del homenaje por el centenario de la Biblioteca Rivadavia en 2008, integrando la Comisión Honoraria, donde Muzlera transmitió la adhesión de la Masonería de Tandil.
Lo sucedió como Venerable Maestro, por un corto lapso, el marplatense Carlos Menconi, hasta que asumió como Venerable Maestro (presidente) el médico tandilense José Carlos Bustillo Arce, que la preside actualmente.
Las autoridades de la Masonería Argentina para el período 2008-2011 son:
Preside como Gran Maestre: Ängel Jorge Clavero; Pro Gran Maestre, Nicolás Breglia; Ex Gran Maestre Sergio Nunes; Ex Gran Maestre Jorge Alejandro Vallejos; Ex Gran Maestre Alejo Neveloff; Gran Primer Vigilante: Marcelo Llobet; Gran Segundo Vigilante: Sergio Costigliolo; Gran Orador Fiscal: Pablo Urcéolo; Gran Secretario: Pablo Lázaro; Gran Tesorero: Néstor Figarolo; Gran Hospitalario: Eduardo Grzona. Además como Gran Consejero figura el VM Guillermo Muzlera, que fuera el reorganizador de la Logia local en 2006.
Hemos querido, estimado lector, darle un brevísimo panorama de la historia de la masonería, a la que pertenecieron y pertenecen vecinos de actuación destacada en la política, la economía y otras actividades de la comunidad, esperando poder ampliarlo en el futuro.
Daniel Eduardo Pérez

sábado, 30 de octubre de 2010

OTROS TIEMPOS...

