domingo, 9 de agosto de 2015

AQUELLAS PRIMERAS ELECCIONES EN EL TANDIL

AQUELLAS PRIMERAS ELECCIONES                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

En Tandil, había sido designado Juez de Paz, Carlos Darragueira, quien había iniciado diversas gestiones progresistas tendientes a dotar al pequeño poblado de una capìlla y dos escuelas, lo que se vio favorecido por su reelección al frente del Juzgado de Paz, el 18 de enero de 1854.
La frontera interior avizoraba perspectivas de malonaje y el temblor de la pampa se percibía al ritmo de los cascos de los bravos caballos de los indios.
No obstante este vasco "alsinista" que era Darragueira, tenía entre sus ideas fijas las ya mencionadas de dotar de mejoras sustanciales a Tandil, por lo que el 2 de febrero de 1854, partió rumbo a Buenos Aires a apurar los trámites antes señalados.
Aquí quedó, supliendo a Darragueira, otro destacado y poco conocido vecino que fue Publio Massini, quien entre sus obras generó la instalación del Correo, del que además fue jefe en su momento.
Fue en su interinato cuando el gobierno central envió el pedido de designación de una Comisión de vecinos para acompañar la labor del Juez de Paz, mientras se estudiaba ya en las salas de la Legislatura,la futura primera Ley de Municipalidades.
Como curiosidad debemos anotar que en la solicitud del 7 de febrero, constaba  "... el nombramiento de  una comisión de cinco miembros, dos de ellos extranjeros...", lo que debía hacerse con presteza. La presencia obligatoria de dos extranjeros en la comisión, venía a llenar, de alguna manera, la necesidad de contar con la aprobación de los inmigrantes- aún escasos- que vivían en estas zonas.
Darragueira y Massini tenían ante sí una ardua tarea en este partido de límites aún borrosos, con casi 3000 habitantes, 629 de los cuales residían en el pueblito cabecera " sin botica, médico, escuela, iglesia ni sacerdote..." y con el Fuerte fundador en estado de "cuasi" ruina.
Las inquietantes marchas y contramarchas de las negociaciones entre el poderoso Calfucurá -"emperador de las pampas"- y el Gral. Urquiza, que trataba de evitar el fácil enojo del antes bien correspondido cacique, decidieron a nuestros antiguos vecinos a prever y," por si las dudas", comenzar a mejorar el estado calamitoso del Fuerte de la Independencia.
La solicitud de designar aquella "proto Corporación Municipal", no había caído en saco roto y Massini-otra vez reemplazando a Darragueira-elevó la propuesta el 25 de abril de 1854, con los nombres de: " Dn. Carlos Darragueira, Publio Massini, Regino Barbosa, Antonio Ponce, argentinos (boaerenses).
"Manuel María Romero y J.M.Otero (españoles).
"José M. Suessy y José Arnol (norteamericanos)”.
Como podrá apreciarse, además de incluirse en la Comisión, el número excedía lo solicitado, no obstante lo cual el Gobernador le dio su aprobación en misiva fechada el 12 de mayo. Curiosa aparición de dos norteamericanos tempranamente encaramados en cargos de gobierno local; sin presagiar, tal vez, situaciones más cercanas en el tiempo Sin embargo, y fuera de esta acotación, debemos admitir que tanto Suessy como Arnold (que así era la exacta escritura), dedicaron al pueblo esfuerzos interesantes, entre ellos el referido a la educación, en la que Arnold fue el primer preceptor,-aunque era carpintero de oficio- bajo la atenta mirada del incomparable Juan Fugl.
Así las cosas, los intentos por dar una organización legal mejorada, continuaban por parte del gobierno provincial, el que a través de su Legislatura, transformada en Congreso Constituyente, dictó la Constitución respectiva, la que en Tandil fue jurada en la festividad patria del 25 de Mayo, acto rodeado de festejos pueblerinos, donde no faltó la música y los dulces, además de las bebidas, naturalmente.
Ese año 1854, fue realmente de siembra y pionerismo. En él quedaron sentadas las bases de iniciativas fundacionales : el 18 de junio se autorizó el funcionamiento de la escuela pública, bajo la supervisión de Fugl y la ya citada atención de José Arnold; el 3 de junio, había llegado la autorización para la construcción de la capilla; el l9 de junio el gobierno local, dando respuesta al pedido generalizado del vecindario ,solicitó retomar el nombre de Tandil para el partido, dado que -recordemos- luego de la Revolución de los Libres del Sud, en 1839, Rosas se lo había cambiado por Chapaleofú, a lo que accedió el Gobierno provincial, comunicándolo por nota del 28 de junio.
El citado 3 de junio, además de la autorización para erigir la primera capilla, se comunicaba asimismo que había sido designado como cura vicario- primer cura párroco de Tandil- el sacerdote franciscano Luis María Mancini, quien asumiría la flamante "erección canónica" de la nueva parroquia, que quedó bajo la advocación del Santísimo Sacramento..
A todo esto, Darragueira deseaba íntimamente cambiar la conformación de aquella primera Comisión Municipal, colocando hombres de su entera confianza, por lo que en setiembre elevó una propuesta, y le fue aceptada la modificación, con lo que la nueva o segunda Comisión- recordemos aún sin elección por parte del vecindario- quedaba conformada con Moisés Jurado, Publio Massini, Juan B. Arabehety, Manuel Romero y Feliciano Rivero, ahora sí cinco miembros, con dos españoles y la ausencia de los norteamericanos...
Esta nueva Comisión, en sintonía con Darragueira, fue promotora también de la idea de concretar el primer alumbrado público de las oscuras callejuelas de tierra del pueblo, que aunque se implementaría más tarde, abrió el camino, en esta etapa casi "dorada" de actividades municipales, acompañada por el impulso de vecinos entre los que se destacaban el danés Fugl, que ya había cosechado sus primeras fanegas de trigo, pioneras de la agricultura en la zona.
Resulta paradojal toda esta actividad con las miras puestas en el futuro en forma decididamente esperanzadora, cuando el clima en la pampa se enrarecía  al tronar de los cascos cada vez  más cercanos de las caballadas indias y el revoleo de lanzas y boleadoras  eran cada vez más amenazantes, de las que se tenían noticias ciertas en los pagos vecinos, distantes pocas leguas de la aldea serrana.
Efectivamente, el 13 de febrero Calfucurá se abatía sobre el Azul con 5000  lanzas, provocando alrededor de 300 muertos, cautivando 150 familias y arreando miles de cabezas de ganado.
Ni Mitre , comisionado para reprimir el maloqueo, pudo con las bravías huestes de los Catriel, Cachul y Calfucurá, en tanto el temible Yanquetruz comenzaba a mirar con apetito los pagos tandilenses, con entradas en los campos de las "afueras", conmocionando la tranquilidad casi indiferente, "dorada"- como dijimos- de vivir una especie de sueño limbal.
Los malones no cejaron y de ello nos ocuparemos oportunamente, quedando Tandil prácticamente despoblado, en lo que dimos en llamar el "éxodo" de 1855, luego de los cuatro malones de ese año.
En este contexto, el 11 de octubre de 1854, el Senado y la Cámara de Representantes de Buenos Aires, habían sancionado la Ley Nº 35, que era nada menos que la primera Ley de Municipalidades, la que preveía, entre otras cosas, el régimen electoral. (ver recuadro, art. 57 al 62).
Consecuente con ese rasgo, casi genético de los políticos argentinos, de ignorar la realidad- vigente hasta los días que corren- el gobierno provincial convocó a elecciones en la campaña para el 31 de marzo de 1855. Naturalmente en Tandil los ánimos no estaban para experimentar el gozo primerizo de elegir a sus representantes, pese a lo cual se "armó" una lista, la que se dio por electa, integrada por hombres allegados al poder local y que repetía algunos apellidos de aquellas "proto comisiones".
Del proceso poco o nada se sabe porque, padrón, fiscalización, etc, no hubo, como tampoco quienes emitieran voto alguno en favor de esa propuesta, pese a que figuran 70 electores, que la "eligieron". Así y todo Narciso Domínguez, José M.Otero, Juan Zavala, y José Arnold como titulares y José Suessy y Francisco Rodríguez, como suplentes, fueron elevados como "electos" al superior gobierno.
El olfato, por llamarle de algún modo, de los gobernantes provinciales, hizo que la nómina fuera rechazada y se exigiera una nueva convocatoria a elecciones para el 6 de mayo, respetando los términos legales.
De esa primera elección, habrían participado sólo 29 electores, "eligiendo" la lista integrada por Manuel Romero, Felipe Miguens, Narciso Domínguez y Publio Massini, como titulares y por Ramón Gómez y Cayetano de la Canal como suplentes.
Para cuando llegó la aprobación que oficializaba aquella primera elección, el 22 de noviembre, el pueblo estaba casi deshabitado, como consecuencia de los citados malones y la mayoría de sus autoridades "electas" por vez primera, residían en Buenos Aires o en campos alejados de la zona tandilense, demasiado peligrosa para estos pioneros de políticos, salvo el honroso caso de Darragueira y unos pocos, héroes ni reconocidos y ni recordados, que continuaron, entre las ruinosas murallas y algunas salidas, la resistencia.
Comenzado el año siguiente, Darragueira fue suplantado por Narciso Domínguez el 5 de enero, quien, para variar, era uno de los que había buscado refugio más seguro- tal vez por ello lo premiaron con el cargo- y así, Valentín Alsina ponía la rúbrica del poder central sobre el local, una vez más.
Obviamente, de aquella "primera Comisión Municipal" de mayo de 1855, nadie se acordó más y otra, integrada por Suessy, Miguens, Romero y Juan Fugl, informada el 6 de abril "acompañará" al nuevo Juez de Paz.
El ingreso del danés Juan Fugl a funciones de gobierno local, será desde entonces casi ininterrumpido hasta su regreso a Dinamarca en 1875, lo que nos da la pauta de la intensidad de actuación de este extranjero en el manejo de los asuntos locales.
Este tema de la participación vecinal local de extranjeros y también de argentinos,  fue muy bien tratado por Eduardo Míguez y más recientemente por la historiadora y amiga María Bjerg, que demuestran palmariamente la intensidad de la participación , la búsqueda de mayor autonomía de las jurisdicciones municipales y los esfuerzos a veces concretados en normativa, que iban hacia esa dirección.
Señala esta autora, que fue Carlos Casares quien en su gobernación, tomó medidas para aumentar las autonomías, en 1876, perfeccionando la Ley de Municipalidades con otro texto en ese año, que promovía facultades a las Municipalidades, texto que sin embargo tuvo corta vida, ya que dos años después, la Legislatura de la gobernación de Carlos Tejedor la suprimía, siendo  suspendidas las elecciones municipales, que si bien, como quedó dicho fueron en muchos casos verdaderas farsas, en otros iniciaba a los pobladores en la sana y democrática práctica de participar de decisiones, eligiendo sus representantes, aunque justo es reconocerlo, dentro de las limitaciones propias de la época, aunque no muy diferente a lo que actualmente sucede cuando nos toca ir al cuarto oscuro y poner el voto a interminables sábanas de desconocidos, en el orden provincial o nacional.
Habría que esperar ocho años para que- con el dictado de la Ley Orgánica de 1886-la autonomía pudiese recuperarse, al menos en lo que atañe a la norma escrita, dado que, como bien señala Míguez, entre aquel 1854, en el que nos explayamos y 1886, en la práctica el divorcio entre la realidad de la campaña bonaerense y la autoridad central, lejana y poco operativa en relación a ella, señalaba que las Municipalidades, ejercían sus facultades en concordancia con la participación local y los designios de algunos liderazgos emergentes de los propios poblados, entre los que cabe destacar el de  inmigrantes que en Tandil, tuvieron clara y notoria participación con Fugl,  Santamarina, Arabehety y los citados más antiguos de Suessy y Arnold.
El contexto más inmediato al dictado de esta Ley Orgánica que establecía la elección del Intendente como máxima autoridad política local, nos muestra a una provincia de Buenos Aires, que ya contaba con su propia capital, La Plata, fundada por el Dr. Dardo Rocha, quien entregó en 1884 su cargo de Gobernador a su amigo y colaborador Carlos D’Amico, quien en 1887 culminó las obras fundacionales de la ciudad "de las diagonales".
En Tandil, por esos años, la actividad política era dinámica y los vecinos más interesados se agrupaban en clubes políticos, comités  y asociaciones que tenían injerencia local y con sus delegados hacían oír sus voces en las esferas provinciales y aún nacionales, en consonancia con los colores ideológicos de sus preferencias, en algunos casos con perfiles destacados de amistades y lealtades muy firmes, como la del Cnel. Benito Machado con Bartolomé Mitre.
El gobierno era ejercido por el Juez de Paz y Presidente de la Corporación Municipal, integrada como quedó dicho oportunamente, por los vecinos que anualmente ponían sus cargos a disposición.
Terminado el mandato del progresista Dr. Eduardo Fidanza, recordado por su lucha para lograr la llegada del ferrocarril, asumió el 16 de enero, Tristán Gómez- perteneciente a la influyente familia que había llegado en los albores del Fuerte-como Juez de Paz, designado por el Gobernador D’Amico.
Tanto Fidanza como Gómez militaban en las filas del "rochismo", que aquí habían constituido el Club " Brig. Gral. Martín Rodríguez", para propulsar la candidatura de Dardo Rocha a la presidencia de la República, como oponente a Juárez Celman, el candidato del fuerte "roquismo".
El "programa" de Gómez seguía los lineamientos generales de los de Fidanza, pero en realidad la actividad provincial y nacional era tan intensa que atrapaba la atención y dedicación de los dirigentes locales que apoyaban a  uno u otro partido, en tanto se gestaba la Ley de Municipalidades citada, que finalmente daría por resultado la elección del primer Intendente de Tandil.
Gómez, Fidanza, Saldívar y Almada, entre otros integrantes del Club Brig. Gral. Martín Rodríguez, apoyaban la lista de los Partidos Unidos, en la que Sáenz Peña era candidato a senador y figuras como Mitre, Casares, Campos, lo eran para diputados nacionales. Pletórica de anécdotas, se llevó a cabo la campaña que culminó en las elecciones de febrero de 1886, donde en Tandil ,la lista de la alianza ganó con 628 votos contra sólo 84 del partido "Juarista", que era llamado por la prensa opositora con el despreciativo nombre del "partido del insignificante".-