COSTUMBRES TANDILENSES DE OTROS TIEMPOS

Las sociedades van adoptando modas, costumbres….según pasan los años…
No sólo la ropa, el calzado, la comida, las bebidas, la música, etc., van cambiando. El uso del tiempo personal y colectivo también. Tandil no fue ni es ajeno a todos estos cambios, potenciados hoy por los medios y la publicidad. Nuestra propuesta es recordar juntos, amigo lector, aquellos tiempos pasados…
Hace apenas cincuenta años, era común que nuestros padres y sus amigos se reunieran a conversar y previo al almuerzo se tomaran un vermouth, un copetín, a manera de despertador de apetito…aperitivo que le dicen…
El Gancia, el Martini, el Fernet, la Ferroquina Bisleri, la Xerez Quína el Cinzano, el Campari…constituían las bebidas infaltables, a veces junto a la soda, que eran usadas para ello, acompañadas de maníes (con cáscara, por supuesto), aceitunas y algo de queso y salamín (aunque el auge de estos dos últimos fue más reciente).
Anís (el famoso 8 Hermanos, etiqueta azul o roja), Hesperidina, Oporto y licores varios, además de Legui y en verano, la granadina, eran para otros momentos del día y allí las damas se prendían…
Los pibes de la época, luego de la escuela y mientras tomaban “la leche”, (el café con leche o el matecocido, la cocoa, la cascarilla o el Toddy), escuchaban por la radio “capilla” o las más “modernas” (pero igualmente a lamparita), las apasionantes aventuras de Tarzán o de Poncho Negro o del Hombre Invisible (desarrollo de la imaginación que le dicen…), después que nuestros padres escucharan la radionovela El León de Francia, o las creaciones de Juan Carlos Chiappe o A.Bates, calentados por la cocina “económica” a leña o las recordadas estufas a “gas de querosén” con “velas” o el calentador Bram. Metal, que entibiaban un poco el ambiente hogareño, después que las escarchas duraderas de los inviernos provocaran en niños y no tan niños, los consabidos sabañones. Después, especialmente en primavera y verano, un poco de “jugar a la pelota” en la calle o en un potrero si lo había cerca…o a las figuritas (la arrimada y tapadita) o la bolilla (la quema)…mientras los hombres escuchaban en las radios los programas deportivos…
Entre niños y adolescentes, la compra o intercambio de las revistas de historietas era un rito importante, que se esperaba con fruición. Por eso nos detendremos algunas líneas más en este apasionante tema de las historietas que hicieron época (para placer de nuestro Director…).
A mediados de los años cuarenta, la publicación de tres revistas inició una nueva era, una especie de edad de oro que no se prolongó mucho más allá de la entrada de los sesenta: Rico Tipo (1944), Patoruzito (1945) e Intervalo (Editorial Columba, 1945) reinaban, en tanto la Ed. Abril acercaba al país al grupo italiano de Pratt y Ongaro, que marcaron época y el espectro se completaba con la antigua Billiken, para los chicos. Dentro de la historieta seria se destacaba Vito Nervio, al principio realizada por Augusto Cortinas (guiones) y Mirco Repetto (dibujos) y luego de 1946, por Leonardo Wadel y Alberto Breccia.
En 1947 apareció la revista Salgari, donde el personaje Misterix (de la dupla Ongaro-Campani) adquirió tanta popularidad, que en 1948 decidieron editar su propia revista, al principio conteniendo material de origen italiano para ir paulatinamente añadiendo obras de autores argentinos.
En 1951, en la revista Cinemisterio, publicó su primer trabajo Héctor Germán Oesterheld, que se convertiría en uno de los guionistas más importantes del país, ícono de la historieta argentina… Al año siguiente-1952- se publicó el que sería el primer éxito de Oesterheld: Bull Rocket, con dibujos de Paul Campani en la revista Misterix. Tres años más tarde, junto a su hermano Jorge, creó la Editorial Frontera donde aparecieron versiones noveladas de Bull Rocket y Sargento Kirk y dos años más tarde editaron las revistas Frontera y Hora Cero, mensuales y con historias completas. El 4 de septiembre de 1957 apareció Hora Cero, Suplemento Semanal, dedicada a las historias continuadas (desde 2005 se festeja el Día de la Historieta los 4 de septiembre en honor a esta publicación). Es en esta revista que comenzó a publicarse El Eternauta, un clásico de la historieta argentina, con guión de Oesterheld y dibujos de Francisco Solano López. Ese mismo año Columba sacó una nueva revista: D'Artagnan y Landrú lanzó la suya que llevaba el nombre de uno de sus personajes: Tía Vicenta, dedicada al humor.
De la mano de dibujantes como Alberto Breccia, Francisco Solano López, Hugo Pratt, Daniel Haupt y Gustavo Trigo, se introdujo la escuela expresionista que se manifestaba, entre otros rasgos, en el cultivo de los contrastes de tono; en la línea escueta; la neta definición de tipos faciales y corporales extremos y en la presencia permanente de detalles que remitían a lo terrible o lo grotesco.
Es también en esta década que surgió otro de los íconos historietísticos argentinos: Mafalda, de Quino. Esta tira, que fuera pensada para la publicidad de una línea de electrodomésticos, hizo su debut en las páginas de Primera Plana el 29 de septiembre de 1964. En 1965, por diferencias con los editores, Quino trasladó su tira hacia el diario El Mundo, de gran circulación a nivel nacional. Un año después Mafalda se multiplicó en diarios de todo el país y también de Uruguay y hacia fin de año se publicó el primer libro recopilatorio, agotado en dos días.