Al mes siguiente, el 16 de marzo de 1886, fue promulgada la Ley Orgánica de las Municipalidades, reglamentada por decreto del 18 del mismo mes. Allí quedaba establecido, en el art. 3º, que en Tandil el Intendente sería electo por los municipales elegidos de entre ellos y por mayoría absoluta de votos.
A nuestro distrito le correspondía, según lo establecía el decreto reglamentario, elegir cuatro municipales de entre los cuales-como quedó dicho- saldría el Intendente. Otras localidades más pobladas en la época, como San Nicolás, Chivilcoy, Mercedes, Pergamino y aún Dolores, elegían más concejales.
Simultáneamente con el decreto reglamentario, se firmó el de convocatoria a elecciones en todos los partidos de la provincia de Buenos Aires.
El ambiente político local tomó con calma- excesiva para algunos órganos  de prensa- el tema y se movió lentamente en comparación con pueblos como Chascomús o el mismo vecino Ayacucho que en  marzo tenía en circulación listas de posibles candidatos, en tanto aquí ya corría abril y las "aguas estaban quietas", no obstante no ocurría lo mismo con las próximas elecciones para diputados y senadores provinciales, que dividía las aguas locales entre "juaristas"- apoyados por El Eco del Tandil - y "rochistas", apuntalados por La Provincia, del recordado danés Blas Grothe, que intercambiaban comentarios no carentes de ironía y acidez.
El 28 de  marzo se desarrolló el acto comicial para la elección provincial, sin inconvenientes dignos de mención, triunfando ampliamente el "rochismo" local con 769 votos contra apenas 7 del " juarismo".
Éstas y otras circunstancias llevó al denominado "Club Popular" del juarismo local a la desintegración. Las críticas apuntaban a la presunta presión que habrían ejercido autoridades municipales y policiales oficialistas, aunque en realidad en Tandil el viejo mitrismo predominaba y los vecinos Tristán Gómez y Eduardo Arana eran candidatos a diputados provinciales.
Llegó abril y con él la celebración de la Semana Santa, que pese a los días fríos y lluviosos que hicieron, fue conmemorada con fervor, pompa y adhesión popular, teniendo como centro el flamante templo inaugurado el 28 de febrero de l878 y que aún continúa brindando su espacio a la meditación y la oración del catolicismo lugareño.
Precisamente en las cercanías del citado templo, Independencia 42, vivía Pedro Duffau y allí tenía su sede el Partido Liberal y su respectivo Club, en donde se elaboró una lista que contenía los nombres del dueño de casa, Pedro Duffau, acompañado de Jacinto Saldívar, Florencio Méndez y Juan M. Dhers, como postulantes para la elección de municipales y consecuentemente de Intendente.
Por su parte, en la casa de José Gabriel Almada se efectuaban reuniones de apoyo a otras candidaturas en consonancia con la del Dr. Máximo Paz a la Gobernación.
Las "internas " ya funcionaban y del mismo tronco se producían escisiones que llevaron a poner en la vereda de enfrente, en el orden local, a los veteranos Fidanza y Gómez, integrando la lista que fue oficializada popularmente para las elecciones del 10 de junio.
Las Fiestas Mayas fueron motivo para que el vecindario, desde el 24, conmemorara la fecha patria con bombas y música, carrera de sortijas y el 25 con un solemne Tedeum y desfile cívico, acompañado por la Banda Municipal que dirigía el maestro Durazzo, finalizando el 26, con un "gran baile" que duró hasta la madrugada.
Se aproximaba la fecha  histórica para elegir "popularmente" al primer Concejo Deliberante y de allí al primer Intendente. Las dos fracciones originarias del mismo ideario, entraban en la recta final. Tanto la encabezada por Duffau, como la que comandaba Fidanza se aprestaban a librar la cívica batalla, prometiendo- cuando no- cada uno lo suyo para alimentar de votos  favorecedores a las urnas.
Padrón y Registro de extranjeros se habían confeccionado de manera no exenta de desconfianzas y como los comicios carecían de estructuras partidarias sólidas que controlaran la confección y la votación, se avizoraban problemas.
Aquel 10 de junio de 1886, amaneció lluvioso, perjudicando de manera ostensible los ya calamitosos caminos de tierra y obstaculizando o lisamente impidiendo el acceso de los electores al acto, por lo que se estimaba que el número de votantes sería escaso.
Al atardecer cerraban las mesas y comenzaba el escrutinio sin mayores inconvenientes hasta ese momento..Computadas las mesas, la lista encabezada por Pedro Duffau logró 124 votos, en tanto la que llevaba en primer lugar al Dr.Eduardo Fidanza, alcanzaba los 99.
Estas cifras indicaban, prima facie, que de acuerdo al sistema vigente, quedarían consagrados Pedro Duffau y Juan M. Dhers por la ganadora y Eduardo Fidanza y Tristán Gómez por la perdedora. Pero faltaba el denominado segundo escrutinio y definitivo, que era el que debía realizar la Municipalidad.
La paridad y los encontrados intereses en pugna hacían vislumbrar un escándalo que teñiría esta primera elección para Intendente.
Es que la fracción de Duffau había cuestionado anticipadamente la validez del Registro que sería base de las elecciones y ahora con la Corporación dividida entre el presidente, Tristán Gómez, por un lado y el resto por otro, llegaba  la hora de la verdad...
Cuando el Secretario de la Corporación se aprestaba a realizar el escrutinio pedido por el presidente Gómez, el resto se opuso y decidió la integración de una comisión ad-hoc, la que se constituyó con la oposición encendida del Presidente, requiriendo para su análisis el ya vapuleado Registro, que fue denegado, actitud que decidió a la citada comisión "revisora" al retiro para deliberar. Pasada alrededor de media hora, retornó  al recinto municipal y proclamó la falsedad del Registro utilizado y que proporcionaba, lo que ellos consideraban "tantos votos" a la fracción del Dr. Fidanza.
Como era de esperar, Tristán Gómez, el presidente, reaccionó enérgicamente ordenando el desalojo con la policía, cosa que no ocurrió. La suerte estaba echada. Así las cosas, los municipales luego de acaloradas y agrias palabras intercambiadas a los gritos, obligaron al retiro del presidente quien lo hizo evidentemente furioso.
El final , apreciado lector, usted ya lo estará imaginando: la lista de Pedro Duffau fue proclamada  triunfadora en forma absoluta, descalificándose los votos de la del Dr. Fidanza, por lo que se consagraba a los cuatro de la primera, que eligieron en forma unánime Intendente de Tandil a Pedro Duffau.
En 1854 con una farsa obligada por las circunstancias y en 1886 con un escandalete, esas elecciones pioneras abrían el camino de muchas otras que, desgraciadamente  en algunos casos, con sus más y con sus menos, también estuvieron teñidas de "extraños" procederes a lo largo de la rica historia de las "votaciones" lugareñas.
Debemos destacar sin embargo que pasada esta circunstancia, Duffau fue reelecto por dos períodos más- el mandato era por entonces de un año-cumpliendo una tarea digna y dejando a Tandil encaminado en una serie de obras públicas de proyección, entre las que merecen destacarse las de los primeros empedrados de calles, labor que merecerá el reconocimiento.
La calma pampeana retornaba a sus cauces y quedaría grabada en la memoria de aquellos pobladores este hecho, sin imaginar siquiera que un siglo y pico después, ustedes se estarían enterando de todo esto...


RECUADRO

LEY Nº 36

Campaña, estará a cargo de una Municipalidad compuesta del Juez de Paz y cuatro propietarios vecinos del distrito. Cada Municipalidad tendrá dos suplentes.
Art. Nº 58: "El Poder Ejecutivo hará interinamente la designación de los límites de cada Partido o Municipio, y determinará los puntos en que deben establecerse las Municipalidades.
Art. Nº 59: " Los cuatro miembros de la Municipalidad y sus dos suplentes, serán vecinos del Partido, mayores de  25 años, o emancipados, y con un capital de diez mil pesos al menos o en su defecto, profesión, arte u oficio que le produzcan una renta equivalente.
Art. .Nº 60: " La elección se hará popularmente por los vecinos del Partido en el día festivo         que designe el gobierno y la forma que prescribe la Ley de elecciones para diputados. Hecha la elección se le remitirán las actas para su aprobación..
Art..Nº 61: " El Juez de Paz será nombrado por el Gobierno a propuesta en terna de la Municipalidad.
Art. Nº 62: " Al principio de cada año se hará renovación del Juez de Paz y de dos miembros y un suplente de las Municipalidades, previa la elección y nombramiento prescriptos en los artículos anteriores".

Daniel Eduardo Pérez

martes, 21 de julio de 2015

Los primeros médicos que hicieron historia en el Tandil



Fuschini-Fidanza 
Los primeros médicos que hicieron historia en el Tandil

En los años fundacionales del Tandil, la salud fue un  problema que mereció la atención de las autoridades del momento por las dificultades para la llegada de médicos, ante la ida de los pocos-o ninguno-existentes. La ida del Dr. Córdoba obligó a solicitar el nombramiento o envío de quien lo remplazase, respondiendo el ministro de Gobierno, el 11 de octubre de 1864, que se satisfaría la solicitud con la designación del Dr. José Fuschini, como médico de policía, quien asimismo portaría vacunas.
La llegada del Dr. Fuschini señaló sin duda el comienzo de la medicina organizada en Tandil, dado su formación y su personalidad.
José (Giuseppe Andrea Gapare) Fuschini Sambi había nacido  en Ravenna, Italia el 10 de octubre de 1829 en el seno de una familia de médicos. Tanto su padre Luigi, como su abuelo Francesco, fueron médicos renombrados de la época. Su infancia transcurrió en Ravenna formando parte de una familia de varios hermanos (Rosina, Maddalena, Catterina, Emilia y Checchino). Su madre Rosa había muerto joven y su padre se casó nuevamente con Cleonilde (no trascendió su apellido) con quien Giuseppe tenía una muy buena relación. Sus estudios universitarios los hizo en Padua donde se graduó de médico alrededor de 1858.
Hizo sus primeras prestaciones en Sovigliano, cerca de Génova, y en 1860 fue nombrado en Ferrara en la Unidad Sanitaria del Batallón 48º de Infantería donde actuó como Médico Militar. Eran épocas difíciles en Italia, ya que tenían lugar las batallas por la unificación del país. En 1860 Giuseppe Garibaldi logró la anexión del reino de Nápoles al del Piamonte cuyo Rey era Vittorio Emanuele II.
Giuseppe era republicano, igual que su padre Luigi y estaban relacionados con el líder de la época, Garibaldi (Giuseppe era muy amigo de la hermana de Garibaldi). En ese contexto, fue hecho prisionero con otros compañeros y  llevados presos al Castillo Sant’Angelo en Roma, desde donde se escaparon tirándose desde la muralla del castillo a las aguas del rio Tiber ¿? La anécdota es divertida y hoy no nos explicamos cómo se escaparon, ya que el rio Tiber está bastante alejado del Castillo-comenta su bisnieta Mónica Dufour.
En 1861 conoció a Blanca Francisca Nicol Fidanza Rojas integrante de una familia acomodada de origen italiano, pero que vivía en Buenos Aires. Su padre, Simón Fidanza, era un empresario naviero de la época que se había instalado en Buenos Aires y allí había formado su familia con Elvira Rojas (madre de Blanca) y posteriormente, ya viudo, se casó con Petrona Cané, también argentina. La familia Fidanza siempre estuvo ligada por relaciones familiares y de negocios a la ciudad de Génova, y era común que sus miembros viajaran desde y hacia Buenos Aires. Blanca había nacido en Moneglia que era el lugar de residencia de la familia Fidanza en Italia. En uno de esos viajes fue que Giuseppe y Blanca se conocieron.
La pareja enamorada, quería casarse e ir a vivir a Ravenna, pero las condiciones económicas no lo ayudaban a Giuseppe, que, aunque tenía su puesto de médico, no era fácil que lo trasladasen y tampoco tenía una casa donde vivir. Esta situación familiar, acompañada de la inseguridad que se vivía en Italia debido las luchas de la integración de los reinos, hizo que tomara la decisión de casarse y emigrar a la Argentina.
Aquí la nueva pareja tendría mejores oportunidades ya que la familia Fidanza en Buenos Aires podría ayudarla. Se casaron en la iglesia de Santa Croce de Moneglia el 15 de agosto de 1861 y viajaron a Argentina partiendo de Génova a fines de octubre de ese año.
Del matrimonio de Giuseppe (tradujo su nombre a José cuando llegó a la Argentina) y Blanca nacieron, según comentaba mi madre, -nos dice Dufour- doce hijos de los cuales solo seis vivieron hasta que fueron adultos. En la epidemia de difteria de 1888  fallecieron cinco de los hijos del matrimonio y que paradójicamente, fue José quien aplicó en Tandil la primera vacuna contra la difteria. También me cuenta mi tía Negra que Emilia se salvó de la difteria porque su padre le hizo traqueotomía. Usaba siempre ropa con cuello alto para tapar la cicatriz.
Los primeros años en Argentina la pareja vivió en Buenos Aires con la familia de Blanca, hasta que en 1864 nombraron a José como médico de policía en Tandil-como ya citamos- donde ejerció su profesión hasta su muerte en 1898.
Pese a que la pareja vivió en Tandil, sus hijos se educaron en Buenos Aires y en particular sus cuatro  hijas mujeres: Rosa, Catalina, Emilia y Magdalena  que se casaron con personas de renombre de Buenos Aires.
De los tres varones, Mario estudió medicina y José ingeniería recibiéndose ambos en la Universidad de Buenos Aires. Mario y José eran los hermanos más chicos, por lo tanto durante la época de sus estudios universitarios ,en la década de 1900 a 1910, aprovechaban para visitar a sus hermanas casadas y mantuvieron con ellas una buena relación. 
Al tercero “Eduardito”, le decían” Babito”, era discapacitado y vivió con su madre hasta que ella murió en 1901. María Inés Casares, nieta de Mario Fuschini Fidanza, me contó que su abuelo le había prometido a su madre que cuidaría de él hasta su muerte y así lo hizo. Creo que Babito murió alrededor de 1922 y fue enterrado en la bóveda de Tandil. Recién entonces Mario, con 42 años, se puso de novio y se casó en 1923. Era un solterón empedernido, al que todos cargaban y decían que nunca sentaría cabeza-nos dice Dufour.
Como se estilaba entre los jóvenes de aquel momento, José y sus sobrinos eran asiduos concurrentes a conciertos y a teatros donde se reunían con sus pares y las chicas de la época. También lo eran a las carreras del hipódromo. Es más, apostaban a los caballos, generalmente al perdedor y es así cómo se "jugaban la vida"... y las finanzas.
En tanto Fuschini se debatía en la soledad tandilense en su magnífico y denodado accionar, la botica municipal, debió ser intervenida, a esta altura verdadera protagonista de malos tragos en el pueblo. Los "interventores" presididos por el vecino Luis Arabehety, hicieron lo que pudieron a partir de su buena voluntad, lo que además se complicó por la enfermedad de Fuschini, quien partió hacia Buenos Aires para atenderse, llevando la comisión de tratar de conseguir un "farmacéutico", diríamos  " en serio". Quiso la suerte que Fuschini en Buenos Aires se encontrara con otro italiano como él, también graduado en Padua, pero como farmacéutico, Flaminio Maderni y lo convenciera de venir al Tandil para ejercer su noble y deseada profesión.
En su estadía en Buenos Aires le correspondió un destacado rol en la lucha contra la epidemia de cólera de lo que quedó como testimonio un álbum de agradecimiento de los vecinos de la Boca del Riachuelo que dice:
Buenos Ayres, Boca del Riachuelo 
Mayo de 1868
Al
Señor Doctor Don José Fuschini
Muy Señor Nuestro
Cumplimos con un deber de gratitud ofreciendo a Ud. este Álbum en testimonio de reconocimiento por los inapreciables servicios que Ud. nos ha dispensado en la última epidemia, cuando el Cólera penetró en la Boca del Riachuelo y visitó hasta la última repartición de esta colmena de trabajadores. Ud. era para nosotros un amigo.
Hoy que el ministro de la muerte ha desaparecido del seno de esta familia. Ud. es para nosotros más que un amigo es un hermano.
Los hombres que se estrechan la mano en medio de la fiesta se olvidan cuando la luz del día siguiente pone fin a la alegría.
Por el contrario, vínculos que se forman en la hora del dolor, del sacrificio y de la muerte son inquebrantables, eternos.
¿Qué importa encontrar seres que hagan coro del festín ?
Hallar hombres que calienten el corazón que se hiela con el calor del suyo, que ofrezcan su vida por un hermano desconocido, que presenten la caridad de Dios en el hogar desamparado, es encontrar la salud en la enfermedad, el consuelo en el dolor, la esperanza en la desolación.
Nosotros hemos encontrado en Ud. no un compañero para librar la copa de los regocijos, sino el hombre que apura la cicuta con el hermano desgraciado.
…………….