En 1966 hizo su debut un historietista paraguayo, de gran trayectoria en la Argentina: Robin Wood. Lo hizo en la revista D'Artagnan junto al dibujante Lucho Olivera con una historieta llamada Aquí la retirada. Un año después, la misma dupla publicó el primer episodio de su exitosa obra, Nippur de Lagash. El Cabo Sabino y “las mejicanas”- a color-fueron también muy requeridas.
La compra de estas revistas: Misterix, Patoruzito, Poncho Negro, Rayo Rojo, el Tony, (.qué dibujantes y guionistas!), era un rito infaltable, en tanto nuestras madres leían Para Ti, Damas y Damitas, Vosotras, Mundo Argentino o la más restringida Selecciones y nuestros padres, las famosas revistas deportivas El Gráfico y Goles y en algunos casos La Chacra….
Fueron los tiempos en que a los chicos nos daban “tónicos”… oporto batido con yema de huevo, canela y leche (riquísimo) que llamaban “candeal” o el horrible “aceite de hígado de bacalao” , la “emulsión de Scott”…o lisa y llanamente un “jugo de carne exprimida” y se nos curaba con ¡”cataplasmas “ y “ventosas”!…
Ya adolescentes, en los “asaltos”, se tomaba Cubana sello verde o rojo, algún wisky o ginebra y pitando el Particulares corto sin filtro (negros), los Fontanares de Oro o los Comander o Saratoga, entonaban el ánimo, mientras se “relojeaba” alguna interesante “piba” luciendo las provocativas minifaldas (surgidas en los ’60 ) y se la sacaba a bailar entre los sones de algún bolero o de un foxtrot, que el fiel Wincofon reproducía de los discos de 33, 45 o 78 rpm.……
Comprar cigarrillos importados “de contrabando” en “kioscos especializados” era ya un placer supremo, fueran los Chesterfield o los Camel…..eran otra “cosa”, porque además de buenos, tenían el sabor de lo prohibido.
El club, el bar del barrio o lugares donde se ofrecían picadas de “20 platitos” (la Estación, el de Colón y Garibaldi….) eran concurridos habitualmente. Claro que también había lugares muy especiales, únicos, donde el tandilense se ufanaba ante invitados “de afuera”,ofreciendo un verdadero lujo en “lo de Tolosa”.
Desde el legendario "Tokio", al "Victoria" o al "9 de Julio"-por sólo mencionar unos pocos famosos en la memoria popular -muchos fueron los" estaños" donde nuestros padres y abuelos se acodaron y las mesas a las que se sentaron para beber una copa como para "calentar el garguero" en los fríos días de los inviernos tandilenses., pero en Las Heras, entre Alsina y 4 de Abril-querido barrio del Club Excursionistas-estaba el almacén "San José" del matrimonio de José y Micaela Tolosa, el que en 1951 fue transformado por su hijo Ignacio en el "Bar Tolosa". Nacía con él lo que a la postre sería un hito en el rubro y centro de reunión de los vecinos.
Sus copetines alcanzaron fama nacional y no sólo los disfrutamos los tandilenses, sino además cuanto turista o visitante ilustre llegaba a la ciudad. Fina platería y cristalería servían de regocijo visual, para acompañar las exquisiteces que doña Herminia ponía a disposición de la clientela, que además podía elegir la bebida de su preferencia de la bodega más importante que tuvo Tandil, porque don Ignacio tenía la "debilidad" de nutrirla con las marcas y procedencias más variadas. Champán francés, vodka ruso, wisky escocés, coñac español, vinos italianos, chilenos, franceses, españoles y de cuanta nacionalidad hubiera en el mercado, estaban allí cuidadosamente estacionados a la espera del paladar más exigente.
Allí se reunían desde maduros vecinos hasta jóvenes con sus novias, provenientes de los más variados orígenes. No faltaron las mesas donde la política quedaba de lado y la amistad superaba barreras de otro forma infranqueables para la época: peronistas, radicales, conservadores-don Ignacio era de los de la boina roja-disfrutaban de la atención de este verdadero artista de la especialidad.
“Lo de Tolosa” cerró en 1991, cuando Susana y su esposo, Ignacio Barbeito, cerraron.
Más cerca en el tiempo, la picada se extendió como una cuasi comida donde los reyes eran los embutidos y quesos tandileros, cuya fama ha atravesado fronteras y entonces “la picada” era-y es- una comilona de variedades de quesos increíbles y además de salames y salamines de todo tipo.
Así fueron surgiendo las casas que hoy conocemos donde tandilenses y turistas gozan, con sus paladares bien dispuestos, de estos manjares exquisitos por los que muchos viajan exclusivamente para degustarlos a nuestras serranías…
Los bares fueron despareciendo, los de los clubes ya no son los mismos…el mus y el truco lo juegan los “viejos”…
Hoy los jóvenes toman variedad de bebidas, casi todas alcohólicas, siendo el fernet con coca cola de las preferidas. Son las bebidas que en “la previa” y dentro de los locales bailables, consumen en grado abundante, hasta hacer mucho más frecuente ver a los adolescentes alcoholizados que otrora….
De la “vuelta al perro” de los domingos con los viejos o ya solos “a la pesca”, queda poco y nada. Volvían de pasearnos por las-para nosotros aburridas- vidrieras de Gath y Chaves, de La Pampa Florida, del Trust Joyero… para ir, al regreso, a lo de Arenas y comprar sus exquisitos pasteles o a la impar pizzería de los Carrillo, donde fritaban la empanadas a la vista del paseante por la vereda……y la muzzarella con anchoas era la estrella resplandeciente, la que al llegar a casa satisfacía el hambre contenido…
Los cumpleaños infantiles y juveniles eran el “chocolate con masitas” , la infaltable torta y alguna bebida sin alcohol. El cotillon, los juegos, etc. eran desconocidos….
Los del secundario, en los citados asaltos, juntaban unos pesitos, pero agrupaciones, viajes de egresados, farándula, etc.etc., no existían y al son de los discos de pasta y el Wincofon, se bailaba “apretado”, con una Cubana en la mano…y algún “filito” se lograba (“el levante” de hoy…).
Dejemos en claro que era la época en que se comenzaba el secundario de pantalones cortos…si, cortos… y pasar a ponerse “los largos”, era casi una ceremonia que daba otro estatus.
La pelota en la calle, el básquet y el fútbol en algún potrero, las “veladas” en el teatro, las “escapadas” y a los veinte, el servicio militar que nos ponía a los varones en el límite de la “hombría”, eran etapas infaltables….luego ya se era otra cosa…
El cine continuado y las series dominicales en el Salón Parroquial, las argentinas del Súper y las de cowboy en el Americano reo, con “sanguche” de mortadela en mano, constituían estaciones infaltables de la muchachada.
La bohemia de los mayores, los debates, las reuniones literarias, se fueron esfumando y se fueron transformando en “rara avis” hoy extintas….
Muchos de ellos tenían sus segundas casas en los clubes de barrio, las parroquias, los partidos políticos, las agrupaciones juveniles (de colectividades, de ayuda al prójimo, etc.) y en esos espacios se practicaba deporte, teatro, canto, se veía cine, se organizaban trabajos barriales y comunitarios.
Años en que la leña hacía lo que hoy el gas permite, de Misiones venía la yerba en bolsas y de Mendoza o San Juan las bordalesas para la venta del vino suelto, así como los porotos, garbanzos, harina, harina de maíz, etc. también se vendía suelta al kilo, envolviéndolos con el tradicional papel de “estraza” (hoy lo conocemos como papel madera).
No faltaban los cigarros, de tabaco fuerte de “hebra negra” que habitualmente armaban los mismos fumadores, para lo cual se vendía el papel especial y el tabaco suelto.
Los repartidores de leche, carne, pescado, pan, verduras, hielo (las heladeras funcionaban con barras de hielo), los helados Laponia, el afilador…los “turcos” mercachifles que con sus canastos anunciaban por los barrios que vendían “baratu beines y beinetas” quedaron en el pasado…
Las “masitas” tenían en marcas, especialmente, su mejor representación: Canale, y sus bizcochitos (que los médicos recetaban cuando estábamos enfermos…), Terrabusi y Bagley: Tentaciones, Manón, Colegiales, Bu Bu….
La dieta fue variando y hoy por razones diversas, el tradicional asadito ha ido perdiendo su lugar de privilegio y se consume menos, como las estadísticas lo indican: en Argentina el consumo de carne bovina anual se encuentra actualmente en torno a los 57,5 kilos por habitante, mucho menos que hace 30 años. Este último dato relegó al país al segundo lugar, por debajo de Uruguay luego de un siglo de mantenerse como el líder en consumo de carne.
La baja de la ingesta de carne tuvo como consecuencia el incremento de un sustituto y la mesa de los argentinos incorporó una mayor cantidad de productos de origen aviar. En los ‘90, un residente de este país comía unos 12 kilos de pollo al año. Actualmente, con un alza del 175%, esa cantidad subió a 33 kilos
En los vinos, de los 65 litros promedio que se registraban por habitante al año hace 40 años, se redujo notablemente y el vino común de mesa ha dado paso a un mayor consumo de los vinos varietales, caracterizados por una mayor calidad.
En cuanto a las gaseosas, la aceptación creció 85% desde la década del ‘80, cuando una persona consumía unos 44 litros al año. Ahora, la marca promedia los 81 litros, aunque se encuentra estancada. y la diversificación de la oferta en variedades de aguas saborizadas ha crecido.
Hasta la forma de consumir lácteos cambió: hace 20 años, pocos tomaban más de 4 litros anuales de yogur. En 2009, se contabilizaron 12 litros. En cambio, se toma menos leche. En los ‘90 sumaban 229 litros anuales por habitante y a principios de esta década se redujeron a 182.
Ni las golosinas quedaron al margen de los cambios y de aquellos chicles Adams a los Bazooka, del globito y los caramelos MuMu a hoy, lo light se ha impuesto y barritas de cereal, alfajores de arroz y similares, suplieron de a poco al chocolate relleno pletórico de calorías…
Si repasamos marcas varias de diversos productos, que se consumían comúnmente, tendremos más en evidencia cómo cambiaron los tiempos. En una rápida enunciación podemos recordar por ejemplo:
El Pernod ( una marca de anís francés), Bidú, Bilz, Canada Dry, Cunnigton, Gini, Mirinda, Pindy , Pomelo Neuss, Pomona, Refres Cola, Spur Cola, Chinato Garda; Dulce de leche suelto, Chocolatada La Vascongada, el Fiambrín, Jamón del diablo (con llavecita para abrir); jugos Delifrú , Tri Naranjus y Minerva; aceites La Malagueña, La Patrona, Único, Ybarra, 7 días; Ovomaltina, Fideos Letizia, Flan Ravana, Vascolet; vinos Arizu, Cavic, Pangaro, Ripober, Talacasto, Uvita, Zumuva; Helados Macri, Instantix, Kero, Polvo Royal; Ponche Capitán de Castilla, Productos Armour, CAP, La Negra; Yerba Salus; Zucoa …y cuántos más!
Ni mejor ni peor…otra cosa……diferentes……sin TV, PC, ni celular ni play station,
para aquellos vecinos tener una Spika o una Noblex Carina (con los revolucionarios transistores!) era casi un lujo…
Una imagen simple de esta mutación social lo muestra el paso del cine, al video VHS y al DVD y ahora al 3D, todo en casa, casi con miedo al afuera, construyendo así una sociedad de individualistas…pero ya no hay marcha atrás. Nos queda mejorar lo que viene…si podemos…