Ud. querido Doctor, pertenece al batallón bendito, a los que buscan en los alimentos de la naturaleza la fuerza que han de tener la vida que vuela, la sabia que ha de fortalecer la hoja que se marchita, a la hoja que va a desprenderse del carbol de la humanidad,
Si fuera necesario renovar en la memoria a los que con el corazón agradecido ofrecen a Ud. este humilde testimonio de gratitud, el recuerdo de sus servicios, su caridad para con los enfermos y los desvalidos, sería necesario también agitar las entrañas de este pueblo, descubrir las heridas y presentar a la espectación pública el campo de batalla, que acaba de cubrir el velo del tiempo.
A nosotros nos basta decir que en la aflicción de nuestros hogares estuvo Ud., al pie del lecho del moribundo, que corrió al lado del enfermo bajo el sol abrazador del estío, que los astros de la noche pocas veces no lo vieron cruzar los campos solitarios llevando en su ciencia alivio para los dolores físicos, y en su corazón la palabra que retempla el espíritu de los que se despiden de la familia y de la vida.
Al presentarle a Ud. este testimonio de agradecimiento, invocamos la protección de Dios sobre la cabeza de Ud. y la frente de sus hijos, esperando que ella desviará del hogar de Ud. la visita de la tribulación que ha enlutado a este pueblo que tiene el honor de saludarlo respetuosamente.
Marino Froncini  Prste José Badorano  Prste
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La llegada de Maderni, traído por Fuschini, marcó otra etapa en la atención de la salud y la bendita "botica popular municipal", cuya trayectoria e historia, Fontana califica de "cómica" y que sólo provocó quebrantos económicos a la Comuna, pasó a ser superada por la acción profesional de  Maderni.
Entre 1870 y 1871 la lucha de Fuschini contra las epidemias fue incansable, contando con la colaboración del recién llegado Dr. Ángel Gianelli, a quien Fuschini elogió por su espíritu de  solidaridad en los momentos más difíciles.
Pasada esta verdadera pesadilla, el pueblo retomó su calma y en 1874, el Dr. Fuschini,  convenció al Dr. Eduardo Fidanza, su cuñado, para que se radicara en nuestro pueblo para colaborar en su infatigable tarea en favor de la salud pública..
Llegó así a Tandil otro médico que dejaría una huella profunda no sólo en la medicina, sino en la política y en el progreso general.
Precisamente en 1870 nacerá la primera entidad de carácter mutual en Tandil: la "Sociedad Filantrópica La Caridad", que designó al Dr. Fuschini como médico para sus asociados, transformándose así en el primer médico mutual de Tandil.
Los doctores Fuschini y Fidanza (quien luego contrajo matrimonio con la hermana del gran naturalista E. Holmberg), abrieron una " Casa de Sanidad", que sería precursora del primer hospital.
Poco tiempo después de la masacre de Tata Dios, se conformó en Azul primero y en Tandil luego, una Logia Masónica, que aquí se llamó "Luz del Sud" y a la que adhirieron hombres de importancia en el medio local como Santamarina  y también los doctores Fuschini y Fidanza.
Correspondió precisamente a esta Logia, a impulso de los citados médicos, la creación del denominado "Asilo San Juan", en 1880, que ubicado en el edificio de la intersección de la entonces Río Bamba (hoy Alem) y Maipú, atendería gratuitamente a pacientes, internación incluida.
La lectura de normativas de la época, nos revelan como de tanto en tanto, ante el recrudecimiento de la aparición de casos de difteria y de viruela, se disponía la clausura de las escuelas y la obligatoriedad de la vacunación y revacunación, tareas éstas a cargo habitualmente del Dr. Fuschini y del Dr. Fernando Peré, quien  había comenzado a  ejercer en Tandil, colaborando activamente en el cuidado de la salud ciudadana.
El Dr. Fidanza había ganado además el favor popular y fue Juez de Paz, bregando por la llegada del ferrocarril y hasta fundando un periódico para llevar adelante esa lucha, que culminó con el arribo triunfal  del mismo en 1883.
En 1887, el gobierno Municipal- ya ejercido desde 1886 por el primer Intendente Pedro Duffau- tomó medidas con los casos de viruela originados en las canteras de Cerro Leones, designando a los Dres. Fuschini y Peré  para vacunar,  prohibiendo " la entrada al pueblo de los referidos inmigrantes y demás canteros (sic) con quienes trabajen juntos", estableciendo una especie de cuarentena, obligados por el temor de la población urbana que presionaba para establecer esta suerte de "apartheid".
Además  de los vecinos que harían las veces de administradores, se designó a los Dres. Fuschini y Peré, como los dos primeros en conducir los destinos profesionales del Hospital, incorporándose a fines de agosto de ese año a los doctores Camilo Gil e Ignacio Lizarralde y por la misma resolución a Benito Somoza como conserje y a Virginia Gatti como enfermera, ambos con un sueldo mensual de $ 30 m/n.
Asimismo dividió en dos secciones al hospital; una de medicina a cargo del Dr. Peré y otra de cirugía a cargo del Dr. Fuschini.
Ambos médicos desarrollarían su labor con alternancias, hasta que en 1893, el Intendente interino José Santamarina designó Director al Dr. Fuschini e incorporó junto al Dr. Peré, al Dr. Alberto Vivot.
El veterano Dr. Fuschini, ya anciano, no cejaba sin embargo en su labor y fue hombre de consulta de colegas que se habían incorporado al pueblo, como Alfonso Esquerdo, Juan Gatti, Fernández Blanco y el llamativo Dr. Vernetti Blina, que fue quien instaló en Tandil el primer aparato de Rayos X.
Como ya vimos, fue director del Asilo San Juan de Tandil y también presidió en 1875 y 1876  la logia masónica Luz del Sud Nº 39. En el Libro del cincuentenario de Tandil lo llaman "el Doctorazo".
Ejerció hasta  avanzada edad. Murió por herida de arma de fuego en su casa de Tandil, ubicada en la calle Riobamba (hoy Alem) 452, el 18 de diciembre de 1898, según consta en el certificado de defunción correspondiente-afirma su bisnieta Mónica Dufour. Su sepelio fue acompañado por un cortejo numeroso y compungido hasta el cementerio local, donde Giuseppe había adquirido en 1892 una bóveda para reunir a todos sus hijos y familiares después de muertos, pero las circunstancias no quisieron que la familia estuviera reunida, ya que sus hijos se mudaron a Buenos Aires y a otros puntos  de Argentina y el proyecto de Giuseppe se vio trunco por el hecho de que ninguno de sus hijos quedó viviendo en Tandil.
Por su parte la vida de su cuñado Eduardo Fidanza, también fue intensa y prolífica para Tandil. Había nacido en Buenos Aires el 17 de junio de 1849, graduándose en medicina, obteniendo su  doctorado con la tesis,” De la reglamentación de la prostitución pública considerada como medio profiláctico de la sífilis”, en la Universidad  de Buenos Aires, Escuela de Medicina, en 1875. Afincado en Tandil-como vimos- ejerció junto al Dr. Fuschini como los primeros médicos titulados.
Fue además destacado vecino fundando el periódico El Ferrocarril para luchar por la llegada de este medio, lo que obtuvo en 1883. Fue Juez de Paz desde 1880 a 1883. Ingresó a la masonería y ya en Buenos Aires, donde fue médico de Policía y de Tribunales, alcanzó el grado 33, el máximo de esa institución, siendo uno de los fundadores de la Sociedad Médica Argentina. Falleció en la Capital el 8 de julio de 1927.
Apreciados lectores, quisimos brindarles  una semblanza sintética de dos hombres fundacionales: Fuschini y Fidanza, que fueron los dos médicos que abrieron el surco de la especialidad en Tandil.
Bibliografía básica consultada: Dufour, Mónica: “Los Fuschini Fidanza” y “Giuseppe Andrea Gapare Fuschini Sambi”, en monicacha.blogspot.com/2010/ y monicacha.blogspot.com/2013/los-fuschini-fidanza.html- 15/2/2013; Pérez, Daniel Eduardo:”Historias del Tandil V”, cap. VIII, Tandil, 2012.