Daniel Eduardo Pérez

sábado, 2 de octubre de 2010

LOS GARDEY

GARDEY
Un apellido, un pueblo, una historia…

En la historia tandilense hay apellidos que haban por sí solos. Decimos Fugl o Santamarina, Vela o Gardey y estamos resumiendo parte del entramado mismo de nuestro pasado…
Como lo hemos expresado en distintos artículos publicados en Tiempos, entre los primeros pobladores que se establecieron en el Tandil, prácticamente cuando todavía era apenas una insignificante aldea, están los hermanos Ignacio y José Ramón Gómez, además de otros que fueron enfiteutas tempranos-1830- entre ellos Pedro Ponce, Martiniano Rodríguez, Gregorio Guerrico y don Pedro José Vela, de quien nos hemos ocupados específicamente en el Nº-- de Tiempos.
Como allí manifestamos, Vela fue favorecido por la entrega de tierras y cesiones de otros enfiteutas, tal el caso de la zona denominada “orqueta de los dos Arroyos” (sic), que la recibe del citado Ponce en 1834, a las cuales incorpora más tarde las que eran de los mencionados Guerrico y Rodríguez, en Las Horquetas del Chapaleofú, a quienes se las adquiere.
A todo esto, Rosas gobernó la Provincia hasta Caseros, 1852, en que fue derrotado por las tropas de Urquiza, como todos sabemos. Pocos meses después una de las propietarias de la zona que estamos citando, Josefa Montes de Oca, vendió a la esposa de José Ramón Gómez, doña Pilar López Osornio,( prima de Rosas y perteneciente a la poderosa familia que desde el siglo XVIII era dueña de la famosa estancia El Rincón de López entre las desembocaduras de los ríos Samborombón y Salado),.las casi siete leguas cuadradas que abarcaba desde la margen oriental del Chapaleofú hasta las proximidades del ejido del Tandil, donde levantó el establecimiento “El Pilar”, nombre con el que la zona comenzó a ser conocida.
Es por esos años en los que aparece en esta historia el apellido que da título a la nota: los Gardey.
Quiénes eran los Gardey?.
Merced a la inestimable colaboración de María Delia Vacarezza Gardey y a la valiosa investigación de Marcelino Irianni, que integra el libro “Historia de los vascos en la Argentina”, publicado este año, podemos saber detalles hasta ahora inéditos acerca de la vida de esta familia que luego se constituyó en una de las tradicionales de Tandil.
“Los Gardey –nos dice María Delia-eran bearneses, provenientes de la comuna de Lay Lamidou cercana a la ciudad amurallada de Navarrenx y de Pau, la capital de Béarn’.
“El apellido es compuesto: Gardey dit Limonère y deriva de Dominique Gardey y de Marie Limonère abuelos de todos los que emigraron a América. Su hijo, Jean Pierre Gardey,-nos continúa dicendo- fue el padre de los inmigrantes, casado en primeras nupcias con Anne Etchebarne, con quien tuvo dos hijas: Marie y Anne, que quedaron huérfanas muy pequeñas y no vinieron a América.”
“En segundas nupcias se casó luego con Marie Bourdiu y tuvo su primer hijo varón Noël, su heredero. A los dos años volvió a enviudar y será Josephine Sarlangue, su tercera mujer, la madre del resto de sus hijos.”
Jean Pierre era de oficio zapatero y-nos dice Irianni-vendió su capital para que sus hijos Noel, Juan, Pedro, Sulpicio, Catalina y María emigraran a Argentina.
Partieron de Bordeaux en el vapor Les Grandes Antilles y llegaron a Buenos Aires el 2 de enero de 1864.
Noël era artesano del cuero, oficio heredado de su padre y éste de su abuelo. Su negocio, “Boutique Gardey”, quedaba en la casa lindera, ambas construcciones típicas, la “maison béarnaise” construidas en piedra de los lechos de los ríos, y techo en tejas. Cuando emigró, dejó todas sus propiedades y negocio con un poder para administrarlas, a sus primos Pierre Bourdiu y Pierre Arribère.
Llegó con su esposa y 3 hijos y quedó junto a su cuñado y familia en Chascomús por temor a los indios. Allí nació su cuarto hijo, Bernardo. En 1867, después de su hermano Juan, se radicó en Tandil, donde tuvo 3 hijos más e instaló la Carnicería Gardey , en tanto su hijo Luciano entró como dependiente del Almacén Gardey de su tío Juan.
Los hijos del matrimonio de Noël y su esposa, Marie Arribère dit Hourcades, fueron:: Luciano Marcelino, casado luego con Adèle Fourcade; Juan Luis, que se casó con Teresa Larrous; Marie Louise y Anne Marie, mellizas, que fallecieron en Francia muy pequeñas; María Amalia, que se casó con Francisco Lahore Lanusse, que fue quien alentó la venida de la familia ya que trabajaba junto a sus primos Pedro y Antonio Lanusse.; Bernardo, argentino, casado luego con Juana Apphatie;.Silvano, argentino, soltero; Juan, argentino, que se casó con María Saccomani (ascendiente de nuestra informante) y Honorio, argentino, casado luego con María Appatie.
Por su parte, Juan era hijo del tercer matrimonio de Jean Pierre, y figura censado como comerciante en Francia. No fue artesano ni agricultor. Vino soltero y se casó en Tandil, ni bien llegó en 1864, con Josefina Sarlangue, su sobrina, de igual nombre que su madre. Junto con su cuñado Silvano Dufaur fundaron el Almacén Gardey. .Juan también fue carretero, amigo de Ramón Santamarina, comenzó a acumular tierras hasta amasar una gran fortuna. Fue padre de once hijos tandilenses, muchos de los cuales fallecieron pequeños.
Poco tiempo después de llegados a Tandil, los hermanos figuran con una fonda y un almacén en la zona céntrica del Tandil y ya en el censo nacional de 1869, Juan está asentado como comerciante.