miércoles, 24 de junio de 2015

LA AMISTAD ENTRE MITRE Y MACHADO



BM & BM
MITRE Y MACHADO
UNA AMISTAD PERDURABLE

Hace ya unos años,  en Tiempos dedicamos una nota al Cnel. Machado, donde decíamos que “Existen destinos personales que no pudiendo eludir cierta  especie de predestinación, se mueven entre la historia y la leyenda como un péndulo que marca no las horas sino determinados tiempos o etapas en las sociedades y su transcurrir a través de los años, dejando huellas a veces entrecruzadas, a veces paralelas.
Allí ubicamos a nuestro personaje: el Cnel. José Benito Machado, también conocido en su época por el  "Toro" Machado, que llenó con su personalidad, su actividad política y especialmente la militar, toda una etapa de la historia de Tandil y del sur bonaerense, en la segunda mitad del siglo XIX.”
Nacido el 3 de abril de 1823 en Chascomús-un día antes de la fundación de Tandil-del matrimonio de Jacinto Machado y Juliana Lamadrid, de adolescente ya tuvo que afrontar las consecuencias de la intensa participación política de su familia, en el levantamiento contra Rosas conocido como la " Revolución de los Libres del Sud" o " Grito de Dolores", que costó la vida de su padre y de su hermano Mariano, quienes fueron fusilados y derivó en su temprano exilio a Montevideo, cuando apenas contaba con 17 años.
Allí fue donde el destino hizo que comenzara  su contacto con las dos actividades que lo atraparían para el resto de sus días: las armas y la política, tan íntimamente unidas en largos períodos de la historia de los países latinoamericanos, adquiriendo sus primeras experiencias como soldado en la Legión Argentina al mando de Lezica y luego junto a Fructuoso Rivera, participando en las batallas de Cagancha, Cerro Largo e India Muerta, derrota que infligió Urquiza al oriental y obligó a Machado a partir hacia  Brasil, para luego trasladarse a Corrientes y alistarse allí junto al Gral. Paz, a cuyas órdenes estuvo en la campaña de aquella provincia, luego de la cual pasó nuevamente al Brasil donde permaneció hasta 1852, vísperas de Caseros.
Derrocado Rosas, luego de la batalla citada, regresó y se puso a las órdenes de quienes participaron de la revolución del 11 de setiembre de 1852 (el nombre de la calle de Tandil ,es por este acontecimiento y no por la fecha sarmientina) .En aquellos momentos de fusiles y espadas, Machado eligió como escenario central de su accionar el sur bonaerense, frontera con el indio que luego de la caída de Rosas comenzaba a estremecerse ante el maloqueo de los antiguos aliados del Restaurador, siendo nombrado comandante del Regimiento de Guardias Nacionales Nº 17, que lo inmortalizaría años después, en la lucha contra los malones.
°[…] las Guardias Nacionales estaban integradas por ciudadanos que cumplían con la obligación de servir a la patria y defender la Constitución y sus leyes, el Ejército de Línea veía completada sus filas con soldados enganchados, veteranos y "vagos y mal entretenidos" que cumplían su servicio forzosamente. No obstante, cuando nos acercamos a la cotidianeidad del servicio en la frontera, observamos que la diferenciación entre guardias y soldados de línea se encontraba presente sólo en la retórica de los vecinos y las elites gobernantes y no tanto en la realidad de los fuertes y fortines. Esos milicianos podían ser llamados con el objetivo de combatir a los indígenas, luego de un malón o en alguna invasión, para defender la frontera instalándose en los destacamentos, o para combatir en los diversos conflictos políticos y militares por los que atravesó la región durante la segunda mitad del siglo XIX”-afirma Leonardo Canciani.
En la defensa de las tierras y haciendas del sur bonaerense, Machado y sus Guardias Nacionales se enfrentaron innumerables veces con indiadas y caciques bravíos, como en el caso de Yanquetruz, siendo herido en combate de un lanzazo en el brazo izquierdo en " Concepción de Baudrix", herida que no sería ni la primera ni la última y que endurecieron más su piel y su temperamento.
Cuando ocurrieron los más importantes malones que sufrió Tandil en 1855, Machado estaba como Comandante del Regimiento 14 de Guardias Nacionales,  destacándose por el accionar que permitió poner en fuga a la indiada que comandaba el ya citado Yanquetruz,  que había provocado el éxodo prácticamente total de los pobladores del Tandil.
Luego del malón al Azul y al Tandil, Machado propuso al gobierno hacer "una barrida" hacia sur de Bahía Blanca  para cortar el tránsito de las malocas, proyecto que sin embargo no fue tenido en cuenta. Dos años después del ataque al Tandil, se dispuso llevar adelante la campaña a Salinas Grandes, el gran reducto del "emperador de las pampas", Calfucurá, que no tuvo los efectos deseados.
Al  lado de Paunero, Conesa, Granada y Hornos, Machado combatió o vigiló- según las circunstancias- los puestos fronterizos, hasta que en el paraje "Sol de Mayo" (actual partido de Tres Arroyos) libró el combate que dio celebridad a su Regimiento, triunfando y poniendo en fuga a los araucanos, comandados por el cacique Cañumil, lo que valió los elogiosos comentarios documentados de hombres como Conesa y Paunero.
Al día siguiente, 2 de noviembre de 1857, sostuvo otro combate que entró a la historia con el nombre de Cristiano Muerto, por la proximidad de los campos con el arroyo de ese nombre. Estos dos combates, junto con el de San Lorenzo (Tandil), se consideran  claves para  acabar con las "entradas" de indios a la zona del sureste bonaerense. Por este accionar decisivo y su sostenimiento en el tiempo por parte de nuestro personaje, comenzó a cobrar fama en los corrillos de esta parte de la pampa húmeda el dicho Dios en el cielo y Machado en el Sur, que se repitió entre el gauchaje hasta después de su muerte.