El almacén estaba ubicado en la esquina de Gral. Belgrano y Gral. Rodríguez, frente adonde había estado el Fuerte, (que comenzó a ser desmantelado en 1865), es decir en la esquina donde actualmente está el ACA.
Allí los Gardey fueron cimentando una fuerte posición económica en el pueblo lo que les permitió expandirse en forma bastante rápida dado el rendimiento económico de su emprendimiento. En ese sentido, el desaparecido amigo Horacio del Giorgio lo referencia como acopiador viajando a los pueblos rurales cercanos: PIlar, López y Vela, comprando y vendiendo mercancías y más tarde haciendo viajes a Buenos Aires, con similares objetivos.
Años más tarde-siguiendo a Irianni-en los libros de solicitudes de tierras entre 1850 y 1890, Juan Gardey adquirió solares y propiedades, tierras que vería incrementadas con compra de campos a fines del siglo,que lo llevan a la zona ya citada de Las Horquetas.
Vale la pena, a esta altura, comentar que de acuerdo a lo investigado por Jorge Miglione, fallecido don Pedro J. Vela, heredó sus bienes su viuda Petrona Vasquez de Vela, entre ellos las tierras ubicadas en “Las Horquetas del Chapaleofú”, las que a su muerte se dividieron entre sus sucesores, pasando Las Horquetas a poder de su hija Petrona Vela de Valdivieso.
Como sabemos, el 19 de agosto de 1883 el FFCC del Sud inauguró el tramo de Ayacucho a Tandil, ese mismo año se inició el proyecto de prolongarlo a Juárez proponiendo la instalación de una estación en el kilómetro 356, que se llamaría Pilar, por la ya citada Pilar López de Osornio. En ese contexto, Petrona V.de Valdivieso vendió una superficie de 37 hectáreas con destino a vías y estación-según Miglione.
En 1884 ya se anunciaba que los rieles llegaban al Chapaleofú y el 8 de marzo de 1885, finalmente, se inauguró el ramal quedando desde el día siguiente abierta la línea al servicio público, al igual que la estación Vela.
Petrona V. de Valdivieso, había vendido sus tierras a Justiniano Posse y en 1890 esas 5399 hectáreas, en cumplimiento de un pacto de retroventa, fueron transferidas a Armindo Valdivieso, comenzando a denominarse como “Las Horquetas”. Por su parte, el citado Valdivieso, el 5 de octubre de 1891 se las vendió a Juan Gardey al precio de $ 180.000 m/n. Casi cuatro años más tarde, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el 19 de agosto de 1895, modificó el nombre de Pilar por el de Gardey a la estación ferroviaria, respondiendo así a la identificación que se hacía en ese momento de la zona, por ser Juan Gardey propietario de los campos que la rodeaban.
Siguiendo los dictados de su personalidad emprendedora, Gardey comenzó a construir frente a la estación ya denominada con su apellido, una sucursal del próspero almacén que poseía en Tandil con el nombre de “Almacén y Tienda Las Horquetas”, a su fallecimiento y por la sucesión, se adjudicó el condominio de sus hijos Eduardo y Emilio, el campo “Las Horquetas”. .El negocio de Ramos Generales, a su vez, pasó a ser dirigido por la sociedad Peyré y Gardey, integrada por Santiago Peyré, que se hizo cargo del Almacén de Tandil, y Juan Gardey, hijo de Noël y sobrino del fundador, que continuó dirigiendo la sucursal instalada en la estación.
Los hermanos Eduardo y Emilio Gardey construyeron en “Las Horquetas” una casa importante y en abril de 1908 dividieron el condominio de varios bienes que poseían, adjudicándose a Eduardo, dos de las fracciones de ese establecimiento sumando un total de 2.533 hectáreas.
En 1912, Eduardo Gardey vendió a Adriano Dithurbide las dos fracciones de campo de su pertenencia que formaban parte de “Las Horquetas” y el 25 de octubre de ese año, éste hizo lo propio vendiéndolas a Pablo Guglieri, un italiano llegado al país en 1885, que había tenido una activa participación en la fundación de Daireaux , quien otorgó un poder especial a Juan Salduna para que en su nombre y representación realizara todas las gestiones relativas a esta operación y además comenzara las gestiones para la fundación de un pueblo.
De esa manera-apunta Miglione-“ la tozudez bearnesa que había traído Juan Gardey, más la fuerza emprendedora de la sangre piacentina de Pablo Guglieri, se fusionaron para hacer nacer un nuevo pueblo”. En marzo de 1913, el citado Salduna presentó ante el Ministerio de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires en nombre de Pablo Guglieri, la solicitud de autorización necesaria para fundar un centro de población sobre la estación Gardey del F.C. Sud.
Efectuada las observaciones pertinentes por parte del Departamento de Ingenieros, Guglieri, en nota del 5 de abril, propone “Que como nombre del centro encuentro que es conveniente conservar el de Gardey a inmediaciones de cuya estación esta situado”, recibiendo como respuesta del Poder Ejecutivo provincial, la resolución del 7 de abril de 1913 que establecía:“Aprobar los planos presentados por don Pablo Guglieri para la fundación de un pueblo en el partido de Tandil, el que se denominará “Gardey”, resolución que puede considerarse como el acta fundacional de la localidad rural.
De esa manera quedaba integrada definitivamente a la toponimia del Tandil este apellido del que son hoy portadores numerosos vecinos amigos, que fieles a la tradición familiar, brindan a la comunidad su trabajo, con el que honran a sus pioneros antepasados.