La amistad que había nacido con el Gral. Bartolomé Mitre, se fue estrechando con los años, de tal suerte que perduró hasta el final de sus vidas. Mitre había depositado en Machado toda su confianza y en los momentos difíciles de la guerra con el Paraguay lo había designado para el cuidado de la denominada” frontera de la Costa Sud"  donde con su Regimiento 17 de Guardias Nacionales, bautizado "Sol de Mayo", por el combate que le dio celebridad, mantuvo cierta tranquilidad mediante paces concertadas, escaramuzas y presencias "disuasivas".
Machado encontró un fuerte sustento político en Mitre que lo convertía en una figura influyente en el sur de la campaña de Buenos Aires. Ignacio Rivas y él fueron las dos figuras político-militares más importantes del mitrismo en esa  región durante el proceso de organización nacional. Al respecto señala Canciani: “En conclusión, la estrecha relación de amistad política que Benito Machado y Bartolomé Mitre construyeron a lo largo de sus vidas se sustentó en el apoyo político y militar que ambos se prestaban mutuamente. Mientras que Mitre contaba con el servicio de Machado -y de Rivas- en la frontera sur -ya sea conteniendo los posibles ataques de los indígenas en ese territorio; reuniendo y armando guardias nacionales para apoyar cada pronunciamiento político y militar de Mitre, o de sus aliados de turno; o "produciendo" las elecciones en los partidos de la zona-, el Coronel hacía gala en la región del apoyo político que Mitre, y su camarada Rivas, le otorgaban. El vínculo incondicional, que se desarrollaba entre una figura de preeminencia nacional en el ámbito político y militar, y otra que contaba con suficientes apoyos en la frontera sur como para convertirse en un actor clave en ese territorio, se ponía a prueba y, a la vez, se reafirmaba en cada conflicto político y militar, a tal punto, que las lealtades personales -sustentadas, entre otras cuestiones, por una concepción similar del papel que las Guardias Nacionales debían ocupar en la República y la frontera”.
Después de los combates ya citados de Sol de Mayo y Cristiano Muerto, Paunero escribía al Ministro que " Machado representa una de nuestras mejores divisiones de caballería, pues no dudo que traerá 1.000 hombres sin mayor esfuerzo y 1.000 hombres cuya decisión no puede ser más pronunciada, así que mucho ganamos con tener a Machado".
Es que convocaba con facilidad a gauchos y baqueanos que seguían el carisma de este hombre que los mismos indios habían apodado con el nombre de "el Toro", haciendo referencia a su fuerza espiritual y a su resistencia física, como verdadero sinónimo de lo que hoy definiría el lunfardo como un "gran macho".
Su accionar permitió, en gran medida,  la extensión de las fronteras hasta la zona del Claromecó, lo que no era poca cosa, teniendo bajo su mando, hacia 1860, no sólo su famoso regimiento Sol de Mayo, sino los Regimientos de Guardias Nacionales Nº. 11, 14 y 15.
Existía una distinción entre Ejercito y Guardias Nacionales: mientras el Ejército de Línea respondía a las órdenes del presidente de la Nación, las Guardias Nacionales lo hacían, en realidad, al gobernador de la provincia, quien podía movilizar los regimientos sin permiso previo del presidente, lo que daba un amplio margen de autonomía a los poderes provinciales en materia del uso de la fuerza pública, tal cual se observó en las revoluciones de 1874 y 1880. No obstante, para poder contar con el uso efectivo de los regimientos de Guardias Nacionales de la provincia, los gobernadores debían construir sólidas relaciones con los jefes departamentales y, en menor medida, con los comandantes de los regimientos, ya que, ante la inexistencia de una oficialidad burocratizada y alejada de las disputas políticas coyunturales de la época, no contar con el apoyo político y, fundamentalmente, militar de algún jefe en momentos de choques armados o revoluciones podía significar que los Guardias Nacionales, no respondieran a un llamado de auxilio o, peor aún, lucharan en su contra-afirma Canciani.
Para comprender la ascendencia de Machado en la región, no podemos olvidarnos, además, de las atribuciones que tenía para disponer de la policía de campaña a su favor. Ante la débil presencia del Estado en la frontera sur -que se proyectó en la incapacidad del mismo para regular las relaciones sociales-, el clientelismo y la camaradería fueron los mecanismos fundamentales sobre los cuales se construyeron vínculos más que durables entre Machado y sus oficiales y milicianos. En tanto comandante de milicias, con la capacidad suficiente para elevarse por sobre la jurisprudencia de los jueces de paz y de primera instancia, alcaldes, tenientes alcaldes y comisarios de policía.
Los vínculos estrechos que supo construir con algunos caciques indígenas de la frontera, así como también los que cultivó con sus milicianos y oficiales, fueron decisivos para que se erigiera en una figura respetable y prestigiosa en la zona.. A ello debemos sumar las relaciones de parentesco que edificó con algunas de las principales familias tandilenses, que aumentaron su presencia en la política y sociedad de la región.
Su incondicional apoyo a Mitre se reflejó una vez más en Cepeda primero y Pavón después, donde al mando de 1600 hombres tuvo a su cargo la persecución a las fuerzas ya derrotadas de la Confederación, en 1861. Con el grado de coronel efectivo - recibido el 18 de mayo de 1864-estableció su comando de la  “Frontera Costa Sud" en Tres Arroyos, cargo en el que permaneció con alguna intermitencia por varios años.
El avance hacia La Horqueta del Claromecó representó casi 40 leguas de fortines de contención y prevención y, en las numerosas acciones que relatamos, Machado y su tropa recuperaron miles de cabezas de ganado apropiadas por los maloqueos que hacían  los seguidores de Calfucurá.