Nota: En próximos ejemplares Tiempos Tandilenses proseguirá brindando otros detalles sobre el pueblo de Gardey.

Daniel Eduardo Pérez

sábado, 18 de septiembre de 2010

DOLORES, REFUGIO DEL ÉXODO TANDILENSE

DOLORES, REFUGIO DE LOS TANDILENSES DEL ÉXODO

En 1854, el Tandil parecía encaminarse con firmeza hacia un destino floreciente y de bienestar. La sensación en realidad era provocada por el entusiasmo del Juez de Paz, don Carlos Darragueira y otros vecinos que con ideas que hoy podríamos llamar progresistas, entre los que se contaba el infaltable danés Juan Fugl, promovían gestiones tendientes a lograr ese fin.
El mejoramiento del estado del “viejo” Fuerte; el nombramiento pionero de la primera Comisión Municipal anterior aún a la que obligaba la 1º Ley de municipalidades, que sugería la participación en la misma de dos extranjeros; la puesta en marcha de la primera escuela pública el 14 de junio de 1854, a la que doce niños de la aldea asistieron con el carpintero y maestro norteamericano José Arnold al frente; la recuperación del nombre “Tandil” para nominar el partido, al que Rosas le había puesto Chapaleofú; la erección canónica de la primera Parroquia y la designación del primer párroco, el RP Luis María Mancini; el intento de comenzar la tarea de alumbrado público en las calles con la obligación de colocar faroles en las puertas de comercios, eran todos logros que señalaban lo afirmado en los primeros párrafos…
Sin embargo, nubes de tormenta teñían este horizonte de progreso del Tandil de esos años. Efectivamente, poco después de comenzar 1855, Calfucurá se abatía sobre Azul el 13 de febrero: 5000 lanzas dejaban un saldo de más de 300 muertos, unas 150 familias cautivas y nada menos que un botín de 60.00 cabezas de ganado.
La llamada frontera interior se sacudía temblorosa ante los embates araucanos y el temor cundía corriendo por los polvorientas huellas, hacia los poblados cercanos a los hechos mencionados, tal como el mismísimo Jefe de la Frontera Sur, Julián Martínez le dice a Mitre en una nota “…no pasa una hora sin que reciba noticias, partes, etc., sobre entradas de indios. Estas pobres gentes están viendo en cada paja del campo un indio grandote…”.
Ante la situación de creciente peligro, el gobierno destinó la llamada “División Operaciones Sur” al mando del mismísimo Mitre (Ministro de la Guerra), a guarecer la zona cercana al Azul, pero el prócer sufrirá una dura derrota en el combate de Sierra Chica, en marzo de 1855 y simultáneamente el Tandil será “invadido” por lanzas de Yanquetruz en la zona de la restituida estancia “El Carmen”, del Gral. Eustoquio Díaz Vélez. Tal como lo describiéramos oportunamente en Tiempos, ese año tres entradas más de la indiada del cacique citado, asolaron y despoblaron el Tandil como nunca antes y después ocurriría en su historia.
Entre los rumores y la cruda realidad, la zozobra se había instalado entre los pobladores de nuestra aldea aún más acentuada al conocerse la derrota y muerte del Comandante Nicanor Otamendi en el combate de San Antonio de Iraola, en las cercanías de la actual Benito Juárez, el 14 de setiembre de 1855…
Con la primavera, finalmente el malón llegaba el 21 también hasta el poblado, donde el Juez de Paz Carlos Darragueira y unos pocos valientes se atrincheraron en el Fuerte y esperaron para, si era necesario, pelear a mano limpia y frente a frente contra los audaces hombres de Yanquetruz. Darragueira con el viejo fortinero Zabala y el norteamericano Suessy, resistiendo junto a unos cuarenta hombres más, eran los valerosos que quedaron defendiendo el lugar, que luego tuvo que ser abandonado por falta de víveres.
Dos meses después, nuevamente el poblado, ya casi desierto y con la mayoría de sus casas abandonadas, veía en sus callejuelas el desplazamiento de los hombres yanquetruzanos que venían con la pretensión de llevarse toda la hacienda “por orden de Urquiza”, según lo registra la documentación y el 8 de noviembre rodeaban el caserío tandilense donde "... había 80 vecinos armados y 11 hombres de la fuerza del Sr. Machado a cargo de un Capitán Sr. Francisco Silva, todos ocuparon las pocas casas de azotea que hay y permanecimos dispuestos a sucumbir si héramos (sic) atacados", según relata Darragueira.
Así las cosas, llegó un parlamentario indio que informó que el cacique quería hablar con el Jefe, para ello se destacó al Capitán Silva y un lenguaraz que lo acompañara, llegando el mismo Yanquetruz a la reunión, quien con el argumento ya citado y seguramente falaz, manifestó que si no se resistían, no habría ni saqueo ni agresiones.
Un par de días después, el 10 de noviembre " a la defensiva", partían Yanquetruz y sus hombres con la hacienda arreada, ante la inacción de los pobres vecinos, que no tenían ni noticias de la ayuda solicitada con el envío nocturno del valiente chasque Ramón Cáceres, hasta que próximo el mediodía, ¡por fin!, se supo que a cinco leguas del Tandil ya estaba una fuerza al mando del Cnel. Ocampo, la que después de un fugaz enfrentamiento con los indígenas, logró dispersarlos trayendo de regreso gran parte del botín.
El sofocón había pasado, pero como atestigua Fugl en sus Memorias:"...los soldados no fueron mucho mejores que los indios, pues los días que quedaron en el pueblo y alrededores, robaron y saquearon las casas abandonadas, llevándose cuanto les pareció útil.
"El pueblo nada había sufrido ni las viviendas de mi chacra".
Sin embargo los pobladores habían partido por miedo o por seguridad, algunos hacia Dolores, tierras más cercanas a sus propiedades del Tandil y otros hacia Buenos Aires, destino más lejano pero más seguro…
Familias enteras dejaron las serranías hacia los lugares mencionados, por los “caminos” que luego recorrerían las rápidas galeras en sus “carreras” (así se denominaban los itinerarios) y de las que el mismo Fugl nos dejó testimonios (ver en Tiempos “Postas y mensajerías”).

Pasado un tiempo y restablecida la tranquilidad, poco a poco los vecinos más influyentes volvieron a insistir en lograr el beneficio de las mensajerías y sus diligencias. Juan Fugl- cuando no- nos relata estos episodios de los que fue protagonista y que determinó la formación de una "empresa" local dispuesta a doblar el brazo de los porteños que las pretendían y arreglarse con los propios medios del pueblo. Aquellos hombres de nuestro pasado, ya enseñaban el camino que Tandil, en tantas oportunidades, tuvo que afrontar, empeñoso, casi testarudo, pero con una gran fe en las propias fuerzas...
A partir de entonces, Tandil tuvo servicio de correo y pasajeros y los mismos se conservaron hasta la llegada del ferrocarril en 1883 y aún algunos años más.
Lo curioso-o no tanto- fue que además de los pobladores comunes, también funcionarios “electos” habían dejado el Tandil con los rumbos ya citados, hombres que debían reemplazar a Darragueira y que no querían saber nada del asunto, como lo deja expresado Felipe José Miguens, (de los primeros pobladores, emparentado con el fundador de Ayacucho) en su renuncia a aceptar el cargo de Juez de Paz que le había sido ofrecido, documento revelador y poco conocido.
Fechada en Dolores el 7 de marzo de 1856, cuando ya la calma retornaba lentamente y el “pico” del peligro había pasado, decía Miguens textualmente en su nota:
“Al Sor. Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, Dr. Dn. Valentín Alsina.
“El infrascripto ha tenido el honor de recibir la nota de V.S. de fecha 9 de Febrero remitida por el Juez de Paz del Tandil, por la cual se digna al Superior Gobierno honrándolo nombrándolo Juez de Paz de aquel partido.
Le ha cido altamente honroso al infrascripto la confianza que en él se ha dignado depositar el Gobierno al conferirle el empleo de Juez de Paz del Tandil y si bien es cierto que los principios del subscripto han sido y serán siempre por la causa del orden y de las Leyes y que no ha omitido nunca sacrificio alguno, ya en su persona como en sus intereses en pro de sus creencias políticas y de su Patria, le es enteramente imposible llenar los deseos del Superior Gobierno, no porque haya falta de abnegación en el infrascripto, pero si por imposibilidad actual para poder entrar en funciones en el empleo que se le confiere.
“La incursión vandálica del 13 de noviembre obligó al susbscripto (como a todos los hacendados del Tandil) a abandonar sus Establecimientos, llevando las haciendas que salvaron a gran distancia de allí para ponerlas a cuvierto de nuevas invasiones, y como de entonces a aquí, lejos de sesarse aumentan los temores, en vista de las subsesivas invasiones, lejos el infrascripto como los demás de blolver (sic) a sus hogares, no creen seguros sus intereses y por lo tanto, difícil su regreso.
“Es por esto que el que firma no puede, con vastante pesar, recibir el empleo que se le confiere, pues que hallándose a cincuenta leguas del pueblo en que debe residir con sus haciendas en el primer campo vacante que encontré, y en el que no podrá permanecer mucho, se vería presisado a abandonar el cuidado de ellos (que equivale decir su fortuna) a manos estrañas que dificilmente podrán llenar el vacío que dejará.
“Cree el infrascripto que el Superior Gobierno dé por suficiente las causas que espone y se digne admitir la renuncia que respetuosamente hace del empleo que se le confiere”.
“Dios Gue. a V .E. ms. as.
Felipe José Miguens
(una rúbrica)

(Documento obrante en el Archivo General de la Nación. Sala X)

La política de entonces, parece que, casi como siempre, anteponía los intereses personales por sobre los del bien común, pese a que los mismos actores (como hemos visto escrito en el documento) digan lo contrario…

En ese año-1856- la zona quedaba tranquilizada definitivamente tras los combates de Cristiano Muerto y Sol de Mayo y posteriormente San Lorenzo, donde se destacó la acción de Machado.
En el Tandil renacía la calma y ahora sí podía darse cumplimiento a la inoportuna convocatoria electiva formulada en pleno malonaje, formalizándose el 22 de noviembre la primera Comisión Municipal acorde con la Ley de Municipalidades, que integraron Manuel Romero, Felipe J. Miguens (el “arrepentido”autor de la nota transcripta…), Narciso Domínguez y Publio Massini como titulares y Ramón Gómez y Cayetano de la Canal como suplentes.
La realidad, sin embargo, indicaba que prácticamente buena parte de los integrantes de la misma, no estaban todavía en el pueblo ya que habían formado parte del éxodo del que uno de ellos, el citado Miguens, dejó el elocuentísimo testimonio del que dimos cuenta.

Daniel Eduardo Pérez