En 1865  fue designado como segundo jefe de la frontera, bajo el mando, del Cnel. Álvaro Barros, con quien tuvo serios problemas y enfrentamientos que determinaron su alejamiento del cargo. Barros- fundador de Olavarría-no comprendía el temperamento y conducta del "Toro" al que criticaba duramente y éste prefirió evitar males mayores alejándose temporalmente.
Sus contactos con Mitre fueron asiduos y cuando se produjo la revolución de 1874 con derrota del mitrismo en la batalla de La Verde, había reunido 1.000 paisanos y con ellos y otras fuerzas, acompañó a su viejo amigo, lo que le significó caer prisionero tras la derrota. Fue en esta prisión donde Machado dio pie a una de sus más famosas anécdotas, porque de un regimiento de Junín, logró evadirse disfrazado de oficial, siendo saludado mientras lo hacía, por los centinelas que no advirtieron que el prisionero se escapaba... astucias del viejo soldado.
Su intensa vida militar no le dio respiro, pero su familia tenía para con él una paciencia y un apego infinitos, su  esposa, Ángela Pérez y sus hijos- entre ellos Rosaura Machado Pérez, luego esposa de José Ciriaco Gómez, hijo de uno de los primeros pobladores del Tandil-, siguieron estoicamente al hombre de armas y sus peripecias.
Por entonces ya el mitrismo predominante en Tandil,  que contaba con la adhesión de los hombres más destacados en el accionar político, veía en Machado una de las figuras preferidas, ya que sus lazos con el pueblo eran firmes. El inquieto Mitre continuó su carrera militar luego de ser reincorporado, tras el perdón respectivo, después de La Verde y hacia 1880 tuvo actuación junto a sus leales gauchos, en intentonas revolucionarias fallidas, hasta que  en la Revolución del Parque de 1890, se alistó firmemente junto al gobierno, teniendo participación activa en los enfrentamientos en la ciudad de Buenos Aires..
El Cnel. Machado, obtuvo el retiro del servicio activo, el 30 de noviembre de 1895, con 54 años y un mes de servicios reconocidos y efectivos y 31 años y dos meses del grado de coronel. Tenía  72 años de edad.
En Tandil tenía campo, hacienda y su casa, donde vivió hasta sus últimos días, siendo luego del retiro de la actividad militar, un hombre de consejo y e influencia en las decisiones políticas del pueblo, dado la red de amistades y lealtades que había construido.
Su domicilio estaba ubicado en Gral. Rodríguez al 500, donde después estuvo parcialmente el almacén "La Buena Medida" y años más tarde  la Farmacia Fernández-hoy Farmacia de la Mutual Municipal- y la librería "Don Quijote", donde puede  observarse la placa que indica que allí vivió Machado.
Recibió en vida el homenaje de la ciudad, cuando en 1908 el entonces Intendente, Eduardo Arana, firmó el decreto por el que se impuso su nombre a la avenida que actualmente continúa denominándose así.
Ya anciano contrajo nuevas nupcias con Alicia Knudsen, de ascendencia dinamarquesa y 56 años de edad, el 5 de marzo de 1909 (Machado había enviudado de su primera esposa  en 1893).
Su larga existencia, plena de exigencias físicas y espirituales, encontró su final, casualmente, en otro día especial de conmemoraciones patrias: el 9 de Julio de 1909. Un gran pesar cundió por la ciudad dado el respeto que inspiraba este hombre, que ya gozaba de su fama de patriarca lugareño. Con los honores pertinentes fue despedido y posteriormente sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, de donde retornaron solemnemente a Tandil, el 23 de mayo de 1960, con motivo del sesquicentenario de la Revolución de Mayo, a través de las gestiones de una comisión especial en la que actuó activamente, entre otros vecinos destacados, don Leonel Acevedo Díaz.
En la oportunidad se organizó una ceremonia especial en la Plaza Independencia que algunos lectores recordarán, en la que el Cnel. Benito Machado fue homenajeado a la usanza fortinera, con los fogones y retretas correspondientes, para  luego trasladar sus restos a la bóveda de la familia Figueroa, unida por lazos de parentesco, donde reposan.
La importante carrera política y militar que Machado construyó desde su llegada a la región se correspondió con la creación de duraderos lazos de parentesco con familias tandilenses muy influyentes en la política local. En el diario El Eco de Tandil, días después de su muerte, su familia daba a conocer una solicitada en la cual agradecía "á todas las personas que demostraron su condolencia por su fallecimiento, lo mismo [que] á todos los que acompañaron sus restos hasta la estación de ferrocarril". Los firmantes eran Alina Knudsen de Machado -su segunda esposa-, sus hijas Carmen Machado de Montenegro y Rosaura Machado de Gómez, Sara Gómez de Figueroa, Elena Gómez de Vivot, María Esther Gómez, José Ciriaco Gómez, Antonio Montenegro (hijo), Miguel Figueroa, Bartolomé Vivot, Antonio Montenegro, Carmen Montenegro "y demás deudos del que ' en vida fue el coronel Benito Machado” Sus descendientes han sido y son respetables familias que lucharon por  el progreso de Tandil.
Falta aún el trabajo enjundioso que estudie a fondo la vida de  nuestro personaje, dado que los existentes son escasos y fundamentalmente coloridos por la subjetividad  de los autores, admiradores o detractores. Tandil le debe a Machado ese trabajo porque, fue por antonomasia el "defensor" de la frontera en la que el Tandil, por aquellos audaces tiempos, estaba involucrado.

Principal bibliografía consultada: Canciani, Leonardo: “El coronel Don Benito Machado. Un comandante de Guardias Nacionales en la frontera sur bonaerense (1852-1880)”, en Mundo Agrario, vol. 12, nº 24, primer semestre de 2012. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Centro de Historia Argentina y Americana.
Pérez, Daniel Eduardo: “El “Toro” Machado entre la Historia y la leyenda”, en “Historias del Tandil” tomo III, 2010.
Daniel Eduardo Pérez